Del mito de Santa Cecilia como Patrona de la Música

Santa Cecilia , virgen y mártir, a la que tanto la Iglesia Católica como la Ortodoxa conmemoran el 22 de noviembre como Patrona de la Música, fue según la tradición una joven romana de familia senatorial, cuya virginidad, protegida por un ángel, respetó hasta su propio marido; y que tras sobrevivir milagrosamente a varios intentos de ejecución, acabó muriendo, después de tres días de agonía, a causa de las heridas infligidas por un verdugo que no logró decapitarla pese a efectuar tres intentos.

Pero lo cierto es que, a la luz de los documentos históricos corroborados, la existencia de Santa Cecilia podría ser una leyenda, puesto que no se la menciona en ninguna de las listas hagiográficas de la época, hasta la aparición de las Actas de Santa Cecilia (hacia el año 480, unos tres siglos después de su supuesto martirio), y su patronazgo sobre la Música, proclamado en 1594 por el Papa Gregorio XIII , podría ser fruto de una mala traducción del latín de dichas Actas .

Por una parte, la leyenda puede tener su explicación en la circunstancia de que la iglesia de Santa Cecilia en Trastevere (Roma), en la que se originó el culto a la santa, se encuentra prácticamente en el mismo sitio en el que se encontraba el templo de la Bona Dea Restituta , la buena diosa de la restitución (de la salud), diosa romana de la fertilidad, la castidad y la salud, en cuyos ritos estaba prohibida la presencia de hombres, y a la que se atribuían poderes especiales para curar la ceguera. Y la palabra latina correspondiente a la ceguera, cæcitas , resulta muy parecida a Cecilia.

Y en cuanto a su patronazgo sobre la Música, parece ser que está fundamentado en una traducción errónea de la palabra organis de las mencionadas Actas de Santa Cecilia, que en latín significa: “instrumentos” (pudiendo ser incluso los de tortura: candentibus organis, como figura en los códices más antiguos, en vez de canentibus organis ), y que se tradujo, quizá interesadamente, por “órgano”, instrumento que la Iglesia Católica empezó a introducir en sus templos en siglo VI. Y así, lo que en el texto original venía a significar que la santa, desdeñando los candentes instrumentos de tortura, o el canto de los instrumentos musicales, tan sólo quería alabar a su Señor, pasó a ser que la santa se entregaba a su Señor cantando y tocando el órgano. Con lo que de despreciar la música para alcanzar la virtud pasó a alcanzar la virtud interpretando música.

(Una “conversión” que también se dio en la Edad Media con el cerdo de San Antón , que pasó de ser la representación del demonio de sus famosas tentaciones al símbolo de su patronazgo sobre los animales domésticos, gracias a los buenos oficios de las ordenes monacales que en aquellos tiempos tenían el monopolio de la crianza de cerdos.)

Pero el hecho es que en aquellos primeros siglos del “descubrimiento” de Santa Cecilia como virtuosa de la música abundaron sus representaciones tocando el órgano, que a partir del Romanticismo fue sustituido por otros instrumentos musicales más mundanos. Y que desde el siglo XVI su festividad se convirtió en una especie de Día de la Música, celebrado en numerosos países europeos con conciertos extraordinarios.

Celebración que con la progresiva secularización de las costumbres sociales ha ido declinando a favor del Día Europeo de la Música , un “invento” del ministro de cultura francés Jack Lang , establecido en 1982 en la noche del 21 de junio, con la llegada del verano al hemisferio norte.

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