Somos o no somos diciembre 2011

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 2 de diciembre de 2011

Incentivos

En los anales de la historia naval, a la que soy aficionado, puede que en razón de mi nombre, se atribuye el poderío náutico de Venecia al hecho de que mientras el resto de flotas utilizaba presos y esclavos como remeros los venecianos eran profesionales que percibían una paga por su brega, y hasta un plus si salían vencedores; vamos, que estaban motivados y le ponían más ganas. Un modelo perfectamente extrapolable, salvando las lógicas distancias, al caso de la iluminación navideña de la Villa. Mientras que las luces instaladas por el Ayuntamiento (en Gran Vía, por ejemplo) son las mismas de siempre, en las costeadas por los comerciantes se busca la sorpresa de la novedad para atraer la atención y animarnos a gastar los chines en disfrutar de la vida con alegría. Miseria llama a miseria, y ya se ha visto que los recortes no son la solución, hay que reactivar el consumo.


 

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 16 de diciembre de 2011

Santo Tomás

Soy el primero en defender la ampliación de la iluminación navideña, puesto que la tan cacareada reducción del horario nocturno no es más que un gesto superfluo de cara a la galería, con el que no nos ahorramos ni el chocolate del loro. Y aplaudo los reiterados esfuerzos que por mantener la tradición realizan los belenistas de la Villa, incluido su incipiente mercadillo de figuritas y complementos, que creo deberían sacar a la calle como en Madrid y Barcelona, y tantas ciudades centroeuropeas en las que puedo asegurarles que llueve, nieva y hace mucho frío. Pero creo firmemente que la Navidad llega a Bilbao con el Mercado de Santo Tomás; y por ello les animo a participar el domingo 18 de diciembre en al acto organizado por la Academia del Cerdo Txarriduna y Bilboko Konpartsak para rendir homenaje al que fuera su inventor en 1915, el hoy olvidado Félix Garci-Arcéluz, Klin-Klon.


 

SOMOS, O NO SOMOS
publicada el viernes 23 de diciembre de 2011

Palíndromo

Perdónenme que hoy les hable de lo mío. Pero resulta que esta es la entrega 150 de los pequeños comentarios que, atendiendo a la propuesta del amigo José Luis Argiñano, vengo haciéndoles semanalmente desde hace algo más de tres años, siempre sobre lo que acontece en este Bilbao de mis muchas dichas y no pocas desdichas (que ya dijo Nietzsche que eran indisolubles en todo amor verdadero); y siempre, si se han fijado, incluyendo en el texto la palabra Villa. Mi intención no ha sido otra que contribuir a la mejora de la misma, poniendo mi ingenio a su servicio; y en ello les prometo que seguiré según mi más leal saber y entender. Y por eso he querido recordar en esta señalada ocasión que el lema definitorio de la bilbainidad, somos o no somos, bajo el que se agrupan todos estos comentarios, es, precisamente, un palíndromo, que permanece inmutable sea lea por el lado que se lea.

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