El lobo

Caperucita roja recogía fresas en el bosque para llevárselas a su abuela, en el momento que escuchó a su espalda, muy cerca, detrás de unos arbustos, un horrísono disparo y a continuación un alarido. Después se hizo el silencio. Su naturaleza cándida y curiosa la incitó a aproximarse al lugar de donde procedió la detonación. Allí encontró a dos hombres: uno yacía en la hierba y el otro lo miraba estupefacto, escopeta en mano. Cuando éste advirtió su presencia musitó: “Yo deseaba matar al lobo”.
 

Nicolás Zimarro