Las ciegas hormigas

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Presentación en la librería Troa de la novela reeditada

Cae la noche mansamente sobre los acantilados de La Galea que durante el día destellan grises casi blanquecinos y ahora se apagan sobre la playa de Arrigunaga. En la cúspide el molino de Aixerrota, con sus aspas inmovilizadas emulando a un gigante mudo que no tuviera otra cosa que hacer sino vigilar el Abra, el ir y venir de buques y nubes, de hombres. Las ciegas hormigas - los Jauregui y tantos otros –, como unos Sísifos de la tierra, castigados a perpetuidad, continúan izando los sacos de carbón sin poder escapar a su eterno destino cada vez que un lector abre el libro. Hoy no llueve y eso no es un alivio para ellos : en su noche siempre llueve; pero el esfuerzo sobrehumano de cargar sacos, la tensión del ojo avizor para detectar los faroles de los carabineros y el pobre Fermín, ya muerto sobre los sacos de carbón, son una pesada carga que no cualquiera puede aguantar. Allá abajo queda la sombra fantasmagórica del barco inglés, solitaria y sin remedio. Las ciegas hormigas nunca duermen y cada noche – y siempre que un lector abre el libro – vuelven a su ir y venir desesperado.
Como decía Pessoa, hay metáforas que son más reales que la gente que anda por la calle y estas imágenes vivas del instinto de supervivencia quedarán asociadas para siempre a Getxo y sus parajes gracias a la literatura. No lejos de allí, en Las Arenas, nos colamos en la librería Troa – calle Las Mercedes 20 - donde el hombre que dio a luz a éstas y otras criaturas, el escritor Ramiro Pinilla, vuelve a presentar su libro 50 años después. Tras una vida consagrada a la literatura, silenciosa y vocacional, sigue recogiendo los frutos dulces del éxito. Es  veinticuatro de febrero de dosmil diez : el autor acompañado por Jon Bilbao presenta la novela reeditada. No cabe una pluma dentro del local pero sí una grabadora : para que luego digan que nadie es profeta en su tierra. La ponemos en marcha y ésto es lo que registramos ...

Ramiro Pinilla : ...esta reedición de Las ciegas hormigas es importante por los recuerdos que me pueden traer a mi, por la edad, en qué circunstancias me dieron el premio, cuál era mi situación. Son recuerdos bastante emocionantes para mí. En aquel tiempo acababa de trasladarme de Bilbao a Getxo. Estaba haciendo mi casita. Los hijos eran pequeños y estaba viviendo un mundo muy distinto al que tengo yo ahora. Y me cayó de golpe encima como un peñasco el premio y la publicación del libro. Yo no estaba preparado para ese cambio tan brusco. Yo había ido a Getxo en cierto modo a esconderme, a vivir una vida más tranquila, más solitaria. Y claro, se me ocurre hacer una novela :¿pero la hice con la intención de que me la premiaran? Pues no. No obstante, aquel medio aldeano ganó el premio. Porque yo era medio aldeano, me gusta llamarme medio aldeano, aunque algunas personas creen que nunca he sido aldeano pues fui a Getxo a trabajar la tierra no como medio de subsistencia pero sí como ayuda. A raíz de aquel premio los medios me desnudaron ante la sociedad. Fue un golpe muy grande. Recuerdo ese día en el que los periodistas aparecieron a las dos o las tres de la madrugada, les costo dar con mi casa; que es lo que yo quería precisamente. Y luego para las ocho de la mañana ya cogí el tren para Bilbao pues yo trabajaba en la fábrica de gas. Porque siempre he tenido a gala que los entornos no me afectaran demasiado aunque fueran buenos. Cuando iba en el tren, la gente iba leyendo ya el periódico -por ejemplo La Gaceta del Norte - porque se habían dado prisa en sacar la noticia. Y decían : “Joder, quién cojones es este Pinilla de Getxo al que no conocemos. Somos de Getxo todos y no le conocemos”. Cómo me iban conocer si llevaba un año y me marchaba a las ocho de la mañana y volvía a las diez de la noche. Yo tampoco les veía a ellos. Y aquí empezó todo. Luego los problemas con la editorial que en fin podemos hablar luego.

Jon Bilbao : ¿Sigue habiendo ciegas hormigas?
Ramiro Pinilla: Sí. Yo creo que ciegas hormigas hay en todas las sociedades, ciudades y pueblos pero sobre todo en los pueblos. En éstos la vida siempre es más dura y con menos apoyos. En una ciudad te encuentras con más apoyos como los aleros de las casas cuando llueve. Por ejemplo, en la novela se cuenta que cuando revientan las bodegas de un barco y el carbón se desparrama, la gente de la Ribera baja a la playa a recogerlo. Esta gente tenía un buen entrenamiento porque solía bajar a recoger la zaborra que los ganguiles de Altos Hornos arrojaban muy lejos pero las corrientes lo podían traer. Era parecido trabajo al que luego tuvieron con el barco. Hoy que yo sepa nadie baja a por carbón. Por tanto ese tipo de hormigas ya no existen pero existirán otras en otras actividades.

Jon Bilbao : Al margen del Nadal y del impacto publicitario del libro ¿significa algo para ti este libro en tu carrera? ¿Encauzó lo que hiciste después?
Ramiro Pinilla: Sí, yo creo que sí. Yo hasta entonces había escrito cositas, cuentitos flojos. Dos años antes había escrito una novela muy floja, muy rosácea, muy blandengue. Entonces de pronto me meto a hacer Las ciegas hormigas y resulta que sale mi primera obra decente. Muchas veces me he preguntado a qué se debió este salto en menos de dos años, este salto de una novela flojísima a una novela decente. Pues había leído al escritor norteamericano William Faulkner y me marcó un tipo de literatura, de lenguaje, sobre todo de mundo abarcador pero dentro de un territorio, que en mi caso era Getxo. Esa forma de concentrar los personajes .... Pero sobre todo el lenguaje, el estilo. Fue un parto que pareció que no era primerizo porque luego todos los partos posteriores hasta hoy arrancan de ahí.

Jon Bilbao: Tú lo cuentas en el prólogo que no sufriste ningún tipo de censura a la hora de escribir el libro. Hiciste el libro que tu querías. Pero después ¿no encontraste ninguna opinión ofendida por lo que cuentas? Por ejemplo me estoy acordando que aparece un cura en el libro que dice que Sabas Jauregui es un buen hombre a pesar de que no es practicante. Me imagino que esa declaración en aquellos tiempos y en boca de un sacerdote no era fácil de digerir.
Ramiro Pinilla: A esos niveles tan altos de enfrentamientos ideológicos o filosóficos la verdad es que no he tenido ninguno y a veces me quedo un poquitín triste porque me gustaría que la gente... Pero sí que tuve en cambio una anécdota con un vecino de Getxo años después. Me lo encontré en la calle y me dijo : "Pinilla, tenía ganas de encontrarte para darte de hostias. Yo era uno de los bajaba a buscar carbón - carbonilla, zaborra -". Y se me queda así. "Bueno - le dije - tú me confiesas que tú lo hacías, el pueblo también lo hacía o sea que no era una mentira". Y me contestó : "no era una mentira pero no hay que airear los trapos sucios." O sea entendía aquello de bajar a por el carbón era humillante. Es la única anécdota que he tenido del libro en 50 años, es curioso. Yo lo atribuyo a una cosa y es que yo no ofendo a nadie abiertamente, de una forma clarísima con un panfleto. Yo siempre he procurado ponerme en el lugar del otro. Una praćtica que siempre he llevado a cabo de todas las formas : escribiendo, relacionándome con la gente. Y no he tenido ningún problema pues como no ofendo es como si no diera razones o agarraderos para agredirme. Esa es la razón. En este país hay mucho nacionalista; yo no soy nacionalista y sin embargo no he tenido nunca ningún problema; es más yo tengo muchos amigos nacionalistas que entienden. Y yo soy más bien pobre y los ricos... La única vez -no fue un enfrentamiento- pero cierta vez en Neguri me llegó el rumor : "ya es que este Pinilla quiere ser como nosotros y por eso nos ataca." Pues mira un poquitín sí que les ataco porque sobre todo me acuerdo de la explotación que ejercieron en las minas. Bueno todos los de Neguri no tuvieron minas, de acuerdo pero muchos sí las tenían y explotaban a la gente; esto se explica en mi obra "Verdes valles...". En fin, estoy sacando posibles reacciones al libro y que recuerde no tengo más.

Jon Bilbao : Hace unos días una persona que estaba leyendo Las ciegas hormigas por primera vez me decía que estaba asustada por lo mal que lo estaba la familia Jauregui pero si al menos dejara de llover en el libro, se leería incluso mejor. A mí lo que me gusta de tu literatura es la forma como manejas el entorno, el lugar donde se desarrollan las historias.
Ramiro Pinilla: Yo creo que manejo a través de comportamientos de los personajes, a través de explicaciones. Yo creo que no me detengo a explicar por ejemplo cómo es la Galea o la playa de Arrigunaga paralizando la acción. Ahora bien, si la acción necesita un ángulo de aquel escenario, me detengo un poquito en el ángulo pero lo sumerjo en el movimiento de avance de la propia acción de la novela. En fin, el escenario nunca es un estorbo ni una parálisis. Porque eso yo siempre lo he tenido bien claro. No quiero solazarme en ello y lo dejo caer cuando estoy contando la acción. No quiero que se pierda la tensión y se pierde si yo, como hacen muchos escritores, como Blasco Ibañez por ejemplo, si un personaje se mete en un templo, se pasa varias páginas contando toda la historia del templo como si fuera un documental. Claro, eso es lo que yo no hago. Cuando me preguntáis cómo yo introduzco los escenarios, yo los introduzco sumergidos en la acción y por lo tanto, nunca hay una extensión indebida de las explicaciones. Justamente lo imprescindible para que la acción se entienda.

Jon Bilbao: yo creo que cualquiera que haya leído uno de tus libros pensará que eres un autor muy ligado a esta tierra. Sin embargo, tus libros son reconocidos allí donde se publican y han sido traducidos al alemán con bastante éxito. ¿Cómo se hace para que una literatura guste en todas partes y al mismo tiempo que esté arraigada en una tierra muy concreta?
Ramiro Pinilla: Pues mira no atendiendo a esa licencia o necesidad. Tú cuentas lo tuyo y si les gusta allí pues bienvenidos. Tratar de contar lo mejor posible lo que ocurre en tu tierra, lo que conoces tú y luego si hay suerte pues bien. No me preocupo de decir : bueno vamos a ver los alemanes tienen estas tendencias, estos delirios pues voy a contentarles. Pero los ingleses también... no me acuerdo de nadie.

Jon Bilbao : ¿cómo podías escribir con tantas horas de trabajo?
Ramiro Pinilla : cómo tenía tiempo es lo que yo me pregunto también. La verdad es que yo creo que lo que gusta o lo que necesita hacer uno ... bueno yo tampoco necesitaba, yo no soy de esos que convierten la literatura en un mito o en un santuario. La literatura la tenía como una simple afición y cuando tenía tiempo - los sábados y los domingos todavía se respetaban, no había que ir a trabajar- a ratos perdidos hice esta novela - en un año - también en el trabajo escondiéndome sin que me viera el jefe.

 

 

Jon Bilbao : cuando admiramos a un autor que vivió en un época pasada o escribió sobre una época pasada yo siempre tengo que la tentación de pensar cómo verá el autor el mundo actual. ¿No tienes la tentación de escribir algo ambientado hoy en día en un mundo con Internet, con teléfonos móviles y en el que los aviones se estrellan contra los rascacielos?
Ramiro Pinilla: bueno es que todavía no. No impacta. Estoy en medio de él pero no estoy contagiado de él. No obstante, si me mantengo vivo dentro de unos años a lo mejor como de "Verdes valles" quiero hacer prolongaciones a lo mejor alguna de esas prolongaciones llega al mundo de hoy. No lo descarto pero de momento no tengo ni idea ni ningún propósito. Aparte que no lo entiendo. Yo justo funciono con tecnología moderna y uso el ordenador como máquina de escribir. Hasta ahí llego pero todo lo demás : correos electrónicos ... yo creo que se vive más tranquilo sin todo eso.

Jon Bilbao : otro de los rasgos de tu literatura es la épica. No sé si heredado de Faulkner pero todo lo que escribes tiene un aliento épico. ¿Esa épica sería posible hoy en día contando algo que se desarrolle hoy día o hace falta un poco de distancia en el tiempo?
Ramiro Pinilla: bueno yo no sé. Épica yo creo que hay en todos los momentos, a todos lo niveles, en todas las casas hay una épica. La simple supervivencia es ya una épica. Una pregunta parecida podría ser si esta historia podría suceder hoy en día, ese esfuerzo sobrehumano por sobrevivir. Yo lo comparo con los momentos actuales con el paro. En la novela van a buscar a la playa una noche de lluvia con gran sacrificio todo lo que se quiera; yo me imagino como una noche de lluvia una familia en paro puede ir a un contenedor a buscar cartones para vender o comida. La épica en todo momento se puede dar, hay que localizar un escenario y sobre todo un argumento, un tema. En todas partes hay temas épicos, temas angustiosos y muerte. En todas partes en todas las clases sociales ya sea en un palacio o en una chabola.

Jon Bilbao : por insistir en el tema que me interesa mucho, una de las críticas que se le hacen a la literatura española de los 50 y los 60, crítica creo que no es del todo justa, es que se trataba de un realismo muy gris, muy pesimista, muy de andar por casa y a las generaciones actuales se les hace duro de roer. Yo creo que a ti tampoco te gustaba aquella literatura. ¿Una forma de alejarte de esa literatura o por lo menos de darle más brío fue la épica?
Ramiro Pinilla : Sí, es una de las claves. Yo había leído libros del momento, no muchos. Yo no soy un ratón de biblioteca pero bueno en aquel tiempo yo leía mucho más que ahora. La literatura de aquel tiempo - hablo de los años 40, 50 - estaba bien hecha pero no me llegaba. La clásica tampoco. Yo creo que era por algo. No voy mitificar esto diciendo que estaba esperando el advenimiento de un Cristo en mi vida. Pero es que ocurrió así : Faulkner actuó como un Cristo en mi vida. Me proporcionó el estilo literario, la épica que yo quería hacer sin saber qué quería hacer. Tampoco quiero menospreciar a la gente que escribía. A mí Cortázar no me ha gustado nunca. Era muy brillante, demasiado brillante. Lo dejaba todos a medias. Por suerte para mí encontré mi estilo.

Público : ¿Cómo descubriste a Faulkner?
Ramiro Pinilla : Yo no conocí a Faulkner personalmente porque me hubiera apartado de él. Todos somos impresentables los escritores y artistas en general. Yo recomiendo no conocer a ninguno. En el año 48 ó 49, yo había empezado a trabajar de chupatintas y en mi recorrido para ir al trabajo, pasaba por la calle Buenos Aires. Y un día abren en una lonja una librería que era la librería del Consulado americano. Bueno, empecé a frecuentarla y me maravillaron no sólo Faulkner sino otros escritores norteamericanos no sudamericanos en ediciones sudamericanas. Claro y encontré un mundo totalmente nuevo, y aunque parezca un poco ridículo, era el que estaba buscando yo : la épica, el vitalismo, la tierra. Todo eso conjuntado ... y entre ellos Faulkner porque tuve la paciencia de seguirlos leyendo. Quiero decir que con la primera lectura de Faulkner, incluso con la segunda, uno se echa atrás y lo deja. Pero yo presentí que allí debajo había algo. En cierto modo, no le he copiado íntegramente pues Faulkner es un pequeño cabrón porque abruma premeditadamente. No hace falta tanta oscuridad. Pero bueno lo que había dentro merecía la pena. Yo he tratado de aliviar un poco esa oscuridad.

Público : ¿Cómo sienta la consagración de un escritor después de toda una vida escribiendo?
Ramiro Pinilla : yo procuro que el entorno no me afecte. Yo estoy muy contento. Sigo escribiendo como antes igual. Creo que no me vuelvo loco.

Público : ¿el secuestro de Las ciegas hormigas que has mencionado antes tiene algo que ver con la creación de Libropueblo?
Ramiro Pinilla: Hombre pues en cierto modo sí pues cuando empecé a contactar con editores, con Destino primero y más tarde con Planeta, yo entendí que no me trataban bien. Eso no podía ser. Cuento en el prólogo también como Destino un día me dice : “hemos recibido un oferta de Televisión Española para hacer una serie con tu novela”. Claro me pareció una cantidad de burla. Dije que no. Pero ellos si querían. Entonces poco tiempo después se presentan en mi casa el equipo completo de una televisión alemana con director, actores y que vienen a hacer mi novela en escenarios naturales. Le dije que no sabía nada. Es decir, Destino negoció por mí porque tenía miedo de que les dijese de nuevo que no quería. Si hubiera sido una cantidad más grande... Luego cuando empecé con Planeta tuve alguna cosa que no me gustó nada. Total para que me den disgustos me aparto de los circuitos y yo sigo escribiendo. Alguna novelita ya publicaré. Entonces con un amigo, Javier Rafa, que es de Getxo también, fundé Libropueblo y publicábamos algún libro nuestro. Era una época en que estaba muriéndose Franco. Había un vitalismo en la sociedad, se iba a acabar la dictadura e iba a llegar la democracia, la libertad. Todo este tipo de propuestas populares - populacheras - caían muy bien. Bueno estuvimos unos años publicando tres o cuatro libros nuestros y lo pasamos muy bien. Luego acabo "Verdes valles.." y me encuentro con un enorme montón de folios y me digo: si no van a querer esto. Efectivamente, las dos primeras me lo rechazaron. Y la tercera a través de Fernando Aramburu, al que no conocía; como él pertenece a la editorial Tusquets le dije a ver si querían leer un manuscrito muy gordo. En 24 horas, en seguida, solucionaron todo : Fernando les llamó a ellos, ellos me llamaron a mí y en 24 horas tenían el libro. Y así empezó la cosa.

Jon Bilbao : Bueno como todo el mundo sabe Las ciegas hormigas recibió el Premio Nadal. Si no me equivoco en el 71 otra novela tuya, Seno, fue finalista. Indudablemente, esos premios son muy buenos para los libros porque les dan publicidad pero ¿beneficiosos para el escritor?¿Pueden hacerle cambiar su forma de escribir de ver la literatura?
Ramiro Pinilla: como os he dicho antes procuro que el entorno no me afecte : ni las noticias buenas ni las malas. Lo que sí me afectaba el mal trato que me daban. Luego otra novela que iba a ser premiada por Planeta y me llaman a Barcelona. En el momento del fallo mi mesa estaba rodeada de cámaras y periodistas. Es decir, sabían que me lo iban a dar a mí. Pero en el último momento las jugadas clásicas del dueño de Planeta, Lara, que le dice al Jurado, no ese no, otro. Y se lo dieron a otro. Eso es una faena gorda porque ves que ahí no hay un juicio certero y serio por parte del Jurado. El Jurado está dominado por el otro. Pero luego cuando se publica mi novela, lo hace seis meses después que la ganadora. Eso es terrible. Es como si te pusieran una bomba. Cuando hoy como en todas partes se publican conjuntamente el primero y el segundo. Bueno pues todo esto es lo que me empujó a hacer Libropueblo.

Público: ¿Con esos precedentes editoriales cuando entraste en contacto con Tusquets supongo que fuiste con pies de plomo ¿ te fiabas de ellos?
Ramiro Pinilla : En principio siempre confío en la gente. Generalmente a la gente si le das confianza y ellos se enteran que confías en ellos, se cuidarán mucho de traicionarte. Es curioso. En principio sí, yo me fío de ellos y resulta que no me fallan.

Público: si hubieras tenido una llamada de Destino...
Ramiro Pinilla: no, no Destino se acabó para siempre. Yo tengo mucha paciencia, le doy mucha cuerda a la gente, pero el que me hace una cosa gorda, no le mato, pero no quiero ninguna cosa más. A veces, aunque le des confianza durante toda una vida pueden traicionarte... pocas veces pero ocurre.

Público: ¿a qué edad comenzaste a escribir y si hubo algo o alguien que te motivó?
Ramiro Pinilla: la gente suele preguntar cómo me dio por escribir y no hacer figuritas de barro. Yo creo que uno empieza a practicar aquello para lo que cree que vale. Porque algo siempre tenemos que tener nuestro. Uno de los grandes valores para vivir es disponer de algo que alguien te pueda quitar. Un personaje de Cervantes -un guardia - le decía a otro : "tú vas a dormir en la cárcel". A lo que le contestaba el otro : “sí me podrás llevar a la cárcel pero no me obligarás a dormir”. Quiero decir que no me puedes obligar hasta ese extremo. El tener una vocación propia es algo que no te pueden quitar. Te puedes quitar la casa, te pueden quitar todo... puede perder el Athletic, pueden ocurrir todos los desastres pero no te pueden quitar tu vocación. Entonces yo eso lo he respetado mucho. Bien, entonces cuando empecé a escribir yo no sabía todo esto por supuesto. Uno se encuentra a gusto con lo que hace bien. Luego si tienes una persona próxima: un amigo, un pariente, sobre todo una abuela. Si una abuela te dice : “adelante nieto que yo he leído esto y me gusta...” Yo tuve esa abuela y me lo dijo. Se levantó de la mesa y dijo : “ya tenemos un escritor en la familia”. Yo tenía 16 años. Luego hay pequeños éxitos : te premian un cuento, que si por un perfil de un protagonista - había un concurso en Radio Bilbao sobre la película Lo que el viento se llevó-; yo hice tres y me premiaron uno: el premio era un par de zapatos; pues cosas de estas son fundamentales para tus impulsos. Uno detrás de otro. Generalmente tienes fracasos un año y otro pero al tercero te premian algo. Y así empiezas. Yo a mis 18 años escribía novelas policiacas que eran muy flojitas, muy flojitas. Y se publicó una - por una editorial de Bilbao - que fue el gran acontecimiento de mi vida y me pagaron 500 pesetas por todos los derechos pero fue tremendo aquello. Y luego haces algún encargo que te hacen un poquitín milagroso. Lees un anuncio en el periódico que necesitan alguien para hacer la biografía del beato Valentín de Berriochoa que la hice yo. Más adelante cuando gané el Premio Nadal uno que me quería mal dijo : “este de izquierdas no saben ustedes que ha escrito un biografía de Berriochoa”. Cosas de esas que te hacen gracia. Y así empecé a escribir y luego te encuentras que no tienes una esperanza de ganar el Premio Nadal y lo ganas.
Son historias que todo el mundo ha vivido en otras materias en otras actividades, en otras vocaciones. Y la mía ha sido una vulgar peripecia hacia arriba poco a poco pero como la de tantos.

Público: ¿Por qué elige obsesivamente los escenarios de Getxo?
Ramiro Pinilla: Yo no creo que Getxo ni es mejor ni más hermoso que otros escenarios del mundo. Simplemente fue mi escenario de niño y eso ya basta para responder de modo absoluto a la pregunta esa. Yo estuve en la playa de Arrigunaga desde que tenía un año hasta que tenía 13 cuando estalló la guerra. Eso me marcó ya y cuando, orientado por el Faulkner este, tuve que elegir un escenario ya cerrado; pues cuál voy a elegir : Getxo. Y ésa es la razón. No es porque me proporcione una épica especial porque creo que la épica de Getxo yo me la he tenido que inventar. Sí es que de lo contrario las épicas no se ven. Es decir, no es porque haya ocurrido una batalla histórica en Getxo o un día haya aparecido un grupo de tiburones y se han comido a todos los bañistas que había en el pueblo, cosas de esas. Que yo sepa no había ocurrido en Getxo nada. Lo que que había ocurrido en Getxo me había ocurrido a mí.

Público : antes has hablado de Neguri y me acuerdo que hace bastantes años leí tu novela "El salto" ambientada en el lugar mencionado. El tema era interesante y un tanto metafísico ¿Cómo y por qué la escribiste?
Ramiro Pinilla : a mi entender El salto es una novela frustrada, de hecho, no la voy a reeditar. Sin embargo el tema era muy bueno pero no supe hacerla. A pesar de que la escribí después de "Las ciegas hormigas", de que Faulkner me marcó, "Las ciegas hormigas" me marcaron la camino personal, pues a pesar de todo, no es verdad porque luego hice esa novela que era floja. Yo no sé a quien culpar. Pues a mí porque no estaba lo suficientemente concentrado, porque cada novela que se hace es otra cosa, un mundo y una experiencia nueva. El que ha hecho una novela que esté bien no quiere decir que tenga garantizadas las próximas. Aquella fue una aventura y luego parece que aprendí y, bueno, me encaucé de nuevo pero esa no la publicaré.

Jon Bilbao : Ya llevamos casi una hora, ya podemos ir acabando pero yo tengo una petición antes de acabar : ya que estamos en una librería y seguramente el público querrá llevarse uno o varios libros a su casa además de Las ciegas hormigas, podrías hacernos alguna recomendación.
Ramiro Pinilla: últimamente no leo. No estoy al día de los libros. Pues no sé que deciros, quizá si tuviera más tiempo para hacer memoria podría decir algún libro de actualidad. Hay un autor español que me encanta que es Millás. El libro que ganó el Premio Nacional es una autobiografía totalmente distinta a todas y es una maravilla. Yo leo "El país" a diario y espero con especial interés el viernes que es cuando escribe su articulito Millás. Es algo totalmente distinto a todo. Hombre también os recomiendo un autor de Getxo que hace novela negra y también os puede dedicar el libro. Es Willy Uribe. Y Jon Bilbao que ese también es muy bueno. Al final hemos caído en lo que no queríamos.

Jon Bilbao : en el autobombo. Te ponen un micro delante... Alguna pregunta, comentario, petición. ¿Tienes algo que añadir?
Ramiro Pinilla: pues no muy agradecido, que no esperaba tanta gente. El otro día en Bilbao hubo menos gente. Y era Bilbao.

Público : cuando has dicho que no has tenido problemas en tu vida debido a la política. Cuando se quemó el periódico Galea, eso fue una advertencia ¿no?
Ramiro Pinilla : eso no fue dirigido a mi literatura. Fue a la revista. No la hacía sólo yo, la escribíamos varios. Se veía de qué pie cojeábamos. Según me enteré más tarde, la quemaron porque en el último número habíamos hecho una entrevista a una mujer, víctima del terrorismo. Y por eso la quemaron.

Ramiro Pinilla : muchas gracias, muchas gracias (ovación cerrada).

El escritor, a su vez, aplaude agradecido y recoge el calor de la gente. Sonríe. Su obra vuelve a las librerías y a los lectores tras años de olvido. La épica continúa. Sigue lloviendo sobre los acantilados de La Galea y el Abra es una oscuridad infinita. El molino continúa vigilando a los Jauregui mientras el farol del escritor sigue alumbrando a sus ciegas hormigas y así podemos ver sus rostros de cansancio y deseperación.
 

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