Poemas del frío

 

Método malogrado 

Empezar por un día de lluvia
y viento que sacude
en la copa de una cabeza
el albedrío de las palabras.
Tremolan con altura de letras los vientos
fatigados, la leva del pensamiento.
Siempre he deseado perforar
las rocas del desconcierto
ordenando mariposas o
armas antiguas en la panoplia.
El intento era conocer los misterios
del aire, herir sus cuerpos
para que de la herida salga
la savia de un secreto.
El resultado es uno que taladra
la misma piedra intacta
como litófago que graba
su fracaso en una estampa.

 

Capitán Trueno  

Del amor hecho prefiero
el elixir moroso que
se cuela por las rendijas
de la persiana.
Prefiero la luz que clava
un epílogo vivo
en horizontal lábil
cuerpos que se deslizan
frágiles y caducos
por sábanas deshabitadas.
Beber la espuma que queda
cuando el agua se ha retirado
a los fríos del septentrión.
Siempre hay una princesa de Thule
para calentarse con su hielo.

  

Relato 

Yo esperaba sin más sustancia
que cumplir  con el requisito
de sacar el perro al jardín, 

desear de mi soledad una sentencia
que acicala su reto en el viento
desmadejando la seguridad de los árboles. 

Yo quería sentir en el frío
del clima mi otra temperatura
gélida en el ardid de la metáfora, 

como los dones
de quien prende un fuego
con sus entrañas. 

Nada sucedió. Sólo las cosas como son
colgaron carámbanos que se escriben
en hojas flotando como icebergs por la ciudad.

 

Uno de noviembre 

Esto es una renglonadura
sobre la que se escriben
millones de respiraciones
que blasfemaron.
Noviembre es el mes del jardín
estrujado por una inmensa planta
trepadora.
Siempre cada cuadrito del calendario
es un poco más de muerte.

  

El suicida

Grandes cubos de piedra detienen las altas olas. 

A un lado el mar, al otro el puerto. 

En medio un punto observa la propiedad de las líneas que se deshacen. 

Olvida su dimensión pequeña, el fragor de su voz propia estampándose
contra la piedra de su respiración.

 El puerto ya no es cobijo. 

Y el mar es un arma que tiene su oficio apuntándole.

 

Vado 

Sin nombre
la hierba
el terreno
pisado

Un vaho
vigoriza
el empeño
de borrarlo
todo

 

Félix Martínez Aristín