Areneros

"Mademoiselle Isabel, rubia y francesa,
con un mirlo debajo de la piel,
no sé si aquél o ésta, oh mademoiselle
Isabel, canta en él o si él en esa.
Princesa de mi infancia; tú, princesa
promesa, con dos senos de clavel;
yo, le livre, le crayon, le...le..., oh Isabel,
Isabel...., tu jardín tiembla en la mesa.
De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos
y en tu cuerpo de rosa: mariposa
rosa y blanca, velada con un velo.
Volada para siempre de mi rosa
-mademoiselle Isabel- y de mi cielo."

Desde que conseguí desembarazarme de mi esposa, me noto más sensible, más vulnerable. Leo y releo el poema y quiero llorar o reír o recordar. Aquella tarde también lo leí y quise empezar a recordar pero un pedazo de papel satinado me ayudo a evitarlo.
"De: Comisaria de Sarriko (Dpto. de Casos no Resueltos) A: Academia de Arkaute (Dpto. de Personal) Att: Sr. Alberto Fernández". Gritaba el encabezado y aunque me había propuesto quemarlo, no pude y lo leí.

"Señor Fernandez/Jauna:
Como mi predecesor en este puesto y persona de gran experiencia en la investigación criminal, solicito su consejo para un caso de capital
importancia. La necesaria discreción me impide mencionar ningún detalle en este mensaje. Ruego tenga a bien personarse en mi/su despacho para entrar en materia.
Gracias por adelantado.
Eneko Gonzalez Korta
Subcomisario responsable del Dpto. de Casos No Resueltos"

"Ahora son Subcomisarios. ¡Qué progreso!" No pude evitar pensar.

"Egunon, Don Alberto. ¿Cómo le va por la Academia? Ya supe lo de su esposa y lo sentí. Ya sabe que yo la apreciaba mucho a ella y a su señor padre. Por cierto ¿qué tal están ambos? Ya sab…" Por la estúpida de Edurne no pasaba el tiempo, los mismos labios bermellón, las mismas arrugas, el mismo tono de funcionaria resabiada. No aguanté mas la retahíla y decidí cortarla. "Gracias a no sé que espíritu protector hace mas de siete meses que no sé nada de ninguno de esos dos seres indefinibles. Pero gracias por su preocupación, Doña Edurne"
Aproveche el silencio que acompaña a un rubor que fue capaz de atravesar centímetro y medio de maquillaje para colarme en mi antiguo despacho. No supe llamar y traspasé el umbral de una puerta entreabierta. Dentro nada había cambiado. Un calendario con una fotografía del Gugemheim del año 99, cuatro ceniceros desconchados donde yo vaciaba ruidosamente las cachimbas, un tenue olor a una mezcla entre polvo, humedad y varón dandy. Sin embargo dos nuevos ídolos llamaron mi atención: la fotografía de cuerpo entero del Lehendakari en la pared izquierda junto a la mancha de humedad de cara de bruja y un ejemplar grande y brillante del sacrosanto Plan que estaba permitiendo que mis últimos meses en la academia fueran los más felices de mi vida. La turbulencia centrípeta originada por el Plan alimentó un movimiento compulsivo de todos los estamentos dirigentes de nuestro país, liberando a los cargos intermedios, entre los que felizmente encuentro, de cargas y tareas rutinarias. Disfruté de una larga temporada de paseos, música, lecturas, largos desayunos y pude reflexionar sobre el valor absoluto de la teoría de la relatividad y su trascendencia en el universo espacio-tiempo, el porque del ínfimo valor de nuestro tiempo, de nuestra existencia.
"Egunon, usted debe ser el Señor Fernández, mi predecesor." Una delicada voz ligeramente nasal me liberó de mis ensoñaciones a las que por otra parte últimamente era muy aficionado. El tal Eneko Gonzalez Korta resultó ser un tipo cordial, de constitución pícnica, tenuemente sonrosado, de ese tipo de personas que no te obligan a colocarte en posiciones defensivas. Me di un respiro y relaje mis esfínteres hasta entonces inconscientemente cerrados.
El caso resultó ser como un suéter de lana, lleno de nudos. Tres personas fueron asesinadas en un periodo comprendido entre mayo y octubre de 2003. Luis Antequera Ruperez 63 años, 173 cm y 85 kg, soltero, jubilado, tornero de una fundición de Arrankudiaga. Mari Carmen Bernardo Orcajo 64 años, 168 cm y 69 Kg, viuda, sus labores, supuestamente envuelta en mercaderías con droga. Antonia Garcia Morechon 65 años, 160 cm, 87 Kg, viuda, propietaria de una mercería sita en el barrio del Peñascal. Los tres fueron asesinados de un tiro en la sien, los tres fueron quemados a continuación y los tres eran originarios de Arenas de San Juan provincia de Ciudad Real.
"Se acuso a José Antonio Marcos Toledo alias "Toño" del triple asesinato. Este individuo era originario de Daimiel, población cercana a Arenas de San Juan. Parece ser que sentía un odio animal por Arenas desde que supo que su padre fue fusilado allí durante la guerra civil y dicen que juro vengarse." "¿Quién lo dice?" "No sé, no consta en el sumario. Llevaba en Bilbao desde hace cuarenta años trabajando como tornero en una fundicion de Arrankudiaga, Fundinorte. No tiene hijos y enviudó hace siete años. Estaba liado con una separada que regentaba una sala de juegos en Uribarri, una tal Soledad Ataun Sotillo, que declaró que las tres noches de los asesinatos Toño estaba con ella en su cama, pero ya sabes su testimonio no sirvió de gran cosa." "Eneko, disculpa que te sea sincero pero no entiendo nada. Si ya hay un imputado ¿qué hace el caso en mi…tu departamento?" "El tal Toño se murió de una neumonía… natural y algún jefe de la Ertzaina cree que él no fue el que asesino a los tres areneros y como los de homicidios han dado el caso por cerrado pues ya sabe…"

"Morito, quizá en mi situación debería pensar mas en la muerte, ¿no te parece?" "A mi señorita, lo que me parece es que la dama de negro cuanto mas lejos mejor" "No sé, me gustaría saber que piensan los intelectuales sobre qué hay detrás de la luz esa que dicen que se ve. Morito, ve a la librería de Faustino y tráeme algún libro que hable de filosofía de la muerte" "Más le valdría pensar en la vida, señorita, que trae mal aje si la menta" "Calla y ve, Morito deslenguado"

Una luz intensa casi dolorosa me recibió aquella mañana en Arenas de San Juan. No me fue difícil convencer a mi jefe de la necesidad de prestar mi apoyo a la Comisaria de Sarriko y salir inmediatamente para Arenas. "Si, vaya, vaya Fernández es importante que se note que existe colaboración entre los diferentes Departamentos del Cuerpo". El Plan también en este caso me ayudó a limpiar de obstáculos el camino.
Como todas los espacios fronterizos, Arenas resultó ser bello y complejo. Frente a un horizonte sin fin, una hermosa iglesia mudéjar rodeada de sombras encaladas. Me alojé en una pulcra pensión regentada por una más pulcra aun matrona, oronda y mimosa. "De aquí a Daimiel, tiene usted unos diez minutos por la nacional hacia el sur. No tiene perdida.
Pero no prefiere usted antes refrescarse un poco y que le prepare unos torreznillos para alegrarle esa carita de arcángel San Gabriel que tiene, alma mía. Que hay tiempo para todo"
El tío de Toño me recibió "amoscado". "Así que dice usted que es de la policía vasca y que viene a Daimiel a saber los motivos del odio de mi sobrino por la gente de Arenas." "Así es. Comprendo que suene un poco raro pero es de gran importancia conocer los detalles de ese asunto. Ya sabe que su sobrino fue acusado de matar a tres areneros allá en Bilbao." "Mi sobrino no mató a nadie. Era incapaz. Le han echado encima el mochuelo de esas muertes porque a alguien le convenía." "¿Me podría contar los detalles del origen del odio de su sobrino hacia Arenas?" Fidel, que así se llamaba el tío de Toño, se levantó solemnemente del mullido sillón que ocupaba, desapareció de la estancia sin chistar y regresó tras largos minutos con un pliego de papel mohoso que en letra de redondilla rezaba:

"Querida María:
No tengo tiempo para nada. Vienen a por mí y quieren matarme como a mi hermano. Son los Fascistas de Arenas. Dale un beso a Toño y dile que cuando sea mayor vengue a su padre y que siempre le quiso. Tu vete con tu madre a Villarubia y escóndete unos meses hasta que pase todo. Te quiere.
Antonio (Daimiel 12 de Noviembre de 1936 y ¡Viva la República!)"

Me inquietó un tanto leer aquel testamento apresurado y me quede ensimismado hasta que Fidel me acerco un buchito de aguardiente. "Empujeselo que le hará falta porque la cartita acojona. Se la encontró el Toño un verano que se dignó a venir para solucionar lo de la casa de su padre que se caía a pedazos. Salió de dentro de uno de los maderos que sujetan el "sobrao". Le afectó mucho, como no y el muy descerebrado empezó a pregonar por doquier que se vengaría de los areneros y de aquellos polvos vienen estos lodos, sabe usted"
Parece que el aguardiente me iba haciendo efecto y mi mente volvía de no sé que andurriales. "Ya pero ¿sabe usted como llegó esta información a Bilbao?" "Ya le dije que alguien habrá interesado. A mi nadie me preguntó nunca nada, fíjese que me entere por la prensa de lo de los asesinatos cuando Toño ya había muerto. Aquí la prensa la leemos con semanas de retraso, en el bar del Tano. Pues parece ser que cuando la prensa publicó aquí que el Toño había matado a toda esa gente, ya estaba enfermo y a los quince días la diñó. Que es lo que yo digo, como va a matar a tanta gente medio malo. Y si no, mírelo señor policía". Me alargó una foto de Toño montado en una mula con una mirada mucho más mansa que la de la montura.

Creo que deje a Fidel aun más amoscado que al principio. Antes de que reaccionara y se le ocurriera algún convite, salí ya de anochecida. En una taberna cercana, me sirvieron una escudilla de migas que alejaron de mi mente algunas brujas que empezaban a reunirse. De una cercana ermita adosada a un coqueto Convento carmelita, partía una comitiva que festejaba el cuarto centenario del Quijote. Reproducían con gracia la escena de las labradoras que Sancho convirtió en unas Dulcineas encantadas. "Reina y princesa y duquesa de la hermosura, vuestra altivez y grandeza sea servida de recibir en su gracia y buen talente al cautivo caballero vuestro, que allí está hecho piedra mármol, todo turbado y sin pulsos, de verse ante vuestra magnifica presencia. Yo soy Sancho Panza, su escudero, y él es el asendereado caballero don Quijote de la Mancha, llamado por otro nombre el Caballero de la Triste Figura" Me atrapó la gracieta y me quedé allí hasta que la gorda y rasposa que interpretaba a la zafia campesina escupió: "Mas ¡jo, que te estrego, burra de mi suegro! ¡Mirad con que si vienen los señoritos ahora a hacer burla de las aldeanas, como si aquí no supiésemos echar pullas como ellos! Vayan su camino e dejenmos hacer el nueso, y serles ha sano" En ese momento el jumento que montaba la rolliza cómica soltó un espeluznante cuesco que mas parecía trueno que gas y la gorda cayó de la montura. El barullo y la fresca que caía me decidieron a abandonar la tierra de la orden de Calatrava y volver a la de San Juan, donde ya en mi pensión bajo el dosel de un cuarto del primer piso me esperaba la posadera con una bandeja con queso, pan y vino bajo el dosel de sus ubres de mantequilla escasamente cubiertas por un viso antiguo y cautivo.

"Morito, mira lo que dice este señor Kant, que la muerte no es el final y que la vida sobrenatural lejos de ser una experiencia, una forma de la sensibilidad es una necesidad de la moral. Vamos que por cojones que diría mi tío Constancio. Es el llamado, a ver si te lo digo bien, si el imperativo categórico. Esta bien este Kant, parece sensato lo que dice. Claro que era alemán y estos ya se sabe, no se equivocan" "Como cuando quemaron a todos los judíos de media Europa" "Eso fue Adolfo Hitler que además de anormal era austríaco" "Señorita ¿quiere que vaya a la librería a por mas libros?" "No, tengo ya suficientes. Pero ¿de dónde te sale ese interés por los libros? Seguro que el librero tiene algún garzon nuevo con el culito respingón" "Pero como es usted señorita. Además no hago nada malo por mirar"

Tres días me llevó localizar a los familiares de los tres asesinados. Tres días de campo desnudo, sin concesiones, de vida ordenada bajo la que palpita el caos, de inquietud, de negrura dentro de luz implacable, de vidas de clausura, de penumbra, de bodegas subterráneas, de cuevas secretas, embriagadoras y demoniacas, de bombos de vidas anteriores aquí también abandonadas, de pastores y perrillos sin raza, de albardas de mulas, de panas y fajas oscuras, de sombreros de lutos empecinados, de arboles agarrotados sin sombra ni paz, de un horizonte redondo e inmenso.
Tres dias de conversar con gentes que quieren contar lo que tu no quieres oír, gentes que no piden a la vida mas allá del olor del humo del hogar. Tres días de huir como en un juego de mi posadera, tres días de gachas, liebre y potaje, tres días de vino aceitoso.
Ninguno de ellos me supo decir nada concreto que justificase que alguien quisiera asesinar a sus parientes. La mayoría no conocía de que vivían, ni siquiera los primos carnales de la Maruca, nombre de guerra de Mari Carmen Bernardo, se podían creer sus trapicheos con las drogas. "Mari Carmen enviudó muy joven en el pueblo y no tenia hijos ni nadie en Arenas, así que se fue a Bilbao a casa de una vieja amiga de la Sección Femenina"
La misma luz intensa y única que me recibió, me despedía aquella mañana junto con las lagrimas sofocadas de Doña Matilde mi posadera. Poca cosa me llevaba, un par de pistas para mi investigación, un pórtico mudéjar en la retina y una tartera de codornices en pepitoria.

"Kaixo, Don Alberto. ¿Qué le trae a usted de nuevo por aquí?" "Hola Edurne, ¿está el señor González Korta?" "¿Don Eneko? Sí, está en su despacho. ¿Quier..?" Tarde, ya estaba dentro junto a la mancha de cara de bruja.
"Hombre Alberto. Si vienes por lo de los areneros, no hay novedad alguna. Hablé, como dijiste, con el Comisario Ortiz de Urbina y me contó los detalles de la investigación. Nada diferente de lo que ya sabia. De todos modos, no parecía muy comunicativo" Un sentimiento humanamente egoísta me ayudó a alegrarme de la repetición de mis antiguas experiencias. "No, Eneko, mira hay algo que me ronda la cabeza desde que hablamos. Resulta extraño que una de las víctimas estuviera involucrada en asuntos de drogas. ¿No podría haber sido un ajuste de cuentas encubierto?" "Eso fue lo único que se investigó en profundidad. Se peinó todo su circulo y el de la competencia y no se encontró nada.
Además los ajustes de cuentas no se tapan, se dejan bien a las claras para que sirva de escarmiento. Maruca estaba pendiente de juicio y todo indicaba que le iban a caer un saco de años"

"Sabes que hay que matar a Dios, creer en la nada y de ahí en el poder del hombre y en el eterno retorno del niño. Vamos que el hombre lo es todo y el se puede regenerar si quiere y lo cree. Inquietante, ¿no Morito?" "Mire señorita, esas cosas que le ha dado por leer yo creo que le hacen más mal que bien y además no las entiendo" "En mi situación tengo que pensar en el más allá y debo encontrar la respuesta verdadera"

Una sensación de humedad te encogía el espinazo en cuanto alcanzabas las primeras casas de Arangoiti. Un barrio de aluvión levantado con precipitación a los pies de una montaña que lo devoraba cada día. Gentes de diferentes brillos que se amontonan en edificios desconchados y que el ultimo plan de desarrollo olvidó.
Cerca de una esquina mohosa de una calle de orines funcionaba el Café-Bar Marlove repartiendo sonrisas enquistadas a lo que queda de lo que fue la generación perdida.
"¿Es usted Luis García Chamorro?" "Depende para qué". No me dedicó ni un pestañeo aquel individuo adusto, ronco y de pómulos marineros. La televisión pasaba el cuarto repaso del día de los motivos que provocaron la injusta nominación de una gorda tetona que una vez fue concuñada de un amigo de un torero en franco retroceso, así que cogí el mando del fondo de una grasienta estantería y apagué el engendro mientras le colocaba enfrente de unas pobladas cejas la placa. "Y, ¿qué quiere?" "Saber donde puedo localizar a la Maruca" Se giró, sorprendido y con media sonrisa de satisfacción en su cara de acelga. "¡Pues sí que los maderos os empapáis! ¡Qué se la cargaron hace una temporada! Ya me preguntaron de todo y ya dije todo. No te jode otra vez con la misma historia" "¿Por qué se la cargaron? "Una venganza dicen que fue uno de su tierra por no sé que de su padre" "Y ¿cómo se supo lo de la venganza? "Coño pregúntaselo a tus colegas los maderos, que ellos lo parlaron a diestro y siniestro. De todos modos el loco ese le hizo un pedazo favor a la Maruca, sólo le quedaba un telediario para ir a la trena. Con la envidia que le tenían, esta mucho mejor muerta que en chirona" "¿Porqué lo dices?" "Maruca era lista y en un "pispas" se hizo un capitalito trapicheando y eso no gusta a la cátedra. La puta envidia."

"¿Qué se le ha perdido a un agente de Arkaute en el centro de datos de la Ertzaina?" Una sonrisa socarrona se dibujó en la cara de un agente de guardia con mucho tiempo libre. "Como decía mi abuela, vengo a joder a los preguntadores. Así que una vez satisfecha su curiosidad le ruego agente que si mi solicitud de acceso es correcta me permita comenzar mi trabajo" Instintivamente quiso desenfundar una porra que no encontró y yo aproveché para seguir mi camino.
En mi libreta había conseguido anotar una lista de 15 candidatas. Había dado orden al programa para localizar todas las denuncias de desaparición de mujeres blancas de entre 50 y 65 años realizadas entre los tres días anteriores y la fecha del asesinato de la Maruca.
Tras la séptima llamada infructuosa decidí darme un respiro y llamar a Eneko. Me relajaba su tono sumiso y servicial. "Eneko soy Alberto." "Kaixo Alberto, com.." Le interrumpí conscientemente. "He estado pensando más en el caso de los areneros y creo que deberíamos hacer dos gestiones urgentes" "Que alegría me das porque yo estaba atascado. Dime y me pondré en ello" "Bien en primer lugar es necesario saber de donde procedía el soplo que ayudó a acusar a Toño del triple asesinato"
"Déjame que vaya tomando nota…¿Y el segundo?" "Quisiera conocer el nombre, filiación y costumbres del que era lugarteniente de la Maruca" "Bien dame unos días y te llamo con lo que averigüe. Cuando tenga algo supongo que me explicaras los motivos" "Dalo por hecho, compañero"
Cuando acabé las llamadas disponía de dos posibilidades: Consuelo Pena Caoba y Concha Andueza Satrustegui. Las dos siguen desaparecidas desde el día del asesinato de la Maruca. Visité a los familiares de ambas mujeres y enseguida descarté a Concha, pesaba 130 kilos.
Los hijos de Consuelo la daban por muerta. Les pedí permiso para realizarles, si fuera necesario, las pruebas de ADN. Aceptaron confusos.

"Sócrates, un griego sabio a más no poder, decía que a la muerte no le corresponde ser temida, porque nadie sabe en que consiste. Tenerle miedo es pretender ser sabio sin serlo. Y también dice que hay una esperanza de que la muerte sea un bien. Algo así como un dormir eterno sin sueños, lo cual sería bueno; o bien, entrar en un mundo donde podemos encontrar a nuestros seres queridos o a sus enviados, lo que para algunas personas también sería una gran felicidad. Te imaginas encontrarme con Aurelio en un sueño eterno y placentero" "¿Quién es Aurelio, señorita?" "Era, Morito, era. Era mi marido y le quise, vaya si le quise". Una lagrima pequeña cayó sobre el terrazo.

"Isabel...., tu jardín tiembla en la mesa. /De noche, te alisabas los cabellos, /yo me dormía, meditando en ellos" y sonó el teléfono. Apuré la cachimba, terminé la visita al Mercado de Limoges junto a mi buen Mussorgsky y levanté el auricular. "Menos mal, ya creía que no estabas en casa. Soy Eneko y tengo la información que me pediste" "Te escucho" "¿Así, por teléfono?" "¿Qué pasa, nos escuchan?" "No. Pensé que quizás sería mejor acordar una cita y hablarlo" "No hay que perder tiempo. Dime lo que has averiguado" "Bueno. El soplo de lo de Toño lo dio un camellito de la Maruca que.." "…se ha muerto de sobredosis" "¿Cómo lo sabes?" "En este asunto todo el mundo muere antes de poder hablar. Sigue" "En cuanto al lugarteniente de la Maruca se llama Luis Angel Monzón Pérez, es maricón y frecuenta los típicos bares de ambiente y algunos gimnasios gays. Ya sabes esos que aparecen en los anuncios de los periódicos" "Bien. Muchas gracias, Eneko" "Pero bueno, no me vas a explicar nada" "Escucha ahora no tengo tiempo pero necesitare tu colaboración y la de una patrulla de agentes para realizar un operativo de vigilancia y una detención. Yo te llamo" Volví sin esperar contestación al Mercado de Limoges.

En el muelle de la Merced entre una de esas tiendas que regentan varios chinos y que nunca cierran y un convento, brillaba con luz propia un club de ambiente, el High. Llevaba recorridos unos cuantos y varios gimnasios. Estaba ya cansado de que me invitasen a pasar al cuarto oscuro o a recibir un masaje perianal o tomar una copa en un estudio de Marzana. Así que entré por las bravas. Llamé al timbre y una vez dentro un grupo numeroso de cabezas giró unánimemente en dirección a la puerta y me examinó de arriba a abajo. En la pared de enfrente un monitor escupía un grupo de miembros descomunales que trazaban posturas imposibles. La costumbre me ayudó a sobreponerme y me acerqué a la barra. "Hola. Necesito dos cosas: una San Miguel fría y a Luis Angel Monzón Pérez" "Pero que exigencias son esas, mocetón. ¿No prefieres tomar una copa tranquilo en mi estudio de Marzana?" "Mira buen hombre, empiezo a estar ya cansado, así que ponme la cerveza y dime si conoces a Luis Angel Monzón Pérez" Aquel delicado camarero se dio perfecta cuenta de la urgencia de mis demandas. "Aquí tienes tu cerveza y bien fría, guapo. En cuanto a ese nombre me suena mucho voy a preguntar a un compañero" Esperé algunos minutos y los miembros seguían contorsionándose. "Si le conozco. No caía porque nadie le conoce por ese nombre todo el mundo le llama el Morito. Por el color de su piel, ¿sabes?" Me señaló a un individuo que sesteaba apoyado al fondo de la barra. Me acerqué a él y se incorporo como por un resorte. Efectivamente poseía un color de piel trigueña en un rostro famélico que perfilaba una nariz de pico de águila, alto y delgado como un enfermo de tisis y vestido como para una fiesta infantil. "Hola guapo. Desde que te vi supe que serías mío esta noche" "¿Eres tu Luis Angel Monzón?" "Pero que cosas me dices. Si, así me llamo, pero para ti soy lo que quieras" "Te lo voy a preguntar solo una vez y despacito: ¿dónde esta la Maruca?" Un frío intenso debió recorrer la espalda de aquel tipo porque de un plumazo se le borraron la sonrisa y el color de la piel de la cara mudó a un blanco amarillento hepático. "La mataron" contestó como en un suspiro. "Escribe en este papel la dirección donde encontrarla y dame tus llaves"

Eneko y una patrulla de cinco agentes acudieron al inmueble de Botica Vieja. Eneko me confirmó lo que ya sabía: las secuencias de ADN del cadáver de Maruca y del hijo de Consuelo eran compatibles. Dejé abajo a los agentes de la patrulla una vez que habían despejado el inmueble. Tomé el ascensor y llegué al tercer piso. En la segunda puerta de la mano izquierda probé las llaves y abrieron. Entré. No sé porque extraña razón pero me encontraba tranquilo y seguro. Acudió a mi encuentro una mujer mayor, delgada, seca, con la mirada inteligente y el gesto resuelto. "Usted debe ser el enviado de Aurelio" dijo sonriendo.

Joseba Molinero