Homenaje a Angela Figuera

El Ayuntamiento de Bilbao conmemoró el pasado lunes día 30 el nacimiento en la Villa de la poeta Ángela Figuera (Bilbao 1902 – Madrid 1984), con un recital en la Biblioteca de Bidebarrieta. Destacada figura de la poesía de posguerra, en 2008 el Ayuntamiento institucionalizó un día anual para contribuir a dar a conocer su vida y obra poética, desconocida para el gran público, seguramente por su condición de mujer –en la época que le tocó vivir–, y perteneciente al bando derrotado en la Guerra Civil.

En esta ocasión, el espacio Bidebarrieta Kulturgunea acogió, un recital poético dirigido por Felipe Loza, que bajo el título “El dolor y la dulzura” fue una breve singladura por la biografía poética de Figuera, recorriendo su evolución temática y estética, para disfrutar y entender a la escritora en sus textos y contextos.

La mujer que recibió elogios de Juan Ramón Jiménez, León Felipe, Gabriel Aresti, Gabriel Celaya, Blas de Otero, Neruda, Carmen Conde o Gloria Fuertes, se empeñó en construir una poesía rebelde y feminista, existencialista y social, confrontada al leguaje de la tradición masculina, exigiendo para sí, y el resto de mujeres, la afirmación como sujeto activo del deseo erótico, político y artístico.

Poemas de dulzura y dolor son los de Ángela Figuera, donde las dulzuras del amor, del sexo libre y la maternidad se manifiestan en una poesía intimista de frescura natural, de una esencia emocional muy femenina; optimista, gozosa, celebradora de la vida. Pero también el dolor de los miedos en la Guerra Civil, el dolor del silencio impuesto con las mordazas de la Postguerra, el grito de rebeldía ante las injusticias, las pobrezas, desigualdades. La actriz Itziar Lazkano será quien ponga voz a los versos de Ángela Figuera, acompañada al violín por Ainhoa Rincón.

Ángela Figuera Aymerich nació en el seno de una familia acomodada bilbaína que no aceptó de buen grado que estudiara Filosofía y Letras en Madrid. Después de licenciarse obtuvo plaza en un instituto de Huelva, donde le sorprendió el estallido de la Guerra Civil. Tras la derrota del bando republicano, al que apoyaron tanto ella como su marido, Figuera se trasladó a Soria donde inicia la publicación de su obra literaria en 1948. Desarrolla, por tanto, su labor creativa durante las décadas de la dictadura con más férrea censura.

En 1948, animada por su marido, llevó a imprenta el que fue su primer libro, “Mujer de barro”, al año siguiente publicaba “Soria pura”, un homenaje a la melancólica ciudad castellana. Durante los años de la posguerra, Ángela Figuera descubrió la miseria extrema, el hambre, la desolación en que los vencedores habían sumido a los vencidos. Su poesía empezó a tornarse amarga, descreída, urgente. Publicó “Vencida por el ángel” y, poco después, vieron la luz “El grito inútil” (1952), “Los días duros” (1953) y “Vísperas de la vida” (1953).

“Belleza cruel” publicado en Méjico en 1958 fue su libro más conocido y apreciado, pero “Toco la tierra” (1962), dejaba traslucir un cierto cansancio que fue detectado por la crítica. En adelante, tan sólo publicaría algunos poemas sueltos y el libro de relatos “Cuentos tontos para niños listos” (1980). Tras su muerte, en 1984, después de una larga enfermedad, llegó a las librerías la que fue su última obra, “Canciones para todo el año”.

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