Carta abierta a Julio Manegat

 

No sé si alguno de ustedes llegarían a conocer a Julio Manegat, aunque seguro que en alguna ocasión sí habrán disfrutado de su prosa a través de sus colaboraciones en nuestra revista a lo largo de los últimos 20 años; yo sí tuve esa suerte y fue un verdadero placer.

Con 25 años comencé a trabajar en “El Noticiero Universal”, el querido y recordado “ciero”, y allí fue donde comenzó mi relación con él.

En su faceta de periodista, Manegat llegó a ocupar el cargo de subdirector del popular diario vespertino, además de colaborar en numerosas revistas, emisoras de radio y Televisión Española. Asimismo, fue director de la Escuela Oficial de Periodismo de Barcelona desde su creación en 1.968 hasta su extinción, diez años más tarde, al crearse la Facultad de Ciencias de la Información.

Como escritor de ficción, obtuvo el premio Ciudad de Barcelona de 1.960 con la obra “La feria vacía” y en dos ocasiones quedó finalista del premio Planeta con las novelas “La ciudad amarilla” (1.958) y “Spanish Show” (1.965), además de contar en su dilatada carrera con una veintena de obras de teatro y otras novelas y ensayos.

Igualmente notable fue su trabajo como crítico literario y teatral, labor por la que también recibió diversos premios y en la que fue uno de los fundadores en 1.956 del Premio de la Crítica.

Más allá de todo eso, Manegat era un conversador amable y divertido del que fui gran admirador. Nuestros caminos se separaron cuando dejé el Noticiero y no volvimos a coincidir hasta 1.989, cuando nos planteamos el contenido de la revista “Talleres en Comunicación”; entonces le ofrecí una colaboración mensual, algo que en más de una ocasión me agradeció porque le permitía seguir en activo a pesar de estar ya jubilado.

Así surgió la sección Muy Personal, creada expresamente para él. En ocasiones me dijo, “¿qué puedo escribir yo sobre recambios o talleres?”, y yo le respondía, “eres tan bueno que puedes escribir de lo que te apetezca”.

Veinte años ha estado colaborando con nosotros, hasta que a principios del pasado verano me llamó un buen día y me dijo que se encontraba cansado, muy cansado… Ahora, finalmente descansa en paz.

Julio Manegat ya no está entre nosotros, pero su legado es grande y gracias a él siempre le recordaremos.

Hasta siempre, Julio.

Antonio Conde

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