Sobrevivir a la conjura de los necios

 

La razón por la cual tan pocos matrimonios son felices es que las jóvenes se pasan el tiempo tejiendo redes en lugar de construir jaulas.

La crítica es el impuesto que un hombre paga al público por ser eminente.

Es una máxima aceptada entre los abogados que todo aquello que se ha hecho con anterioridad, puede volver a hacerse legalmente de nuevo.

Ningún hombre sabio ha deseado nunca ser más joven de lo que es.

El granjero Anthony Henley, agonizando víctima del asma, dijo: “Bueno, si logro expirar este aliento, ya me cuidaré de no volver a dejarlo entrar”.

La prédica de los eclesiásticos ayuda a salvaguardar el camino virtuoso del hombre inclinado hacia la virtud, pero raramente o nunca redime al vicioso.

Todos los seres humanos desean tener una vida larga, pero nadie quiere ser viejo.

A Sileno, el padre de Baco, siempre lo lleva un asno y tiene cuernos en la cabeza. La moraleja es que los borrachos son guiados por idiotas y tienen grandes posibilidades de convertirse en cornudos.

Venus, una bella y bondadosa muchacha, era la diosa del amor; Juno, una terrible fiera, la diosa del matrimonio. Y siempre fueron enemigas mortales.

Se valora en una mujer un mínimo de agudeza, del mismo modo que nos agrada que un loro diga algunas palabras.

Debo quejarme de que las cartas están mal barajadas hasta que tenga una buena mano.

Nadie acepta consejos, pero todo el mundo acepta dinero; por tanto el dinero es mejor que los consejos.

La vida no es una farsa, es una tragedia ridícula, que es el peor de los géneros.

Me pregunto si las iglesias no son lugares de reposo para los vivos igual que para los muertos.

Las dos máximas de cualquier hombre importante en la corte son no perder nunca la compostura y no mantener jamás la palabra.

Si los hombres de talento y genio decidieran no quejarse jamás en sus escritos de sus críticos y detractores, la siguiente generación jamás sabría que los han tenido.

El verdadero crítico cuando examina un libro es como un perro en un festín, ya que su pensamiento y su estómago están concentrados en lo que arrojan al suelo los comensales, y por eso ladra más cuantos menos huesos encuentra para roer.

En cuanto a la profundidad, ocurre con los escritores como con los pozos. Una persona con buena vista es capaz de ver el fondo del pozo profundo siempre y cuando haya agua en él; mientras que si en el fondo no hay más que sequedad y fango, aunque el pozo tenga poco más de un metro de profundidad, parecerá a simple vista extraordinariamente profundo, sin otro motivo que el de ser extraordinariamente oscuro.

No hay en este mundo nada constante, salvo la inconstancia.

Resulta tan barato estar de pie como sentado.

¿Quién fue el audaz que se comió por primera vez una ostra?

¡Dios mío! Me pregunto quién fue el loco que inventó el beso.

Los mejores médicos del mundo son el doctor Dieta, el doctor Sosiego y el doctor Alegría.

La comida del soltero: pan, queso y besos.

El otro día mantuvimos una larga discusión sobre el amor y ella me citó un dicho que me pareció excelente: que en el caso de los hombres el deseo engendra el amor y en el de las mujeres el amor engendra el deseo.

 

Jonathan Swift

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