Acta noviembre 2010

OBRA: DIARIOS (1999-2003)
AUTOR: Iñaki Uriarte

PONENTE: Jon Rosáenz

 

La Tertulia de la Granja es un grupo de amigos hermanados por la literatura. Por turno, cada tertulio propone y obsequia con una obra al resto; de ella se hablará en el encuentro mensual del tercer sábado del siguiente mes. La reunión tiene lugar alrededor de la pequeña mesa de liturgia llena de cafés y licores – ya no hay tabaco, pero lo hubo. Se trata de hablar de ese autor y de esa obra, de divagar y encontrar sus secretos, sus aristas más escondidas. Ciertas veces se consigue. El autor es un invitado más, pudiéramos decir, y en el caso de obras de siglos pasados hace el efecto de resucitar para esa tarde especial en la que nosotros lo conmemoramos, lo agasajamos y, sobre todo, lo recordamos a través de su obra – Fernando Pessoa nos hubiera llamado futuros comprendedores.
A principios del año 2010, fueron propuestos unos diarios de ficción, concretamente Diario de un cura rural de Georges Bernanos, magnífico libro sobre un curilla místico que vive y batalla contra los elementos en medio de la campiña francesa. En el siguiente turno, y dentro del mismo año, el mismo proponente regaló a los tertulios otro tipo de diarios pero esta vez eran verídicos, los de Iñaki Uriarte, autor que vive y camina por las calles de esta ciudad que es Bilbao. Estos diarios han sido reseñados (1) con halago en varias ocasiones por críticos solventes, y su éxito, aunque el propio autor lo tilde de misterioso, es merecido. Iñaki nos habla desde su ricas reflexiones sobre la vida diaria en un diálogo tranquilo con sus amigos – y a la vez maestros - Montaigne, Ferlosio, Nietszche, Pascal, Cortazar, Kafka, Pla, Baroja, Schopenhauer, Pessoa, Epicuro, Borges y tantos.... Y como amigos los trata con desenfado, desparpajo y profundidad. Desde una posición de hombre que se puede ufanar de haber vivido, nos ayuda a comprender pensamientos, situaciones, posturas vitales en un diálogo amable, relajante y rico.
Antes de realizar la tertulia correspondiente, Iñaki fue invitado sin muchas esperanzas de recibir respuesta afirmativa. Rápidamente contestó aceptando la invitación para una fecha más tardía pues tenía que viajar a Nueva York con Kirmen Uribe para dar unas conferencias bajo el título Bilbao-New York-Bilbao. Con puntualidad inglesa se presentó en La Granja y tuvimos una interesante charla.

Iñaki Uriarte, IU - Si queréis os cuento la historia del libro. Creo que nunca la he contado completa. Hace diez años tengo un susto médico, una cosa de páncreas y tengo que dejar de beber. Yo salía bastante de noche. Me acostaba todas las noches a las seis de madrugada y las mañanas no existían. Pero con el susto dejo de salir. Me queda más tiempo. Hay momentos en que piensas hasta en la muerte. Tenía 52 años. Echas la vista atrás y no te acuerdas de tu vida, sólo recuerdas cosas desordenadas. Entre el tiempo libre del que dispongo y las ganas que tenía de escribir, empiezo un diario que me entretiene muchísimo. Voy llenando páginas con intención de escribir treinta y pensaba “a ver si llego”. Se las enseño a un amigo y me dice :”Muy bien, me gustan mucho. Sigue, sigue.” Durante ocho años, en enero, cuando corrijo las del año anterior, se las enseñaba a dos amigos íntimos míos que son escritores: Pedro Ugarte y Miguel González San Martín; les gustaban y me animaban cada año a publicar. Yo siempre me negaba y les decía que ni borracho publicaba aquellos diarios...
Me fijé inconscientemente escribir diez folios al mes lo cual me daría ciento veinte al año. Finalmente, tras la revisión final, se quedan en cuarenta. Conozco entonces a Pablo Martínez Zarracina, columnista del El Correo; le enseño lo que estaba escribiendo y también le gusta mucho. El está muy metido en asuntos literarios y se empeña en que lo mandemos a alguien. Yo le comento que me gustaría enviarlo a un crítico de Oviedo que se llama José Luis García Martín, poeta y crítico muy exigente, que lleva un diario en Internet y una revista que se llama Clarín. Quería saber si aquello podía jugar en primera división pero sin afán de publicar. Entonces, a vuelta de correo, García Martín me cuenta que ya ha hecho una selección de lo que le había mandado y que va a salir en el próximo número de la revista Clarín. Es la mayor satisfacción que he tenido nunca. Yo me considero un pintor dominguero y es como si un día llevas tus acuarelas a una galería muy importante y te dicen que la semana próxima te hacen una exposición. Pablo se lo enseña entonces a un amigo editor de Logroño de la editorial Pepitas de calabaza y éste se empeña, se empeña y se empeña. Y al final, parece vanidosa mi expresión, pero acepto que se publique. Yo pensaba vender doscientos o trescientos ejemplares para cubrir gastos. En España se publican bastantes diarios de escritores consagrados, pero no hay diarios de una persona anónima. Ante mi sorpresa está funcionando bien. Se publicaron este año en mayo, y en junio se presentaron en Bilbao. Los libros desaparecen de las librerías. Han pasado siete meses y estoy aquí hablando con vosotros del libro. Esto parece un misterio.
LTLG :¿Has escrito la minibiografía de la solapa del libro?
IU : Pues sí, la escribí yo. Es corta porque no tengo más. La verdad es que podía haber usado lo de que he sido crítico literario... En cambio, lo de la contraportada no lo he elegido yo y sí ha impactado bastante...
LTLG: ¿Por qué algunos nombres aparecen y otros sólo con iniciales?
IU: Tampoco yo lo sé muy bien. De alguno ni aparece el nombre. En general, cuando es una persona famosa e importante como Juaristi y otros, que ya reciben muchas alabanzas en otras partes, no me importa que aparezca el nombre. Y en otros casos que no sale muy bien parado – como el caso de algún amigo – no pongo el nombre.
LTLG: Conoces gente interesante de Bilbao. Aparecen auténticos personajes como el hombre de las biblias, el que se convierte en musulmán y le hacen doctor honoris causa en la UPV...; por los datos que das se le podría reconocer.
IU: La verdad es que yo no conozco a mucha gente porque soy poco sociable. He elegido los casos más curiosos.
LTLG: Son interesantes las cosas que cuentas de la situación política.
IU: Algún constitucionalista se ha enfadado. Pero bueno si cuento todo lo que sé...
LTLG : Me gusta un fragmento que voy a leer :
“A ese tío que depende de su jefe, del jefe de su jefe, del banco, de su madre, de su mujer, de sus hijos y amigos, del inspector de Hacienda, del alcalde, del PNV, del Lehendakari, de Arzalluz, de la Comunidad europea, del gran capital financiero, del cristianismo, de su poca inteligencia, de su falta del sentido del humor, de sus genes...¿por qué le parece que lo más terrible es su dependencia de los españoles?¿Por qué sólo está dispuesto a armarla para liberarse de la opresión a que le tiene sometido los españoles?”
IU : Bueno, está bien. Aquí me meto con los nacionalistas. Pero en otras entradas me meto un poco con los constitucionalistas. Esto coincide con aquellos años - 2000, 2001 - en los que gobernó Aznar. A mí me parece que fueron una exageración por los dos lados. Imagínate que hubieran ganado los constitucionalistas y que Mayor Oreja hubiera sido Lehendakari. Yo creo que ahora estaríamos en guerra, si no en algo parecido.
LTLG : Me gusta mucho lo que cuentas de tu familia y sus orígenes.
IU: La familia por parte de mi padre es nacionalista. Mi madre era neoyorquina, hija de un santanderino y de una gallega.
LTLG : Me ha parecido interesante que en tu casa de San Sebastián viviera Juan de Ajuriaguerra.
IU : Era en casa de mis primos, al lado de la nuestra. Sé algunas cosas, y de otras me voy enterando... Juan Arana, como le llamábamos a Ajuriaguerra, tenía una habitación allí. Por aquel lugar pasó cantidad de gente. El otro día me contaba Koldo San Sebastián que ha investigado sobre eso: “ aquella casa era un nido de espías”. La casa se llamaba Villa Izarra; la tiraron el año pasado.
LTLG : Y luego lo de Galíndez.
IU : Cuando Vázquez Montalbán estaba escribiendo la novela, le envié unas fotos en las que aparecen mis padres con Galíndez. En el diario digo que en esas fotos también estoy yo, porque mi madre estaba embarazada de mí. En su novela “Galíndez” Vázquez Montalbán describe varias escenas con pelos y señales que están basadas en estas fotos y algún detalle que me había contado mi madre: que Galíndez, en las comidas y las cenas, se dedicaba a hacer unas figuritas de animales con las servilletas; que cuando tomaba unas copas se ponía a cantar la canción de Alouette, gentille alouette,…
LTLG : ¿ Por qué tu padre fue a Nueva York?
IU : Mi abuelo tenía mucho dinero y era muy nacionalista. La guerra les cogió en San Juan de Luz, veraneando. Como tenían dinero mandaron a mi padre a estudiar Químicas a la Universidad de Cornell, en Nueva York. Estuvo allí cinco o seis años. Fue en Nueva York donde conoció a mi madre, que había nacido en esa ciudad, hija de unos emigrantes. Allí regentaban una pensión, la pensión Cantolla. Regresaron a San Sebastián cuando mi madre tenía 26 años.
LTLG : En tu libro cuentas que estás indagando si la pensión de tus abuelos la frecuentaba Rubén Darío.
IU : Todo eso ya está resuelto. ¡Ah!, claro, vosotros de la pensión no sabéis nada. Esto os lo mando por correo electrónico (2). La pensión era un lugar acojonante. Lo que cuento está muy resumido. La gente que vivía allí era de lo más variopinto. Durante mi viaje a Nueva York he tomado unas fotos y la casa está igual. Era una casa de tres pisos – boarding house en inglés – al lado de Central Park, en un lugar magnífico, que acogía a todo tipo de huéspedes. Mi madre siempre le ha llamado “la pensión”.
Un día dejé en Internet un recado para saber si alguien sabía algo de Moisés Cantolla, mi abuelo. Me contestan y me mandan unas fotocopias de un libro. Y luego se suceden una serie de casualidades y me entero de que era la pensión la que aparecía en el libro. Sólo viendo la lista de huéspedes es para morirse de risa.
LTLG : ¿Has podido confirmar que Ruben Darío estuvo allí?
IU : No lo he confirmado todavía. Eso fue en 1915, un año antes de que naciese mi madre y el año antes de morirse él. Pero si lo contaba siempre mi abuelo con orgullo, como dice mi madre, será verdad. Ruben Darío salió del hospital, estaba alcoholizado y a punto de morirse. Andaba en pensiones. Además pega mucho, y por la lista de huéspedes, pega más todavía. Y luego, ¿por qué va a contar con gran orgullo una mentira mi abuelo?
LTLG :¿Y por qué decidieron venir de vuelta a San Sebastián tus padres?
IU: Vengo con meses, pero luego regresamos a Nueva York porque mi padre empieza a trabajar en una empresa de plásticos y tiene que especializarse. Pasamos allí un año más antes de volver definitivamente.
LTLG : ¿Tenían claro que querían volver?
IU : Sí, sí. Su padre – mi abuelo paterno - se había muerto en San Juan de Luz y mi abuela vivía ya en Villa Izarra. Yo creo que volvieron a San Sebastián porque aquí en Bilbao estaban un poco estigmatizados por nacionalistas. Era más duro para ellos y seguro que les ponían bola negra para que no entrasen en el Marítimo, por ejemplo. Le buscaron a mi padre una casa estupenda al lado de mi abuela, en Ondarreta, que luego tuvieron la opción de comprar muy barata; ahí sigue viviendo mi madre, que tiene 92 años.
LTLG : Cuentas también lo del embajador americano...
IU : Yo conozco historias que mi madre me ha contado. Estamos hablando de los años cincuenta. Cuando yo era pequeño ese barrio era increíble: estaban los ministros de Franco, Conchita Piquer, todos los Primo de Rivera vivían allí en verano. Claro, el verano eran tres o cuatro meses. Y, como os digo, Juan estaba escondido en la casa pero yo no me daba cuenta. Alguna noche, cuando había alguna visita, se escapaba. Las juventudes del PNV estuvieron pensando si desde allí podían dar un bombazo a una antena que había en Igeldo.
LTLG : Enumeras varias casualidades en el libro: que viste a Julio Cortazar en París, que te diste cuenta que Enrique Vila-Matas había copiado una descripción de un libro de Truman Capote...
IU : Yo sigo siendo muy amigo de él. La primera vez que le vi después de haber publicado eso en Clarín, fue aquí, en Bilbao; vino a presentar un libro. Me recibió sonriente y le hice el comentario. Él me dijo que era un recurso que solía usar. Que solía decir a menudo: “Es que no se me dan muy bien las descripciones”.
LTLG : Lo dices, pero ¿tan evidente era la copia de la descripción?
IU : Era literal, de lo contrario no me hubiera dado cuenta. Lo que pasa es que coincidió que había terminado de leer la obra de Truman Capote; dos días después estaba leyendo su libro y me dí cuenta. A mí me chocó y no sé cómo me atreví a decírselo. Enrique se podía haber enfadado conmigo.
LTLG: Veo que haces una apología del no-trabajo y la verdad es que el libro tiene una gran trabajo detrás. Yo creo que ahora dirías otras cosas sobre lo que es el trabajo de una persona.
IU : Creía que el libro iba a ser peor recibido y, bueno, por alguna gente ha sido mal recibido. Yo creía, en general, que el libro era socialmente incorrecto, pero a mí el sacrosanto valor del trabajo me da lo mismo. En la obra llego a decir que es más juego que trabajo. Cualquiera puede decir “este pijo de que está hablando...”. Me he arriesgado a eso.
LTLG : Después cuentas cómo preparas la presentación de un libro. La memorizas para decirla sin papeles.
IU : Sí, sí, yo cuando tengo que hacer algo me lo curro. Con este libro no me he esforzado en el sentido de que no he sudado ni he tenido horarios. Pero la verdad es que horas de dedicación tiene muchísimas. De la manera en que lo cuento yo siempre puede parecer un insulto para la gente que trabaja. De hecho, las últimas navidades en casa hubo un lío increíble. Mi sobrino había terminado la carrera y quería ponerse a trabajar enseguida. Me burlé un poco de eso y se montó una buena.
LTLG : Tú estudiaste en la Comercial de Deusto. Eso tiene caché, ¿no?
IU : Bueno... acabé la carrera. Aunque no sé si tengo el título. Hice quinto, y en sexto año me fui a París a hacer una tesis porque había esa posibilidad. De hecho nos fuimos tres o cuatro. A la vuelta no sé que pasó, pero al final no recogí el título. Yo entregué mi tesis e hice todo. Derecho no terminé, me quedaron dos o tres asignaturas. La verdad es que en la Comercial se estudiaba muchísimo. En mi clase estaba, por ejemplo, uno al que he visto hace poco y que ahora es director de Ibercaja; Jon Ortuzar – director del Euskalduna - , algún notario... Yo no he hecho nada. Ahora ya me ha cambiado la cara... Si me preguntan ¿tú qué has hecho ? Puedo decir que he hecho “esto”.
LTLG : Sigues escribiendo, ¿no? ¿Te engañarán para publicar?
IU : Sí, sí, bueno. Ahora no quiero. Tengo cierta confusión en la cabeza porque esto lo hacía para mí, sin ninguna idea de publicar. Este año, por ejemplo, he apuntado poquísimo.
LTLG : Las ideas son de aquel que piensa con ellas. Puede haber ideas que en el tiempo se han dado antes pero quien las hace famosas es otra persona.
IU : La cantidad de cosas que he citado creyendo que se me habían ocurrido a mi…
LTLG : Dices que cualquier cosa que digas se puede encontrar rápidamente en un libro.
IU: Sí. Lo que resulta personal es lo que tú has juntado en tu personalidad gracias a las lecturas que has hecho: has leído de aquí y de allá...y has elegido unas cosas y te has olvidado de otras.
LTLG : Tal como está escrito el libro parece que ves el mundo y para ti carece de interés; es decir, para que se entienda, no te involucras digamos por ejemplo en la política.
IU : Ojalá me interesase menos. Lo que pasa es que me interesa muchísimo.
LTLG : Es como si vieras el mundo desde un escenario. Por ejemplo, en política comentas unas ideas, y uno puede entender lo que tienes en la cabeza, pero la sensación que da es que no te involucras.
IU : ¡Hombre!, de mayor no me he involucrado. Me involucré un par de años de joven, después de salir de la Universidad, y al final acabé en el trullo. Ya me involucré bastante.
LTLG : ¿Por algo político?
IU: En algún momento lo cuento en el libro, creo. Vivíamos en el piso Paco - es Paco Letamendia-, Alvaro y yo. Fuimos a la cárcel de Basauri dos meses.
LTLG : ¿Y eso de la bomba que cuentas en el libro?
IU : Eso fue en París. Esto lo cuento en la continuación de los diarios que tengo preparada. Yo vivía en Euskal-Etxea. Había un chaval de ETA que se había exiliado allí y algún medio anarquista de Madrid. Estábamos tres o cuatro, y cuando nos cansamos de hablar y hablar, queríamos pasar a la acción. Un día dijimos: vamos a hacer una bomba. Íbamos a ponerla en un banco, creo que era el Banesto. Era una bombona de butano que íbamos a llenar de pólvora y hacerla estallar con un despertador. Fuimos a probarla en un coche al bois de Boulogne. La dejamos allí en una esquina y le pusimos el despertador. Y de repente vemos que viene un coche por un caminito; pensamos que le iba a afectar la onda expansiva. Lo dejamos todo allí y no sabemos si estalló o no. Luego uno dijo que nos perseguía la CIA, otro que no sé qué...
LTLG : Aquella juventud comunista tenía un fondo intelectual. Ahora el arsenal del joven de izquierdas y todo el componente teórico en el que basa sus ideas es totalmente distinto. Incluso en la propaganda había inteligencia, había chispa ¿cómo desapareció aquel movimiento? ¿Qué te pasó a ti?
IU : Yo dejé de creer. Hubo una temporada que estuve medio encuadrado en un grupo de éstos, el EMK. Daba clases de marxismo, clandestinas, claro, a unos chavales que trabajaban en Altos Hornos. Vivíamos en Baracaldo. Empecé a dar clases y pensé : si esto no me lo creo ni yo. Y dejé esto del materialismo dialéctico como ciencia de la cual viene la revolución. Luego me pillaron porque seguía viviendo con Alvaro. Después de haber estado cuatro meses en la cárcel, al salir me enamoré de una chica, nos fuimos a Barcelona y se acabó la política para siempre; nos pasamos a una honda más hippy. Estamos hablando de los años 70. La democracia estaba a punto de llegar…
LTLG : Dices que nunca has llorado leyendo libros.
IU: Bueno, una vez sí digo que lloré leyendo a Pessoa. Coincidió mucho con mi estado de ánimo, pues en aquel tiempo estaba deprimido. Viendo películas, sí lloro.
LTLG: Leí hace tiempo que cuando alguien escribe un diario no es sincero porque lo auténticamente importante no lo escribe, se lo guarda. No sé si a ti te ha pasado.
IU : A veces te autocensuras de forma consciente. De hecho una novela también puede mostrar tus fantasías. Hay un diarista español buenísimo, Trapiello, y se transparenta más en las novelas que en el diario.
LTLG: En las últimas páginas hablas del artificio...
IU : Bueno, yo corrijo mucho. Las cosas no salen así como se leen. Yo lo empiezo sin corregir demasiado salvo lo imprescindible. Primero tomo unas notas en un cuaderno. Luego lo paso al ordenador y lo dejo un poco más claro. Lo guardo y en enero me paso dos o tres meses corrigiendo y podando. Al final eres tú mismo el que corriges y haces tus trampitas inconscientes. Trato de que quede natural.
LTLG : Supongo que tu experiencia como crítico haciendo artículos te ha facilitado la tarea de corregir.
IU: Yo siempre preguntaba a algunos articulistas del periódico, “pero, ¿tú qué querías decir?” “Pues esto y esto y esto”. Y yo les contestaba: “pues no, eso no lo has dicho”. Se enrollaban; no habían explicado lo que querían. Yo lo que quiero poner es eso que habéis leído en el libro. Al final la cuestión es decir lo que tú pretendes en dos frases y ya está. El problema es que igual te queda así de cortito. Y como a mí no me importa que quede cortito, pues ya está.
LTLG : A mí me ha atraído la parte de tu viaje a Italia porque es la parte más extensa de la obra y tiene una atmósfera especial; parece que te deslizas por las páginas con detalles muy interesantes con anécdotas sobre arte, literatura y lugares donde estuvieron gentes mencionadas en el libro como es el caso de Montaigne.
IU: Un viaje a Italia es complicado. Heine decía que sólo hay algo más aburrido que leer un libro sobre un viaje a Italia y es escribir un viaje a Italia. Hay que procurar siempre que no aparezca Italia, eso es lo fundamental.
LTLG : Lo que más me ha gustado del libro es que es casi como estar hablando con un amigo: cuentas lo que te ha pasado, las anécdotas, cosas trascendentes o intrascendentes...
IU : Al final yo lo único que quiero es que se vea a la persona. Yo creo que está un poco vivo por eso.
LTLG : Ese es el secreto del libro sin duda. La cuestión es que leer el libro relaja.
LTLG: Cuando hablas en tu libro de esa conferencia sobre el género autobiográfico, no mencionas a San Agustín y Santa Teresa.
IU: Efectivamente, al final de aquella conferencia me preguntaron lo mismo. Yo era consciente, pero como la llevaba preparada de esa manera no quise mencionarlos directamente. Sí, probablemente fue San Agustín, y eso se remonta al siglo IV, el primero en escribir de modo autobiográfico. Parece tarde en el cómputo total de la historia humana. Canónicamente se suele decir que la primera autobiografía es la de Rousseau; el primer diario el del inglés Samuel Pepys y la primera biografía la que hizo Boswell de Samuel Johnson. Fijaos qué salto en el tiempo. Y luego también está Montaigne, a quien no menciono. Es curioso que en la antigüedad no se usaran los diarios: desde San Agustín a Montaigne pasan mil doscientos años y no hay en ese intervalo nada que responda al paradigma del yo hice, yo fuí.

Tras casi dos horas de interesante charla con Iñaki quedamos satisfechos, hemos conocido al autor un poquito mejor, apreciamos sus vivencias y la claridad con la que aparecen descritas en el libro. Son nuestras y nos hacen compañía en esta tarde de sábado. Cumple lo prometido y nos envía esa misma tarde la curiosa historia de la pensión Cantolla. Después del cálido contacto con el autor y la experiencia de haber leído su amena obra, no podemos hacer nada más que seguir deseando éxito a estos diarios y ver publicadas las anotaciones que les siguen en los siguientes años de su vida. Sabemos desde ahora que serán tanto o más interesantes. Gracias, Iñaki, de parte de todos los integrantes de esta tertulia

(1) Ver el enlace : http://ww.latertuliadelagranja.com/?q=node/193
(2) Ver el enlace : http://ww.latertuliadelagranja.com/?q=node/316