Con que baboso ¿eh?

Laura estaba que echaba chispas. El tipo que clavaba la mirada en sus tetas tumbado de espaldas al sol, sin parpadear, impertérrito, le había sacado de sus casillas. Era cierto que ella y su amiga Eva habían decidido plantar las toallas cerca de aquellos dos tíos cachas que tenían delante a tres metros de distancia, pero nunca hubiera imaginado que uno de ellos fuera un salido.

- ¡Vámonos a otra parte! No soporto la mirada de besugo hambriento de ese baboso que nos está comiendo las tetas- dijo a Eva.

Cinco minutos más tarde estaban instaladas en otro punto del arenal playero. Desde allí observaba de reojo los movimientos del sujeto que había encendido su ira. Así pudo comprobar cómo éste y su colega caminaban por el carrejo de madera que conducía al chiringuito de la playa. Agarraba al amigo por el hombro y en su mano derecha portaba un bastón de ciego
 

- Con que un asqueroso baboso muerto de hambre, ¿eh?- dejó caer Eva.

Nicolás Zimarro