¿Qué cosa es eso de "txirene"?

 

Breve historia del Certamen de Definiciones promovido por la Orden Botxera de Farolín y Zarambolas, contada por Marino Montero - Zarambolas XV
 
Con el propósito de poner en valor esta peculiar característica de la personalidad bilbaina (de la que Juan Carlos Eguillor hizo buena gala, como hemos visto en las páginas anteriores), la Orden Botxera de Farolín y Zarambolas, en la que nos agrupamos cuantos hemos ido encarnando a estos dos personajes arquetípicos (convertidos en el símbolo de los Carnavales bilbainos), en los que se ejemplifica la dualidad de nuestra peculiar forma de enfrentar la vida, estableció en 2006 el “Premio a la Mejor Txirenada del Año”, con el que destacar, según el propio enunciado de la convocatoria, aquellas acciones en las que mejor se conjugue el espíritu emprendedor, el semper plus ultra (siempre más allá) que constituye el incentivo de nuestro lado farolín, con el gusto por disfrutar del momento con buen humor, el carpe diem que sustenta nuestro lado zarambolas.
 
Entre los premiados se cuentan el Cuerpo de Bomberos de Bilbao, por el revuelo provocado con su fogoso calendario de 2006; los niños del Congo que, en 2008, nos sorprendieron con su brillante interpretación del Himno del Athletic; y a la afición del Athletic que tomó Valencia en la Final de Copa de 2009, convirtiéndola en una ciudad rojiblanca.
 
Pero la cosa no es fácil. En una sociedad cada vez más pusilánime, apocada, timorata, amuermada y en definitiva sinsorga, como consecuencia de su progresivo e imparable avejentamiento, apenas sí se dan esas acciones pelín gamberras, de afirmación vitalista y trasgresión lúdica de las normas establecidas, catalogadas como txirenadas, en las que los jóvenes y desenfadados socios del legendario Kurding Club fueron maestros consumados. Y, de hecho, puede que las últimas auténticas txirenadas de la historia contemporánea de esta Villa (que algún día habremos de recopilar en esta Guía de Fiestas de Bilbao Aste Nagusia) fueran las perpetradas en los pasados años 80 por las gentes de la Pinpi, la comparsa Pinpilinpauxa, en las que me ufano de haber participado activamente.
 

Así que en la última edición, la correspondiente a la Mejor Txirenada de 2010, los honorables pares de la Orden Botxera de Farolín y Zarambolas acabamos rizando el rizo para convertir en txirenada la propia concesión del premio, que otorgamos al Lee Kuan Yew World City Prize, la organización singapurenseque concede el llamado Premio Nobel de las Ciudades, “por haber sabido reconocer lo evidente al haber premiado a Bilbao en la primera edición de estos galardones internacionales; algo que a nosotros nos resulta obvio, pues sabemos de nuestra condición de primus inter pares, pero que dice mucho de su acertado criterio y buen juicio”.

 
Hicimos unas risas y celebramos con Agua de Bilbao (a la que en el resto del orbe denominan cava o champagne) la feliz ocurrencia de premiar a los premiadores; pero lo mejor es que, gracias a la probada constancia de Josemari Amantes de la comparsa Moskotarrak (heraldo de esta Orden Botxera), y los buenos oficios de la corporación municipal, y más concretamente de Marcos Muro como director de Bilbao Next, el director ejecutivo del Centre for Liveable Cities de Singapur, Mr. Khoo Teng Chye, se aprestó a recoger personalmente el diploma acreditativo, aprovechando uno de sus viajes de negocios a Bilbao.
 
Se nos planteaba entonces la necesidad de buscar la forma de explicar qué cosa es eso de “txirene” a los que no tienen la folla de ser del mismo mismo Bilbao, y ni cortos ni perezosos convocamos un Certamen de Definiciones dotado con una botellita de Rioja crianza, Paternina Banda Oro, de tamaño bilbaino (18 litros), a la que los expertos denominan “Salomón” y que es el equivalente a dos cajas (24 botellas) de vino de las normales, facilitada por Alex Candina, para quien nos aportara la más ingeniosa ampliación de la escueta reseña dada en el imprescindible “Lexicón bilbaino” por Emiliano de Arriaga, el sapientísimo tío de Juan Crisóstomo, nuestro genial compositor, al que todavía no se ha tenido la decencia de erigir la estatua conmemorativa prometida por el Ayuntamiento de la Villa a raíz de su temprana muerte, a la edad de 20 años en París, mientras que sí se le ha puesto al abanderado del nacionalismo operístico Giussepe Verdi (aunque esa es otra historia).
 
El caso es que recibimos 22 propuestas, de entre las que, tras no pocos dimes y diretes, elegimos la presentada por el abogado deustoarra Josu Samaniego, eminentísimo cachondo, fundador de la comparsa Tintigorri entre otras cosas, con el que tengo la fortuna de haber compartido no pocos regocijos festivos, y que ya en sus tiempos de educando destacó en la jesuítica Universidad de Deusto por organizar (el 19 de enero) la fiesta de San Canuto. Y acordamos también otorgar una mención especial a la definición coral pergeñada por los alumnos de primero de la ESO del Instituto Miguel de Unamuno, coordinados por Seve Calleja, a quienes dimos como reconocimiento unas camisetas obsequiadas por Julio Alegría (Farolín XXII) con diseño de K-Toño (Farolín regente VI) y, en este caso, sendas botellas de gaseosa Iturrigorri, por aquello del qué dirán.
 
El certamen había dado su fruto, y los textos explicativos (disponibles en: www.cafesdebilbao.net) le fueron entregados al singapurense Mr. Khoo Teng Chye, que demostró tener un excelente sentido del humor, en la recepción ofrecida en su honor en el histórico Café Iruña bilbaino, donde la Orden Botexera de Farolín y Zarambolas tiene asentados sus reales desde 2007, tras su destierro del Café Boulevard. Y suponemos que entendió la coña, pues se fue tan contento, deshaciéndose en elogios y prometiendo volver a visitarnos, y haciéndonos sentir orgullosos de este nuevo servicio prestado a la Villa con nuestra pequeña txirenada.
 

 

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