"Baroja pagó cara su independencia"

Una edición de 'Vitrina pintoresca', fiel al original de 1935, muestra la visión crítica del autor vasco sobre la Segunda República Pío Caro Baroja Escritor, cineasta y sobrino del autor

22.08.2010 - IÑAKI ESTEBAN

Revoluciones fracasadas, estatutos de autonomía suspendidos como el de Cataluña y una peseta que sufría continuas devaluaciones: en este ambiente Pío Baroja concibe 'Vitrina pintoresca', un libro publicado en 1935 con los artículos que escribió para el periódico 'Ahora'. En él está la política, pero también sus viajes y sus paseos por los arrabales madrileños. Una nueva edición de este libro (en Ediciones 98) celebra sus 75 años y se ciñe a los textos originales. El heredero de Pío Baroja, su sobrino Pío Caro Baroja (Madrid, 1928), sabe que la Guerra Civil, su antes y su después, están «de moda» y que la experiencia de su tío en ella suscita una gran curiosidad, aunque no deja de sorprenderle. «Entonces no hubo héroes. Sólo sangre y mierda», afirma en la casa familiar de Itzea, en Bera de Bidasoa.
- Baroja describe en este libro un clima marcado por el extremismo ideológico.
- En algunos de esos artículos mi tío describe una situación parecida a la de ahora. Al radicalismo había que unir la incompetencia de los políticos, los problemas territoriales y la sensación del fracaso de la República. Entonces, como hoy, España estaba en la cola de los países europeos y esperábamos que Alemania, Francia, Inglaterra o Rusia nos empujaran, como ahora esperamos que vuelvan a nuestras playas, compren pisos e inviertan.
- ¿Alguna diferencia entre las dos épocas?
- Sobre todo la cultural. En aquellos años convivieron tres generaciones importantísimas, la del 98, la del 14 y la del 27. Había personas muy destacadas en todos los campos. El nivel era alto. Todo eso se acabó con el exilio y hoy no veo que exista algo parecido.
- Tenemos una democracia comparable a las europeas y no hay riesgo de Guerra Civil.
- Sí. No está Hitler ni Mussolini, no hay peligro de guerra y la España de hoy está mucho mejor que la de entonces en una cosa: la alimentación.
- Su tío muestra sus opiniones contundentes contra todo y contra todos, contra los jesuitas, contra los judíos...
- Bueno, él criticaba el jesuitismo porque había cambiado la utopía cristiana por un pragmatismo oportunista, pero alababa el espíritu heroico de Ignacio de Loyola. Tampoco le gustaba el dogmatismo religioso de los judíos, ni su elitismo, pero admiraba a científicos como Einstein y tenía muy buenos amigos entre ellos. Como el director de un casa de seguros en Madrid, que le metió un fajo de billetes en el abrigo cuando se encontró con él en el País Vasco francés durante la guerra, mientras trataba de volver otra vez aquí después de huir de París cuando entraron los nazis. Le debió de ver mal, con aire de derrotado.
- ¿Creía en la existencia de razas?
- Sí, Pío era racista. Para él, los vascos formaban una raza y por eso les cantó tanto, a través de figuras como Zalacaín y Shanti Andia, aunque no puede decirse que ellos le devolvieran los halagos. Era médico y se interesó mucho por la antropología, que en aquellos años no dudaba de la existencia de los tipos raciales.

A punto de fusilarle
- Parece que de la única ideología política de la que no desconfía es del anarquismo.

- Mi tío es anarquista por reacción, como lo somos todos en mayor o menor medida. Vemos las corruptelas, la ineficacia y damos la espalda a los políticos. Baroja no cree como los anarquistas que el hombre es bueno por naturaleza y que la sociedad lo pervierte, aunque sí es cierto que les dedica una de sus novelas más preciosas, 'Aurora roja'. Conoció a Durruti, al que fue a visitar a la cárcel de Sevilla, y cuando llegó los presos anarquistas le recibieron levantando los brazos y cruzando las manos, símbolo del anarquismo, y gritándole 'don Pío, don Pío'. Él llegó a asustarse.
- ¿Le pasó factura su distanciamiento de la política?
- Pagó cara su independencia, sobre todo por la ignorancia de la gente. Lo voy a explicar con un ejemplo. En el año 36, mi tío se acerca ingenuamente a ver la columna carlista que avanzaba hacia Bera. Le detienen en Santesteban y están a punto de fusilarle, por su fama de ateo, etc., hasta que por fin intercede por él un militar, Carlos Martínez Campos. Mientras Pío sufre todo eso, y el exilio que le siguió de inmediato, su hermano Ricardo vive aquí, en Itzea. Se había manifestado en numerosas ocasiones como anarquista y comunista, y había escrito ciento y pico artículos en 'La Tierra', un periódico libertario. Y sin embargo no le hacen nada, ni se enteran. Era menos conocido que Pío, pero mucho más activista. ¿Cómo explicarlo? Por la ignorancia y la pereza.
- Toda su familia lo pasó mal en la Guerra Civil, ¿no es así?
- Mi madre (Carmen Baroja) vino a Itzea para los meses de verano con algo de dinero pero tuvo que quedarse aquí a causa de la sublevación de Franco, y se le acabó mientras mi padre estaba bloqueado en Madrid. Pío vivía en París con lo que le enviaba por sus artículos el director de 'La Nación' de Buenos Aires, Ortiz Echagüe. Pero cuando vino otra vez a Itzea llegó prácticamente con lo puesto.
Ganarse la vida
- ¿Qué era para Baroja lo pintoresco, una palabra que emplea mucho en sus libros, también en éste?
- Lo particular, lo característico de un sitio y de sus gentes, algo que en su opinión estaba desapareciendo. Él vivió el final del siglo XIX, una época en la que aún existían los pueblos con tradiciones específicas, los oficios y sus maneras de vestir, que daban al individuo una personalidad distinta. Pío anticipó lo que ocurre hoy, que vamos todos con los mismos pantalones de los grandes almacenes.
- ¿Qué significó el periodismo?
- Lo practicó desde siempre. Estuvo en 'El Globo', el periódico que le envío como corresponsal a la guerra de Marruecos, y también en el 'Ahora' de Chaves Nogales, donde publicó estos artículos de 'Vitrina pintoresca'. Fue una vez a Sevilla con otros periodistas y quisieron ver la casa de una marquesa. Se lo dijeron al mayordomo, y éste a su señora, que le contestó: '¿Periodistas? ¡Pobrecillos! Que suban, que suban...'. El periodismo fue también una manera de ganarse la vida, lo mismo que para muchos de su generación, e igual que hoy sucede con tantos novelistas.
- ¿Se conoce bien hoy Baroja?
- No, aún levanta muchas suspicacias. Y se repiten los tópicos, hasta en las escuelas: el misógino, el que escribía mal... Falsedades que vienen de no haberlo leído.