Mercurio

 

En la mitología romana Mercurio (en latín Mercurius) era un importante dios del comercio, hijo de Júpiter y de Maia Maiestas. Su nombre está relacionado con la palabra latina merx (‘mercancía’). En sus formas más primitivas parece haber estado relacionado con la deidad etrusca Turms, pero la mayoría de sus características y mitología fue tomada prestada del dios griego análogo Hermes. Mercurio ha inspirado el nombre de varias cosas en cierto número de campos científicos, como el planeta Mercurio, el elemento mercurio y la planta mercurial. La palabra «mercurial» se usa comúnmente para aludir a algo o alguien errático, volátil o inestable, y deriva de los rápidos vuelos de Mercurio de un lugar a otro.
Mercurio no aparecía entre los numena di indigetes de la primitiva religión romana. Más bien subsumió a los antiguos Dei Lucrii cuando la religión romana fue sincretizada con la griega durante la época de la república romana, sobre principios del siglo III adC. Desde el principio, Mercurio tuvo esencialmente los mismos aspectos que Hermes, vistiendo las talarias y el pétaso alados y llevando el caduceo, una vara de heraldo con dos serpientes entrelazadas que fue Apolo regaló a Hermes.

 

 

"Mientras caminaba hacia la Gran Vía, y quizá implorando ayuda, protección, José Félix dirigió su mirada hacia el dios alado Mercurio, siempre allá arriba en un escorzo infatigable vigilando el desaforado tránsito diurno de la gran arteria de Bilbao; el ir y venir de las gentes que compraban en los grandes almacenes y frecuentaban las sedes bancarias. Las columnas robustas sostenían, el edificio hoy del viejo Banco Bilbao, el tejado cuya esquina daba morada al grácil Mercurio, dios que ahora también había fijado su vista en el hombre trajeado que fumaba pensativo abandonado a su deambular dromómano en busca de un alivio, una pequeña distracción."

Fragmento de "Calles de lluvia", relato multiautor de LTLG

 

 

A menudo iba acompañado de un gallo, el heraldo del nuevo día, una cabra o cordero simbolizando la fertilidad y una tortuga en alusión a la legendaria invención de Mercurio de la lira a partir de un caparazón. Como Hermes, era también un mensajero de los dioses y un dios del comercio, particularmente del comercio del de cereal. Mercurio también era considerado un dios de la abundancia y del éxito comercial, particularmente en la Galia. También fue, como Hermes, el psicopompo de los romanos, llevando las armas de los recién fallecidos al más allá. Además, Ovidio escribió que Mercurio llevaba los sueños de Morfeo desde el valle de Somnus a los humanos que dormían.[1] El templo de Mercurio en el Circo Máximo, entre el Aventino y el Palatino, se construyó en 495 adC. Este era un lugar adecuado para adorarle como un veloz dios del comercio y el viaje debido a que era un importante centro de comercio además de una pista de carreras. Debido a que se erigía entre el baluarte plebeyo del Aventino y el centro patricio del Palatino, enfatizaba también el papel de Mercurio como mediador. Debido a que Mercurio no fue una de las deidades primitivas que sobrevivieron a la monarquía romana, no tenía asignado un flamen (sacerdote), pero sí tenía una importante fiesta el 15 de mayo, la Mercuralia. Durante la misma, los mercaderes rociaban agua de su pozo sagrado cerca de la Porta Capena sobre sus cabezas.

 

 

 Fotos por gentileza de El Corte Inglés

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