¿Por qué lloran las niñas?

Alicia esperaba en la hilera de niñas a que la profesora diese la orden de salida. "¡Vamos chicas! ¡En orden y en silencio, y sin romper la formación de a uno! ¡Todas a la parada del autobús!" dijo ésta, gritando enérgicamente para ahogar el murmullo de voces producido por los monólogos de las alumnas. La profesora dio una palmada de manos, y al instante se callaron. Acto seguido, el rosario de párvulas comenzó a moverse.

La niña guía avanzaba muy despacio, con paso cansino. Daba la impresión de no tener fuerzas para arrastrar su mochila carro, seguramente repleta de libros y de objetos de incalculable valor para su propietaria; aunque, con toda probabilidad, totalmente inútiles. Y lo mismo ocurría con las demás niñas, todas ellas equipadas con su mochila cargada de sabiduría impresa, menudencias y sueños.

La cabeza de la fila doblaba ya la esquina del largo pasillo que atravesaba el parvulario, cuando Alicia e