A modo de presentación

A MODO DE PRESENTACIÓN

 

"En 30 años no me he perdido ni un minuto de Aste Nagusia, que es mucho decir"
Está convencido, lo profesa y lo propaga. Cuando Marino Montero habla de Aste Nagusia le brillan los ojos y se le encienden las mejillas, como a Marijaia. Siente un enorme orgullo de ser alma máter de las fiestas y no se las pierde por nada del mundo, literalmente
 

Tiene el mismo aspecto que hace 30 años. Bueno, con canas, pero igual.

Pues han pasado ya treinta años y dos meses por delante. Soy de la primera Comisión de Fiestas. De los que montamos el invento.

¿Cómo empezó esta relación con la fiesta?

Yo estaba haciendo actividades de dinamización infantil, sobre todo en asociaciones de vecinos, en fiestas. Se formó la primera comisión, tuvimos la primera reunión el 28 de junio en la biblioteca de Bidebarrieta y las fiestas empezaron el 19 de agosto.

Eran ustedes 17, ¿no?

Por un lado estaban los representantes de Txomin Barullo como colectivo cultural, no como comparsa, que fueron los que ganaron el concurso de ideas que había convocado El Corte Inglés. Y las asociaciones de vecinos, cuando fallaron el premio, presionaron al Ayuntamiento pensando que, ya que había un proyecto, por qué no hacerlo.

Parece simple.

Bueno. Coincidió con que el entonces alcalde, Berasategui, no se iba a presentar a las elecciones, no tenía aspiraciones políticas y dijo "allá ellos". Y organizamos Aste Nagusia en mes y medio. No deja de ser una pequeña locura cómo ocurrió todo. Y yo entré en la comisión para las actividades infantiles.

¿Y cumplió con su cometido?

Hombre. Luego te enrollas y estuve hasta el año 85. Creo que soy de los que más tiempo seguido ha estado formando parte de la Comisión de Fiestas.

Perdone que sea indiscreta. ¿Cuántos años tenía?

Veinticuatro.

¿Alguna vez ha querido tirar la toalla?

No. Nunca. A lo mejor es porque me va a marcha. Si haces algo que te gusta... En estos 30 años no me he perdido ni un minuto de Aste Nagusia, que es mucho decir.

¿Mantiene usted ese vínculo tan fuerte con Aste Nagusia?

Hay muy pocas cosas que cambian la historia de una ciudad y Aste Nagusia lo ha hecho. Y el hecho de haber sido uno de los promotores de ese cambio... Ya te puedes morir tranquilo. Entonces, ¿cómo coño te vas a ir cuando llega Aste Nagusia? De hecho, mi hija se casó fuera de aquí el 14 de agosto y no he ido.

Perdone, pero me parece muy fuerte. Será con su beneplácito...

Ella lo entiende.

Su hija es muy comprensiva.

Sí, sí. Es muy maja (se ríe). Durante décadas no hubo fiestas en Bilbao, no ya durante el franquismo, sino desde Primo de Rivera. Hacer que eso ocurriese y haber sido uno de los artífices te implica en el asunto y piensas cómo me voy a ir yo si esto empieza.

¿Esto tiene algo que ver con el hecho de que sea relaciones públicas de una empresa muy activa en la vida social de Bilbao, y en fiestas?

De alguna manera, sí. Yo estudié derecho, porque me lo dijeron en casa, pero no me ha gustado nunca. Pero siempre me ha impregnado un espíritu lúdico. Las sociedades que pierden la capacidad de festejar se desquician. Para mí es una religión. Creo en ello profundamente, lo profeso y lo propago. La risa es lo que diferencia al hombre de los animales.

Es usted un filósofo festivo.

Lo mío es vocacional (se ríe). Mire, no olvidaré la bajada de Begoña del 19 de agosto de hace 30 años. Ver a mi tío abuelo llorando de emoción, en una ciudad que había sido triste y gris, con miles de problemas. Y va y surge algo con lo que te puedes sentir identificado y orgulloso.

Y cuando cuenta esto a los más jóvenes, ¿le llaman 'abuelo cebolleta' o lo entienden?

Lo curioso es que les parece que esto ha existido siempre. Y no. Esto lo inventamos hace 30 años, hace nada... Y ya no tiene vuelta atrás. Como Marijaia, que se inventó casi de casualidad, tres días antes de empezar Aste Nagusia.

Lo consiguieron además en cuestión de dos meses.

Lo cierto es que enganchamos con el espíritu de la ciudad. En agosto antes se quedaba vacío y la gente llamaba a los que estaban fuera y les decía oye, vente porque no sabes lo que está pasando aquí. Ahora las fiestas de Bilbao ya están consolidadas, otra cosa es que haya cosas que cambiar, porque son muy jovencitas si la comparas, por ejemplo, con San Fermín.

Y comparándolas...

Nuestra noche es mil veces mejor. Pero de día nos llevan mil vueltas. Aquí nos falta esa fiesta de mediodía, de aperitivo aquí y allá, de fanfarrias... Cuestión de tiempo.

Por cierto, ¿sigue resistiéndose a tener teléfono móvil?

No tengo. No es que esté en contra de las nuevas tecnologías, pero...

Es usted un héroe, oiga.

Tampoco tengo carné de conducir (se ríe). Se me pasó la edad. Pensé va, en la mili aprendo, pero me tocó en la marina y soy patrón de yate.

Puede practicar en la Ría.

Hay que recuperarla, como el Támesis. Algo se hace, pero poco.

Comisión del 85

La Comisión de Fiestas de 1985 fue memorable y dio prueba, sin lugar a dudas, de su acentuado espíritu chirene, llegando incluso a efectuar la tradicional Bajada de Begoña con los participantes vistiendo únicamente ropa interior, en calzoncillos. Entre sus miembros estaban Josu Samaniego Ruiz de Infante, Fernando Toja Santillana y Adolfo López Iglesias.

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Aste beltza

El 23 de agosto de 1978 murió un joven de veinte años al desplomarse la marquesina en la que una gran cantidad de gente se había subido para ver mejor el espectáculo de sokamuturra. Un hecho luctuoso que empañó la celebración de Aste Nagusia ese año. Además, en el mismo accidente resultaron heridas otras once personas, dos de ellas de gravedad.

La contra nostálgica

Tonetti

Antonio y Pepe Villa del Río han querido y sentido Bilbao como nadie en el mundo. Numerosas comparsas de Aste Nagusia les rindieron homenaje en su muerte. En mayo de 1985 se erigió una estatua en su honor en el Parque de Doña Casilda, que estuvo sufragada por microdonativos realizados por niños. Es de las pocas que hay en todo el Estado, además de las de Charli Rivel o Fofó.

EL TEST

¿Qué le sobra a la fiesta?

Normas. Hay demasiadas en Aste Nagusia.

Y le falta...

Proyección. No tiene aún una imagen clara. Tu ves una foto de Pamplona y sabes que es San Fermín.

¿Son las mejores fiestas del mundo o eso es una bilbainada?

Sí, claro. Qué me vas a decir a mí...

Lo mejor del programa festivo.

Que pase casi desapercibido. Que haya programa pero que no sea fundamental.

¿Aguantaría una gaupasa hoy día?

Sigo aguantando varias, incluso seguidas.

¿Bocata en la txosna o mesa de restaurante?

Depende de la compañía.

Busque novio a Marijaia.

Don Diego López de Haro. Se suele emparejar con el Gargantúa, pero no tiene nada que ver.

¿Y para Gargantúa?

Éste es del país, o sea, que no tiene novia. Entre comidas, el txoko... lo tenemos difícil para casarle.

¿Imaginaba Aste Nagusia tal y como es hoy?

La hicimos con la idea de que durase, pero tampoco teníamos muy claro que lo lograríamos.

¿Cómo se las imagina de aquí a 30 años?

Bueno... No sé. Ésos son muchos, ¿no? Puede pasar de todo. Pero creo que las líneas generales de fiesta participativa y abierta, si han aguantado estos 30 años, será difícil que se lo arrebaten a los bilbainos.

¿Qué no olvidará?

A mi tío abuelo Enrique llorando cuando hicimos la bajada de Begoña. Tienes la sensación de que has acertado con lo que has hecho y alguien lo disfruta.

Expo 90

En 1990, Casco Viejo acogió la muestra que organizó el Museo Etnográfico e Histórico Vasco. En ella, los bilbainos pudieron admirar objetos y recuerdos relacionados con Aste Nagusia hasta esa fecha, 1990, siendo la primera exposición que se realizaba sobre el tema. Fotografías y objetos como pañuelos y carteles de fiestas rememoraron las semanas festivas anteriores.  

(DEIA 25-08-2008: Entrevista por Rosa Martin)

 

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