Secretos para escribir

Llevo semanas dándole vueltas acerca de qué traerte hoy sobre mi autora adoptada, Ursula K. Le Guin, hasta que hace un par de días encontré por Internet una bendita joya. Ursula, en 1997, respondió a grandes dudas que se le habían planteado sobre el proceso de escritura, en un breve ensayo que publicó bajo el título de Dancing at the Edge of the World: Thoughts on Words  Women, Places. En la entrada de hoy, voy a sintetizar las ideas principales que esboza Ursula en su artículo. Si tienes buen nivel de inglés, puedes leerte la sintésis de la obra en esta página web; si no, puedes leer la traducción al castellano que se realizó en el blog de Tinta Chida, todas lascitas proceden de esta última.
Pero vayamos al grano: ¿De qué habla en este ensayo? Sobre grandes cuestiones que siempre se le plantea a todo escritor: ¿De dónde provienen las ideas? ¿Cuál es el secreto para escribir buena literatura? En definitiva, Ursula K. Le Guin nos desvela sus secretos para crear algo grande.

1. No existe un secreto para escribir buena literatura, se necesita habilidad y mucha práctica.
Lo primero que aclarará Ursula en este discurso es que es imposible responder a las preguntas planteadas al inicio de la entrada porque se cree erróneamente que hay un secreto para escribir bien. Sé cree que, aprendiendo este secreto, de golpe y porrazo, te conviertes en un escritor magnífico.
El verdadero secreto, afirma Le Guin, es la habilidad. Para cualquiera que no sepa escribir un libro le parecerá extraordinario la tarea realizada por un escrito pero, en realidad, no se trata más que de habilidad combinada con muchas hora de práctica. Los consejos, pequeños “secretos”, que te pueda desvelar un autor no tienen porque funcionar contigo puesto que cada escritor es un mundo y muchas de estas enseñanzas sólo se aprenden con trabajo duro, es decir, con horas y horas dándome al teclado.

2. Las ideas no son historias, son simples ideas.
Este tema es algo sobre lo que se habla mucho en distintos talles o cursos literarios. Cuando empezamos a escribir, lo hacemos porque nos ha sobresaltado una gran idea. Erróneamente se cree que una gran obra es UNA gran idea embutida en un libro. Veamos que dice Ursula al respecto:
“No creo que un escritor “obtenga” (meta a su cabeza) una “idea” (un tipo de objeto mental) de algún lugar, y luego lo convierta en palabras y las escriba en papel. Al  menos en mi experiencia, no funciona así. La cosa se tiene que transformar en ella misma, tiene que ser compostada antes de que pueda crecer en una historia.”
Es decir, una idea debes trabajarla para convertirla en una buena obra. Muchas veces la combinaras con otras ideas que te vayan surgiendo a medida que trabajes la historia. Es posible, incluso, que termines descartando la idea principal puesto que al crear la historia, paso a paso, te has dado cuenta de como mejorarla para crear algo realmente bueno.

3. Los cincos principales elementos que se deben trabajar para producir gran  literatura
Ursula, de forma un tanto mística, esboza los cinco patrones que todo escritor debe tener en cuenta a la hora de crear una buena literatura:
1.  El patrón de las palabras: el sonido y la musicalidad de las palabras.
2. El patrón de la sintaxis y la gramática: la forma de conectar palabras, frases y párrafos. Se trabaja la unidad de la obra, el ritmo, su forma en el tiempo.
3. El patrón de las imágenes: lo que las palabras nos hacen imaginar, ver, en nuestra mente o lo que nos permiten sentir imaginativamente.
4.  El patrón de las ideas: lo que las palabras y la narración nos hacen entender.
5. El patrón de los sentimientos: lo que las palabras y la narración nos hace experimentar emocional o espiritualmente.
Por lo tanto, todo escritor deberá cuidar, en su obra, de estos tres patrones pero logrando entrelazarlos para crear una situación de equilibrio y armonía entre todos. En palabras de Ursula: “La incepción del trabajo, esa etapa misteriosa, es tal vez el momento en el que se juntan estos patrones: cuando en la mente de un autor un sentimiento empieza a conectarse con una imagen que lo expresará, y en esa imagen llevando una idea, hasta que, medianamente formada, la obra empieza a encontrar palabras para sí misma, y las palabras llevan a otras palabras que crean nuevas imágenes".

4. El fracaso no es más que una forma de aprendizaje
Todos tememos equivocarnos. Nos aterroriza fracasar en nuestro objetivo por miedo al rechazo y la vergüenza que esto supone. Sin embargo, no siempre recordamos que el fracaso no es más que una forma de aprendizaje.
“El fracaso a menudo sirve para analizar lo que el éxito triunfantemente nos esconde.”
Yo misma, muchas veces, me digo que si hago algo mal, ya he descartado una de las vías posibles para alcanzar el éxito. Sólo me queda probar el resto. Fracasar es aprender, así que no sufras si ves que tu obra no terminar de quedar como deseas; aprende de tus errores y avanza por una vía distinta. El proceso de aprendizaje, en realidad, no es más que un tira y afloja entre los pequeños éxitos conseguidos y los grandes fracasos.

5. No hay mejor forma de aprender a  escribir que leyendo y practicando.
Lo he repetido en infinidad de ocasiones: un escritor, para escribir buena literatura, tiene que leer a los grandes para aprender de su ejemplo y, segundo, practicar mucho para lograr conseguir hacerse con el oficio. Pero te dejo una bella metáfora de Ursula:
“La mejor cura es, creo, leer. La gente que aprendió a hablar a los dos o así y ha practicado el habla desde entonces, siente, con justificación, que conoce su lenguaje; pero lo que conoce es su lenguaje hablado, si lee un poco, o lee mucho pero no ha escrito casi nada, su escritura va a ser casi, casi lo que su habla era cuando tenían 2 años.”
Tienes que leer muchísimo de aquellos autores a los que te quieras parecer,  aquellos cuyo éxito.

6. Tu público dará vida a tu obra, pero eres tú su creador.
En este último punto, Ursula trata el miedo con el que algunos autores se aproximan a su público.
Básicamente se resume en el terror que a todos nos asola de no gustar o recibir malas criticas.
Pues bien, Ursula deja algo clarísimo desde el principio. Tu obra, es tuya. Un pedacito de tu mismo, si prefieres verlo así. Si bien sí que es importante saber qué tipo de público es tu objetivo, para determinar mejor el tema, los personajes y detalles de la trama, afirma rotundamente que, en el proceso creativo, sólo tienes que crear y dejar a un lado al futuro lector. Tu obra es tuya y debes hacerla acorde a ti mismo.
Sin embargo, en el momento en el que cualquier autor publica y lanza su obra al gran público, esta cobra vida. Una obra no tiene sentido alguno si nadie va a leerla. En el momento que cae en manos del público, esta obra deja de pertenecerte: ahora es de aquellos que te leen.
“Los escritores tienen que acostumbrarse a lanzar algo hermoso y verlo estrellarse y arder. También tienen que aprender cuando soltar el control, cuando el trabajo despega por sí mismo y vuela, más lejos de lo que planearon o imaginaron, a lugares que ni siquiera sabían que conocían.”

 

Tomado de este blog

 

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No HTML tags allowed.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.