Acta septiembre 2003

OBRA: LOS SUBTERRÁNEOS.
AUTOR: Jack KEROUAC

PONENTE: Miguel San José

PRESENTACIÓN

Jack Kerouac escritor norteamericano (Lowell, Massachussets,1922 - Saint Peterburg, Florida, 1969). Nacido de padres quebequeses, instalados en U.S.A., vivió una infancia difícil. Cursó estudios en la universidad de Columbia y empezó una vida errante a través de E.U.A., que inspiraría En el camino (1975), libro de la Beat generation. Junto con Neal Cassady, William Burroughs y Ginsberg, impuso un nuevo estilo de vida, marginación, espontaneidad, drogas, experiencias místicas. Al principio influido por Thomas Wolfe (La ciudad y el campo, 1950), su obra se reparte entre una vena familiar y católica (Visiones de Gerard, 1963; Vanity of Duluoz, 1968; Satori en París,1966) y una vena beat (El ángel subterráneo (The subterraneans), 1958; Los vagabundos del dhrama, 1958; Big Sur, 1963; Ángeles de desolación,1965). Poemas (México city blues, 1959), memorias (El viajero solitario,1960), transcripciones oníricas (El libro de los sueños, 1961) muestran el segundo plano sicológico de una creación realista y mística, autobiográfica e impersonal, indignada y nutrida de los mitos norteamericanos.

Fernanda Pivano, en la introducción que hace a la obra Los subterráneos de la edición de Compactos Anagrama de abril del 2002, presenta las claves fundamentales para entender los presupuestos y principios teóricos de la Generación Beat, por un lado, y la literatura de Jack Keruac, por otro:

"Jack Keruac es el creador de la definición "Beat Generation", y es él quien distinguió las nuevas costumbres en cuanto aparecieron en América, recién acabada la guerra. En realidad, es él quien las inventó, en el acto mismo de distinguirlas y de describirlas más tarde en sus libros, ofreciendo un modelo de vida a la generación siguiente."

"La generación de la postguerra se llamó "Beat", y sus guías y héroes fueron Jack Keruac y A. Ginsberg. Por eso, hablar de los escritores "Beat" (los auténticos, los que dieron origen al movimiento), como de escritores de vanguardia, hace sonreir. Su figura pertenece ya a la historia de la cultura americana."

"Los libros de los "Beat" son acogidos con severidad y, a menudo, con acritud." "Así, (...) la aparición de la novela En el camino de Keruac y el poema Aullido de Ginsberg fue digerida por los críticos como un fenómeno curioso y una cuestión de costumbres. Se habló de desgramaticalización y de prosa descompuesta, de verbosidad a lo Thomas Wolfe y de antipoesía. Se hicieron las más funestas previsiones sobre el futuro de los dos muchachos, clasificándolos preventivamente como autores de un solo libro. Quien los tomó en serio, al menos como escritores de costumbres, dijo que su tipo de anarquía era un fenómeno antiguo, que los "Beat" no habían descubierto nada nuevo, que no había ninguna diferencia entre su rebelión y la rebelión de la "Generación perdida".

"Luego empezó la nueva confusión entre los "Beat calientes" de principios de la postguerra y los "Beat fríos" de la generación posterior."

"(...) y sus libros llegaron a Europa, donde los críticos adoptaron, por su parte, la actitud típica entre nosotros, que es la de juzgar la literatura americana en relación exclusivamente con la literatura europea. Mientras en América se había dicho que no había diferencias entre la "Beat" y la "Lost Generation", entre nosotros se dijo que no había diferencias entre el movimiento de los "Beat" y el Existencialismo francés de la segunda postguerra. Se dijo que la prosa espontánea de Keruac no era sino la repetición de cierto automatismo surrealista. Se dijo, naturalmente, que la anarquía de los "Beat" era tan vieja como el mundo, y se la comparó con la del Dadaísmo".

"Sólo después de varios años, (...) se han escrito volúmenes enteros para explicar las diferencias entre los "Lost" y la "Beat Generation", revolución activa la una, y pasiva la otra, y para explicar la relación entre esta pasividad y el vislumbrar la posible autoctonía de un movimiento que es, en realidad, el único fenómeno verdadera y típicamente americano que se ha producido en los Estados Unidos, después de la "Generación perdida". No falta mucho ya para que se concluya que el Dadaísmo tenía una función social absolutamente ajena a la de los "Beat", del mismo modo que les es ajena la función política del Expresionismo; que la prosa surrealista estaba basada en un problema de desvinculación de lo irracional con respecto a lo racional, mientras que la prosa de Keruac ni siquiera considera la posibilidad de lo racional, y se sustenta sobre una realidad exclusivamente biológica y fisiológica; que la rebelión existencialista se basaba en ideologías morales firmemente arraigadas en fundamentos filosóficos, mientras que el abandono de los "Beat" a la desesperación no se asienta siquiera en la más embrionaria de todas las ideologías, que es el Hedonismo."

"Parece bastante evidente que lo suyo no es Dadaísmo, porque en el rechazo global del consorcio humano no se ocupan los "Beat" de destuir mitologías o superestructuras. No es Expresionismo porque, en la absoluta desconfianza ante una realidad social, no afrontan el problema de agredir la inmoralidad del ejército, la política, la guerra, la burguesía o el conformismo. No es Surrealismo porque, en la negación total de la supremacía racional, no se plantean el problema de sustituir la conciencia por el subconsciente. No es Existencialismo porque, en la negación del concepto mismo de norma, no pueden admitir los imperativos categóricos, ni siquiera los de la angustia sartreana."

En consecuencia, será por fuerza necesario considerarlo (al movimiento "Beat") según otras claves que no sean únicamente europeas y rastrear, sobre todo, en los filones más autóctonos de su tradición." "Los nombres que más a menudo recorren sus discursos son los de Walt Whitman, E.A.Poe y A.Crane".

"Si hay una característica inconfundible en las primeras obras de Keruac y de Ginsberg es, precisamente, su adhesión entusiasta a los hechos más menudos de la vida, como fuente de inspiración." "Bastaría esto para garantizar su autenticidad dentro de la tradición literaria americana. Basta, por lo menos, para garantizar su independencia con respecto a los fenómenos literarios europeos, que siempre han estado basados en experiencias intelectuales o ideológicas, antes que en experiencias prácticas o mecánicas."

(...) "El hecho de que Keruac sea ya un profesional sagaz, y haya leído a todos los autores racionalísimos o intelectualísimos que sus críticos le han atribuido como inspiradores y maestros, no le impide dar como cuarto elemento esencial de la prosa moderna esta sugerencia: "Amad vuestra vida, y creed en las ideas santas de la vida. Escribid para vuestra personal felicidad".

"En el Decálogo (artículo que escribió Keruac, en el que expresa su concepto de "prosa espontánea", así como las reglas de la prosa moderna), que alude a su verdadera técnica estilística, se rastrea un sentimiento fundamental de adhesión a la realidad física, entendida como entusiasmo y expansión vital." "Este Decálogo (...) se cierra con la sugerencia de escribir con "excitación, a toda prisa, hasta sentir calambre, con las leyes del orgasmo".

"(...) el fundamento de la poética de Keruac no pertenece ni a lo racional ni a lo irracional, sino a la realidad física exclusivamente. Si ésta es la postura de Keruac con respecto al acto de escribir, no menos apegado a la vida es su procedimiento estilístico, (...)" "Es en el "jazz" donde busca la base de su estilo, de su técnica e, incluso, de su punto de vista. En el Decálogo de la prosa espontánea (...) escribió: "Dado que el tiempo es la esencia de la pureza del discurso, el lenguaje es un libre fluir de la mente en secretas ideas-palabras personales, un expresar (como hacen los músicos de "jazz") el objeto de la imagen (...) No hagáis periodos que separen frases-estructuras ya confundidas arbitrariamente por falsos puntos y comas y por tímidas comas, en realidad, inútiles, y servíos, en cambio, de una enérgica abertura que separe la respiración retórica (igual que el músico de "jazz" toma aliento entre las distintas frases ejecutadas)"

"Aludir, pues, a su lenguaje significa, en realidad, hablar precisamente de su método descriptivo, de su punto de vista, de su sonoridad." "(....) durante cierto periodo, participó en la existencia de un grupo de "jazz", alternando la lectura de sus poemas con eventuales exhibiciones. Acaso fuera entonces, cuando distinguió en la estructura de la improvisación jazzística, con sus desviaciones y retornos con respecto a un tema central, el planteamiento general de esa prosa suya que él llamó "espontánea, (...)"

"(...) Del mismo modo, la estructura estilística de Keruac se basa en una serie ininterrumpida de variaciones sobre el tema fundamental, que hace de sostén de un periodo." "(...) le importan poco las conexiones y reconstrucciones. Sus periodos se basan en una imagen que rebota, como un tema musical, de una variación a otra, y que a menudo es trabajoso encontrar en el mar de imágenes laterales."

"Los subterráneos narra, de hecho, una experiencia real, como otras muchas ocurridas por aquellos años. Keruac describió a G. Corso en la figura de Yuri, a Burroughs en la de Camody, a Ansen en la de Bromberg y a si mismo en la de Leo Percepied, narrador de la historia".

"Se le considere como se le considere, el "problema" de Keruac conduce a una cuestión de costumbres. Su vida, como la de su generación, no acaba arruinada como la de los Dadaístas, los Expresionistas o Surrealistas europeos, sino que comienza arruinada. La suya, y la de su generación, no es tanto una negación de normas morales, como una ignorancia de normas morales. No es que Keruac sea anarquista, porque ser anarquista implica creer en un movimiento; ni que sea antimilitarista, porque para ser antimilitarista hace falta creer en la guerra o en la paz. No hay que olvidar que, mientras el mundo entero se afanaba en tomar una posición en pro o en contra de la bomba atómica, Ginsberg pronunció por la radio la famosa frase: "Iros a tomar por...., vosotros y vuestra bomba atómica".

"Y Keruac, sin duda, estaba de acuerdo. No existe pasado, no existe futuro. En el caos de su mundo, existe sólo un extraño e instantáneo presente, que sólo, gracias a la liberación de las dimensiones espaciales y temporales, se puede llegar transitoriamente a superar. Los instrumentos para esta superación son, sobre todo, fisiológicos(como el orgasmo), místicos (como las visiones), pasionales (como el "jazz"), o artificiales; pero sólo de esta superación puede surgir una realidad poética, a la par que una realidad vital. Evidentemente, se trata de una realidad destinada a durar únicamente lo que el instante de liberación ofrecido por esos elementos, destinada, en el caso de Keruac, a durar sólo lo que dure el momento de escribir."

"(...) No es un escritor de ideas. Todas sus ideas se concentran y manifiestan en el esfuerzo de presentar las costumbres descritas. Su calidad no se halla en el pensamiento sino en la intensidad emotiva. Dependa o no de su lengua, de su lenguaje o de su estilo jazzístico, o de su vigor expresivo, el hecho es que la vida y las imágenes evocadas por Keruac son densas y vibrantes, como en pocos escritores de la historia literaria americana."

"Es característica de esta vibración, de esta intensidad, la uniformidad del tono." "(...) algunos críticos han hablado de carencia de fantasía estilística. Es posible que sea ésta la limitación de su posición de escritor del "momento".

"(...) Keruac ha entrado en la historia literaria americana, (...) como el cantor de la "Beat Generation".

VALORACIÓN

"La razón por la que propuse la lectura de este libro tiene tintes literarios. Así, debo decir que, en realidad, yo no lo elegí, sino que fue él quien me llamó desde la estantería de un hipermercado. Yo no sabía de que libro se trataba. Me acerqué al estante, y comprobé que se trataba del libro Los subterráneos de Keruac. Entonces supe que Keruac era un escritor famoso, de esos que llenan con sus libros los estantes de ofertas de los hipermercados."

"Tenía el libro en mis manos, cuando recordé las críticas que un contertulio vertió sobre mí, a propósito del conservadurismo de mis propuestas de lectura, siempre concretadas en valores clásicos seguros. Y, en ese momento, sin dudarlo, decidí leerlo."

"Me pareció lo suficientemente provocador, heterodoxo, diferente e interesante . Entendí, por ello, que era la propuesta de lectura comprometida y arriesgada que debía presentar a los contertulios. Y lo hice."

"Alguien podría reprocharme el que haya elegido el texto de Los subterráneos y no el de En el camino, del mismo autor, que pudiera ser más representativo de la estética literaria keruaciana; pero la extensión de este último no se ajusta a las exigencias al respecto, estipuladas en la normativa que regula el correcto funcionamiento de la tertulia, ya que excede el límite de páginas de cada propuesta de lectura. Y, en consecuencia, propuse el consabido Los subterráneos.

"El libro me ha parecido de difícil comprensión, sobre todo si no eres un "subterráneo". Este es un libro escrito por un "subterráneo" para los "subterráneos". Pero, tiene algo que te invita a la lectura, algo que te empuja a seguir leyéndolo, una vez que has empezado. Y es que es pura literatura, literatura en esencia."

"Es literatura moderna, con un estilo muy particular: con pocos puntos, con sucesos encadenados de forma natural y espontánea, que inundan la mente del lector irrumpiendo en caída en catarata."

"Al principio, la catalogué como una novela de costumbres, o como una novela social. Después me pareció una novela de intriga. Y, al final, he determinado que se trata de una novela de amor."

"Es la historia de amor de una persona que no se da cuenta de que está dejando de ser joven, o que no asume que se le ha acabado la juventud, y de una mujer pagada excesivamente de si misma"

"En fin, el protagonista me ha parecido el prototipo de persona buena que se autodestruye, de un modo consciente. Y es el caso que, de la misma manera que la mujer discreta sólo puede confesarle sus cuitas y penurias amorosas a Ana Karenina, el hombre que sufre por amor sólo puede tener un amigo, que es Leo Percepied."

INTERVENCIONES

Nicolás Zimarro:

"Quiero hacer mías las palabras que aparecen en la presentación de Los subterráneos, en la edición anteriormente mencionada, así como algunas ideas que Henry Miller defiende en el prólogo del libro. Servirán para vehiculizar mis propias impresiones acerca del mismo."

"Es posible que nuestra prosa jamás se recobre de lo que le ha hecho Jack Keruac. Amante apasionado del lenguaje, sabe cómo utilizarlo. Siendo un virtuoso nato, disfruta desafiando las leyes y los convencionalismos de la expresión literaria que estorban la auténtica comunicación sin trabas entre el lector y el escritor. Tal como él mismo ha dicho en su artículo "Los principios fundamentales de la prosa espontánea", "Procura, primero, satisfacerte a ti mismo, que luego el lector no podrá dejar de recibir la comunicación telepática y la excitación mental, pues en su cerebro actúan las mismas leyes que en el tuyo".

"Suele decirse que el poeta o el genio se adelanta a su propia época. Es cierto, pero solamente debido a que también es un ser profundamente de su época." "Todos los temas acerca de los cuales escribe Keruac, esos personajes fantasmagóricos, obsesivamente ubicuos, cuyos nombres se pueden leer del revés; todas esas encantadoras visiones nostálgicas, íntimas y graciosamente esteroscópicas de los Estados Unidos; todos esos paseos de pesadilla en góndola y en coche, así como el lenguaje que utiliza para describir sus visiones "terreno-celestiales"; todas esas extravagancias desmesuradas tienen una estrecha relación con maravillas tales como El asno dorado, El Satiricón y Pantagruel.

"El buen poeta o, en este caso, el prosista espontáneo siempre está atento al son de su época, el "beat", el ritmo metafórico distintivo que brota tan veloz, tan alocada, tan peleonamente, y de forma tan increíble y deliciosamente salvaje, que nadie llega a reconocerlo, una vez transcrito en el libro. Mejor dicho, sólo lo reconocen los poetas."

"Keruac lo ha inventado" dirá la gente, con lo cual estarán insinuando que no es real. Lo que la gente tendría que decir es "Éste sí que ha sabido pillarlo". Keruac lo ha "pillado", lo ha cultivado, lo ha sabido escribir."

Roberto Sánchez:

"En primer lugar, quiero referirme al estilo literario de Keruac. Se dice que escribía de una forma espontánea, o sea, escribía todo según le iba saliendo. Pero, hay también quien defiende que su manera de escribir es una imitación del estilo de Neal Cassadi. En su obra En el camino cuenta que ambos compartieron una vida errabunda, cuando juntos recorrieron diversos estados de los Estados Unidos. También cuenta que escribió dicha obra en el plazo de tres semanas. Según él, colocó en la máquina de escribir un rollo de papel de un montón de metros de largo, y lo fue llenando. Drogado, borracho, y a saber cómo, escribió y escribió, hasta acabar el libro."

"Yo creo, no obstante, que el texto de Los subterráneos está muy elaborado. Para nada me parece que sea el resultado de una escritura espontánea. Precisamente, el mérito de la obra reside en la presentación de esa apariencia de espontaneidad. Y tan es así que, a propósito de la forma de escritura de Los subterráneos, más de un crítico afirma que lo único que hizo Keruac fue utilizar un truco literario, consistente en la eliminación de todos los puntos que había escrito, y la sustitución de éstos por comas."

"Por otro lado, me parece que es un texto endogámico, esto es, si no se considera la historia concreta que en él se narra, el texto adquiere sentido sólo en cuanto que está escrito por y para un grupo determinado. Así, una persona que esté fuera del grupo, como es nuestro caso, no acaba de entender ciertos comportamientos que se describen en la obra, así como ciertos guiños dirigidos, al parecer, a los miembros de dicho grupo, a saber, el movimiento "Beat".

"Por todo, debo confesar que me he quedado fuera del libro. A mí el mundo de las drogas, el alcohol, las noches de juerga continuada, y todas estas cuestiones no me dicen nada. Es más, me parecen pueriles y, sobre todo, recurrentes."

"En realidad, el que me parece fascinante es el propio autor Keruac. Más que sus personajes o sus relatos. Fundamentalmente, me parece coherente. Coherente en su praxis vital y, hasta en el modo de morir, ahogado en su propio vómito."

Joseba Molinero Goñi:

"Cuando comencé a leer el libro me agobié. Pero no me desanimé, y seguí leyéndolo. Y conseguí leerlo hasta el final. Su contenido me ha resultado muy aburrido. A fin de cuentas, se trata de un relato de costumbres, referido a un periodo concreto de la historia americana. Yo leí, hace ya tiempo, un libro que describía la realidad de la "movida" madrileña de finales de los 70 y principios de los 80, y relataba algo muy parecido a lo que Keruac nos narra en esta obra. La noche, las drogas, el alcohol, el sexo, la música, la poesía y todo eso... En fin, como relación histórica está bien; pero, como temática literaria, me resulta poco atractiva."

"Otra cosa bien distinta es la forma en que lo cuenta, o sea, el estilo literario. Gracias a la maestría de Keruac, a su escritura fluida y directa, he conseguido leer un libro que cuenta cosas que, ciertamente, no me interesan mucho. No me han interesado los personajes, no me interesa el momento histórico en el que discurre la acción, no me interesa el lugar de los hechos, California, ni tampoco la "movida Beat"."

"Y me he preguntado: ¿Cómo es posible que haya podido acabar la lectura de un libro, si éste no tiene puntos y aparte, ni capítulos, con constantes desviaciones temáticas, etc....? La respuesta es fácil. Pues, porque es esencialmente literatura. En este sentido, si prescindimos de la historia que relata, y leemos los párrafos con independencia del contexto, encontramos que en la obra subyace un vertebrado trasfondo poético. Por ello, entiendo que el pretendido estilo espontáneo keruaciano no es tal; sino más bien, creo que se trata de una técnica de escritura preconcebida y depurada, que él pone en práctica, para transmitir una sensación de espontaneidad, que es más aparente que real."

"Me gustaría finalizar con una cita que expresa, de un modo gráfico, la velocidad del meteoro "Beat", así como el aire poético que corre por las líneas de Los subterráneos. Es ésta: "Y yo pensaba: ¡Oh pistolero de la pantalla gris, coctail, día de lluvia, arma rugiente y mortalidad espectral, película apta para menores, loca América negra en la niebla! ¡Qué mundo más loco!"

Emilio Hidalgo:

"Yo leí esta obra hace ya unos diez años. Recuerdo que me pasó el libro de Los subterráneos un amigo, que bien podría pasar él mismo por uno de la Generación "Beat"."

"En mi opinión, este tipo de generaciones pasa a la historia por los cuatro que hacían buena música y los dos que escribían bien; pero el resto es gente a la que solamente le interesa la cultura de la juerga, el sexo, y poco más. Este tipo de gente se da en todas las épocas. Siempre hay gente dispuesta a la diversión por la diversión. Sólo que, en el caso de los "Beat", éstos lo hacían leyendo mucho entretanto, siendo muy cultos. Pero, lo dicho, nada nuevo. Se trata de una "movida" de gente insulsa, que vive de divertirse, de entre la cual siempre hay alguien que tiene más vida interior, así Keruac, que vive atormentado, en un mundo de drogas, alcohol, sexo y miseria, y que aporta algo a los demás."

"Por otra parte, en lo que se refiere al modo en que está escrita, opino que la obra es una excelente muestra de escritura espontánea. El texto no está nada elaborado. Seguramente, lo escribió estando totalmente borracho y drogado. Y éste es el mérito del libro: presentar una serie de historias inconexas entre si, entrelazarlas, borrarlas, hasta lograr que el lector se pierda, recuperarlas y, por fin, terminarlas, para regocijo del lector, que acaba enterándose de todo."

Jon Rosaenz:

"Este libro, al principio, me pareció de una pesadez metálica. Su lectura me resultaba difícil y costosa, debido al modo en que está escrito. Tenía la sensación de que nunca iba a acabar la frase que estaba leyendo, de que no acabaría de entender la idea que quería expresar, de que algo no iba bien.

"Pero, he de reconocer que después, según avanzaba la lectura, el libro me fue interesando. Sí, advertí que, bajo la sórdida nebulosa del ambiente nocturno, las drogas, el sexo y los bares, un ser humano atormentado luchaba por encontrarse a si mismo, y buscaba el amor, el sentido de la vida y, quizá, a Dios."

"Y definitivamente, reconozco que me ha gustado. Me ha gustado el estilo, fresco y directo, acompasado por un flujo constante de ideas que van y vienen, como variaciones musicales sobre un mismo tema, que se despliega sin artificios ni concienzuda elaboración. Me ha gustado por el contenido. Me ha recordado a Rayuela de J. Cortázar. En ambos libros, los autores aprovechan los sucesos de la vida cotidiana, la gente que bebe y se divierte, la gente que se junta para hablar, consumir drogas, hacer el amor, etc..., para desarrollar el proceso de las vivencias internas de un personaje atormentado por las cuestiones relativas al sentido de la existencia humana."

"Por otra parte, bien es cierto que el autor relata los pormenores de las circunstancias históricas que le tocaron vivir, pero no lo es menos que los mismos sólo son el envoltorio de la verdad que, en realidad, nos quiere contar. Si obviamos, por tanto, las circunstancias espacio-temporales, por otro lado necesarias para el desarrollo de las historias personales que en la obra se describen, sólo nos queda la desnudez de un personaje, que como la mayoría de los personajes de las grandes obras de la literatura, lucha denodadamente por el universal de la felicidad."

"Para finalizar, quiero señalar una frase que ilustra el calvario interior que sufre el protagonista de la obra, que no es otro que el propio Keruac, y que me ha llamado la atención, de un modo muy especial. Se trata de un entreguionado. Es ésta: "-¡Ángeles, sostenedme! Ni siquiera estoy mirando el papel, sino fijamente la penumbra vacía de la pared de mi cuarto, (...)