CANCION EN LA SANGRE I (1948)

 

    Canción en la sangre, primera osadía literaria de mi juventud
os llega casi con una ruborosa petición de clemencia...
Con la alegría de la amistad
Julio Manegat ¡2005!

 


 

 

A mis padres.
A Jesuya.

 

 

PINCELADAS

 

Cuatro canciones de amor

 

I

De mi propia arquitectura
derribado y construído.
Muerta y perdida la duda,
la pena queda en olvido.
Tu presencia concretada
en un sinfín de sabores,
y la risa enamorada
en el reír de las flores.
Qué canción teje la alondra
en la luz amanecida,
qué perfección de armonía
y qué pureza en el habla.
¡Qué corazón se hace gozo
entre los gozos del alma !

 

II

Qué lejos mi propia vida
en tu vida tan segura,
qué cerca está la espesura
de tu terso pensamiento
¡ Qué de nacer y morir
para volverse a crear,
y este gozo de vivir
en la plenitud de amar!

Ya no estoy en mí. Sin ti
no me cabe el sentimiento.
¡ Es Dios que me da la mano
para llevarme a su centro !

 

III

¡ Y la flor! Porque la flor
se me hiciera
en la mano caridad,
voy siguiendo tu verdad
y el camino sin espera;
la flor se me hace quimera
de mi nueva realidad.
Presencia real, ardor,
fuente viva, milagrosa,
donde el amor se hace rosa
y cada rosa es amor.
Voy siguiendo tu verdad...
¡ Y en tu verdad
me habla Dios !

 

IV

Semilla en mi tierra
y ala de alondra en mi cuerpo.
Humedeciste el aire y soñé.
Maduraron las manos
y encontré las tuyas, salpicadas
de la luz de lo inesperado.
Fluyes hacia mí y Dios
bendice nuestra canción.
¡ Semilla en mi tierra
y ala de alondra en  mi cuerpo !
 

Nueves canciones de ausencia

 

I

Vengo del campo.
Sobre mi corazón
sólo tu amor y la tierra
germinaban. Alta nube,
sin descanso, me miraba;
mirada larga, de niño,
mirada de azul y agua,
Vengo del campo.
¡ Cómo se agranda tu nombre
en la noche que se agranda !

 

II

Se adelanta la noche.
Todo, en su silencio,
parece huirte en la espera.
El camino se alarga, impreciso,
entre verdes que no saben
todavía su nombre.
Se adelanta la noche.
Todo espera el momento
que me traigas, amor, la primavera,
en el cáliz abierto de tus labios,
en la tersa caricia de tus dedos.

Se mirarán los ojos, y Dios
presidirá el gozo en las pupilas.

 

III

Sólo el campo y tu amor,
sólo la angustia
de saberte lejos, derramada
a otros aires sin presencia,
fluída en tierras
que no surgen ante mí,
besada por otras nubes
desconocidas para mis ojos.
Sólo el campo y tu amor.
Sólo la ausencia...
¡ Paisajes de mi alma,
vacíos de tu voz, sin la recta
fortaleza de tu sangre !

 

IV

Duerme el pueblo.
Alta torre vela el sueño
de las cosas, levemente
entornadas en los ojos.
Duerme el pueblo.
Desde el silencio, tu recuerdo
llega hasta mí.
La noche, como una madre
inmensa, lo protege.

¡ Qué terrible, Señor,
si no supiéramos que existes !

 

V

Luz. El aire quieto, manso...
Venas de oro cruzan el sueño
y desangran su fuerza
sobre pensamientos blancos.
Pensamientos de ti...
¡ Duele tanto la tarde
sin tu contorno exacto !

 

VI

Hoy te quiero
como te quise antes.
Cerca, la lluvia en el campo.
Dentro, mi amor se me abre
como un río, en pensamientos
de ti que me lloran ausencia
en el compás de la tarde.
Dime, ¿sueñas, piensas?
¿Qué ángel está velando
los temblores de tu talle?
Cerca, la lluvia en el campo.
Dentro, mi amor se me abre...

 

VII

¡ Que sola está mi alma,
qué sola está y qué llena!
¡ Qué de manos y de voces
están midiendo tu ausencia !
Estoy solo y no estoy solo,
que tu recuerdo me llena
los labios de pensamientos
y la mirada de estrellas.
¡ Qué sola está mi alma,
qué sola está y qué llena !

En tu frente y en tus ojos,
¿quién sabe si me recuerdas?

 

VIII

Ya tu ausebncia se perfila dura
entre mis ojos, haciéndose carne
de sí misma y lluvia en deseos
amorosos. Mi sangre te busca anhelante
y te pretende encontrar en el paisaje
que mi vista rechaza, porque sabe
que te oculta de mí. ¡oh, ciego amante
buscándote en el aire y en las nubes,
y en la dura cornisa de la tarde !
Mi pulso herido se estremece de amor
cuando te nombra, cuando sabe que existes
y que tu alma se alza en un grito
de vida para llegar a mis ansias.
¡ Tengo hambre de ti, y los rojos
segundos de mi sangre perfilan
duramente tu ausencia, borrando
de mi ojos el paisaje !

IX

Recordarte, mujer, es renacerte
otra vez en mis pupilas,
saber que existes y que alientas,
que hay gestos en tus manos
y emociones en tu vida.
Recordarte, mujer, es conocerme,
vivirme a mí mismo
en la luz de tu recuerdo
y tenerte a mi lado
a cada instante. Saberte impresa
en la actitud de mis sienes,
y en mis sienes apretar
la sangre que te retiene.
Mujer, recordarte es vivirte
por el milagro de amarte.

 

No mires atrás

No mires atrás. Se pierde el barro
en nuestras huellas antiguas.
Tus labios hablaron a otros labios.
No mires atrás. Mide la sangre
que latió lejos de mi ser,
desacompasada, únicamente tuya
sin reflejos de mí. Era buena la tierra
y se abrió prometiendo frutos.
No mires atrás, se acompasarían
tu vida y la mía en ritmo inútil.
El Angel del Encuentro sonríe.
¿ Forzaremos nosotros su palabra ?
Duele el tiempo vivido. Te creía
aun antes de saberte. El alma
pulsó la cuerda del destino
y te llamó. Soñaste en las aguas
que recogían mis manos
besando el amanecer de tu risa.
No mires atrás. No puedes hacerlo.
Enfrente, arriba, están las estrellas,
y Dios
y tú.

 

Tus manos

¡ Cómo hablan tus manos
que sueñan almas !
Tus manos tibias de estrellas
y de esperanzas,
tus manos, pan y calor,
tus manos mansas
con mansedumbre de tierra
recién abierta a las aguas.
¡ Yo sé que tus manos sueñan
y que están soñando alma !

 

Marinera

Salta el aire.
¿ Quién fuera marinero
de tu velamen !
Corre la brisa.
¡ Quień fuera el ancla verde
de tu sonrisa !
Rompe tu quilla.
¡ Quién fuera espuma de mar
sobre tu orilla !

 

Color

¡ Qué borrachera
mirando tus ojos
la vida entera !

¡ Qué escalofrío,
siendo río del barco
de tus suspiros !

¡Qué borrachera !
¡ Qué escalofrío !
¿ Por qué no  me miras
cuando te miro ?

 

Fugaz

El mar, el viento y tu pelo.
¡ Qué revuelo !
Sinfonía sin palabras
desde la terraza al cielo.
Qué bien se saben mezclar
con las notas de mi acento,
la sinfonía  del mar,
sinfonía de ese aire,
sinfonía de tu pelo.
¡ Qué revuelo !
¡ No hay palabras para hablar
del mar, el viento y tu pelo !

 

¡Saber!

¿Cuál es tu rama?. ¡ di !
     ¿Cuál es tu rama?
Y el eco de tu canción,
¿dónde habita, dónde clama?
     ¿Cuál es tu sombra?, ¡ di !
Entre todas las sombras,
     ¿Cuál es la tuya?
Y tu agua, y tu luz, y tu pájaro...,
     ¿dónde están?
¿Dónde sueñan un sueño antiguo,
     fresco y estallante?
¿Cuál es tu rama?. ¡ di !
     ¿ Cuál es tu rama?
¡ Oh, si pudiese coger el Destino
     asesinando el Instante !

 

Amor

Voy hacia ti desnudo de mí.
Para el silencio de lo nuestro
no existe la flor ni el pájaro.
Mi deseo se ha convertido en ti.
¿ Comprendes ? Tú y yo,
pájaros heridos por el mismo arquero.
        ¿Quieres? ¡ Quiero !
Para el silencio de lo nuestro
no existe la flor ni el pájaro.
        ¡ Volando hacia ti
hago eterno el momento !

 

Hogar

Dentro de tus manos,  dentro,
donde se pierda la ausencia
y se haga paz el silencio.
Dentro de tus manos,
como una nube en los ojos
y una caricia en los dedos,
como un temblor en los labios
y una sonrisa en su sueño.
Ser una fruta pequeña,
ser un guijarro o un lamento,
un latido en tu rosario
o un corazón en tus dedos.
¡ Dentro de tus manos,  dentro !

 

Adiós

Rozada apenas
y se abrió el silencio,
alto como la locura
de mi pensamiento blanco.
Ya no podías oírme,
¡ tan vestida de ti misma
te marchabas !
Se cerraron los árboles
y recogieron tu sombra
cuando aun, rozada apenas,
se abrió el silencio,
tan tuyo, tan mío, tan nuestro...
¡ Aquel silencio tan alto
como la locura
de mi pensamiento !

 

Instante

Risa en el llanto,
llanto en la risa.
Mi tristeza era alegre
cuando querias.
Y ahora,
precisamente ahora,
     ¡ ahora !
se han muerto de pena
mis alegrías.

 

Canción de tu voz

De tan roja era blanca.
Agua en el agua.
Aguja en el aire,
¡ quién te enhebrara !
De tan blanca era roja.
El corazón salta,
cristal por cristal
en tu garganta.
De tan roja era blanca,
de tan blanca era roja.
¡ El eco no es eco
para tu boca !

 

Ensueño

Tengo un gusto de estrella
        disuelta en rojo,
porque he soñado tu boca
        junto a mis ojos.
Si supieras...
Toda la vida me corre
sin poder verla, sin alcanzarla,
buscando el horizonte
de tu palabra.
Y tus miradas
han crecido en mis manos
            como enramadas
milagrosas de trinos
que sueñan albas,
Soñando albas...
¡ Me he suicidado un poco
para besarlas !

 

Misión

¡ Es tan dulce saber
que las cosas han nacido
para que yo las contemple !

Se ha extendido el amor
por el campo del alma.
¡ Arboles de mis sentidos
con raíces de esperanza,
hojas nuevas de la vida
por mi pasión germinadas !

¡ Es tan dulce saber
que se han creado las cosas
para que yo las amara !

 

Marzo

Marzo entero sobre mis sienes.
Se siente olor de campo. Tierra
morena entre mis manos
se pierde. La noche no sabe
de los amantes que beben
besos de futura ausencia,
manos que en amor se vierten.
La noche, el campo, no saben nada.
¡ Marzo entero entre mis sienes !

 

Noche

¡ Este clamor de los labios !
La tierra apretándome el pecho
en un ansia de vida.
¡ Ocúltateya, noche !
¡ Qué hambre de luz, nacida
sobre la piel de la frente !
Se me abren las manos,
locas, enfebrecidas...
Este clamor de los labios.
¡ Y la noche, la noche todavía !

 

Sin destino

Qué lentamente duele
esa rima de dentro para adentro.
Siempre solos los dos.
El verso en mí.
Yo en mi verso.
Qué lentamente,
trágicamente lento,
duele ese verso
de dentro para adentro.

 

Oración

¡ Qué maravilla de noche
en las manos colmadas de estrellas !
Descendías, Señor, de tanta altura
para hundirte otra vez
en mis pupilas, en mis pobres
pupilas de hombre y niño
que juega con la luz que nos envías.
¡ Y era tanta la noche
entre mis ojos, tan
milagrosa en cada piedra,
tan sencilla en cada muro,
que el niño se hizo hombre,
por amarte, se hizo puro !

 

Atracción

¡ Cómo pasa el río !
El agua moja mi alma.
Las estrellas me miran
y no pueden verme.
¡ Oh, las estrellas !
¡ Hombre ! ¡ Hombre !
¡ Las estrellas !
.   .    .   .    .   .   .   .   .
¡ Y las estrellas me llaman !

 

Anhelo

      ¡ Este ansia !
Y los jirones de niebla
deshechos en alborada.
Este sol y esta locura,
y tu boca en el espacio,
y tu firme arquitectura.
Tú, sobre todo dolor,
ya renacida y sin norma,
sin imperfección, ¡ tan pura !
Y esta canción de amargura.
¡ Y este ansia,  y este ansia !

Añadir nuevo comentario