Acta noviembre 2003

OBRA: EL EXTRAÑO CASO DEL Dr. JEKILL Y Mr. HYDE
AUTOR: Robert Louis STEVENSON

PONENTE: Roberto Sánchez

PRESENTACIÓN

Este novelista, ensayista y poeta escocés nació el 13 de noviembre de 1850 en Edimburgo. Siguiendo la tradición familiar, comenzó a estudiar ingeniería en la Universidad de Edimburgo; pero, finalmente, estudió Leyes.

Siempre se había sentido inclinado a la literatura, y se fue dedicando cada vez más tiempo a esta profesión. Hasta el punto que fue considerado uno de los grandes autores de su época. Tanto que algunas de sus obras se han convertido en libros clásicos de la literatura infantil, así: La isla del tesoro, La flecha negra, El diablo de la botella, etc...

Padecía tuberculosis, por lo cual viajaba mucho, en busca de climas apropiados para su salud. Sus primeros libros son descripciones de algunos de estos viajes, por ejemplo: Viaje tierra adentro y Viajes en burro por Las Cebades.

En 1880 contrajo matrimonio con Frances Osborne, la cual tuvo una gran influencia en su quehacer literario,, como asesora y crítica de su producción. Con ella viajó en 1889 a las islas Samoa, en un último intento por recuperar la maltrecha salud del escritor. Allí murió el 3 de diciembre de 1894.

Entre sus obras más importantes cabe destacar las siguientes: La isla del tesoro, La flecha negra, Las aventuras de David Balfor y Wilde, El señor de Ballantré, La casa solitaria, A través de las llanuras, Islas del sur, Jardín de versos para niños(poemas), De vuelta al mar (poemas), Narraciones maravillosas (cuentos), El diablo de la botella (cuento), Memorias y retratos (ensayo) y El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde.

La novela que nos ocupa, El extraño caso del Dr. Jekill y Mr, Hyde, es una de las grandes obras de la literatura universal.

A pesar de su aparente sencillez -para más de un crítico, incluso de apariencia trivial-, la novela es muy compleja, sobre todo por la naturaleza”freudiana” del personaje protagónico, en el sentido de la vivencia del desdoblamiento de la personalidad que éste experimenta.

Stevenson caló muy hondo en el alma humana, al escribir esta novela. El Dr. Jekill representa al ser humano moderno, cuya vida está enmarcada por la religión, los convencionalismos sociales, los deberes personales y el honor.

Por otra parte, Mr. Hyde representa al mismo ser humano sin esa caparazón, es decir, como era primitivamente, cuando ni la religión, ni los convencionalismos, ni los deberes, ni el honor... existían para frenar sus instintos primitivos.

Es por esto que se puede afirmar que el primero es el estereotipo del ser humano cuya esencia primitiva ha sido ocultada por la civilización, y que se presenta en la obra caracterizado con el rostro semioculto por los detalles externos de la misma civilización. En cambio, Mr. Hyde es el paradigma de la animalidad primigenia, y se presenta caracterizado con la desnudez de una naturaleza salvaje, cuya contemplación produce una sensación inexplicable de horror y náusea.

Jorge Luís Borges, en su libro Discusión , en el capítulo titulado “El Dr. Jekill y Eduard Hyde” transformados, dice que el Dr. Jekill es moralmente dual, como lo son todos los seres humanos, en tanto que su hipóstasis, Eduard Hyde, hace gala de una identidad malvada , sin tregua ni aleación.

Stevenson, en la obra Estudios éticos de 1888, enumera las manifestaciones de lo verdaderamente diabólico, y propone esta lista: la envidia, la malicidad, la mentira, el silencio mezquino, la verdad capciosa, la difamación, la tiranía, , la traición, la codicia, la vanidad, etc....

Resulta curioso que Stevenson declare los defectos del Dr. Jekill en el capítulo final de la obra. Del mismo modo, resulta sorprendente que la identidad del Dr. Jekill y Mr. Hyde no quede al descubierto hasta el final del noveno capítulo. Es así que el relato alegórico se presenta como un cuento policiaco. No hay lector que adivine que Mr. Hyde y el Dr. Jekill son la misma persona.

En definitiva, la obra es un compendio literario magnífico de las batallas íntimas que los seres humanos libramos con nosotros mismos. Es la muestra descarnada de la oposición entre una educación férrea, burguesa y cristiana, por un lado, y la búsqueda de la libertad, entendida como un retorno a lo primitivo natural, o sea, el anhelo de plasmar en la realidad cotidiana los deseos reprimidos.

El Dr. Jekill sacrifica los impulsos más profundos de su ser, en aras de un absoluto que le permitiría realizarse con total plenitud, y termina por confesar su fracaso, al adquirir conciencia de que sólo es un simple hipócrita que finge modestia, enmascarando así su orgullo desmedido, su petulancia de científico relevante y su arrogancia de pertenecer a una clase social privilegiada.

Pero, la verdad es que no halla el absoluto o la plenitud que busca en el ideal de perfección de la moral burguesa. Y, por ello, intenta huir de la esclavitud a la que se ve sometido por parte de los prejuicios, normas y exigencias de dicha moral. Se trata, por tanto, de la búsqueda de un imposible, de un sueño., que se resume en el mensaje fundamental de esta obra de Stevenson, y que no es otro que la auténtica libertad sólo se halla en el movimiento natural de la vida, que es la única senda que nos puede conducir a la plenitud de nuestra humanidad.

VALORACIÓN

“Yo he propuesto la lectura de este libro, porque entiendo que en él se expresa de un modo magistral la dualidad, siempre intencionadamente soslayada, de todo ser humano. Y más concretamente, porque hurga sin tapujos en la llaga de nuestra ancestral hipocresía., consistente en lo que podríamos denominar el ocultamiento de nuestro componente hydeano.”

“El libro pone de manifiesto lo que ocurre cuando alguien da rienda suelta, sin ninguna cortapisa, a sus más bajos instintos y ocultas pasiones que, por otra parte, todos nosotros hemos soñado llevar a efecto alguna vez.”

”Stevenson habla del bien y del mal en muchos de sus libros, y los representa en distintos personajes. En el libro propuesto, el bien y el mal son la realidad dual de una misma persona.
Pero, de cualquier forma, hay que concederle el mérito de hacer siempre atractivos estos personajes, sean buenos o malos. Así, los malos no son tan malos, o sea, absolutamente repulsivos. Incluso el propio Mr. Hyde resulta, en mi opinión, un personaje que mueve a la compasión, y al que se le coge cierto cariño, por cuanto tiene de pobre hombre, víctima de la fatalidad.”

“Para comprender mejor la intención y motivación de la obra, creo que puede ser interesante conocer una anécdota referida al mismo.”

“Cuenta Stevenson que la idea de escribir esta historia se le ocurrió en un sueño. Soñaba que a alguien le metían en un armario. Luego le obligaban a beber una pócima. Y el resultado era que el encerrado en el armario se convertía en otro ser, un ser malvado.”

“Parece ser, pues, que Stevenson concibió la historia del Dr. Jekill y Mr. Hyde, a partir de este sueño.”

“No obstante, según consta, escribió una primera versión, en un corto periodo de tiempo, de acuerdo con algunos críticos, en tres días. Al parecer, en ella Stevenson relataba una serie de abusos, tropelías y fechorías de índole sexual, llevadas a cabo por Mr. Hyde, que atentaban manifiestamente contra la formalidad moral de la época victoriana. Además, en esta primera versión, la transformación del Dr. Jekill en Mr, Hyde no se efectuaba por la mediación de la ingesta de una pócima secreta. Simplemente, el Dr. Jekill se cambiaba de ropa, algo así como un disfraz, y salía a la calle a explayarse en su maldad.”

”Por todo, cuando esta versión cayó en manos de su esposa y crítico literario, fue inmediatamente rechazada por ésta. Y Stevenson hubo de escribir una segunda versión más acorde con los parámetros sociales y morales de la época, que fue la versión definitiva.”

“En lo que se refiere al estilo, hay una circunstancia que me gustaría reseñar. Y es la claridad en el lenguaje, la concisión, el uso preciso de las palabras justas para expresar las ideas que quiere transmitir, de que hace gala Stevenson en todas sus obras. En este sentido, puede decirse que su estilo se contrapone a la narrativa de una corriente de la época, tal como lo fue el Naturalismo. Yo recuerdo, por ejemplo, como Emile Zola en la novela La taberna dedica un capítulo entero a la descripción de una comida, con todo lujo de detalles. Bueno, pues esto es impensable en Stevenson. Él mismo criticó el Naturalismo, y no sólo en la forma, sino también en el fondo. El Naturalismo pretende, en muchas ocasiones, llevar a cabo un análisis de la realidad de lo más bajo de la sociedad, considerando las causas y condicionamientos que motivan la miseria humana en determinados estratos sociales. Por el contrario, Stevenson pretende presentar algo, que puede ser considerado fantástico, como algo cotidiano. En este caso, son los más bajos instintos humanos los que se presentan como algo natural. Por eso, los acontecimientos que se narran en la obra nos parecen ordinarios, y no son objeto de escándalo. De ninguna manera, por tanto, pretende analizar qué es lo que pasa en la sociedad victoriana de finales del siglo XIX, en esa sociedad de la segunda revolución industrial.”

“En otro orden de cosas, quiero comentar cuatro cuestiones relativas al texto que nos ocupa, que han llamado mi atención.”

“La primera se refiere a la intriga de la identidad del Dr. Jekill y Mr. Hyde.”

“Si uno no ha visto alguna de las películas basadas en el libro, ni tiene información sobre la identidad de estos dos personajes, difícilmente puede adivinar que el Dr. Jekill y Mr. Hyde son la misma persona, o que uno es la hipóstasis del otro, hasta el final de la obra, que es cuando el Dr. Lanion y el Dr. Jekill en sendas cartas confiesan dicha identidad. Hasta ese momento, no se sabe que el Dr. Jekill se convierte en Mr. Hyde, por medio de un artificio químico, esto es, que se desdobla en otro , que no es sino la representación de su otra personalidad dominada por los más bajos instintos. Aunque yo creo que no cabe hacer una distinción, en términos absolutos, entre el Dr. Jekill, como la representación de la personalidad benévola , y entre Mr. Hyde, como la representación de la personalidad malévola del propio Dr. Jekill. Es más, considero que el Dr. Jekill, en cuanto tal, es un malvado. Él mismo reconoce, en varios pasajes de la obra, haber cometido actos de maldad, siendo propiamente el Dr. Jekill. Así, Mr. Hyde no es más que el mismo Dr, Jekill, en la comisión de los actos más ruínes y miserables, que a éste le hubiera gustado realizar, pero que no se atreve a llevarlos a cabo como y siendo el Dr. Jekill.”

“La segunda cuestión se refiere a la hipótesis de la concomitancia de múltiples personalidades en el sujeto de todo individuo humano, que se desprende de las reflexiones efectuadas por el Dr. Jekill, a propósito de sus mutaciones personales.”

“Esta idea me recuerda la tesis central del libro Identidades asesinas de Amin Maalouf Éste defiende que todos estamos conformados por múltiples orígenes, retazos e historias, que nos confieren una personalidad multifacial. Y es por ello que concretar nuestra acción vital en el desarrollo exclusivo de una única faz, sólo nos puede conducir a una catástrofe personal. Y esto es lo que le ocurre al Dr. Jekill.”

“La tercera cuestión se refiere al papel de la mujer en la obra..”

“Si no me equivoco, en el libro aparecen cuatro mujeres: una niña, una sirvienta, una ama de llaves y una anciana. Todas ellas sin ninguna relevancia.
Es curioso, también, el hecho de que todos los protagonistas principales sean hombres solteros.”

“En fin, lo único que se me ocurre pensar, para explicarme esta circunstancia, es que la relegación de la mujer a un plano meramente anecdótico es el reflejo de la mentalidad propia de la sociedad de la época que al autor le tocó vivir.”

“La última cuestión que quiero exponer es la batalla por la supervivencia que libran Jekill y Hyde.”

“En esta batalla, finalmente vence Hyde. Jekill, llegado un momento, ya no necesita ingerir el brebaje milagroso para pasar a ser Hyde, porque él deviene plenamente en Hyde. Y, en este punto, hay algo que no acabo de entender. Es lo siguiente: Hyde, cuando es el ser dual de Jekill, tiene miedo a que éste acabe con él, suicidándose. Y, sin embargo, cuando ya es el ser en plenitud que ha eclipsado a Jekill, es él quien termina quitándose la vida. ¿Por qué lo hace? ¿Es ésta la lección que nos quiere enseñar el autor, que la maldad absoluta no tiene cabida en la búsqueda de una humanidad feliz?”

INTERVENCIONES

Emilio Hidalgo:

“El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde es considerada, por algunos críticos, como un a novela policiaca de estilo gótico y fantástico, con un marcado tinte filosófico. Incluso la llegan a llamar “novela ejemplar”, entiendo que no al modo de las novelas ejemplares cervantinas, sino en cuanto puede servir de referencia o modelo para otras novelas, o en cuanto tiene de testimonio ejemplarizante.”

“Estoy básicamente de acuerdo con esta apreciación, porque basta recordar el contenido del último capítulo del libro, para reconocer un profundo trasfondo filosófico en el mismo, por un lado; y, por otro, porque reconozco la existencia en él de una moraleja de carácter aleccionador, que podría formularse en estos términos: “Si decides caminar por la senda del mal, a pesar de que tengas una pócima que, a voluntad, de nuevo te traslade a la senda de la beatitud, acabarás hundido en el fango de la iniquidad, siendo todo tú un espíritu de maldad. Y todo, porque la fuerza del mal y los deseos y pasiones relacionados con él constituyen el magma de miseria y mezquindad que arrasa y asola inexorablemente los valles de la virtud beatífica.”

“Al respecto, admito que el mal está siempre acechando dentro de nosotros, al menos en forma de pasiones, deseos y anhelo de placeres indignos, siempre atractivos, siempre inconfesables. Es como si el mal o nuestras más bajas pasiones tuvieran un carácter innato. Pero, ¿ocurre lo mismo con las virtudes o la beatitud? Es decir, ¿la naturaleza humana tiende, de suyo, al ejercicio fáctico del bien o, simplemente, es el resultado de una educación social posterior?”

“La respuesta es que la maldad es intrínseca a la condición humana. Y yo me pregunto qué sería de nosotros, si nos dejaran en una isla, a nuestro libre albedrío.¿no desplegaríamos acaso nuestro potencial diabólico hasta límites insospechados por nosotros mismos, y todo con la mayor crueldad e impudicia?¿El mismo Hyde, que es presentado como el arquetipo de la maldad, a pesar de que, salvo dos acciones concretas: un atropello a una niña y el asesinato de un político, no sepamos con exactitud qué es lo que ha hecho para merecer tan terrible designación no palidecería a la luz de nuestras abominables acciones?”

Por otra parte, quiero mencionar la figura del abogado Utterson. En mi opinión, Stevenson hace una descripción magnífica de la amistad, representándola en el código de conducta y honor que gobierna las relaciones de Utterson con los demás personajes que le rodean. Éste nunca abandona al amigo, no lo prejuzga, no invade su intimidad, siempre está dispuesto a ayudarle, etc....”

”Y, para finalizar, quiero formular dos preguntas, a las que no hallo una respuesta determinante:

Ciertamente, Jekill es una mezcolanza de dos personalidades, y necesita la transpolación de una a otra, para sentirse plenamente realizado. Hyde, en cambio, es todo maldad, o sea, es una persona en plenitud, feliz en su categoría de maligno. Entonces, ¿por qué toma la poción que le ha de devolver a un estado no deseado, es decir, a la identidad de Jekill?

Y, por último, ¿por qué se suicida Hyde? ¿Por el miedo al patíbulo?”

“Si fuera así, habría que concluir que del mismo modo que el bien y el mal son separables, a través de la mediación de un sortilegio químico, en las personas de Jekill y Hyde, el miedo a la muerte es un sentimiento que embarga a ambos.”

“Quizá sea ésta la lección que nos quiere enseñar Stevenson: que el bien y el mal, la humanidad plena y la voluntad de poder se agotan en la linde de la muerte.”

Jon Rosaenz:

“Stevenson, en este libro, muestra sus extraordinarias dotes de narrador. Se trata de un texto sólido, en el que el autor relata los hechos de una historia, con precisión en el uso de las palabras idóneas y un tratamiento exquisito del lenguaje. Además hay un hecho que resulta verdaderamente sorprendente e innovador, como recurso literario, para la época en la que fue escrita la obra. Me refiero, en concreto, a la división de la historia en distintos capítulos que narran los diversos episodios que la componen, y a la utilización de cartas manuscritas, para explicar el misterio de la doble personalidad del Dr. Jekill.”

“Por otro lado, quiero resaltar la gran maestría que Stevenson demuestra en la creación de la atmósfera de las calles del Londres de la época victoriana: la niebla perpetua, la sordidez de sus lugares más recónditos, la sobriedad de los edificios, el frío de las noches,...”

“Así mismo, es admirable el recorrido introspectivo que realiza en el análisis de la sicología de los personajes. No hace ninguna descripción física de los mismos. Más bien, da matices psicológicos, apuntes espirituales que intentan describir su alma. Sirva como ejemplo la aversión que provoca la presencia sola de Hyde. Es, sin duda, una repugnancia espiritual, dado que no disponemos de datos físicos que la justifiquen.””

“La interpretación que yo hago de este libro es que lo que pretende Stevenson es hablarnos de si mismo, explicarnos los altibajos de su alma. Y digo esto porque entiendo que todo escritor busca indefectiblemente la respuesta a la cuestión del sentido de la existencia humana, es decir, busca la dirección correcta que le ha de conducir a la consecución de sus expectativas vitales, a la satisfacción de sus necesidades espirituales y a la plenitud de su humanidad.”

“Al final del libro, en un momento en el que Jekill se muestra absolutamente desesperado, llegará a decir lo siguiente: “Mi vida se ha conmovido hasta los cimientos, el sueño me a abandonado y el terror me acompaña a todas las horas de la vida, del día y de la noche. Creo que mi fin se acerca; y, sin embargo, moriré incrédulo.”

“¿Qué significa la expresión “moriré incrédulo” en boca de Jekill? Pues, ni más ni menos, que Stevenson está considerando la necesidad de creer en algo. Sí, él habla del bien y del mal, pero quiere ir más allá; quiere, por decirlo así, trascender la realidad material. Es evidente que con nuestro componente material, el cuerpo, podemos realizar multitud de actos, tales como fornicar, golpear a otra persona, matarla incluso. Pero la intención de Stevenson es hablar de la vida, no en términos exclusivamente de materialidad, sino desde la ambivalencia del ser humano, en cuanto sujeto activo substanciado en las categorías de bien y de mal. De este modo, pinta el día y la noche del alma humana, la contraposición del bien y del mal en el espíritu, pero no se trata de una mera recreación estética. Es, sobre todo, un postulado existencial de carácter metafísico.”

Miguel San José:

“Yo quiero hablar de Stevenson como constructor de historias.”

“Los libros de Stevenson son muy originales. Así, Nadie había contado en un libro de aventuras la búsqueda de un tesoro, tal y como lo hizo él en La isla del tesoro: la caracterización de los personajes, la recreación del ambiente marinero, la lucha entre el bien y el mal, esta vez concretada en distintos personajes, etc...Tampoco nadie había realizado, hasta que él lo hiciera en la obra “El extraño caso del Dr. Jekill y Mr. Hyde”, un estudio tan profundo de la dualidad del ser humano, manifestada en las transformaciones de la personalidad del Dr. Jekill. También podríamos hablar de sus obras menores, a saber: El diablo de la botella, en la que se plantea el tema de la atracción que ejerce sobre los seres humanos el poder de satisfacer cualquier deseo, aunque sea a costa del sometimiento a un demonio, y las consecuencias que de ello se derivan; El ladrón de cadáveres, Las aventuras de un cadáver....

“¡Qué historias!! Verdaderamente, Stevenson es uno de los mayores generadores de historias originales de la literatura.”

“En lo que se refiere propiamente al libro que estamos tratando, centraré mi intervención en la exposición de la reflexión a la que me ha movido la lectura del mismo”

“Entiendo que el Dr. Jekill encarna en un único sujeto las categorías antagónicas de bien y de mal, esto es, la dualidad del bien y del mal son parte esencial de su identidad personal. y, por otra parte, que Mr. Hyde representa el mal absoluto. O sea, Jekill es el retrato del ser humano corriente, normal, ordinario; y, por el contrario, Hyde es el paradigma de la maldad.”

“Y yo me he preguntado: ¿Cuánto hay en cada uno de nosotros de Jekill y cuánto de Hyde?

“Si tomamos como referente para la acción moral el canon de la ética cristiana explicitado en los diez mandamientos fundamentales, que era, por otra parte, el código de conducta vigente en la época en la que se desarrollan los hechos de la novela, la época victoriana, podremos efectuar un análisis comparativo simple, en primer lugar de nuestra situación personal respecto a la propia acción moral y, en segundo lugar, de la realidad social actual respecto de la sociedad victoriana.”

“La conclusión a la que he llegado es que yo, en primera persona, y la mayoría de los miembros d nuestra sociedad incumplimos todas las normas de actuación del código imperativo cristiano, ¡claro está! salvo el quinto mandamiento de la ley divina. Y yo, que me considero una persona normal, deduzco que, en el día a día, en la mayoría d las ocasiones, somos Hyde, y lo somos sin necesidad de tomar ninguna pócima transformadora. Esto significa que el mal, entendido en el sentido clásico que tiene en la tradición occidental, impera en las relaciones humanas de la sociedad actual, sustentadas en una comunicación no auténtica entre las personas que la integran. Y quizá, en consecuencia, habrá que admitir que la sociedad victoriana era más escrupulosa que la sociedad actual, en el cumplimiento de los dictados encaminados a la preservación del bien, a pesar de la tópica hipocresía inglesa.”

Joseba Molinero:

“Se ha dicho que la novela que estamos analizando es una novela policiaca, gótica, psicológica, etc... Yo creo que fundamentalmente es una novela que habla de la condición humana: de lo que el ser humano es, puede ser y lo que siente.”

”Habla, también, de la libertad, de la capacidad de elegir entre el bien y el mal. Y el que elige es Jekill. Hyde no puede elegir, porque no es libre. Y no lo es, porque no es una persona. Es la doble faceta de Jekill, nada más.”

“Habla de la religión, o mejor, de la posibilidad de ser el creador de un ser humano, de ser Diós. Jekill crea una nueva persona de su propia materia o, si se quiere, un nuevo sujeto con personalidad diferenciada. Y, ¿qué es esto, sino ser el creador de un nuevo ser?”

“Y habla del terror que produce la contemplación y el contacto con el maligno y, principalmente, del miedo a la muerte”

“El miedo a la muerte no es algo aleatorio o gratuito. Está tanto en Jekill como en Hyde. Y al final es ella la que triunfa. La muerte le sobreviene a Hyde, una vez que él es el único sujeto personal del compuesto Jekill-Hyde , cuando advierte la negación de un futuro feliz, la imposibilidad de seguir viviendo siendo exclusivamente Hyde.

La muerte, sólo la muerte. La muerte en forma de cadalso o de suicidio. Éste es el trágico e ineludible final.”

“La muerte planea en toda la obra: en el ambiente, en las casas, en el paisaje. la niebla, el frío, la noche, las calles tenebrosas, los lugares tétricos..., todo es muerte.

“Es muerte el instante preciso de la primera transformación de Jekill. Stevenson no disponía ni de una argumentación científica, ni de una experiencia objetiva, ni tampoco de un antecedente literario que le pudiera ayudar a describir los pasos o las circunstancias de tal fenómeno. Pero él lo relata de un modo magistral en la escena de la luz indirecta que penetra en la habitación a través de la cortina. Esa luz es el preludio de la muerte de Jekill.”

“Es muerte el laboratorio de infección. Éste se encuentra en una esquina tenebrosa de la luminosa casa de Jekill. Para acceder a él hay que recorrer unos extraños recovecos y atravesar un oscuro callejón. La puerta de entrada está oculta y llena de telarañas. Y allí, en el ara de la tiniebla, está Hyde, allí se le heló la sangre a Utterson, cuando contempló la última transfiguración de Jekill, allí habita la muerte.”

“En fin, hay quien afirma que Stevenson es un amanerado en el estilo, es decir, gótico, fantástico, que exagera las situaciones, la recreación de ambientes y la descripción de caracteres psicológicos. Pero yo estoy convencido de que, si en alguna ocasión abusa de determinados recursos literarios o exagera las circunstancias de algún momento de la narración, lo hace de un modo intencionado, y no por adornar ésta de una forma artificial o por seguir las pautas de una estética preciosista.”

“Para terminar, creo que el mejor modo de celebrar el feliz acierto de Stevenson, por haber escrito este libro, es la propuesta de un brindis, con los vasos rebosantes de buen vino, como gustaban Jekill, Utterson y el mismo Stevenson. Todo hará falta, si la única verdad irrefutable es que somos seres para la muerte. No lo olvidemos, ya lo dijo el poeta: “Un golpe de ataúd en tierra es algo perfectamente serio”.

Nicolás Zimarro:

“Eduardo Mendicutti en el prólogo de la edición Las cien joyas del milenio del periódico El Mundo, afirma lo siguiente: (...) “Stevenson es generalmente un escritor extravertido, risueño y con un sentido exótico de la aventura. Pero, en esta excursión que hace a las tinieblas interiores, al contar con una técnica admirable la historia de Jekill y Hyde, se aproxima, como nunca en su obra y como pocos novelistas populares, al misterio del alma humana.”

(...) “Stevenson, en este agónico y misteriosamente seductor relato, se dirige de un modo muy directo al interior de nosotros mismos. Y el encanto y la repulsión que provoca Mr. Hyde en el Dr. Jekill, de quien nace y a quien regresa cada vez con mayor descontrol y ferocidad, es una prodigiosa traducción de nuestra ambivalente relación, mitad apego, mitad rechazo, con nuestra oscuridad íntima, invencible por más reprimida que la tengamos. Tal vez por eso nos resistimos tanto a nombrar a Mr. Hyde, porque es como tocamos con nuestros dedos una sombría, honda y amenazadora llaga.”

“Naturalmente, en la inmensa mayoría de los casos, nuestro lado oscuro no llega a materializarse más que en ráfagas perecederas de rencor o de ira, tan sorprendentes a veces en personas con fama de equilibradas y cordiales, o en una pérdida de la compostura o la discreción, por parte de hombres o mujeres que pasan habitualmente por modelos de mesura y hasta mojigatería.”

“Es cierto que, en estos casos, esos arrebatos asombrosos y, casi siempre, fugaces y superficiales dejan entrever un fondo turbulento, un desorden sofocado, una rebelión casi siempre amarrada al sentido de la sensatez y de la decencia; de modo que suelen quedar como momentáneas explosiones de un mal día, o como desmadres pintorescos y jocosos. Sin embargo, en las profundidades de las almas de las personas más conformistas y recatadas, siempre es posible descubrir la fascinación por el mal, a la manera que confiesa el Dr. Jekill en el conmovedor capítulo final del libro, como fuente de su enorme desdicha.”

“El mal, entendido como territorio de ruptura, de disidencia, de placer, de libertad, es lo que llamamos la mala vida, siempre ha tenido mucho prestigio romántico en el corazón y las fantasías de mucha gente nada sospechosa de desvergüenza y disipación; pero que, en el fondo, se siente aprisionada por su honradez y sus buenas costumbres. Y, justo en este sentimiento de rebeldía contra la bondad castradora, está el origen de la abismal tragedia del Dr. Jekil.”

“Verdaderamente, Stevenson presenta la cuestión de la confrontación del bien y del mal en el alma humana de un modo original, y le da una respuesta literaria magnífica; pero, no la resuelve, y deja la incógnita abierta, como dice A. Manguel en el libro Stevenson bajo las palmeras. De hecho, esta cuestión viene de antiguo, y aún hoy es objeto de encendidas controversias. Así, en la tradición filosófica, la cuestión del bien y del mal es uno de los principales motivos de discusión en el mundo griego. No hay más que hacer un recorrido por la historia del pensamiento antiguo, y hallaremos joyas filosóficas como los Diálogos de Platón, o la Ética a Nicómaco de Aristóteles.”

“La filosofía cristiana tampoco es ajena a esta cuestión. Agustín de Hipona en Las Confesiones y en De vita beata propone algunas soluciones a la misma. Tomás de Aquino incluso le dedicó una “Cuestión Disputada”, La questio disputata de malo, en la que analiza el origen, las causas, la esencia y las consecuencias del mal.”

“La filosofía moderna solventa el problema con la brillante respuesta que E. Kant dio al mismo en la Crítica de la razón práctica o en la obra La metafísica de las costumbres. Tampoco devemos olvidar la solución que ofrece el Vitalismo de F. Nietzsche en sus obras Más allá del bien y del mal y La genealogía de la moral, en las que desarrolla una teoría moral que daría cumplida respuesta a las tribulaciones del Dr. Jekill.”

“En la actualidad, además de la perenne propuesta moral cristiana, el Existencialismo , en sus distintas vertientes, y el Utilitarismo son las corrientes de pensamiento que abordan el problema de la cohabitación del bien y del mal en el alma humana. Pero, ¿quién tiene la respuesta definitiva?”

“Por otra parte, en la historia de la literatura podemos encontrar excelentes testimonios que recogen las inquietudes de Jekill. Todas ellas constituyen una “épica de la felicidad y la humanidad plena. Así Prometeo y Medea de Eurípides, Ayax y Antígona de Sófocles, La Divina Comedia de Dante, la mayoría de las obras de Shakespeare, las obras de la Mística española, Los miserables de Víctor Hugo, La peste de A. Camús, etc...son buen ejemplo de ello. Del mismo modo que la ya mencionada obra Los miserables, El quijote de Miguel de Cervantes, Fausto de Goethe, El retrato de Dorian Gray de Óscar Wilde son ejemplos del carácter dual del ser humano.”