Ulises Varsovia

 

ANUNCIACIÓN

Un ángel de niebla y ceniza
viniera a mí en el atardecer
con su muda voz sacudida,
y abriera desmesuradamente
sus ojos sin dimensión,
sus ojos vacíos navegando.

Viniera en el atardecer
hasta mi distante ventana,
y sacudiera su voz
de áfonas sonoridades,
de áfona intemperie tonal,
al tardío atardecer,
envuelto en insondable niebla.

Y me mirara con sus ojos
inalcanzablemente lejanos,
errantes por la interioridad
de mis criaturas inconsolables.

Un ángel de niebla y ceniza,
un ángel de despiadada mudez
frente a mi remota ventana,
con sus labios inútiles llamando,
irreconociblemente mío.

Inédito

 

CENICIENCIA

En el atardecer de la edad,
con estas palabras cenicientas
detenido frente al otoño,
asumiendo su amarga substancia
de raíces de ruda intemperie,

qué decir antes que la mañana
abra su cúpula de tinieblas,
y me descubra la claridad
en mi sitio usurpado a un extraño,

qué decir, Claire, en este instante,
con estas palabras vesperales,
antes que el otoño recrudezca
y me cubra con su edad en ruinas.

Frente al tránsito de las castañas,
bajo una campana de ceniza,
mi edad en vísperas y enferma,
mi edad detenida y en marcha,
atascada en el engranaje
de estas cenicientas palabras.

Inédito de Hojarasca (2008)

 

NAUFRAGIOS

De noche caen al mar las vidas
de los habitantes apretados a los cerros,
y luchan allí su espuma, su sal corrosiva,
desperezan su naufragio circundante
gritando en el desvarío de la marejada.

Mar océano, tus súbditos nocturnos,
la población de seres hipnotizados
que giran sin rumbo en tu efervescencia,
tus extraviados hijos de la orilla
se prosternan y aúllan de obediencia
en tu catedral de cristal azul desatado.

Por tu espuma envolvente vagan sus vidas
arrastradas sin fin sueño adentro,
y desde inaccesibles islas negras
envían señales los nautas perdidos
haciendo sonar caracolas marinas.

Piélago tumultuoso, profunda madre
a cuyo seno salobre mariscadores,
navegantes de tormentosas derrota,
pescadores de atávico destino caen,
devuélvenos tu sangriento botín de guerra,
devuélvenos las arrebatadas presas,
el tributo de sangre que tus súbditos
reclaman revolviéndose en su propio naufragio.

Porque de noche descendemos a ti temblando,
de noche es la dimensión del extravío,
y en la red salobre de tu omnipotencia
sacuden nuestros gritos tu demencial navío.
Mar océano, tus subditos nocturnos,
los que descienden de noche a tu templo iracundo
y desvarían columbrando islas,
prosternan ante ti su febril obediencia
y te arrojan los nombre de sus seres muertos.

De Capitanía del Viento

 

MARIPOSA

Ocurra una flor inédita,
ocurra un insólito perfume
desde el útero de las cosas,
una mariposa arrebolada
en un color de inextinta llama,
en un espectro de lítico fuego.

Despréndase inesperadamente,
de súbito y en alto sigilo
con sus invencibles atributos,
con sus facultades omnímodas
desde la vagina impalpable,
desde el manantial del misterio.

Llegue hasta nosotros su irradiación,
llegue hasta nosotros su fuerza oculta,
y disuénvanse en polvo y silencio
las maquinaciones diabólicas
de aquello en nosotros subyacente,
de lo que en nuestra humana doblez.

Ocurra en su envolvente inanidad,
ocurra en su arrolladora impotencia,
llena de impalpable fuego digital,
llena de incombustibles llamas secas.

Una flor inédita erigida,
un perfume insólito rociado,
una mariposa color arrebol,
color incendio, color inextinto,
color humano en su humana doblez.

De Anunciación (2000)

 

TELARAÑA

Por entre la espesura de la niebla
con todas mis personas reunidas,
en busca de aquél cuyos pasos,
cuya figura inconfundible,
cuyo perfil en brumas vagando
por un tiempo ya no tiempo ni olvido,
ya no retención ni sonambulismo
al interior de las hojas muertas.

Extraño internarme en la masa
de gas atmosférico urdido
de diminutos estambres húmedos,
y no llegar nunca a destino,
columbrando formas fugaces
que de prisa por entre los años
con una parte de mí, huyendo,
extraviándose en la humareda.
Yo, seguramente, el que, de pronto,
detenido en medio de la mañana,
o de la tarde, o de los sueños,
sin saber, ni oir, ni recordar,
con un vago presentimiento
de que alguien por aquí, merodeando,
e inútil llamarme en la combustión
de las hojas inmolándose por mí,
llevándome consigo al humo.

Por entre la espesura, entonces,
de una masa de gas cerebral,
con todas mis personas reunidas,
en busca de aquél que muy cerca
y muy lejos, desenredándose
y enredándose nuevamente
en la telaraña de los destinos,
mientras alrededor las hojas secas.

Inédito de Hojarasca (2008)

Nací el 2 de julio de 1949 en Valparaíso, cuyo mar y sus tempestades marcaron definitivamente mi persona y mi poesía. Estudié varias asignaturas humanísticas, y trabajé en tres universidades, tanto en historia como en historia del arte, al mismo tiempo que escribía poesía. En 1985 salí a doctorarme a Alemania, y como mi mujer es suiza, pude trabajar y quedarme en San Gallen, ciudad en cuya universidad hago un par de lecciones.
He publicado 28 títulos de poesía, cinco de ellos en Chile, y tres dedicados a Valparaíso, el último:Hermanía: La Hermandad de la Orilla, en Apostrophesde Santiago (www.apos.cl). El libro más antiguo que he publicado es Jinetes Nocturnos, de 1974, pero tengo otros inéditos más antiguos. En 1972 publiqué un cuadernillo, Sueños de Amor, que circuló sólo entre amigos.
Me han publicado más de 70 revistas de literatura de todo el mundo, en varios idiomas, y repetidas veces, y estoy en numerosas páginas web.
En agosto del año 2006 salió a la luz en Sevilla, España, mi libro de poemas Anunciación. Ángeles y Espadas, publicado por la Asociación Cultural Myrtos. Esta misma entidad acaba de publicar mi Antología Esencial y Otros Poemas (1974-2005), que incluye dos poemas de cada poemario publicado, es decir, 52 poemas "esenciales", y tres poemas de 12 libros inéditos, lo que hace un total de 88 poemas. Lo último mío aparecido es Vientos de Letras, también antológico, en colaboración con el poeta andaluz Alexis R. , editado por Myrtos.

De los 28 poemarios publicados, sobresalen Jinetes Nocturnos, de 1974/75 ,Tus náufragos, Chile, de 1993, Capitanía del Viento , de 1994 , El Transeúnte de Barcelona , de 1997, Madre Oceánica, Valparaíso, de 1999 , Megalítica, de 2000, Ebriedad , de 2003, y la Antología Esencial.
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