La cuenta

 

Sospecho de todo y de todos... – pensó el Ratón tras varios días de inanición. El miedo – que es libre – no le dejaba salir de su escondrijo. Las tripas le crujían pero su pavor era más fuerte. No quería más encontronazos con el Minino.
No sabía que aquella misma mañana, al cruzar la carretera, el Minino – un gatazo color ocre acostumbrado a la buena vida - no había hecho mentalmente la cuenta correcta. Cruzó e – increíblemente para un felino – un auto lo golpeó dejándolo moribundo. El siguiente auto lo remató. Y allí quedó muerto mientras el Ratón sospechaba y sospechaba... 

 

El maestresala