Somos o no somos marzo 2011

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 4 de marzo de 2011

Señas de identidad

Siempre he envidiado a aquellas ciudades como Nueva York, Barcelona o Londres a las que se puede reconocer con tan solo ver una imagen de sus calles, gracias a que han sabido preservar un diseño o color identificativo de sus taxis.Y quizá por ello aún sigo añorando los troles de dos pisos de mi niñez. Así que me ilusioné con la llegada a la Villa de dos autobuses urbanos de doble planta que, en una de esas puestas en escena que tanto gustan a los políticos del momento, le endosaron a esa especie de Papa Noel a la vasca en que hemos acabado convirtiendo al Olentzero. Sin embargo, sus usuarios, al principio tan contentos con el regalo, se quejan ahora de las dificultades para subir al piso de arriba y del poco espacio en el de abajo, además de las escasas frecuencias; y evidentemente tendrán razón, pues ellos son quienes los utilizan a diario. Pero no deja de ser otra desilusión.

 


 

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 11 de marzo de 2011

No es eso

Las rondas petitorias de Olentzero convertidas en cabalgata de Disneylandia. La Cabalgata de Reyes convertida en un desfile planetario. Y ahora el Juicio de Carnaval, cuya estructura en el marco del Carnaval Vasco divulgaron investigadores de la talla de Caro Baroja y Resurrección Mª de Azkue, convertido en un homenaje al Circo y las Mujeres (curioso tándem, por otra parte). Y no es sólo cuestión del montaje o del forzado encaje de la Banda de la Villa; lo que falla estrepitosamente es la falta de concepto y de respeto al ritual, ese conjunto de signos externos, perfectamente estandarizados (subrayo), que sustentan nuestra certeza de pertenecer a una colectividad. Un sentimiento imprescindible para poder mantener el equilibrio personal y social, que debemos cimentar sin dejarnos llevar por el afán de novedades que caracteriza a la existencia banal, en palabras del filósofo Heidegger.
 


 

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 18 de marzo de 2011

Un cofrade bilbaino

Apenas comenzado el tiempo de Cuaresma he vuelto a subir a la Basílica de Begoña, en la colina de Artagan, convocado por Joseba Rodríguez Luzarraga. Desgraciadamente, esta vez no ha sido para participar en las multitudinarias romerías en honor de la Amatxu que él reinventó, por así decirlo, gracias a su encomiable dedicación y perseverancia, sino para decir adiós al cuerpo mortal de este cofrade bilbaino (como él gustaba presentarse), cuyo entusiasmo vital no logró doblegar ni su devastadora enfermedad. La mutua dedicación a la dinamización social de la Villa, aun por distintos motivos, nos hizo trabar una buena amistad, que me llevó a apoyarle en su exitoso empeño por revitalizar nuestra Semana Santa. Y por eso no logro entender que a su concurridísimo funeral no asistiera una representación oficial de la municipalidad, que supongo le honrará como corresponde en otra ocasión.

 


SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 25 de marzo de 2011

Los monumentos

Releo las crónicas bilbaínas que el periodista Aureliano López Becerra, alias Desperdicios, escribió en los felices veinte del pasado siglo con un sentido del humor sin desperdicios. Llama la atención, en el artículo cuyo título he tomado prestado, su irónica propuesta de dotar de ruedas al pedestal de Don Diego (todavía sin el desproporcionado pilar donde hoy está) para así poder satisfacer a todo el vecindario, que en aquel entonces reivindicaba la ubicación de la estatua de Benlliure como ahora lo hace con las bocas del metro. Pero su coña sobre la desidia municipal para levantar el prometido monumento a Juan Crisostomo Arriaga, del que se apresuraron, eso sí, a poner la primera piedra con toda pompa y boato, ha sido superada por la cruda realidad. Y supongo que si supiera que aún sigue sin erigirse, mientras que sí se le ha hecho a Guiseppe Verdi, él mismo se quedaría de piedra. 

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