Somos o no somos enero 2011

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el martes 11 de enero de 2011

Solidaridad

Resulta que lo que en los 70 nos predicaban los curas rojos, ahora lo argumentan los sociólogos citando al mismísimo padre del liberalismo Adam Smith, que ya advirtió de la gangrena que para el Estado del Bienestar, cimentado en la solidaridad, suponía el culto al individualismo y el éxito en los negocios. Y en esta línea, el documentado estudio de los epidemiólogos Wilkinson y Pickett sobre la desigualdad como causa de la infelicidad colectiva (aquí editado por Turner), en el que prueban la relación directa entre el grado de desigualdad de diferentes sociedades y su tasa de suicidios, homicidios y trastornos mentales, resulta revelador. Así que la recuperación del gargantuesco Roscón de Reyes solidario, repartido en la Plaza Nueva a cambio de un donativo para Cáritas, supone además una aportación para la conservación del equilibro personal y social de cuantos convivimos en la Villa.
 


 

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 14 de enero de 2011

Habemus txirenada

Cuentan que hubo un tiempo en que estaban a la orden del día las txirenadas, esas acciones lúdicas, pelín gamberras, de afirmación vitalista y trasgresión del orden establecido, en las que los desenfadados socios del legendario Kurding Club fueron maestros consumados. Y yo me ufano de haber participado activamente en las perpetradas por las gentes de la Pinpi (la comparsa Pinpilinpauxa) de los años 80, quizá las últimas de la historia contemporánea de esta Villa, cada vez más sinsorga y amuermada, en la que desgraciadamente, para encontrar una txirenada premiable, a los componentes de la Orden Botxera de Farolín y Zarambolas no nos queda más remedio que recurrir al recurrente Athletic, o como este año, rizando el rizo, convertir en txirenada la propia concesión, otorgando el premio a quienes han concedido a Bilbao el llamado Nobel de las Ciudades “por reconocer lo evidente”.

Ver CERTAMEN


 

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 21 de enero de 2011

Al mal tiempo …

Detesto el paternalismo, y ya por eso estoy contra la delirante ley antitabaco, que sin embargo tiene su coña: Las gasolineras y mi quiosquero festejan la hipocresía con la que se les ha vuelto a dejar que lo expendan. En las discotecas se ha disparado el consumo de ambientadores para mitigar el tufo a sobaquillo. Hemos recuperado la ancestral costumbre de la delación inquisitorial, que tanta fama nos diera en el mundo, aunque no precisamente buena. Y el índice de sociabilidad va en creciente aumento entre quienes se ven obligados a refugiarse bajo los escasos toldos y aleros que han sobrevivido a la desafortunada decisión de suprimirlos de las calles de esta Villa en la que llueve incesantemente, como proclamaba Blas de Otero; aunque temo, y que me perdonen por mentar la bicha, que a los hosteleros de la Plaza Nueva acabarán cobrándoles un impuesto especial por “usar” los soportales.
 


 

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 28 de enero de 2011

La bandera de Bilbao

Mantengo izada en la torre de mi ordenador (pues no tengo más posibles) una pequeña banderita de Bilbao que compré en Toldos Goyoaga (otra de las variadas industrias perdidas por nuestro depauperado entramado productivo). Y les aseguro que la mejor celebración de la Fundación (“villanización” según el profesor Mañaricua) fue en 1997, cuando, entre otras cosas, el alcalde Ortuondo convocó a todos los colectivos cívicos en el salón árabe para entregarles una bandera de la Villa. Y sin embargo en las calles de Bilbao no hay banderas de Bilbao, salvo la que preside el edificio de La Bilbaina, ahora en obras, y el banderón erigido en la plaza de Ernesto Ercoreca (nuestro único alcalde socialista del tiempo de La Republica). Así que la reciente colocación de la bandera bilbaina en el Palacio de Justicia de Jardines de Albia, junto a las enseñas habituales, resulta un ejemplo a seguir.
 

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