Ventana al cielo

Hay tres enfermos en la estancia. Hoy no hay visitas. Dormitan tratando de sofocar esa daga punzante que es la angustia. Cubiertos por las sábanas  nadie podría decir cuál es el mal que los aqueja. Uno de ellos, que sale del letargo, gira un poco la cabeza y mira el trocito de cielo azul que la ventana deja ver. Es mágico. Funciona como una esperanza pequeña y valiosa, como cuando el doctor les visita y les anima diciéndoles que pronto estarán en casa.
 

El maestresala