Michines de latón y terciopelo

“Estoy de acuerdo con Ud., la Semana Santa en Bilbao es muy familiar... ¡Oh, lo siento, le he asustado!... Ud. es una de esas pocas personas con las que puedo comunicarme... ¡Tranquilícese! No se está volviendo loco, simplemente piensa mis pensamientos o, mejor, hemos establecido una conexión mental... ¡Calma, calma!. Mire hacia abajo y me verá...

Sí, soy un gato... no, no, no huya, ¡espere, espere!...

Ahora se lo explico todo, ¡venga!, vamos a sentarnos un ratito en un banco en la Plaza del Ensanche.

Comprendo que es una situación extraña para Ud. pero le recomiendo que reflexione un momento sobre su cordura y sobre aquella frase de Sherlock Holmes: “Cuando todas las posibilidades han sido descartadas; lo improbable, por dificil que parezca debe ser la verdad”. Mi nombre es Blou y soy un genuino gato europeo, negro con ojos verdes: el favorito de las brujas.

Ya está más relajado ¿verdad?, pero aún le resulta inadmisible estar comunicándose con un ser que siempre ha considerado inferior, incluso irracional... No sienta vergüenza, la ignorancia da lugar a muchas situaciones incómodas desde el mismo momento en el que desaparece.

¿Por qué no me acompaña un momento hasta Alameda de Mazarredo esquina a Músico Ledesma? Allí podrá cerciorarse de hasta que punto los gatos somos inteligentes, si se valora la inteligencia como la capacidad de controlar el futuro ...¡claro!... es una perogrullada, ... ¿qué es si no la inteligencia?.

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Ya hemos llegado. Dentro de siete minutos, en esta bilbaína calle, se producirá un desafortunado accidente de tráfico entre un Corvette del 57 y un BLR... una tanqueta, como las de la Guardia Civil, pero del Ejército, del Regimiento Garellano 45... Ud. puede quedarse aquí, en primera fila, mientras, yo subiré a ese alfeizar del Banco de Bilbao... No se preocupe, estamos en contacto; una vez reconocidas, la distancia no existe para nuestras mentes.

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Le noto un poco escéptico, como si hubiera admitido que es posible que un gato pueda hablarle en su cerebro y sea incapaz de adivinar el futuro. Fíjese hasta donde llega el conocimiento que tengo de este suceso: después del choque, del maletero del coche saldrá una joven rubia y pecosa, que atiende al nombre de Charlotte Flanaghan, de la que cualquier persona, que no fuera Ud., diría que yo soy su mascota. Parece un truco de magia ¿a que sí?.

Mire, ya llega el BLR y allí, a la altura de Berástegui, el Corvette está ya circulando enloquecido... La colisión es inevitable.

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¿Cómo sabía que iba a pasar? Es una pregunta complicada de responder; bueno, más que complicada, exige una respuesta detallada, minuciosa. Si le sobra tiempo podemos acercarnos a La Granja, por que es allí a donde se dirige Charlotte... a reunirse con un novio cuarentón que se ha echado...

Si, Charlotte había sido secuestrada por ese botillo ponferradino, que hace unos minutos eran unos falsos nazarenos y unos reales sicarios de Yosogoz...el ser más despreciable del Universo... Ahora le pongo al día de todo, mientras se toma un anís del Mono... Seguro que le hará bien.

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Mire, allí están Charlotte y Don Miguel (así se llama el mangarrán que se trajina a Charlotte) con Cotidio, un viejillo muy majo, admirador de Lorca y veterano de todas las guerras. Cuando le trate, seguro que le gustará.

Siéntese tranquilo y pida el anis, yo me acomodaré debajo del escaño.

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No le guarde rencor a Elías, trata así a todo el mundo, pero no es mala persona, simplemente no ve tres en un burro.

Bien, ¿está preparado?... Perfecto.

La ley esencial de la Creación es la de la Conservación de la Inteligencia. El género humano solo conoce los casos restringidos de la masa y de la energía, que ya noto que recuerda de sus estudios de Física en el instituto (Rosino era un cabrón ¿verdad?). Pero no divaguemos. El ser humano es soberbio y no puede admitir que ninguna otra criatura posee lo que el considera su hecho diferencial: la inteligencia.

En realidad, la inteligencia como capacidad de controlar el futuro está presente en todos los seres del universo... Sí, animados o no... y se puede expresar matematicamente como el producto de la masa del objeto por la probabilidad de control del suceso a desarrollar, siendo sus unidades del Sistema Internacional los Kg.

En efecto, la inteligencia de los seres es función del suceso sobre la que se aplica, por ejemplo, la Tierra, en lo que se refiere a su girar alrededor del Sol, posee una inteligencia enorme (igual a su masa: 5,974·1024) ya que la probabilidad de que mantenga su órbita solar sin desviarse es prácticamente 1 (afortunadamente para todos nosotros, la acción de la Luna solo desacelera a la Tierra 2 ms. por año); sin embargo, la inteligencia de la Tierra en cuanto se refiere a identificarle a Ud. como individuo es nula, ya que no tiene órganos que le permitan discernir quién es Ud. Inversamente, su inteligencia en cuanto a girar alrededor del sol es mucho menor que la de la Tierra (la relación entre su masa y la de la Tierra es prácticamente 0, lo que significa que Ud. no tiene ningún control en ese girar, ya que al fin y a la postre todos somos simples pasajeros a lomos del planeta madre) pero la correspondiente a la identificación de la Tierra como un individuo es positiva, e infinitamente mayor que la del planeta (Ud. reconoce a la Tierra por fotos y grabados con facilidad).

Sé que siente que desvarío, pero ha de darse cuenta de que todos los seres de la Creación tratan de mantener su estructura en el tiempo y para ello afectan al entorno con su masa y con el control de los sucesos que pudieren acontecer. Así, de la misma manera que Ud. asimila la energía del buey cuando se come un chuletón, también toma la parte alícuota de la inteligencia que tenía el animal, puesto que, al alimentarse, Ud. elimina una de las posibles causas de descontrol de su futuro: la muerte por inanición... ¡Calma, ya llego a los gatos!

Si nos fijamos en los seres vivos, hay mucha especies que controlan los sucesos de forma muy interesante, siendo los más complejos, por gestionar un gran número de conceptos abstractos: los gatos, por supuesto, los sogoces y los humanos.

Tenga paciencia, otra vez, enseguida hablamos de los sogoces.

Como le decía: gatos, humanos y sogoces han desarrollado su capacidad de control de los sucesos aleatorios mediante un gran aumento del coeficiente de encefalización y la estructuración social. En efecto, el coeficiente de encefalización es un número adimensional (la relación entre el peso del cerebro y el peso total del cuerpo) que cuantifica la inteligencia de los individuos. El correspondiente al ser humano, como individuo, es el mayor de todas las especies vivas y extintas, lo que, junto con el desarrollo de un órgano fonador muy complejo y varios sistemas de comunicación, ha permitido que la especie humana se haya extendido por todo el mundo. ¡Qué le voy a contar que no sepa!.
El caso gatuno es diferente. La cantidad de masa cerebral dedicada a la inteligencia, en cada gato es de unos 50 gr., con lo que el coeficiente de encefalización felino es muy bajo (algo más de 0,05 frente a 0,25 en los humanos). Sin embargo, los gatos hemos desarrollado un órgano de emisión y recepción de ondas mentales, de manera que, utilizando la Luna como concentrador-repetidor, nos permite compartir la capacidad intelectiva entre todos los gatos que se encuentrn en un círculo de 1.000 Km. de diámetro, de 1 a 5 millones de individuos con un peso de cerebro compartido que varía entre 50 y 250 toneladas, y, además, todo este caudal mental es controlado por un solo ejemplar (un servidor en este caso), que resulta tener un coeficiente de encefalización mínimo de 10.000. Escalofriante, ¿verdad?.

Esta deslocalización de la masa intelectual reporta gran cantidad de ventajas, a saber:

— ¡La recogida y control de la información en una enorme superficie de terreno.
— ¡La dispersión de los centros vitales hace ineficaz el ataque de cualquier enemigo.
— ¡La obtención de recursos y generación de residuos no afecta al medio ambiente.

... y no quiero aburrirle, por que ya capta la posición de privilegio que los felinos ocupamos en el mundo...

¡Claro que existen interacciones entre distintos individuos inteligentes!... de la misma forma que usted sabe que su mano es la suya cuando se la estrecha a otra persona... y no, no existen disensiones en la comunidad gatuna mundial. Estamos demasiado ocupados en combatir a los sogoces como para enfrascarnos en guerras fraticidas, para esto la Tierra tiene ya suficiente con los humanos.

Sí, pensemos un rato en los sogoces. La solución intelectual de los socogoces para la gestión de la inteligencia es similar a la de los gatos, pero más antigua. Cada comunidad sogoz es una especie de patata gigantesca, en la que el tubérculo es el cerebro, que alcanza con facilidad las 500 t., y los tallos son tentáculos, con boca y ojos, que pueden tener muchos Km de longitud y que forman el sistema sensorial del sogoz. Uno de estos tentáculos es, como mi caso en lo que se refiere al sistema gatuno, quien detenta y gestiona el poder intelectual de todo el ser.

Ya, ya noto que estas descripciones le recuerdan sus patéticos sistemas de comunicaciones, inalámbrico el felino y alámbrico el sogoz... Una vez más aparece el pecado de su especie: la soberbia. Piensan que todo ser que no utiliza herramientas no es un ser inteligente... Pués ¡entérese!: son uds, los humanos, un simple bién de consumo para gatos y sogoces, y la causa de uno de los más largos y crueles conflictos que ha sufrido este triste planeta.

En efecto, gatos y sogoces estamos enfrentados, desde hace cientos de miles de años, por el control de los recursos humanos del planeta... Pero alma de Dios, ¿no se da cuenta de como vivimos los gatos: tirados al sol, jugando con todo lo que se mueve, practicando la caza, follando como locos... sin ser molestados por los humanos? ¿No le gustaría tener vida de gato?

Para toda esta vida y tener presencia en todos los ecosistemas del planeta, los gatos utilizamos una única herramienta: el hombre. Sí, Ud. puede entender mi pensamiento, pero la mayor parte de la gente solo reacciona a determinados estímulos mentales. Estímulos básicos que pueden ser controlados por una mente superior y que pueden dirigir, subconscientemente, las acciones de grandes grupos sociales en determinada dirección... El fuego, la rueda, los metales, la navegación,...la fusión nuclear, la astronáutica... Todos estos descubrimientos fueron el fruto de la sutil interacción del cerebro gatuno en los más inteligentes de sus congéneres... No sufra, ésta siempre ha sido una asociación que ha aportado grandes beneficios a las dos partes, por que, déjeme que haga autocrítica, el pecado de los gatos es la pereza y es de ley reconocer que, sin los humanos, no habríamos ensanchado el Jardín del Edén a todas las latitudes del mundo.

El problema de los sogoces...si, lo olvidaba, el problema de los sogoces es su propia existencia. Imagínese enterrado en vida. Alimentándose de cualquier carroña. Destilando odio por todo lo que se mueve... Los sogoces también tienen su pecado: la envidia, que dirigen hacia cualquier ser viviente y, especialmente, contra los gatos. Su objetivo es borrar de la faz de la tierra cualquier rastro de vida, de forma que no haya espejo alguno que les recuerde su espantosa realidad. Así, los sogoces, llevan esperando el día del Juicio Final desde hace eones y algunos de ellos se esfuerzan para adelantarlo a toda costa. Antes de la llegada del primer gato al mundo estuvieron a punto de conseguirlo, haciendo desaparecer a los dinosaurios y hace pocos años, durante la Guerra Fría, se encontraron en la posición más propicia para sus fines, pero, afortunadamente, la comunidad gatuna se encontraba extendida por toda la Tierra y consiguió abortar sus planes de destrucción.

Ahora, los sogoces, a las órdenes de Yosogoz, siguen buscando la forma de destruir el Mundo y, finalmente, han comprendido que, para ello, deben deshacerse de todos los gatos de la Tierra, comenzando por los gatos pensantes, los individuos como yo. Así, han comenzado su ofensiva atacando a nuestros rebaños, perdón por la expresión, de seres humanos, en la creencia de que nos dejarían en una situación de debilidad.

Esta es la causa básica del esperpentoso choque entre el descapotable y la tanqueta. Si, ha sido un poco teatral, pero el alma gatuna gusta de los desafíos... es una forma de dar alegría a la vida y no caer en trastornos existenciales, que pueden llegar a ser muy peligrosos, tanto para uno mismo como para aquellos que le rodean. Fíjese en la insufrible angustia de los sogoces que ha desembocado en un deseo de autodestrucción que, finalmente, puede repercutirle a Ud. mismo.

Evidentemente, a los gatos no nos interesa que los humanos sepan de nuestra capacidad intelectual (imagínese las dificultades que tendría para usar un martillo que tiene conciencia de ser usado como tal) y en cuanto a los sogoces, desde hace relativamente poco tiempo han cambiado de parecer sobre las posibilidades de uso de los especímenes humanos, ya que, tradicionalmente, no han sido más que un elemento más de su dieta proteínica.

Sí, esa es la explicación de enterrar a los muertos, un gran triunfo de los viejos sogoces, aunque, poco a poco, los gatos estamos cambiando la visión de la humanidad sobre la incineración de los cadaveres. Por otra parte, los sogoces siempre han fomentado la guerra, con la que celebran sus mayores festines. Pero estos simpáticos seres no son ciento por ciento carroñeros, no... también disfrutan con la carne fresca... ¿cual es si nó la causa de la desaparición de cientos de miles de personas, sin dejar rastro, en todo el mundo?. Todas las leyendas sobre sitios embrujados, bosques encantados y páramos aterradores tienen la verdad sepultada a mucha profundidad, en forma de cerebro palpitante.

Ahora, como le decía, los sogoces están utilizando a algunos de sus congéneres para llevar a cabo su horrible proyecto y no les culpo, pocos gatos han salido vivos de la cueva de un sogoz y todos ellos con inimaginables secuelas sicológicas.
¿Ya se va dando cuenta de su problema? Ud., por su capacidad mental tan abierta, es el candidato perfecto para ser esclavizado por los sogoces. Ándese con cuidado, no vaya a abrirse la tierra bajos sus piés... y no, no hay sitio a donde huir... Mi único consejo es que busque la compañía de un gato.
¡Ah!, muy a mi pesar, debo abandonarle. Charlotte se está marchando. Hasta la vista”.

***

¡Bloooooooou! ¡Eres un gato muy muy malo! ¿Te has vuelto a escapar?... Don Miguel eres una calamidad, seguro que te has dejado la ventana de la cocina abierta.

¡Por Dios, Charlotte! No empieces...

Hoy se ha escapado Blou, mañana puede entrar uno de esos malvados con cucuruchos... ¿es que nunca estás dispuesto a dar tu brazo a torcer?

¡Vale, vale! Tendré más cuidado, pero no me extrañaría que este gato epiléptico tuyo hubiera aprovechado cualquier descuido para salir por la puerta de casa.

¡Blou, Blou! Eres muy travieso. ¿Quieres que te haga unos chipirones?

¡Miau!

Miguel San José