Aforística

JOSEP PLA

PIO BAROJA

KEPA MURUA

JUAN DE MAIRENA

VICENTE FERRER

ANDRES NEUMAN

JULIO CERON

ALBERT CAMUS

 KARL KRAUS

EUGENIO TRIAS

LUCIO ANNEO SENECA

GEORG CHRISTOPH LICHTENBERG

CESARE PAVESE

MARCO AURELIO

RAFAEL BARRETT

IÑAKI URIARTE

CONFUCIO

ERNST JÜNGER

LUDWIG WITTGENSTEIN

ANDRES ORTIZ-OSES

EMIL CIORAN

FRIEDRICH NIETZSCHE

ELIAS CANETTI

FERNANDO PESSOA

FRANZ KAFKA

 

 

JOSEP PLA

Por desgracia no siento la acción. No siento ni la fascinación del torbellino ni la curiosidad de imaginármelo.

Dios Nuestro Señor nos ha dado a nosotros, los pobres, el sentimiento de la dignidad de nuestra propia pobreza. El pobre que tiene alguna duda sobre el sentimiento de dignidad de su propia pobreza tiene todas las de perder.

Escuchar forma parte de la estrategia de los pobres.

Los hombres quieren ser escuchados. Es lo que les gusta más. Les gusta más que el dinero, que las mujeres y que comer y beber bien. Un hombre escuchado se convierte en un presuntuoso absolutamente feliz. Ahora bien: cuando los hombres se saben escuchados, se vuelven débiles.

Un pobre que no cree en milagros es no solamente cien veces más pobre de lo que realmente es sino que, por añadidura, es un pobre equivocado.

Los banqueros son unos señores que os dejan el paraguas cuando hace sol. Cuando llueve, es un poco más difícil.

No me canso de leer los Ensayos de Montaigne. Así paso horas y horas de la noche en la cama. Me hacen un efecto plácido, sedante; me dan un reposo delicioso. Encuentro a Montaigne de una gracia ininterrumpida, lleno de continuas, inagotables sorpresas. Una de estas sorpresas proviene, creo yo, del hecho de que Montaigne tiene una idea muy precisa de la insignificante posición que tiene el hombre sobre la tierra.

Para vivir bien en un pueblo hay que saber pasear.

El hombre no está construido para pensar en la muerte. No solamente no piensa que ha de morir, sino que – si por azar lo piensa – lo encuentra inconcebible.

Si nuestra alma es nuestra capacidad de ilusión – nuestras ilusiones – debe ser por esto por lo que hay tanta gente que tenemos alma de cántaro.

La vida burguesa es un teatro siempre repetido.

La soledad humana es un hecho biológico sagrado. El hombre es un animal encerrado en sí mismo, impenetrable, inexplicable, incapaz de ser expresado de dentro a fuera.

El hombre no es un animal racional. Es un animal sensual.

Con un poco de viento, los pinos se vuelven musicales. Los pinos dan música de órgano, de réquiem.

Stendhal, Stendhal – éste es el camino. Hay un aspecto muy sustancioso en la obra de Stendhal que tendrá siempre una actualidad candente en este país : lo que hace referencia al análisis de la hipocresía.

Creemos que hemos vivido porque hemos leído libros.

La primera cosa que se abandona son las aspiraciones si no se resisten las pruebas que las más insospechadas circunstancias ponen en su camino.

El seny catalán parece una forma comercial, positiva, del escepticismo.

Si algún día, como todo parece indicarlo, tengo que dar algún sablazo, Dios haga que el golpe no sea demasiado amanerado.

He pasado cinco años de mi vida en una facultad de derecho : no he oído hablar nunca, ni por remedio, de Justicia. La palabra misma no la he oído pronunciar nunca.

Vivir en la esperanza es vivir en el desencanto continuado y sin remedio.

Mi táctica ha sido siempre la cautela.

Mantener por sistema, permanentemente, el sentido del ridículo como una cosa sagrada e intocable, es un síntoma de mediocridad, la mediocridad misma -es la negación total del sentido del humor.

Como todos los tímidos, yo soy capaz de momentos de audacia. Estos momentos de audacia se producen, generalmente, cuando tengo la pluma en la mano.

La esencia de la buena educación –de la politesse– consiste en disimular, de una manera sistemática, la cualidad preeminente.

El pensamiento es siempre insatisfactorio. La acción satisface más, aunque a menudo no satisfaga completamente. El espacio es triste, indiferente; el tiempo es triste o alegre. La razón está centrada en el espacio; la sensibilidad en el tiempo.

a gente de este país practica un epicureísmo, más o menos, de vía estrecha, pero lo hace como si le diese vergüenza, como si tuviese que pedir perdón.

Las novelas son la literatura infantil de las personas mayores.

Cuanto menos dinero se tiene, más deseo suscita la vida.

Yo navego contra la corrupción de la corriente. Yo no soy un producto de mi tiempo; soy un producto contra el tiempo.

Todo conspira, en este país, a favor de la sordidez.

Tengo una pésima opinión de mi mismo. No me gusto nada. Me considero capaz de hacer, en cualquier momento, el más abyecto desatino, la más indignante tontería.

Socialmente hablando, la libertad ha de tener un límite. Dudo que esta libertad de hoy pueda durar. El hablar no tiene freno. Se habla hoy de cualquier cuestión con una absoluta procacidad – así, adivina quién te dio. No queda nada por vendimiar.

La hipocresía es la piedra en la faja – la reserva que se guarda para cuando vayan mal dadas.

El mundo está lleno de lo que tiene que haber : estupidez y crueldad.

La inteligencia humana es una cosa confusa, borrosa, incierta, con muchos cabos sueltos.

La misión del hombre es vivir y pacer; lo que se llama civilización no es más que un esfuerzo para hacer posible la misión del hombre.

Cuando se llega a una determinada edad sin haber conseguido tener intereses directos en la comedia humana, contribuye a agilizar el paso de la vida el dedicarse a ir por el mundo a curiosear.

Uno se siente ya curado de la petulancia de creer que sabe algo, y trata de encontrar en los otros lo que necesita y le hace falta.

El hecho de que la sociedad tenga un fondo granítico incapaz de dejarse influir por las cosas pasajeras, por los fuegos quemados, por la fugacidad cambiante y huidiza de la superficie, creo que es un gran bien.

El catalán es un sentimental, cuando duerme, cuando sueña, cuando canta, cuando se trata de los intereses de los demás. En estado de vigilia, únicamente concibe el mundo a través del toca y tocaré, del contrato, del mutuo respeto, de la razón contra el sentimentalismo. Tener razón fue siempre, en Cataluña, algo importante, aunque hoy esta noción se haya perdido un poco.

Según mi modesto entender, una de las notas más destacadas de la psicología payesa es la fundamental incapacidad de estos hombres y mujeres de evadirse de lo que piensan y hacen.

En las ciudades todo acontece en las zonas profundas, es decir, más allá del comedor. En los pueblos rurales todo sucede en la carretera.

Les ha pasado lo que les suele ocurrir a las personas que ganan dinero fácilmente. Se han vuelto un poco tontos, hecho perfectamente compatible con ganar dinero. También se han vuelto un poco pesados, pedantes y refranistas.

Un hombre que se mueve en medios prácticamente hostiles, o por lo menos indiferentes, sólo tiene un camino para subsistir : afinar la prudencia, agudizar los sentidos, asegurarse una y otra vez, eliminar cualquier genialidad, calcular, dormir, como quien dice, con un ojo abierto.

El sentimiento de que entre Dios y la naturaleza existe un problema de proporciones siempre a punto de romperse, pero que nunca llega a romperse totalmente, explica por una parte su humildad y por otra su soberbia.

Entre la teoría contenida en la información y la realidad de las cosas hay un abismo. Hay un abismo absoluto, en el sentido de que no se encuentra nada de lo que la información asegura.

Todo el mundo ha aprendido a estirar de la manta. Todo el mundo ha aprendido a calcular, a vivir; todo el mundo se defiende con uñas y dientes. Las clases se acercan unas a otras, las aristas se liman. La mala vida uniformiza clases y estamentos.

La franqueza es síntoma de normalidad vital y de equilibrio.

Los pescadores han añadido a la dureza de la naturaleza la inclemencia de los hombres.

La naturaleza es por sí misma átona, nunca responde, nunca da nada en balde. La naturaleza nos propone simplemente llegar a la tumba pasando casi siempre por puertas muy angostas.

La caída de la nieve llena la tierra de silencio.

Acercarse al gusto terrenal de las cosas es practicar una forma plácida y tolerante del idealismo.

La poesía es por lo menos tan útil, acaso más que la cocina.

¡Vivir como si el cielo no existiese!

Es triste tenerlo que decir, pero es así : las grandes cosas, las cosas importantes, sólo aparecen cuando no se ve nada.

La tendencia que tienen algunos espíritus a la soledad y a permanecer en lugares situados a trasmano.

La falta de memoria es el origen de la ignorancia y de la forma más peligrosa de la ignorancia, que es la demagogia.

Pero yo no puedo evitarlo : a mí me gustan la niebla y la lluvia. Creo que éstos son de los pocos elementos de civilización natural y espontánea que contiene el país.

Yo creo que conviene que los hábitos de vida humana sean diametralmente opuestos a los caprichos de la naturaleza.

Personas que tienen de las cosas que pasan la idea que de ellas les sirven los diarios.

La inmensa mayoría de la gente, si tiene salud, una manera de pasar, y hace buen tiempo, piensa raramente en la muerte.

Las personas que disponen de un título profesional tiene tendencia a convertirse en seres abstractos.

La quintaesencia del mar es el silencio. Es del silencio de donde proviene al mar el misterio.

El hombre de nuestros días contempla raramente el cielo. Ante el arco de la bóveda, inmenso, tiene una sensación de molestia y de tedio. El viejo campesino antiguo contemplaba el cielo con serenidad, hablaba ante el firmamento con adjetivos concretos. El hombre moderno, petulante y triste, iluminado y vacío, ya no puede contemplar el cielo.

La juventud es la época más desgraciada de la vida porque es un época que pone el acento sobre el futuro.

Es posible que si en algún sentido cabe decir que el hombre puede alcanzar un determinado grado de madurez es en el hecho de la posibilidad de que en un momento dado el hombre pueda tener una cierta sensibilidad por el presente.

En Italia nada es insípido. No he visto a nadie caminar por la calle con cara de bobo. Noto que estoy en Italia cuando cada mañana, al levantarme y salir a la calle, me encuentro rodeado de personas con la mirada centelleante.

Lo primero que es necesario para viajar es un buen estómago. Tener un buen estómago es la base de todos los ideales humanos.

Hay que viajar para descubrir con los propios ojos que el mundo es muy pequeño.

Vivir la historia es más difícil que leerla o escribirla.

El acto de entrar en un comedor de fonda me hace pensar siempre en Stendhal.

Los viajantes van entrando en la paleontología. Su historia irá unida a la época de más grande bienestar y prosperidad que he conocido en el globo terráqueo.

En el ámbito de nuestras amistades, han aparecido nuevas fieras. Algunas zonas de la conciencia individual se han corrompido. Y esto es grave porque se puede recobrar todo o casi todo en la vida menos los impulsos de bondad.

Nadie cree ya en la felicidad del futuro. Es el pasado lo que se ha convertido en utopía, en ilusión, en deseo.

Hay, pues, muchos intereses combinados contra el soberano derecho de las gentes a aburrirse. El principal es la misma realidad. La prensa recoge la realidad. Estamos en un momento en que las malas noticias dan mucho más dinero que las buenas. Dan muchísima plata. La prensa está dispuesta, noche y día, a que nos aburramos. La prensa da hoy tantas noticias como profecías. Jamás hubo en el mundo tantos profetas como en los tiempos actuales.

Este país de trancas, de impertinentes y de endiosados es, sin embargo, el país de los cumplidos.

Hasta ahora nos habíamos figurado, tanto nos lo habían dicho, que la felicidad de los pueblos y de los hombres radicaba en el progreso indefinido. Ahora nos dicen lo contrario : que la felicidad está en el regreso, en volver atrás.

Creen que el problema de la paz y de la tranquilidad humana depende del mejoramiento del motor de explosión o de la telegrafía sin hilos. Divinizar el tornillo, el cambio de marchas y la carburación.

Ahora hay que encerrarse en sí mismo, bastarse a sí mismo, partir de la idea de que todo lo que había sido tenido como bueno hasta ahora es dañino y al contrario : que todo lo que hasta entonces fue mal visto es excelente.

Es extraño lo que nos ocurre : en realidad no sabemos coger afecto más que a las personas que nos han enseñado algo.

Con un español analfabeto – decía – se puede ir a todas partes. Con el español que sabe leer y escribir y las cuatro reglas, ya se topa con alguna dificultad, pero de todas maneras aún se va adelante. Con un español bachiller, las cosas empiezan a ir francamente mal... Con un doctor... ya todo es imposible, completa, absoluta, definitivamente imposible.

No se me oculta que ha de haber en nuestra vida un poco de teatro para ayudarnos, al menos, a aguantarla.

Tengo la cabeza gorda. En realidad tengo la cabeza gorda, el estómago pequeño, la boca vulgar y el corazón variable.

A veces los hombres empiezan a tener juicio cuando las cosas ya no tiene remedio.

No hay nada que mantenga más la paz familiar que el ver a un marido sentarse a cenar, bajo la luz, con aspecto cansado.

Yo también era pobre, pero era un pobre lírico, es decir, intrascendente.

La sensibilidad literaria lo mueve todo porque es un conocimiento.

Lo que yo creo, por el contrario, es que el escritor tiene una responsabilidad total ante la época que le ha tocado vivir. La primera obligación de un escritor es relatar, manifestar la época en que se encuentra.

No sabemos nada de nada y, aun así, somos pedantes.

El sentido del ridículo da al traste con las más bellas palabras. Es una desgracia indignante.

 

PÍO BAROJA

Ese pensamiento en el pasado, cuando se deja atrás la juventud y se le mira desde lejos, es como una herida en el alma que va fluyendo constantemente y nos anega de tristeza.

Hay que jugar limpio o con trampas. Para jugar limpio, no hay que hacer trampa ninguna, ni pequeña ni grande;; pero si se hacen trampas, no se puede pedir limpieza en el juego al adversario.
Es lo que ocurre ahora con el juego amoroso, con la lucha de sexos. Se juega siempre sucio. El uno engaña, la otra también. ¿Cómo exigir lealtad en el adversario o compañero?

Por los perros tengo, más que nada, compasión. Ese entusiasmo que tienen por un animal tan dañino como el hombre me da la impresión de poca inteligencia y de poco instinto.

El hombre que se inventa una parentela ilustre y llega a pasarla como tal, es un aristócrata; toda la aristocracia ha empezado así, por un instinto de separación y de mentira.

Así se da, en la República tanto como en la monarquía, el tipo de joven arribista que va, como los tiburones, escoltando el carro del Estado. Sueldos, comisiones, pensiones, becas, viajes... Allá está el hombre.

El arte es un lujo sin importancia para la vida social.

Los hombre de bandera distinta se odian, como los perros, por el olor, por el instinto, por lo que sea.

A mí no me importa mucho que hablen mal de mí; pero leer un insulto y recordar una sonrisa, no es  muy grato; da una impresión triste del hombre.
Contradictorios, todos lo somos, poco o mucho; pero no es lo mismo ser contradictorio que tener doblez.

Casi todos los escritores que tienen su pequeña biblioteca, con los libros ordenados, con anotaciones, casi todos hacen su camino en la vida.

En Bilbao, como en todo el País Vasco, echan más chispas las chimeneas que el espíritu de los hombres.

La burocracia en los países latinos es antipática; parece que está establecida únicamente para vejar al público.

Quizás una clase poderosa pudo creerse en pasados tiempos hecha de distinta pasta que los demás mortales, pero esta plutocracia hoy imperante, esta oligarquía que no es de las más hábiles sino de las más adpatables, no tiene ni siquiera el pretexto de su inconsciencia; sabe, cuando aplasta, lo que hace, pero no tiene incoveniente alguno en hacerlo.

El caballero no tiene la importancia del santo ni mucho menos, pero ha sido el topo máximo de los países del oeste europeo. Al menos, en la edad contemporánea. De ahí no se ha podido pasar. A la mayoría nos parece  suficiente. Ahora la idea del caballero irrita, molesta, humilla al hombre del centro y del este de nuestro continente. Lo encuentran una cosa ridícula, ofensiva, creada por una burguesía amanerada.

El campo es como un fondo al que hay que ir animando con las representaciones propias. El que tiene una vida interior intensa puede vivir en  el campo, el que no la tiene ni la necesita, también se acomoda a gusto; en cambio, el que tiene una semivida espiritual es el que encontrará peor en la soledad del campo.

Una buena idea de sí mismo es la base de muchas superioridades del mundo: de las sociales, de las artísticas y de las literarias. Lo primero que hay que tener es confianza en uno y en sus condiciones, tanto en las verdaderas como en las falsas. Valen  tanto las unas como las otras.

El hombre como una rata metida en un sumidero, va de la norma a la utopía y de la utopía a la norma, sin poder encontrar otras salidas y sin resolver nunca nada.

El no reconocerse a sí mismo es frecuente en el hombre de pensamiento; en cambio, el hombre de voluntad se encuentra siempre consecuente, cuando se mira al espejo. De una manera o de otra se dice : "Así soy yo, no puedo ser de otro modo". En cambio, los hombres de poca voluntad nos negamos a nosotros mismos, física y moralmente.

 

KEPA MURUA

Como la vida se confunde con la literatura en la mano del autor, el poeta debe partir del vacío absoluto, ver cómo fluyen los sentidos, cómo se descubren los sentimientos y hablarle a la vida como si la muerte le persiguiera a todas horas.

Existen poetas que publican y otros que no. Poetas que venden sus obras y otros que se venden con ellas. Poetas que parecen embajadores de la palabra, poetas que son ellos mismos embajadores.

El silencio en la poesía es arte. El silencio es conceder a lo inverosímil su volumen.

La ilusión en poesía no es igual a la ilusión poética. La ilusión primera es ver a la locura tras de ti y sentir su aliento cuando huyes. La ilusión poética es creer que le has dado el esquinazo.

La poesía es el fondo de la escritura. El abismo de la creación. La poesía no es una forma de escribir e interpretar la vida. La poesía es una forma de vida que reaparece entre las cosas y el sentimiento.

El silencio, la euforia del triste sentimiento, la resaca de un vacío de golpe en la nada distante. El lado oscuro de la poesía es beberse todo el vino en una noche y saber que el agua te lavará los dientes el resto de los días.

El hombre que no sabe dónde está el límite de los escribe, la verdad de los que habla, es porque se miente o tiene miedo.

La poesía entre los poetas es creer en uno, hablar de uno, olvidar a los otros, copiarlos con disimulo. Ante muy pocos se reconoce el valor de la palabra y el legado de los desconocidos.

En el sueño la poesía no existe, en la muerte no trasciende, en el pensamiento se agota, en la sensación se endurece, en el final se silencia.

Para escribir poesía después de un paréntesis interior terrible hay que abandonarlo todo. La poesía llegará más tarde.

Para escribir no es necesario haber sufrido. El sufrimiento es una sensación que traiciona a la poesía. El poeta deber tener los ojos abiertos y una sensación irresponsable sobre las cosas. Mas el pulso, firme.

Cuando como lector sepas valorar un poema, piensa que no estás jugando con las palabras sino con la verdad en los momentos en que tuvo el poeta algo de vida.

El lector de poesía se preocupa por viajar lejos sin saber que la poesía vive cerca, muy cerca, y que sólo necesita que se escuche.

El malditismo en el siglo XXI no es nada, acaso no ser publicado. La locura es lo de menos, hoy nadie se la cree. Hoy el malditismo es ser poeta y no ser libre.

La crítica en poesía no debe ser neutral, debe ser arrojadiza y clarividente como la misma poesía.

El poeta metido a crítico o el poeta que es miembro de un tribunal literario es una persona más que quiere medrar con cualquier motivo.

Para escribir poesía hay que llorar sin ojos, comer sin boca, besar sin saliva. Para escribir poesía hay que andar sin pies, abrazar sin abrazos, amar sin titubeos. Para escribir poesía hay que escuchar con el silencio, con el ruido quebrado del silencio y doblar la rodilla y guardar la cabeza continuamente entre las manos.

Se es poeta en muy pocas ocasiones durante el día. En muy pocos segundos del día. Se es poeta después haber recorrido la fragilidad del hombre y haber recompuesto su piel a una voz conforme con el límite de  nuestro mundo.

Para volver a escribir después de largo tiempo sin hacerlo es necesario descubrir que en el fondo uno no ha cambiado.

En la poesía actual es preferible no ser  a ser alguien, es preferible no ser a ser. A veces el poeta es tener miedo, es tener coraje y tener miedo.

Por escribir poesía no eres un poeta, por recitar versos no eres un poeta, por leer poesía no estás cerca de conseguirlo. Se es poeta cuando uno intenta huir de las palabras que le dañan, le ladran y le persiguen y éstas lo retratan sin pretenderlo.

Es duro mentirse a uno, muy duro, al final uno termina por creerse sus propias mentiras. Y es duro esperar una noticia, y ver que no llega, y ver que pasa el tiempo y no llega. Eso también es la poesía.

¿Por qué los poetas de hoy escriben como los ancianos poetas de la posguerra? ¿Por qué los que no tienen poesía se descubren como poetas? ¿Por qué tanta mentira, por qué nadie se atreve con alguna verdad?

Aprende a desmitificar al hombre y encontrarás el arte. Aprende a desmitificar la cultura y encontrarás la vida.

Quise ser algo y me convertí en hombre. Quise ser alguien y me convertí en poeta. Pasaron los años y vi que nada tenía entre las manos.

La literatura es la herida de la poesía. La vida el tormento del poeta, el poeta el grito del hombre, su melancolía.

El tiempo es para la poesía como el calzado del hombre. Para escribir poesía es necesario reconocer la necesidad de la muerte.

El poeta entrado en años toca la filosofía con la memoría y siente la oscuridad con la música que oculta el poema.

Reflejo de lo que nos acontece, no hay logro final ni resultado acabado, mera aproximación a lo desconocido.

Para mostrarse en poesía lo mejor es no decir nada. Para enseñar poesía es preferible quedarse quieto.

Para escribir poesía no hay que hablar de nada. Para empezar de la nada, frente al amor la muerte, frente al lienzo la firma en blanco, frente al símbolo la desnudez.

La poesía no tiene lengua, no tiene patria, nada sabe del poder que a uno le abandona. Es sombra en una habitación de luz, palabra que aguarda a la mano, beso que sueña que besa, sueño que deplora un beso.

Quiero hablaros de los héroes en poesía. Son viejos aunque parezcan jóvenes. Viven si viven de los otros y con muchos nombres se presentan a los premios literarios.

El estilo es la voz, un denominador común entre la música, el ritmo, la forma y el significado. Puede que al principio no lo notes, pero con el tiempo comenzará a dar sus frutos y se distinguirá frente al resto. El individualismo es parte del estilo, el aislamiento también, pero éste se puede convertir en un problema personal si no se escribe desde el conocimiento.

Pertenecer a un grupo es una tontería. Quizá haya algo en común al principio : un manifiesto, una revista, una pasión mla disimulada, pero al final todo se desvanece.

Con la poesía el viaje es sin alforjas. El equipaje es el sentimiento, la maleta el pasado, el  andar el presente y el futuro la palabra incierta.

La poesía es el pensamiento de los hechos que nos rodean con un brillo mágico.

Las imágenes que dotan de vida al subconsciente. El desarrollo narrativo que descubre la biografía. El lugar que muchas veces no se nombra. El significado que a veces no importa. La sensación que conmueve y traslada al lector a un reino personal e imaginario. La renuncia. El entendimiento tras un atmósfera que es un poema.

Para escribir poesía no tienes que perder a un ser querido, estar solo y ser un pobre poeta, haber visto la muerte o entristecerte por cómo es el mundo. Para escribir poesía es inevitable llevar el silencio dentro.

Hace tiempo que no escuchaba algo tan inquietante : un desconocido dijo que en la naturaleza el hombre era el único animal sagrado.

Así como sabe que va a morir, el poeta conoce el valor de su trabajo improductivo : mantener en la superficie de la muerte el mundo de los sueños.

La poesía no es fácil ni difícil, la poesía es sabia y elemental. La poesía parece complicada porque la sociedad se fija en lo que no debe.

Nombrar los sentimientos, a los vacíos del alma, a lo que no se entiende, a lo que transmite la duda, nombrar lo inexistente es el principio de todo.

Para escribir poesía hay que curiosear en el baúl de los muertos, en la mirada de los locos, en las botas de los viajeros. Partir sin nada más que el recuerdo. Abandonarlo todo y no esperar nada. Ser libre sin esperar a que te entiendan.

Para escribir poesía hay que ir haciéndose poeta hasta el final de los días. Ser poeta y entender que la muerte nos espera a la vuelta de la esquina.

 

JUAN DE MAIRENA

Señores : la verdad del hombre - habla Mairena a sus alumnos de Retórica - empieza donde acaba su propia tontería. Pero la tontería del hombre es inagotable. Dicho de otro modo : el orador, nace; el poeta se hace con el auxilio de los dioses.

Cuando el saber se especializa, crece el volumen total de la cultura. Esta es la ilusión y el consuelo de los especialistas. ¡ Lo que sabemos entre todos! ¡Oh, eso es lo que no sabe nadie!

-Dios existe o no existe. Cabe afirmarlo o negarlo, pero no dudarlo.
-Eso es lo que usted cree.

Amar a Dios sobre todas las cosas - decía mi maestro Abel Martín - es algo más difícil de lo que parece. Porque ello parece exigirnos : primero, que creamos en Dios; segundo, que creamos en todas las cosas; tercero, que amemos todas las cosas; cuarto, que amemos a Dios sobre todas ellas. En suma : la santidad perfecta, inasequible a los mismos santos.

Claro es que en el campo de la política, el más superficial y aparente, sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.

La libertad, señores (habla Mairena sus alumnos), es un problema metafísico. Hay, además, el liberalismo, una invención de los ingleses, gran pueblo de marinos, boxeadores e ironistas.

En política, como en el arte, los novedosos apedrean a los originales.

El hombre ha venido al mundo a pelear. Es uno de los dogmas esencialmente paganos de nuestro siglo - decía Juan de Mairena a sus discípulos.
-¿Y si vuelve el Cristo, maestro?
-Ah, entonces se armaría la de Dios es Cristo.

Más de una vez, sin embargo, la malevolencia, el odio, la envidia han aguzado la visión del crítico para hacerle advertir, no lo que hay en las obras de arte, pero sí algo de lo que falta en ellas. Las enfermedades del hígado y del estómago han colaborado también con el ingenio literario. Pero no han  producido nada importante.

Los hombres que están siempre de vuelta en todas las cosas son los que no han ido nunca a ninguna parte. Porque ya es mucho ir; volver, ¡nadie ha vuelto!

Sed modestos : yo os aconsejo la modestia, o, por mejor decir : yo os aconsejo un orgullo modesto, que es lo español y lo cristiano. Recordad el proverbio de Castilla : "Nadie es más que nadie". Esto quiere decir cuánto es difícil aventajarse a todos, porque, por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre.

Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.

La poesía es - decía Mairena - el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo. Eso es lo que el poeta pretende eternizar, sacándolo fuera del tiempo, labor difícil y que requiere mucho tiempo, casi todo el tiempo, casi todo el tiempo de que el poeta dispone. El poeta es un pescador no de peces, sino de pescados vivos; entendámonos : de peces que puedan vivir después de pescados.

Nunca peguéis con lacre las hojas secas de los árboles para fatigar al viento. Porque el viento no se fatiga, sino que se enfada, y se lleva las hojas secas y las verdes.

No olvidéis que es tan fácil quitarle a un maestro la batuta, como difícil dirigir con ella la quinta sinfonía de Beethoven

Fugit irreparabile tempus. He aquí un latín que siempre me ha preocupado hondamente. Pero mucho más este dicho español: dar tiempo al tiempo. Meditad sobre lo que esto puede querer decir.

 

 

 

VICENTE FERRER

 

La acción es una oración sin palabras .... La acción buena contiene todas las filosofías, todas las ideologías, todas las religiones ....

La acción buena nos hace felices. La mala nos destruye.

La acción une a los hombres. Las ideologías suelen separarlos.

La utilidad de los libros es que inspiran y ayudan al hombre para entender y descifrar su propio corazón.

En esta vida no hay ninguna persona, cosa o acontecimiento que sea inútil.

Dios es el corazón del mundo.

Lo importante es hacer el bien.

... hay que entrenar la mente y el espíritu para saber vivir en paz en medio de las tesmpestades del mundo.

Ninguna acción buena se pierde en este mundo. En algún lugar quedará para siempre.

Si yo fuese el amo del Banco Mundial cambiaría pronto las cosas, yo atracaría un banco, pero no puedo todavía tengo un poco de entendimiento.

No quiero el Premio Nobel, ¿porque? podría ser como una puñalada trapera, ¿y después que haces?..., te dan muy poco dinero y la gente no te deja en paz, no quiero que me den el premio nobel.

No quiero que me recuerden cuando muera, que me dejen en paz...(con risas), allí volveré a hacer otra fundación Vicente Ferrer.

Solo hay dos caminos, aquí y allí, los muertos están más vivos que nosotros, no hay muertos.

La duda es la herida de la mente en el alma.

Mi trabajo consiste en conseguir sueños imposibles.

Muchos autores coinciden en definir los instantes que preceden a la muerte como instantes de una felicidad profunda.

Crees que vienes a salvar al mundo pero lo que vienes es a salvarte a ti mismo.

La pobreza no está solo para entenderla sino también para solucionarla.

Forzar a Dios a que haga algo no vale la pena.

¿Qué alforjas ha escogido el peregrino? El hombre, la Humanidad, la historia y, por último, Dios. Él es un hecho.

Qué salta a la mente de un hombre cuando tiene sed: el agua. Entonces qué pasa. Tienes sed, por lo tanto hay agua. La humanidad tiene sed de Dios: hay Dios. Si no, tendrías sed de una cosa que no existe. Si tienes sed de inmortalidad, hay inmortalidad. Si tienes sed de Dios, hay Dios. Dos y dos son cuatro... Si dos y dos no fueran cuatro, no existiría el mundo, todo se hundiría, ya nada se aguantaría.

Dios ha pensado en el hombre desde el big bang. El futuro es infinito y la evolución del hombre es infinita también. Acabamos de nacer, prácticamente.

El corazón está partido en dos. Con una mitad, el hombre se ama a sí mismo y con la otra mitad, ama a los demás. Este corazón es una guía continua. Siempre dice: 'Haz el bien'. Siempre está funcionando a toda mecha. Si dentro de uno el amor a sí mismo es más grande que el amor a los demás, entonces cometerá muchos fallos.

Se puede decir que el amor es una llama que siempre arde y siempre estás respondiendo lo más que puedes. Estás respondiendo a esa llamada del corazón que tiene luz y fuerza.
 


ANDRES NEUMAN

 

Somos testigos de lo que no vemos.

Al paciente le queda cada vez más tiempo.

El alma es un laboratorio

Mirar es una antología.

Cada vez que nace un héroe, muere un ciudadano.

Permanecer indiferente es comprometedor.

La maldad no se elige : la llevamos dentro. Por eso oponerse a ella constituye un refinado acto de libertad.

El pesimismo es el peor de los idealismos.

Entender que no entendemos.

Todo es mestizo. El absoluto también.

Me contradigo porque soy incrédulo.

Qué increíble progreso supondría reemplazar lo políticamente correcto por lo moralmente profundo.

Las ideas actúan. Por eso no todas las opiniones no son respetables.

Si no aceptamos nuestros demonios, sólo podremos aspirar a ser pésimas buenas personas.

La felicidad es un estado de gratitud.

El pasado también transcurre.

Mucho más que nuestras opiniones, nos delatan nuestras conjeturas.

Vivir perfeccionándose, pero no reprimiéndose.

El odio es vírico. La envidia, crónica.

Hay dos clases de enemigos : los que nos indignan y los que nos dejan pensando.

Aprender a perdonar es empezar a equivocarse menos.

Lo último que se pierde no es la esperanza : es la ironía.

Llegar a viejo es la desgracia más afortunada.

Nos hacemos mayores cuando nos damos cuenta de lo fácil que resulta que las cosas salgan mal.

No podríamos sobrevivir sin sabernos mortales, pero no podemos vivir sin sentirnos eternos.

La decencia tiende al silencio.

Lo verdaderamente revolucionario es modificar un sentimiento.

La entrega permanente es egoísta. La generosidad también consiste en permitir que nos ofrezcan.

Procurar no hacer nunca daño a nadie. Pero dar la impresión de ser muy capaz de hacerlo.

Los medios de comunicación le dan formalidad a nuestro vacío.

Dar consejos es relativamente inútil : para eso inventamos los errores.

El odio puede ser la semilla, pero difícilmente el fruto.

A su modo, todo hijo es un lento autorretrato.

Toda sinceridad contiene su dosis de demagogia.

Los ignorantes no saben lo que son. Los inteligentes saben perfectamente que lo son. Los sabios, nuevamente, no lo saben.

La patria menos traicionada del mundo es la vanidad.

Necesario : olvidad el paraíso perdido. Más necesario : olvidar la idea del paraíso perdido.

La salvación podría existir. Pero nunca habrá un lugar donde salvarse.

La vida entera es ritual muy frágil.

Las causas más urgentes son las causas perdidas.

La anatomía del amor es suspicaz : resulta físicamente imposible amarse frente a frente haciendo coincidir los corazones.

Los valientes son cobardes furiosos.

Cada muerte es una lección de vida.

Uno comienza a amar definitivamente a sus padres cuando comprende que morirán.

La razón, ciertamente, naufraga. Pero sabe nadar.

Amar es una obra de arte.

Darle sentido a lo inevitable : esa es la diferencia entre la depresión y el arte.

Terminar una obra es una proeza. La única mayor es empezarla.

Tras el estudio, algo incluso más lento : desaprender.

La omisión del contexto es el misterio de la obra de arte.

Sin  moral no hay mirada. Hay, como mucho, testificación.

Lejos del mercenario, el artista que asume sus encargos con auténtica pasión ha conseguido elevarse : para él ya todo es obra, y lo sagrado es el acto mismo de crear.

El equilibrista es sabio : le teme a la caída, pero ama la altura.

Escribir no es un deseo : es una orden.

Narrar es una fe.

Escribir es un milagro de simultaneidad.

Se escribe desde dos lugares  : el agradecimiento o el rencor.

La corrección es el segundo turno del talento.

Uno no lee poemas : se entiende con ellos.

A veces leer es demasiado fértil.

Cuando no escribe, un cuentista se halla en estado de expectación. Un novelista, en estado  larvario. Un poeta, en estado de susceptibilidad. Y un ensayista, en estado de confusión.

 


JULIO CERÓN

 

Estamos en el cielo.
Lo primero que observamos es que los corros y grupos de conversación no son los que imaginábamos antes de subir. Al caer la tarde, el místico se junta a hablar con el libertino.

Desprecia lo que no admiras, no cedas en esto.

El ser humano es un infeliz de mucho cuidado.

Delicadeza es plegar y plegar una tela de seda hasta que desaparezca.

Me gustaría morir muy entero y que mis últimas palabras fueran : cuarzo, feldespato y mica.

El misántropo que excluye de su furor misantrópico  a los demás  misántropos, por no sé qué mentalidad de cuerpo o supuestas afinidades, es un  débil de carácter y un socialtraidor.

Ahorcaremos al último epistemólogo con los intestinos momificados del primer presocrático y el mundo volverá  a ser una balsa de aceite.

Beethoven tiene textos tremendos sobre la castidad y de cómo acaba haciéndose a ella el creador, y hasta solazándose en ella. Se me dirá :"Sí, pero es que era sordo". De acuerdo, era sordo.

Mucho Breton y mucho perro andaluz, mucho Magritte y mucho reloj blando, mucho Campligi y revistas varias del SEU. Pero la primera que se sacó de la manga lo de un ojo (¿glauco?) metido dentro de un triángulo, o al revés, no recuerdo bien, fue la Iglesia Católica.

La familia, la monogamía, incluso o sobre todo sancionada por el sacramento, la reina Victoria están a punto de volver a galope tendido. Bendito sea Dios, o más probablemente la Naturaleza, que van a devolvernos el refinamiento, la sutileza, la disquisición y algo que infringir y, por ende, el libre albedrío.

Era un hombre tan servicial, tan considerado, tan mirado, tan amigo de no molestar, tan partidario de facilitarles las cosas a los demás, tan apurado siempre pensando que podía crearles problemas a sus superiores - y veía superiores por todas partes -, que cuando le condenaron a morir en la guillotina, se presentó en el patio de la ejecución cabizbajo ya.
¡¡¡Y encima era inocente!!!

Los Valores (sic), los Universales (floc), los Absolutos (pis) o los grandes temas reaccionarios o progresistas se pasan de moda mucho más despacio que la alta costura. Por más que miro, es la única diferencia que veo.

Hablando se pervierte la gente.

La gente sabe que no es guapa, y la gente se cree muy inteligente, pero, sobre  todo, la gente está convencida de que es demasiado buena. ¡Cómo no va a haber guerras!

Lo que vale la pena es una lástima.

La Paradoja Española es que el científico que se queda se amustia y el  que emigra se exposiga, y que el  pintor que se va se aja y el que no, se agiganta. (Asusta pensar lo que habría perdido la Pintura Universal de haberse ido Goya a Burdeos, y consterna lo que efectivamente ha perdido con no haberse quedado Picasso en Barcelona).

Quienes todo lo jerarquizan, prelacionan y taxonomizan, los intelectuales quiero decir, aspiran a embaucarnos, y a embaucarse.
No hay tal. Tanto montan "Pienso, luego existo" y "Henos de Pravia", montan tanto.

A quien hay que procesar no es a los datos, sino a quienes les dan importancia. El único dato soy yo para mí; usted para usted, estimado señor lector. Todo lo demás es porque intentan dividirnos.

No conozco petulancia mayor que ésa de llamar a la gente "la Humanidad".

Los Estados Unidos son tontos.

Política es el arte de recordar que la política es una ciencia.

Destrúyete de mentira antes de que te destruyan de verdad.

No se trata de vestirse con leotardos foráneos, antojarse de bodrios yeros, consumir delicadezas de Viena y Francfort. No se trata de haber más, sino de ser menos. Lo menos posible. "Estate quieto" tiene que... la consigna. Más Molinos de aquí y menos de viento extranjeros.

 


ALBERT CAMUS

 

Vanidad de la palabra experiencia. La experiencia no es experimental. No se la provoca, se la sufre. Más bien paciencia, que experiencia. Esperamos con paciencia, mejor dicho, padecemos.
Muy práctico : al salir de la experiencia no se es sabio, se es experto. ¿Pero en qué?

A sus anchas en la sinceridad. Muy raro.

Sorprendente en los pobres, Dios puso la complacencia al lado de la desesperación, como el remedio al lado del mal.

Joven, pedía a los seres más de lo que podían darme : una amistad continua, una emoción permanente.
Sé pedirles ahora menos de lo que pueden darme : una compañía sin frases. Y sus emociones, su amistad, sus gestos nobles conservan a mis ojos su entero valor de milagro : un entero efecto de gracia.

Cada minuto de vida lleva en sí su valor de milagro y su rostro de eterna juventud.

No se piensa sino por imágenes. Si quieres ser filósofo escribe novelas.

Uno viaja por su cultura, si por cultura se entiende el ejercicio de nuestro sentido más íntimo, que es la eternidad. El placer nos aparta de nosotros mismos, como la diversión de Pascal aleja de Dios. El viaje, viaje que es como una ciencia más vasta y más grave, nos devuelve a nosotros mismos.

La muerte, que da al juego y al heroísmo su verdadero sentido.

Estoy unido al mundo por todos mis gestos, a los hombres por todo mi reconocimiento.

Atención : Kierkegaard, el origen de nuestros males, es la comparación.

Culto del yo presupone amateurismo u optimismo. Dos necedades. No elegir nuestra vida, sino desarrollarla.

Buscar la experiencia extrema de la soledad. Purificar el juego por la conquista de uno mismo, sabiéndola absurda.

La tentación más peligrosa : no parecerse a nada.

La necesidad de tener razón, signo de un espíritu vulgar.

Cada vez que escucho un discurso político o leo aquellos que nos dirigen, me asusta, desde hace años, no oír nada que produzca un sonido humano. Son siempre las mismas palabras que dicen las mismas mentiras.

El milagro de no tener que hablar de sí.

Si dice usted:"No comprendo el cristianismo, quiero morir sin consuelo", entonces es un espíritu limitado y parcial. Pero, si viviendo sin consuelo, dice : "Comprendo la posición cristiana y la admiro", es un dilentante que carece de profundidad. Empiezo a ser sensible a la opinión.

 


KARL KRAUS

 

El arte consiste en captar el mundo con una mirada. ¡Cuántas veces, sin embargo, el mundo entra por un solo ojo!

Unos encuentran hermoso esto, otros aquello. Pero deben "encontrarlo". Y nadie quiere buscar.

El filisteo se aburre y busca aquellas cosas que no lo aburren. Al artista le aburren las cosas, pero él nunca se aburre.

Me niego a disolverme en la música. Lo que la música sea, que se disuelva en mí.

Un organillo en el patio molesta al músico y alegra al poeta.

El ruido nunca se ha sentido como una molestia porque guarda cierta relación con la música.

Las pasiones pueden dar lugar a música. Pero siempre a una música sin palabras. Por ello, la ópera es un sinsentido. La ópera presupone un mundo real y lo puebla de personas que, en medio de una escena de celos, de un dolor de cabeza, de una declaración de guerra, cantan; y que, aun en la agonía, siguen trinando.

En la ópera la parte musical se burla de la teatral, y la parodia natural que surge de la unión de ambas formas convierte en risible incluso el más enérgico propósito de alcanzar una "obra de arte total". La acción y el canto sólo pueden unirse con éxito en la opereta, a la cual ya se le supone, debido a su propia naturaleza, cierto grado de locura.

El nuevo arte teatral : diletantes sin fiebre de candilejas.

El verdadero actor sólo toma del autor los apuntes, no el discurso. Para él la pieza teatral no es una poesía, sino un espacio para la diversión.

El único arte sobre el cual el público tiene una opinión es el arte teatral. El espectador aislado, y en especial el crítico, dice tonterías; pero todos juntos tienen razón. En literatura ocurre lo contrario.

En los tiempos pasados las decoraciones eran de cartón y los actores, auténticos. Hoy en día la decoración es fiel más allá de toda duda y los actores son de cartón.

Los directores de teatro modernos no saben que en el escenario se debe ver la oscuridad.

Persiste la sospecha de que todo el arte moderno vive de los accesorios. La interpretación, de los defectos; la música, de los ruidos de fondo.

 


EUGENIO TRIAS

 

Sobre la unidad y la síntesis de lo diverso. He aquí el problema en el que se estrella la filosofía desde Grecia. Muchos se han  preguntado si era un problema o un pseudoproblema. Pero ¿a quién se le ha pasado por la cabeza si eso - problema o pseudoproblema - respondía a un exigencia moral?

Al Ser se le ha llamado de muchas maneras : idea, sujeto, sustancia, espíritu, hombre... Quizá lo más sensato sea, a fin de cuentas, llamar a esa última instancia Dios. Y también lo más claro y honesto.

En el fondo cuando se busca - hoy, ahora - una estructura de las estructuras (el espíritu, la mente humana..)... en el fondo del corazón se siente una cierta nostalgia del pasado y de sus dioses.

La ciencia llega después de la vida, la filosofía después de la ciencia, la teología después de la filosofía. El teólogo está por ello a tres estaciones del curso del mundo.

Quizá deba pasar todavía un siglo para que el teólogo sepa de una vez que ese Dios que busca dans la profondeur de l'homme ha muerto también con el hombre.Y ha resucitado a tiempo en la Estructura.

El mundo parece tolerar el retraso de los teólogos. Pero nunca hasta el momento se ha olvidado de Dios.

El lugar vacante que deja Dios lo han ido ocupando distintos significantes : naturaleza, espíritu, materia u hombre [¿dinero?]. No basta, pues, con un relevo que deja intacto el mismo trono...

Divide y vencerás. ¿Por qué suprimir a Dios... en lugar de multiplicarlo?

Toda filosofía lúcida se pierde en el cul de sac de la "teología negativa".

La máxima lucidez se alcanza cuando se afirma ese imbroglio  y se conjura todo vano intento por resolverlo.

Detrás de ambas escenografías - una terrestre, otra celestial - subyace un mismo texto. Y una misma operación mental...

Las filosofías ingenuas asisten al revelado. Las más lúcidas se hacen previamente con el negativo del carrete.

Escribir es inscribir algo en la carne. Es tatuar al que lee.

La escritura no es nunca "reflejo" de la realidad. O es reflejo de la unica realidad : los nervios. La escritura es reflejo nervioso.

El criterio de verdad de un enunciado es siempre la amplitud de su capacidad de seducción.

La buena crítica consiste en el reconocimiento de las cicatrices que ha dejado el escritor en el lector.

No se lee porque se teme.

Con frecuencia la crítica informa más acerca del crítico que acerca de lo que éste critica.

La escritura es lo más parecido a un tatuaje.

No resisto la pasión de decir al fin quien soy : soy una mano que escribe aquí, ahora, o unos dedos que atienden el momento de instalar un cigarrillo en los labios, unos labios quizá o unos pulmones; o un registro inhábil de cierto olor húmedad o la audición lejana de un lamento marítimo, soy quizá ese recuerdo de una noche de estío, noche de amor. ¿Quizá? O soy.. soy un instante, un santo y dulce instante que dispuso un Dios a su solaz, aquella noche de verano perdida entre recuerdos, pluma en mano, respirando la humedad, fumando y sin poder resistir esa pasión irrefrenable de decir al fin que soy también aquella mano, aquellos dedos, aquellos labios...

Un dios inocente y previo es la dispersión, un dios todavía infante que aún flota sobre las aguas en la aurora de un primer día.

Esto que escribo carece de base. Escribo sobre arenas movedizas y a la intemperie...

Erotizad el cuerpo, todo el cuerpo. ¡Pero no descuidéis, por favor, el alma!

El genio no es un hombre superior, es simplemente un hombre que sabe aprovechar los momentos superiores.

La moral asedia al pensamiento y le invita a la seguridad y al asidero de la "fe".

El pensamiento sólo sobrevive si permite que el azar se infiltre en la red que teje.

El pensamiento es viajero y vagabundo, a menos que lo moralicemos.

Siempre se buscan anclas al pensamiento, se le buscan flotadores para que no termine por abrazar el océanodel Acaso.

Un prejuicio antiguo : oponer el pensamiento a la vida, la teoría a la práctica.

El pensamiento mágico no pregunta, exclama.

Heidegger dice plantearse una "pregunta radical", pero se deja en el dossier una pregunta previa : ¿POR QUÉ LA INTERROGACIÓN Y NO MÁS BIEN LA EXCLAMACIÓN?

La razón interrogativa conduce sin apelación a una RESPUESTA DEFINITIVA : a Dios.

La filosofía intenta reducir todo supuesto; quiere partir de cero : de la ignorancia, de la duda de la negación. Sólo que de negación en negación obtiene lo que secretamente ansiaba : una negación que niega la negación o una duda que ponga en duda la propia duda...

La filosofía es nihilista : construye un sólido edificio sobre el vacío como cimiento. Es un ídolo con pies de barro.

El dilema es o preguntar o cantar.

La estratagema y la trampa de la nostalgia es la ternura que inculca en el sujeto que rememora.

¡ Qué gozo! Tomar un espejo y reflejar todas las cosas, divinas y humanas, el cielo y la tierra y los sentimientos y las virtudes... eso es una filosofía ilusionista y sofística, una filosofía de artistas, en la que se juega con los reflejos y con los efectos de la luz...

¿Por qué "quemar las naves" si podemos repetir algún día (cualquier día) esa aventura y esa misma conquista... y quizá de un modo diferente y más sútil?

Un día volveré sobre mis pasos... quizá... cualquier día... no sé cuando... ¡Una noche quizá! ¡ Una noche sobrecargada de signos y  de dioses!

 

 


 

LUCIO ANNEO SENECA

 

 

Es conveniente ocuparse y nutrirse de algunos grandes escritores, si queremos obtener algún fruto que permanezca finalmente en el alma. No está en ningún lugar quien está en todas partes. A los que pasan la vida en viajes les acontece esto : que tienen múltiples alojamientos y ningunas amistades.

Mas no es pobreza aquella que es alegre; no es pobre el que tiene poco, sino el que ambiciona más.

Reflexiona largo tiempo si debes recibir a alguien en tu amistad. Cuando hayas decidido hacerlo, acógelo de todo corazón : conversa con él con la misma franqueza que contigo mismo.

Trata solmente de progresar y comprenderás que ciertas situaciones son menos temibles precisamente porque nos infunden mucho temor. Ningún mal es grande, si es el último. Llega a ti la muerte : debieras temerla si pudiese quedarse junto a ti, pero una de dos: o te alcanzará, o pasará.

 


 

GEORG CRISTOPH LICHTENBERG

 

 

Olvido la mayoría de las cosas que he leído, como olvido lo que he comido; pero sé muy bien, no obstante, que ambas cosas contribuyen al mantenimiento de mi espíritu y de mi cuerpo.

Un libro es un espejo, de modo que si un mono se mira en él, no descubrirá la imagen de un apóstol.

Si la gente pensara más por su cuenta, existirían muchos más libros malos y muchos más libros buenos.

El efecto que habitualmente tienen los buenos libros: atontan a los tontos, estimulan a los listos, y no le hacen nada a todos los demás.

Apenas existe en el mundo mercadería más extraña que los libros; impresos por personas que no los entienden, vendidos por personas que no los entienden, encuadernados, censurados y leídos por personas que no los entienden; y lo mejor de todo, escritos por personas que no los entienden.

Lo que siempre me ha gustado en el hombre es que, siendo capaz de construir Louvres, pirámides eternas y basílicas de San Pedro, pueda contemplar fascinado la celdilla de un panal de abejas o la concha de un caracol.

No te dejes contagiar, no des como tuya ninguna opinión ajena antes de ver si se adecúa a ti; mejor opina tú mismo.

Toda nuestra historia no es más la historia del hombre despierto; en la historia del hombre dormido aún no ha pensado nadie.

La forma de arrastrarse de un insecto me sirve para responder a preguntas sobre mi destino. ¿ No es esto extraño en un profesor de Física?

Es menos divertido oír hablar a otros de un prestidigitador que verlo uno mismo, pues en el primer caso siempre nos queda un grado de escepticismo, o bien pensamos que la persona que nos habla de él no fue lo suficientemente fina al observarlo.

Se podría llamar a la costumbre una fricción moral, algo que no deja al espíritu sobrevolar, ligero, por encima las cosas, sino que lo ata a ellas de manera tal que le resulta difícil liberarse.

Al menos una vez por semana deberían pronunciarse en las iglesias sermones de dietética; y si esta ciencia fuera aprendida también por nuestros religiosos, sería posible intercalar en ella observaciones de orden espiritual que, sin duda, no desentonarían en absoluto. Porque es increíble ver cómo las observaciones espirituales mezcladas con algo de física mantienen la atención de la gente y le ofrecen una imagen más viva de Dios que los ejemplos de su ira, con frecuencia inoportunos.

El miedo a la muerte que se inculca a los hombres es a la vez un gran medio del que se vale el cielo para impedirles cometer muchas fechorías. Muchas cosas no se realizan por miedo a perder la vida contraer enfermedades.

Los prejuicios son, por así decirlo, los instintos artísticos de los hombres. Gracias a ellos éstos hacen, sin ningún esfuerzo, muchas cosas que de lo contrario les resultaría muy difícil ponderar hasta decidirse a hacerlas.

Cada noche me entraban deseos de saber en qué momento del día anterior mi vida había valido menos, es decir, en qué momento, si la pureza de intenciones y la seguridad de la vida valieran dinero, habría yo alcanzado mi máxima contización.

La medida de los maravilloso somos nosotros. Si buscáramos una medida universal, lo maravilloso dejaría de existir y todas las cosas serían igual de grandes.

La disputa sobre significar y ser, que tantos males ha causado en el ámbito de la religión, habría sido quizá más saludable si la hubieran aplicado a otras materias, pues para nosotros es una fuente universal de desdichas el que creamos que las cosas son realmente lo que sólo significan.

Acaso sea una idea la causa de todo el movimiento del mundo, y los filósofos que han enseñado que el mundo es un animal quizá llegaran a ea conclusión siguiendo este camino, sólo que tal vez no se expresaran con la precisión con que hubieran debido hacerlo. Todo nuestro universo no es más que el efecto de una idea de Dios sobre la materia.

Ganar en sabiduría significa reconocer cada vez más los fallos a los que puede estar sometido ese instrumento con el cual sentimos y juzgamos. Precaución en el juicio es lo que habría que recomendar hoy día a todos y cada uno. Si cada diez años obtuviéramos tan sólo una verdad incontestable de cada autor filosófico, nuestra cosecha sería ya suficientemente rica.

La palabra reino era tan odiada en Inglaterra bajo Cromwell, que en el padrenuestro la gente no quería decir thy kindgdom come, venga a nosotros tu reino, sino thy republick come, venga a nosotros tu república.

Un soldado viejo y débil pidió a César permiso para matarse, y César le respondió : “¿Cómo, todavía estás vivo?”.

A un hombre le dijeron que dijeron que el alma era un punto, y él replicó que por qué no un punto y coma, ya que así tendría una cola.

Hay que hacer que la gente se sienta obligada a cumplir con nosotros a su manera, no a la nuestra.

Hay un refrán inglés que dice : Es demasiado necio para ser loco. En él hay una observación muy fina.

Lo he aprendido todo, no para mostrarlo, sino para utilizarlo.

La forma más bella de la ironía es defender una causa totalmente indefendible con argumentos cargados de amargura satírica, citando y comentando a menudo pasajes diversos.

Cada vez que tenía que utilizar su inteligencia se sentía como alguien que, acostumbrado a usar siempre su mano derecha, de pronto tuviera que hacer algo con la izquierda.

No siguió el camino más ancho hacia la eternidad, ni tampoco el más angosto, sino que, a fuerza de rezar mucho y disfrutar de una buena mesa, eligió uno intermedio, que podríamos denominar clerical-principesco.

Dios dio a las mujeres cabellos largos que caían sobre la espalda, pero un peluquero decidió que era mejor recogerlos en lo alto de la cabeza.

Cada hombre tiene también su backside moral, que no muestra si no tiene necesidad de hacerlo,y cubre con los pantalones del decoro.

Esa viva sensación que el hombre común denomina nostalgia del terruño.

En la casa donde vivía, había aprendido a distinguir el timbre y la afinación de cada uno de los peldaños de una vieja escalera de madera, así como el ritmo con que los pisaba cada uno de los amigos que venían a visitarme, y debo confesar que temblaba cada vez que aquella escalera ascendente era interpretada por un par de pies en una tonalidad para mí desconocida.

Su biblioteca se la había quedado pequeña, así como un chaleco puede quedársele pequeño a alguien que ha crecido. En general, las bibliotecas pueden volverse demasiado estrechas o anchas para el espíritu.

El orgullo del hombre es una extraña cosa; no se deja sojuzgar de buenas a primeras, y en cuanto uno ha tapado el agujero A, él vuelve a asomar por otro agujero B antes de que uno lo note, y si se tapa éste, no tarda en salir por el agujero C, etcétera.

Hay dos vías de prolongar la vida. La primera consiste en distanciar al máximo uno de otro los dos puntos del nacimiento y de la muerte, alargando así el camino. Para prolongar este camino se han inventado tantas máquinas y objetos que, si no se limitara sólo a verlos, difícilmente podría creer que sirvan para hacer más largo el camino; algunos médicos han hecho grandes avances en este campo. La otra vía consiste en caminar más lentamente, dejando los dos puntos extremos donde Dios quiere que estén; es la vía de los filósofos, quienes han descubierto que lo mejor es caminar en zigzag, herborizando e intentando saltar aquí un foso, y más allá, donde el terreno esté limpio y nadie los vea, dar una voltereta. Etcétera.

Necesitaba algo para jugar; si yo no le hubiera dejado criar pájaros, habría mantenido amantes.

Sus enaguas eran rojas y azules, con rayas muy anchas, y parecían hechas con el telón de algún teatro. Mucho habría yo pagado por una butaca de primera fila, pero no había función.

Como todas las sustancias corrosivas, el ingenio y el humor tienen que utilizarse con cautela.

Si un ángel nos hablara alguna vez de filosofía, creo que muchas frases sonarían a dos por dos igual a trece.

Y con el vino, que ya no estaba en las botellas, sino en sus cabezas, salían luego a la calle.

Se movía lentamente como un horario entre un montón de secunderos.

Aprender a examinarse e instruirse a sí mismo es algo muy cómodo y no tan peligroso como afeitarse solo. Cada cual debería aprenderlo a cierta edad para no ser un día víctima de una navaja de afeitar mal gobernada.

Es un problema saber qué es más difícil, si pensar o no pensar. El hombre piensa por instinto, y ¡quién no sabe lo difícil que resulta reprimir un instinto! Los espíritus pequeños no merecen, pues, realmente el desprecio con que los empiezan a tratar en todos los países.

La gente humilde utiliza si duda de forma más pertinente que nosotros, la gente mejor situada, aquello que Dios puso en sus manos para que los utilizaran. No me refiero aquí a los escasos bienes que el buen Dios les concede y los grandes señores les arrebatan con mano larga antes de que puedan hacer uso de ellos, sino específicamente al cuerpo y al alma. El erudito debería saber que está haciendo algo que los mismos eruditos recomiendan como un específico seguro contra fallos y errores, pero que a la mayoría le inspira el mismo asco que una bebida amarga. La gente instruida comercia con una cosa que es un deber, y cuando piensa en lo que hace, cree merecer una recompensa en el cielo, aunque se trate de algo que en ningún caso es más meritorio que dormir con la propia mujer.

Entre las líneas más sagradas de Shakespeare me encantaría que, alguna vez, aparecieran en rojo aquellas que debemos a una copa de vino bebida en un momento de felicidad.

 


 

CESARE PAVESE

Es interesante la idea de que el sentimiento en arte es la pura pieza mimética, la exacta descripción de la bonanza. Una descripción con términos propios, sin descubrimientos de relaciones imaginarias y sin intrusiones lógicas.

La verdad verdadera es que nada del mundo ha pasado todavía a través de mi espíritu, proyectándose radiográficamente en su estructura de realidad constitutiva y metacorpórea. No he llegado todavía al gris y sempiterno esqueleto que está debajo.

Hay que haber sentido el deseo desordenado de la autodestrucción. No hablo del suicidio : gente como nosotros, enamorada de la vida, de lo imprevisto, del placer de contarla, no puede llegar al sucidio más que por imprudencia. Y, además, el suicidio se ve ya como uno de aquellos heroísmos, de aquellas fabulosas afirmaciones de una dignidad humana ante el destino, que interesan por su solemnidad pero no tienen que ver con nosotros.

Hay que ser locos, no soñadores. Estar más acá del orden, no más allá.
Un loco puede todavía volverse cuerdo, pero al soñador no le queda más que apartarse de la tierra.
El loco tiene enemigos. El soñador solo se tiene a sí mismo.

El cristianismo no puede morir porque contiene la posibilidad de todas las disciplinas.

Todo tiene remedio. Piens que fuera la última noche que pasas en la cárcel. Respiras, miras la celda, te enternecen sus paredes, los barrotes, la escasa luz que entra, los ruidos que te sobresaltan por todas partes y ya pertenecen a otro mundo.

En el fondo, la única razón por lo que  se piensa siempre en el propio yo es que con nuestro yo  debemos estar más continuamente que con cualquier otro.

Entre las profundidades del cristianismo, pon ésta : el verdadero mal procede de quien antes era bueno, no de un espítítu que, habiendo sido siempre malo desde la eternidad, no tendría ninguna animosidad posible y un buen día se aburriría de sus maldades.

 

 


 

MARCO AURELIO

El tiempo de la vida humana, un punto; su sustancia, fluyente; su sensación, turbia; la composición del conjunto del cuerpo, fácilmente corruptible; su alma, una peonza; su fortuna, algo difícil de conjeturar; su fama, indescifrable. En pocas palabras: todo lo que pertenece al cuerpo, un río; sueño y vapor, lo que es propio del alma; la vida, guerra y estancia en tierra extraña; la fama póstuma, olvido. ¿Qué, pues, puede darnos compañía? Única y exclusivamente la filosofía.   

Nada más desventurado que el hombre que recorre en círculo todas las cosas y «que indaga», dice, «las profundidades de la tierra», y que busca, mediante conjeturas, lo que ocurre en el alma del vecino, pero sin darse cuenta de que le basta estar junto a la única divinidad que reside en su interior y ser su sincero servidor.

En la convicción de que puedes salir ya de la vida, haz, di y piensa todas y cada una de las cosas en consonancia con esta idea. Pues alejarse de los hombres, si existen dioses, en absoluto es temible, porque éstos no podrían sumirte en el mal. Mas, si en verdad no existen, o no les importan los asuntos humanos, ¿a qué vivir en un mundo vacío de dioses o vacío de providencia?

Lo que no hace al hombre peor de lo que es, no hace peor su vida ni le daña por fuera ni por dentro.

No actúes como quien va a vivir diez mil años. La Necesidad se cierne sobre ti. Mientras vivas, mientras es posible sé bueno.

Prueba cómo te va la vida del hombre bueno, que disfruta con la parte que le ha tocado del Todo, y al que basta su propia acción justa, y su disposición benévola.

Te vas a morir cualquier día sin ser todavía sencillo, imperturbable, recelando ser dañado desde  fuera, sin ser propicio a todos, sin cifrar la sabiduría sólo en obrar justamente.

Al despuntar el día, cuando te despiertas perezosamente, ten presente esto :"Para una obra de hombre me despierto". ¿Es que todavía estoy de mal humor si me encamino a hacer aquello por lo que he nacido y gracias a lo cual he sido traído al mundo?

Plegaria de los atenienses :"Llueve, llueve, amado Zeus, en los labrados y llanuras de los atenienses". O no hay que rezar, o hacerlo así, con sencillez y libertad.

Perseguir imposibles es propio de locos. Imposible es que los malos no hagan algo a su estilo.

Fui en otro tiempo, dondequiera que me sorprendió, hombre de fortuna. Ser hombre de fortuna es asignarse a sí mismo un buen lote. Un buen lote son las buenas maneras  del alma, los buenos impulsos, las buenas acciones.

La mejor manera de defenderse es no parecerte a ellos.

Para arriba, para abajo, circularmente, van los cursos de los elementos. Pero el movimiento de la virtud no está entre ninguno de éstos, sino que es algo un tanto divino y, avanzando por un camino inconcebible, sigue su marcha feliz.

Es vergonzoso que en una vida en que el cuerpo no se rinde tu alma se rinda la primera.

Como se te representan las cosas en el anfiteatro y en lugares similares que, viéndose siempre las mismas y con igual aspecto, crean un espectáculo que harta, así te pasa con todo en la vida. Pues todo, arriba y abajo, es lo mismo y proviene de lo mismo. ¿Hasta cuándo, pues?

Si somos átomos, habrá dispersión; si somos una unidad, habrá extinción o cambio de lugar.

No merezco causarme pena a mí mismo, pues jamás la he causado a otro voluntariamente.

El  que no sabe qué es el mundo no sabe dónde está. El que no sabe para qué ha nacido no sabe quién es. El que descuida una sola de estas preguntas ni podría decir qué es el mundo ni para qué ha nacido él.

Trabaja no como un desgraciado, ni como el que desea que lo compadezcan o lo admiren; al contrario, desea sólo una cosa: moverte y parar, como considere justo la razón de la ciudad.

Hoy he salido de toda vicisitud, mejor dicho, he eliminado toda vicisitud, pues no estaba fuera, sino dentro, en mis opiniones.

La naturaleza no ha mezclado tu alma con tu cuerpo hasta el punto de negarte el poder de ponerte límites y de controlar todo lo que eres.
Conserva siempre esto en mente y, con ello, recuerda lo poco que necesitas para llevar una vida feliz. Sólo porque has renunciado a ser un gran lógico o un estudiante de física, no pierdas la esperanza de ser libre, modesto, generoso y obediente a la voluntad de Dios. Es muy posible convertirse en un gran sabio y jamás obtener reconocimiento.

No te sientas frustrado, desanimado o impaciente  si no puedes actuar siempre de acuerdo con tus principios. Si fracasas, regresa con la satisfacción de que la mayor parte de tus acciones han seguido la buena naturaleza del hombre y valora la práctica a la que retornas.
Pero no regreses a tu filosofía como un maestro de escuela, sino como alguien cuyos ojos cansandos necesitan un bálsamo.

Sólo una cosa es digna de mucha estima; pasar por esta vida siendo con verdad y justicia frente a los falsos y los injustos.

Hombre, has sido ciudadano de esta gran ciudad. ¿Qué diferencian hay para ti si cinco años o cien? Pues lo que es conforme a las leyes es igual para cada uno. ¿Qué hay de terrible, pues, si te expulsa de la ciudad no un tirano ni un juez injusto, sino la naturaleza que te introdujo?
Igual que si el director que lo ha contratado echáse de la escena a un actor cómico."Pero no he dicho las cinco partes, sino tres". Bien has dicho, pero en la vida el drama entero es tres partes. Pues el término lo delimita aquel  que entonces fue causante de tu composición y ahora lo es de tu disolución. Tú no lo eres de ninguna de las dos. Márchate, pues propicio, porque el que te libera también te es propicio.
 


 

RAFAEL BARRETT  

 

¿Qué es la poesía? El amor que descubre su propio ritmo.  

No hay remordimiento más triste que el de no hacer pecado.

La civilización no consiste en exportar mucho, ni en caminar de prisa, ni en escribir con ortografía. Consiste en la dulzura de las costumbres, en el amor y en la tolerancia, en la elevación nativa de los sentimientos y de las ideas.

Dichoso el día en que ni la fortuna ni la miseria se hereden.

En la escuela hay que adquirir el hábito de no mentir y de atender a las molestias y a los sufrimientos del prójimo. Hay que salir de ella verídico, compasivo y cortés. Esto es lo importante. Y de lo que nadie se ocupa.

No es la razón, más o menos amueblada, sino la voluntad lo que hace marchar al mundo.

La fortuna llovida del cielo corrompe y arruina. Es común la idea falsa de que la agricultura y la industria exigen para desenvolverse fuertes capitales. Lo contrario es lo cierto. Lo que dura y prospera y perdura es lo que nació humildemente y se fue nutriendo de su propia sustancia.

Nada detiene a una raza animada de ideas que no se doblan, y sostenida por el austero afán de guardarse idéntica a sí misma. Nada, ni el acero de las armas, ni el oro de las opulencias, salva a una raza que pierde el carácter.

En el gobierno reina el terror, y no hay cosa tan cruel como el miedo, cuando tiene el miedo las armas en la mano.

Se parecen tanto unos a otros los partidos, que la única manera de distinguirlos es ponerles un color.

La prosperidad social exige iguales condiciones.

Ella nos enseña que ni el dinero, ni los honores, ni el placer, ni la carne son nuestros. La muerte es una criba que guarda lo esencial, y si a la criba llegamos con carne satisfecha y un montón de títulos y de oro por todo equipaje, de nosotros nada quedará. Moriremos de veras, porque no supimos de veras vivir.

Pasamos como pasa un grano de polvo por un rayo de sol. Pero recibimos y guardamos durante ese rápido instante, para transmitirlo a la eternidad futura, un divino germen: la razón.

Pensemos en las primaveras que jamás respiraremos, hermanas de la que gozamos ahora, que se perdieron bajo tierra nuestros padres. Pensemos en los adolescentes que se pasearán enlazados, heridos de amor, al declinar un bello día; allá cuando no quede recuerdo de nuestros pasos por el mundo, pobres huellas borradas por miles de huellas.

Se odia de abajo a arriba. 

Algunos amores sobreviven a la traición, pero muy pocos a la fidelidad.  

"Padre, padre... ¿ por qué me has abandonado?" No alces los ojos.  No hay Padre. Hay la tierra, la Madre al pie de tu cruz. ¡La madre de carne y hueso, tan poquita cosa! Conténtate con sus cuatro lágrimas. La realidad no da más.  

Entreguémonos. Es el mejor medio de perdurar.  

La ciencia nos proporciona el placer de complicar nuestra ignorancia.  

La máquina es una frontera. Es el extremo inteligente de la naturaleza y el extremo material de nuestro espíritu. 

Morir es quizá el modo de unirnos a los vivos.  

Sólo envejecen los viejos.  

La perfeccción es un mal, puesto que es un límite.  

Hace falta ser muy imbécil para explicarse algo.  

Un ladrón es un financista impaciente.  

La verdad no se demuestra. Se sueña.

Sólo se demuestra la mentira.  

El corazón que no ama es una cisterna tenebrosa, un depósito inmóvil que no recibe ni da. El corazón que ama es el remanso a cielo abierto, donde las mil corrientes del mundo descansan un instante para partir otra vez.

En política no hay amigos : no hay más que cómplices.

Lo que nos hace inferiores a las mujeres consiste  en que no podemos poseerlas sin desearlas.

No sé si en la época de las cavernas se moría la humanidad de hambre y de frío : pero ahora no cabe duda.

El alcohol es un excelente quitamanchas. Dejad que devore y corroa lo inútil.

La aparición de la fuerza inclina a la desconfianza. Si deseas convencerme, suelta el palo, si alzas el palo, sobran los discursos. Con las armas no se afirma la realidad : se la viola.

Nuestra relaciones con la muerte se reducen a una higiene pedante, meticulosa y mezquina, inspirada por el miedo práctico q,ue nos distingue, y a una demencia pasajera, engendradora de suicidios vulgares. La muerte merece ser tratada con más elevación, y ¿por qué no decirlo? con más religiosidad.

La cortesía : un lubrificante.

¿Quién mejor que el buen presidiario cumple la ley? Es el ciudadano ideal. Es la ley hecha carne, hecha ejemplo.

El destino débil aún, se ensaya. Somos en sus manos flechas sin empuje bastante. Estamos condenados a inclinarnos y a ir a tierra. La fealdad pegajosa de las agonías es el cansancio del mundo.

Lo principal no es comprender, sino entregarse.

Hemos despedido a los Dioses bien pagados.

La muerte es una criba que guarda lo esencial.

El egoísmo es lo provisorio.

¡Conquistadores  fuera! Esclavos dentro. El acero corta porque sus moléculas están terriblemente encadenadas.

No seamos de esos padres malditos que sobreviven a su prole.

Desconfiemos de los que no hacen caridad más que a Dios.

Las duras armas del egoísmo son cosas muertas : uñas, dientes, puñales. La vida es tierna.

Curiosidad : buen apetito del espíritu.

No somos los dueños, sino los depositarios de la vida. Sacrificarse es restituir.

La muerte suprime a las personas, pero no las arruina. Los difuntos siguen administrando su fortuna; siguen aumentándola y explotando a los vivos. El alma de oro no muere.

Mientras dudamos es cuando verdaderamente somos inteligentes.

No es fuerte quien necesita de la fuerza material para influir sobre sus semejantes.

En las paredes de nuestro calabozo está pintada la libertad.

Quiero la idea que avanza hacia lo desconocido sin mirar atrás; la idea clavada en las entrañas del misterio, en el fondo del agujero donde sólo cabe una mano; la idea embriagada de soledad y de fe; la idea cuyos golpes no son oídos por nadie. Para ella no hay caminos, porque ella se los abre y no retrocede nunca; no hay propaganda ni comercio posibles. No está en poder de nosotros recompensarla, sino seguirla. Es el vértice sagrado de la hunmandad en marcha.

Existir en un acto secreto. No se comunica sino lo que es común.

Egoísmo es debilidad. Los cuerpos fríos se calientan a expensas de otros. Elevad la temperatura de un pedazo de hierro, y a medida que aumentéis la energía del metal lo haréis más y más generoso. Llegará un momento en que de puro ardiente resplancerá y os iluminará el camino.

Nuestra imaginación, al crear los Dioses, no hacía quizá sino soñar con el destino humano.

Ya es disparatado que haya leyes escritas, pero que se cumplan es monstruoso. ¿Esos jueces que matan, duermen?

Un pueblo es más civilizado que otros, si puede hacer daño a mayor distancia.

Dios... el gran ser agazapado en las tinieblas... No, esas tinieblas están vacías. Nosotros las llenaremos. El hombre está solo. ¡Solo! Somos la medida de las cosas. Fuera de nosotros no hay otra inteligencia, otra voluntad. No hay más que el caos, el caos que tenemos que dominar, organizar y humanizar hasta el fin, si antes no nos aplasta él, por accidente, bajo su mole distraída...

Como trabajador que soy, tiemblo a la idea de que un químico humanitario y genial descubra una alimentación baratísima. Si bastan diez centavos al día para no perecer, el salario corriente del obrero en los distritos de alta civilización será diez centavos con toda evidencia, y los demás salarios - incluso el mío - se resentirán de una ciencia tan misericordiosa.

No me habléis de patriotismo. Un amor que se detiene en la frontera no es más que odio.

La vida es un aire sutil, invisible y veloz, cuyos remolinos agitan un instante el polvo que duerme en los rincones. El inmortal torbellino pasa, torna a la pura atmósfera, a lo invisible, y el polvo se desploma inerte en su rincón. Los sabios no ven más que el polvo : palpan minuciosamente los cadáveres.

¿Qué es lo más interesante de la vida? - Lo imposible.
¿Y lo más piadoso? - La muerte.
¿Y lo más cruel? - ¡Ay! La belleza.
 


 
 
 
 
 

Pla dice que hay que escribir como se escribe una carta a la familia, pero con un poco más de cuidado. Aquí voy a hacerlo como si hasta las cartas fueran un alarde de retórica. Como si hablara solo.

 

Es fácil señalar unos cuantos defectos morales que empujan a ser grandilocuente. El primero es la falta de aplicación. A quien escribe con descuido se le llena la página de expresiones que tal vez fueron elocuentes en su origen, pero hoy son tópicos grandilocuentes.

 

Leer el periódico hasta la última coma, o prescindir absolutamente de él, entretenerme con novelas baratas, seguir con atención programas birriosos en la tele, ser afable con todo el mundo, ésos son mis síntomas más claros de bienestar.

 

No hay lector con algún problema muy particular que no lo encuentre mencionado en la primera novela que se decida a leer. La novela no es “espejo a lo largo del camino”, como dijo Stendhal. Es un espejo que nos ponemos delante para mirarnos.

 

Leo que en 1962 hubo una epidemia de risa en Tanganica. Empezó en una escuela con dos chicas que comenzaron a reírse como histéricas. Se extendió a los demás alumnos, luego al pueblo, al distrito, al país entero. Sólo remitió totalmente seis meses más tarde. ¿Cómo no se conoce más este bendito episodio de la historia?

 

Leo lo que sea. Con los libros me sucede como con los amigos: no tengo muchos que conozca bien y a los que recurra de continuo. Pero cuento con infinidad de amistades menores, muchas de ellas puro lumpen, o de esas que a la gente le parecerían sin interés.

 

Cuando he leído biografías (ahora acabo de comenzar una de Proust), siempre las he empezado por las páginas en que el biografiado tenía ya mi edad (pero Proust no la alcanzó nunca). Hay un momento absurdo en la vida. Cuando te das cuenta de que los grandes de este mundo son más jóvenes que tú. Ayer leí que hasta Atila se murió con menos años que los míos.

 

Hasta los ateos tenemos cierto miedo a que la fe se desvanezca por completo del mundo. De ahí llega parte del placer que sentimos al ver en la TV a gente que asegura creer en las historias más peregrinas.

 

Hay gente que lleva sus rencores, envidias y resentimientos a flor de piel. Hay otros que los esconden y se esfuerzan por parecer que no los tienen, y de pronto les traicionan y surgen como serpientes o conejos entre la hierba.

 

Para actuar en política te tiene que interesar la política, no las ideas. La política no es más que una lucha personal por el poder entre ciertos hombres, a hostia limpia.”El mejor libro de política que conozco es la Vida de los doce Césares, de Suetonio”, dice Robert Harris. Don DeLillo define la política como “un asunto de hombres reunidos en cuartos”. Es posible que en la política haya un componente homosexual. Por lo menos, seguro que hay cuartos oscuros.

 

Tengo muy mal oído. A veces me he preguntado si el ritmo o la musicalidad del estilo literario tendrán algo que ver con el oído y el sentido musical. Propiamente dichos. Pero grandes estilistas como Umbral o Flaubert han asegurado carecer de cualquier sensibilidad para la música.

 

Nunca me acostumbraré a la distancia que existe en algunas personas entre sus peroratas morales para el público y la deshonestidad con que actúan en la vida privada. A lo que sí me he acostumbrado es a que sean amigos míos.

 

El gusto es el estilo del lector. Cada uno tiene el suyo. El mío es muy raro. Y el poético lo tengo totalmente hecho. Es difícil que me gusten nuevos poetas. Casi todo lo nuevo que leo en poesía me parece obra de intrusos o imitadores.

 

He llorado muchos veces en el cine, pero nunca leyendo una novela.

 

Hay escritores que son como esos chicos que patinan en los parques. No van a ningún lado, pero da gusto ver lo ágiles que se mueven.

 

Desconfío de los que emplean las palabras lealtad y generosidad. Siempre está en boca de los que piden favores o acaban de cometer una fechoría. Tampoco me gusta la palabra gratitud.

 

Impaciencia con los otros. Cualquier opinión que nos desagrada se convierte en una imperdonable afrenta personal, en un insulto a la dignidad de todo el género humano, cuyo causante merecería por lo menos un fusilamiento inmediato.

 

Escribir día a día, con la lentitud y la mecánica de un labrador. Me da envidia esa posibilidad. Pero también hay algo ahí que me repugna.

 

Hoy leemos muchas veces las novelas más para juzgar la destreza de su autor al ejecutarlas que para participar en la ilusión de las vidas de los personajes que nos proponen. Hoy ya es difícil que nos creamos a los protagonistas de las ficciones literarias, al menos de la manera completa en que pasaba antes, o pasa todavía con las novelas de antes. La novela del siglo XIX nos parece más real que la actual, sus personajes, más terminados y vivos. Aquella ilusión se esfumó un poco.

 

De los malos se dice que son divertidos. Las maldades divierten porque son como chistes. Rompen lo esperado, el código, lo mecánico de la moral. La mayoría de los chistes tienden más a atentar contra la moral que contra la lógica.

 

Hay poca literatura escrita en días de sol. Pocos libros te despejan el día. Lo más que hacen es proporcionarte un paraguas.

 

Distinguen muy bien la novela seria de la popular, como esos que distinguen muy bien el erotismo de la pornografía.

 

Esta “apreciación incorrecta de uno mismo”, que es, según Ambrose Bierce, la autoestima, es lo que ama se reprocha a veces no habernos inculcado suficientemente. Por mí, está más que disculpada.

 

El gran pesimista es Nietzsche. Él sí tiene un instinto de muerte terrible. No Schopenhauer, a quien con todo su pesimismo y sus mezquindades se le ve atado a la tierra por lo más fuerte.

 

Se dice que la pintura de retratos surgió como paliativo para el dolor provocado por la ausencia. Creo que es Plinio quien cuenta que todo empezó con aquella chica de Corinto que dibujó en la pared el perfil de la sombra de su amado, que partía de viaje.

 

Es común decir que nunca nos entenderemos sobre la felicidad, el bien, la verdad o la belleza, y que algo conocemos de lo contrario.

 

Lo malo que tiene declararse discípulo de Epicuro es que se te nota en la cara si lo haces bien o mal. Y yo creo que tengo unos ojos algo tristes, que cada vez se parecen más a los de aita.. Lo de que uno es epicúreo hay que guardarlo en secreto.

 

Si mi cabeza fuera una ciudad, no tendría ningún edificio que llegara más arriba del primer o segundo piso. Estaría llena de portales, escalinatas de acceso, montones de ladrillos y cemento seco, cascotes. Ni un amago de calle urbanizada, alguna tienda de campaña para pasar el rato, ni un solo jardín decente, un planta por aquí o por allá, bastantes geranios, que resisten porque casi no necesitan riego. Sería como una ciudad bombardeada, pero eso sí, considerablemente extensa, lo que aumentaría la impresión de catástrofe.

 

Si se trata de ideas, es todavía más grave. Estoy seguro de no haber pensado ni dicho nada en mi vida que no pudiera encontrar en algún libro al cabo de unas pocas horas.

 

He leído docenas de libros sobre ética y creo que ninguno me ha servido para avanzar más allá de la primera frase: “No hagas sufrir y procura comportarte con los demás como querrías que se comportaran contigo”.

 

Muchos de los critican indignados lo mala que es la educación actual de los niños no han vuelto a coger un libro desde que salieron del colegio.

 

Escribo, además, para intentar circunscribir un mundo que, con la edad, se me va haciendo cada vez mayor. Cada día tengo más la sensación de saber menos, de ver a menos gente y entenderla peor, de que todo es más grande, lejano e incompresible.

 

Que la literatura es un arte en decadencia lo demuestra el significado habitual al que ha llegado el término literario. Hace tiempo que poético quiere decir cursi, y teatral equivale a afectado, pero ahora empieza a estar claro que el epíteto literario significa estrictamente pelmazo.

 

No sólo tiene los pies en la tierra, sino todo el cuerpo, como las serpientes.

 

Trabajar es como estar enfermo. En cuanto se te pasa, te pones contento.

 

Uno de los secretos del placer estético que produce la naturaleza es que no hay gente.

 

No seas perezoso. Algo hay de bueno en el consejo. La actividad es a veces un lenitivo del dolor. Como una aspirina. Pero en esa recomendación hay sobre todo un imperativo : domestícate.

 

Vais hablando por la calle de todo lo de alrededor, riendo, contentos. Pero habéis llegado al restaurante. Entráis y os sientan en una mesa cara a cara, como en un debate de TV. Como si fuerais dos desconocidos que tiene que explicarse algo muy serio y trascendente. Ni siquiera podéis hablar en voz alta sobre lo que os rodea.

 

Esa expresión, es un asunto delicado, siempre que se habla de dinero, de estafas, de avaricia. Hasta de asesinatos.

 

Otro acto mínimo que casi no es ni acto, de los que a mí me gustan : tomar el sol.

 

Como si uno pudiera ser el producto de uno mismo, el producto y la fábrica al mismo tiempo.”Mi problema es mi propia transformación”, dice Foucault. Al final, yo tengo la idea de que he sido intransformable.

 

Llevo siempre en mis viajes, como los toreros sus estampillas, un libro de Montaigne y otro de Ferlosio.

 

A veces me río de los que no saben estar tranquilos en ningún sitio. Pero a mí me pasa con los libros, me comporto como un saltimbanqui. Con tanto salto y tantos años, lo bueno por lo menos es que acabo cayendo a menudo sobre unos pocos que se repiten.

 

Con lo fácil que es no escribir un libro malo.

 

Me gusta el tiempo lento, no presionado por ninguna urgencia, casi diría que al borde del aburrimiento.

 

Con qué poco reconocimiento me conformo. Esto es una suerte inmensa. Sin embargo, qué mal soporto las críticas. Por eso, no la búsqueda de alabanzas, sino la huida de las censuras, ha sido uno de los impulsos básicos de mi vida.

 

¿Pluralidad de opiniones? Aquí lo que hay es pluralidad de mentiras. Basta comparar lo que dicen sobre lo mismo tres o cuatro periódicos distintos.

 

Me dijo algo que me asustó y que a la vez me halagó : que, de mí, “había aprendido a tomarse con naturalidad la desesperación”.

 

Es verdad que, al mirar atrás, nos parece que la vida ha sido rápida y corta. Pero también es verdad que, a veces, nos da la impresión de que algunas de las cosas que hicimos no fueron obra nuestra, sino de algún antepasado inmemorial e incomprensible.

 

Derecha, inclinación por el fuerte. Izquierda, inclinación por el débil.

 

Hasta que no desaparezcan las joyerías habría que mantener un poco en cuestión todo eso del feminismo.

 

Es evidente que cualquiera de los que están arriba ha tratado a los otros como un medio y no como un fin. Sea lo que sea eso de Kant de tratar a las personas como un fin, así sólo se va cuesta abajo.

 

Tiene una mirada triste, pero no da pena, sino que intimida. Parece que el que le estás dando pena eres tú.

 

Anoche releí La metamorfosis y creo que entendí mejor que nunca a Gregorio Samsa, como lo haría cualquiera que conviva con animales.

 

La biografía de Hobbes escrita por Aubrey tiene unas veinte páginas y Canetti la considera “el retrato más intimo de un filósofo que pueda existir en la Literatura Universal”. Pero a lo mejor Canetti ignoraba lo que escribieron a la muerte de Kant tres de sus amigos, unos tales Borowski, Jachman y Wasianski. Son tres breves textos supuestamente elogiosos de su maestro pero que a mí me parecen uno de los libros más cómicos que poseo. Me entra, al leerlo, una risa como aquellas que te entraban en la iglesia.

 

 

 
 
 

Lo difícil es ser pobre sin resentimiento, ser rico sin ser arrogante es fácil.

 

Los antiguos hablaban poco. Para ellos era vergonzoso que sus hechos nos estuvieran a altura de sus palabras.

 

Sé muy exigente contigo mismo y poco con los demás. Evitarás así la animadversión.

 

Si a los cuarenta alguien resulta odioso, ya no tiene remedio.

 

Al hombre superior le preocupa mucho más carecer de habilidades que verlas ignoradas.

 

El hombre superior respeta tres cosas : los decretos del Cielo, las palabras de los sabios y a los hombres eminentes. El hombre vulgar no respeta los decretos celestes porque no los conoce, se ríe de las palabras de los sabios y menosprecia a los hombres eminentes.

 

Al hombre superior le preocupa no dejar un nombre tras su muerte.

 

El hombre superior es el que no dice lo que hay que hacer sin antes haberlo hecho él mismo.

 

El hombre superior vive en paz con todos los hombres aunque no esté de acuerdo con ellos. El hombre vulgar da su conformidad a los demás, pero no vive en paz con ellos.

 

El hombre superior debe tener precaución con tres cosas : en la juventud, cuando su sangre y su chi (energia vital) están todavía en efervescencia, con el sexo; en la edad madura, cuando su sangre y su chi están consolidadas, con la agresividad; y anciano, cuando su sangre y su chi están agotadas, con la codicia.

 

El hombre superior es digno sin ser orgulloso. El hombre vulgar es orgulloso sin ser digno.

 

El hombre superior se exige todo a sí mismo, el hombre vulgar lo espera todo de lo demás.

 

En los asuntos mundanos el hombre superior no toma partido a favor o en contra de manera rígida. Lo justo es la norma.

 

Si un gobernante es recto, no hará falta que dé órdenes para ser obedecido; si no es recto, aunque dé órdenes nadie le obedecerá.

 

¿Qué dificultad puede tener para gobernar el hombre que ha sabido corregirse a sí mismo? Pero, el hombre que es incapaz de corregirse ¿cómo puede corregir a otros?

 

Un soberano sabio debe perfeccionarse. Para perfeccionarse debe cumplir sus obligaciones con sus padres. Para cumplir las obligaciones con sus padres, debe conocer a los hombres. Para conocer a los hombres, debe conocer el Cielo.

 

El hombre superior ni siquiera piensa en excederse en las atribuciones de su cargo.

 

No te preocupes de que no reconozcan tus capacidades, preocúpate de tenerlas.

 

Cuando sirvas a tu soberano preocúpate por cumplir celosamente tus obligaciones antes que por el salario.

 

La ley que el Cielo ha puesto en el corazón del hombre se llama ley natural. Observar la ley natural es la Vía.

 

Es como levantar un montículo : si no se echa el último cesto de tierra, el trabajo queda inacabado. También puede compararse a la nivelación de un terreno : cada cesto de tierra por sí solo supone un avance en el trabajo [acerca de la Vía]

 

Ser incapaz de cultivar la virtud, o de profundizar en lo que he aprendido, o de seguir los dictados de la justicia, o de corregir mis defectos. Estas son las cosas por las que me preocupo.

 

¿Con qué pagarás entonces una buena acción? Responde a una ofensa con rectitud, y a una buena acción con otra buena acción.

 

¿Veré alguna vez a alguien tan inclinado a la virtud como al placer sexual?

 

Un bonito discurso puede arruinar la virtud. Una ligera impaciencia, comprometer grandes proyectos.

 

A un hombre sin la virtud de humanidad ¿de qué le sirven los ritos?¿De qué le sirve la música?

 

Quien no posee la virtud de humanidad no podrá soportar mucho tiempo la adversidad, tampoco la prosperidad. El hombre bueno disfruta de su bondad y el hombre sabio la busca porque conoce sus beneficios.

 

Ser cortés y sosegado en la vida privada, diligente y serio en la vida pública, leal en las relaciones humanas [sobre la virtud de humanidad]

 

Por naturaleza, los hombres están muy próximos. Llegan a estar muy alejados por lo que cada uno aprende.

 

Estudiar es como correr tras lo que se nos escapa con el miedo de perder lo que ya tenemos.

 

Antiguamente los hombres se instruían para perfeccionarse. Hoy lo hacen para conseguir la aprobación de los otros.

 

Cuando lo innato prevalece sobre la cultura el resultado es zafio. Cuando la cultura prevalece sobre lo innato el resultado es pedante. El hombre superior combina ambas cosas equilibradamente.

 

En la antigüedad tenían tres defectos que los modernos han superado. En su impetuosidad no toleraban pequeñas restricciones; hoy la impetuosidad lleva a la conducta licenciosa. En su engreimiento eran encopetados; hoy el engreimiento es iracundo. En su estupidez al menos eran rectos; hoy la estupidez es retorcida.

 

De un hombre, observa su manera de actuar y las razones que lo mueven. Observa además qué le hace sentirse bien. De este modo lo conocerás.

 

No espero conocer a ningún santo. Me contentaría con conocer un auténtico hombre superior.

 

No espero encontrar un hombre verdaderamente bueno. Me contentaría con encontrar a un hombre constante. Es difícil que tenga constancia el que sin tener nada hace que tiene algo, el que estando vacío hace como si estuviera lleno, el que estando en apuros hace como si estuviera en una situación fácil.

El que sabe no duda, el hombre de humanidad no se inquieta, el valiente no teme.

 

Es perspicaz quien no se deja influir por constantes calumnias ni por hirientes acusaciones. Quien no se deja influir por esto es un hombre de amplias miras.

 

Los más sabios son los que se retiran del mundo. Después los que evitan ciertos lugares. Después están quienes rechazan ciertas maneras y quienes rechazan ciertas palabras. De éstos ya conozco siete.

 

Ciertamente es un triste espectáculo ver a un grupo de personas que pasan todo un día entretenidos con juegos de ingenio y con habladurías sin relación alguna con lo justo.

 

Avisa a tu amigo con lealtad y guíalo con tacto. Si no es posible, no insistas o puede que te rechace.

 

Hay tres clases de amigos que nos benefician y tres clases que nos dañan. Los primeros son los amigos rectos, fidedignos y los bien informados. Los segundos son los que son falsos, aduladores y los que hablan por hablar.

 

Quien no se corrige a sí mismo, no podrá poner orden en su casa.

 

Quien no entiende el Mandato Celeste no puede ser un hombre superior. Quien no entiende los ritos no puede afirmarse. Quien no entiende las palabras no puede conocer a los hombres.

 

Al escuchar un pleito, soy tan bueno o tan malo como cualquier otro hombre, pero si debo distinguirme, intentaría primero que no hubiera pleito.

 

Yo he visto historiadores que dejaban espacios en blanco si tenían dudas, y dueños de caballos que, los prestaban a otros. ¡ Hoy ya no veo casos semejantes!

 

No hay nada que se pueda hacer, absolutamente nada, por quien no se pregunta constantemente ¿qué hay que hacer?¿Cómo hacerlo?

 

¿Cómo puedo pretender ser un hombre de humanidad o haber alcanzado la suprema sabiduría? Sólo puedo decir que estoy entregado a ello sin reservas, y que enseño su camino sin descanso.
 

 

 
 
 
 
 
 

La muerte es sustancial; el morir, accidental. La persona singular muere dignamente; encuentra, como antes se decía y se rogaba en las oraciones, un final bienaventurado.

 

El realismo promete menos, pero cumple más.

 

También en esto tiene la poesía más libertad que la prosa. La labor rítmica realizada en la prosa no habrá de dejar tras de sí rastro alguno.

 

[Su hijo Alexander llama “tío” a todo el mundo] Los niños saben aún que todos los hombres somos hermanos.

 

Cuando volvemos a un jardín que hemos abandonado. Sin nosotros florecen y maduran las flores y los frutos.

 

El martín pescador. Cuando uno ve a este pequeño animal salir volando rutilante de entre los amarillentos cañaverales siente la tentación de preguntarse por qué en este paisaje tan desolado la Naturaleza ha ornamentado a esa ave como una piedra preciosa. Los científicos demuestran que existen supérstites de la época glacial —quizá queden también algunos de la época de las fábulas.

 

Todas las cosas rítmicas son armas contra el tiempo; y contra él es contra quien luchamos en el fondo. El ser humano lucha siempre contra el poder del tiempo.

 

Un pensamiento que se nos escapa se parece a un pez que se suelta de un anzuelo. No deberíamos perseguirlo; sigue alimentándose en las profundidades y regresa luego con más peso.

 

Hay que llegar a tener en las circunstancias más difíciles una calma de salamandra para seguir leyendo. [Luego dice] si uno logra acarrear cada día varios ladrillos al cabo de setenta u ochenta años puede conseguir habitar en un palacio.

 

Yo opino que para llegar a viejo es necesario permanecer joven.

 

Cuando los seres humanos combaten en niveles espirituales incorporan la muerte a su estrategia. “Lo que no me mata me hace más fuerte”; y lo que me mata, inmensamente fuerte.

 

Grüninger que había estado conversando con un teólogo: “El mal aparece siempre primero como Lucifer, luego se metamorfosea en Diablo y acaba mostrándose como Satanás. Es la progresión que va del Portador de la Luz al Disgregador y luego al Aniquilador.”

 

Y a la postre, ¿qué es la prudencia sin la Providencia?

 

Decir “Encuentro a una persona” es lo mismo que decir “Descubro el Ganges, Arabia, el Himalaya, el Amazonas”.

 

El materialismo contemporáneo es el primero que mata con voluntad de aniquilación: la Inquisición era todo lo contrario.

 

En lo más hondo el estilo se basa precisamente en la justicia. Sólo el hombre justo es capaz también de saber cómo hay que sopesar la palabra, cómo hay que sopesar la frase. Por esta razón a las mejores plumas no se las verá nunca al servicio de la mala causa.

 

Qué extraño ajetreo hay junto a la carroña.

 

Los más entienden por libertad nuevas formas de esclavitud.

 

El vicio convertido en hábito es lo que conduce al automatismo.

 

[Viendo los tejados de París] Con frecuencia tengo la sensación de que sólo la presión del tiempo hace que cristalice la belleza.

 

Caminamos como mendigos en medio de una riqueza que es inagotable. Pero los poetas la amonedan para nosotros.

 

La parte inferior de muchos animales que viven pegados al suelo, como los peces planos, los turbelarios, las serpientes, es incolora —ahorrativa pintora es la Naturaleza.

 

Sin la oración le resulta imposible al ser humano no tener dobleces.

 

Bien puede gastarse en libros lo que con libros se gana.

 

[Sobre su hermano, el poeta Friedrich Georg Jünger] A veces, en las horas alegres, siento frente al destino no sólo la gratitud del ser humano que ha sacado un premio en la lotería, sino que siento también el asombro, el asombro de que me haya caído además un segundo premio de igual cuantía que el primero, el premio de nuestra hermandad.

 

De acuerdo con las leyes de una estética moral secreta, parece más digno, si uno cae, caer de cara que caer de espaldas
[París, 24 de febrero de 1943]

 

Dicho para nosotros, los varones. Colocados entre dos mujeres, nuestra situación puede ser similar a la del juez en el juicio de Salomón —pero nosotros somos a la vez el niño. Hemos de otorgarnos a la mujer que no quiera partirnos.
[París, 6 de marzo de 1943]

 

En este juego [el ajedrez] adquirimos el conocimiento de la superioridad del espíritu, no de la superioridad absoluta, desde luego, pero sí de una superioridad particular, de una especie de coacción lógica, y de la sorda reacción de quien la experimenta. Esto nos da una idea de los sufrimientos de los tontos.
[París, 10 de marzo de 1943]

 

El buen estilista. Propiamente quería escribir: “He actuado bien”, pero puso “mal” porque cuadraba mejor a la frase.
[París, 3 de abril de 1943]

 

La parra se aferra de un modo más firme a la pared con las ramas leñosas del año pasado y de años anteriores que con las ramas que aún están verdes. Es un buen ejemplo del papel que los órganos muertos desempeñan en el plan de la Naturaleza. También lo muerto está activo y lo está no sólo histórica, sino actualmente.
[Kirchhorst, 4 de junio de 1943]

 

Las atrocidades contra los judios, las cuales ponen en contra nuestra al universo entero.
[París, 22 de junio de 1943]

 

La descripción de la destrucción de Sodoma: Dios dice que respetará la ciudad mientras albergue diez justos. También eso es un símbolo de la enorme responsabilidad que pesa sobre la persona singular en este tiempo. Uno puede ser garante de incontables millones.
[París, 11 de octubre de 1943]

 

Una de las fuentes de la caricia nace del deseo de limpiar.
[Vaux-les-Cernay, 31 de octubre de 1943]

 

El aburrimiento pasará por la criba las existencias de los libros de un modo más terrible que todos los censores, que todas las prohibiciones.
[Kirchhorst, 17 de diciembre de 1943]

 

Nunca se sabe dónde acaban las cosas que comienzan con experimentos en ratas, ratones y ranas. […] De pronto nos hallamos inmersos en el viejo mundo fetichista, enormemente retrasados con respecto a Hipócrates y a su máxima del nil nocere.
[Kirchhorst, 12 de septiembre de 1945]

 

En toda traducción hay un riesgo, pero el trabajo merece la pena sólo si se asume ese riesgo. Es preciso añadir la fantasía, pero sólo como una especia.
[Kirchhorst, 15 de septiembre de 45]

 

Los pasajes de mi trabajo en que hojeo diccionarios, como me ocurre hoy, quien los paga es la gata Kissa. A menudo he interrumpido su dormir en mi regazo. Así se le transmite al animalito esta verdad: que uno no puede encontrar reposo más que en sí mismo.
[Kirchhors, 15 de octubre 45]

 

Hay situaciones en que la pura existencia se convierte en resistencia.
[Kirchhorst, 30 de enero de 1946]

 

Cuando uno posee una predisposición al escepticismo siempre tiene razón, por desgracia, pues todos los afanes humanos están condenados al fracaso o, por lo menos, no alcanzan la altura de la imaginación y sus expectativas.
[Kirchhorst, 31 de marzo de 46]

 

[Gaston Bouthoul reclama para acabar con las guerras una liga de pueblos que limite y controle la natalidad] Naturalmente, la realización de esa propuesta no debilitaría ni la crueldad humana ni la voluntad de matar; lo que hace es más bien orientar esa voluntad hacia la línea de menor resistencia. Así también en las balsas salvavidas, cuando se llega al atentado caníbal, a quien se elige es al grumete.
[Kirchhorst. 1 de enero 47]

 

Lo único importante en la salud es lo que en ella es símbolo, parábola. En ella ha de haber una pizca de aquella otra Salud que nos ayuda a vencer en la última enfermedad. […] De lo contrario toda curación no sería otra cosa que un aplazamiento de una partida perdida.
[ Kirchhorst, 24 de enero 1947]

 

Tomados de : http://egmaiquez.blogspot.com/


 
 
 
 
 
 
 

Cuando oímos a un chino, nos inclinamos a considerar su lenguaje como un balbuceo inarticulado. Pero quien entiende el chino reconocerá allí el lenguaje. Así con frecuencia, no puedo reconocer al Hombre en el hombre.

Ninguna confesión religiosa ha pecado tanto por el mal uso de expresiones metafísicas como las matemáticas.

La mirada humana tiene la capacidad de hacer las cosas más valiosas; ciertamente, también se vuelven más caras.

Los orificios que muestra el organismo de la obra de arte se quieren tapar con paja, pero para tranquilizar la conciencia se usa la mejor paja.

A algunos la música les parece un arte primitivo por sus pocos tonos y ritmos. Pero sólo su superficie es sencilla, en tanto que el cuerpo que posibilita la interpretación de este contenido manifiesto posee toda la complejidad infinita que se nos indica en lo externo de las otras artes y que la música calla. En cierto sentido es la más refinada de todas las artes.

Nadie quiere lastimar al otro; por ello a todos les hace bien que el otro se muestre herido. A nadie le gusta tener frente a sí un animal herido. Toma nota de ello. Es mucho más fácil evitar paciente -y resignadamente – al ofendido que salirle amistosamente al encuentro. Para ello también hace falta valor.

La solución a los problemas filosóficos es comparable a los regalos de los cuentos, que parecen maravillosos en el castillo encantado y al ser mirados fuera, a la luz del día, no son más que un trozo de hierro común (o algo parecido).

El judío es un paraje desierto, bajo cuyas delgadas capas rocosas se encuentran las masas ardientes y fluidas de lo espiritual.

¿Qué sentimientos tendríamos si no hubiésemos oído hablar de Cristo?
¿Tendríamos el sentimiento de la oscuridad y el abandono?
¿Acaso no lo tenemos sólo en la medida en que no lo tiene un niño que sabe que hay alguien en la habitación?
La religión como locura es locura salida de la irreligiosidad.

Con frecuencia, los filósofos son como niños pequeños, que empiezan por hacer rayas caprichosas con su lápiz sobre un papel y después preguntan a los adultos:”¿que es?”. Lo que sucedió fue esto : el adulto le había muchas veces algo al niño y le había dicho :” esto es un hombre”, “esto es un casa”, etc. Y ahora el niño pinta rayas y pregunta “¿qué es esto?”.

Debe desmontarse el edificio de tu orgullo. Y es una enorme tarea.

La solución de los problemas que ves en tu vida es vivir en tal forma que desaparezca lo problemático.
Decir que la vida es problemática significa que tu vida no se ajusta a la forma de vida. En consecuencia, debes cambiar tu vida y, si se ajusta a la forma, desaparece lo problemático.

El cristianismo no es una doctrina, quiero decir, una teoría acerca de lo que ha sucedido y sucederá con el alma de los hombres, sino la descripción de un proceso real en la vida del hombre. Pues el “reconocimiento del pecado” es un proceso real, lo mismo que la desesperación y también la redención por medio de la fe. Los que han hablado de ello (como Bunyan) describen sencillamente lo que les ha sucedido, sea lo que fuere lo que quiera agregarse.

Seamos humanos.

¿Qué me inclina también a mí hacia la fe en la resurrección de Cristo? Juego, por así decir, con el pensamiento. Si no resucitó, se pudrió en el sepulcro como cualquier hombre. Está muerto y podrido. Es, pues, un maestro como cualquier otro y ya no puede ayudar; estamos de nuevo desterrados y solos. Y debemos conformarnos con la sabiduría y la especulación. Estamos en un infierno, donde sólo podemos soñar, separados del cielo por una cubierta. Pero si REALMENTE debo ser redimido, necesito certeza – y no sabiduría, sueños, especulación- y esta certeza es la fe. Y la fe es la fe en aquello que necesita mi corazón, mi alma. No mi entendimiento especulativo.

Hacerse psicoanalizar es en cierta forma semejante a comer del árbol del conocimiento. El conocimiento que así se obtiene nos plantea (nuevos) problemas éticos; pero no aporta nada para su solución.

El Antiguo Testamento visto como el cuerpo sin cabeza; el Nuevo Testamento : la cabeza; las Epístolas d e los apóstoles : la corona sobre la cabeza.
Cuando pienso en la Biblia judía, el Antiguo Testamento solo, quisiera decir: a este cuerpo la falta (todavía) la cabeza. A este problema le falta la solución. A estas esperanzas, el cumplimiento. Pero no pienso necesariamente en una cabeza con una corona.

Los hombres de hoy creen que los científicos están ahí para enseñarlos, los poetas y los músicos para alegrarlos. Que éstos tengan algo que enseñarles es algo que no se les ocurre.

¡Qué extraña es la toma de posición de un científico! -”Eso no lo sabemos aún, pero puede saberse, y es sólo cuestión de tiempo que se llegue a saber.” Como si se entendiera de suyo.

La forma que empleas la palabra “Dios” no muestra en quién piensas sino lo que piensas.

Opino que el cristianismo dice, entre otras cosas, que todas las doctrinas no sirven de nada. Debe cambiarse la vida. (O la dirección de la vida.)
Que toda sabiduría es fría y que con ella es tan difícil ordenar la vida como forjar hierro frío.

Por así decirlo, la religión es lo más profundo y tranquilo del mar, que sigue tranquilo por alto que las olas suban.

“Nunca antes creí en Dios” - esto lo entiendo. Pero no: “Nunca antes creí realmente en Él”.

La visión apocalíptica del mundo es, en verdad, que las cosas no se repiten. Por ejemplo, no es insensato pensar que la era científica y técnica es el principio del fin de la humanidad; que la idea del gran progreso es un deslumbramiento, como también la del conocimiento final de la verdad; que en el conocimiento científico nada hay de bueno o deseable y que la humanidad que se esfuerza por alcanzarlo corre a una trampa. No es de ningún modo evidente que no sea así.

La sabiduría es algo frío y, en esa medida, tonto. (La fe, por el contrario, una pasión.) También podría decirse : la sabiduría sólo te encubre la vida.(La sabiduría es como una ceniza gris y fría que cubre las brasas.)

Algunas veces sólo puede entenderse una frase si se la lee en el tempo correcto. Todas mis frases deben leerse lentamente.

La película norteamericana, tonta e ingenua, con toda su tontería y por medio de ella puede ser aleccionadora. La película inglesa, imbécil y nada ingenua, no puede ser aleccionadora. Con frecuencia he sacado una enseñanza de una tonta película norteamericana.

La ciencia : enriquecimiento y empobrecimiento. El método único hace a un lado a todos los demás. Comparados con él, todos parecen pobres; cuando mucho, etapas previas. Tienes que descender alas fuentes, para verlas todas juntas, las abandonadas y las elegidas.

¿Sólo yo no puedo fundar una escuela filosófica o nunca lo puede hacer un filósofo? No puedo fundar una escuela, porque de hecho no quiero ser imitado. Cuando menos no por aquellos que publican artículos en revistas filosóficas.

El círculo de mis pensamientos es probablemente mucho más estrecho de lo que supongo.

Negar la responsabilidad significa no educar a los hombres para la responsabilidad.

Para quien sabe mucho resulta difícil no mentir.

Me parece que una fe religiosa podría ser algo así como el apasionado decidirse por un sistema de referencias. Como si además de ser fe, fuera una forma de vida o una forma de juzgar la vida. Una aprehensión apasionada de esta concepción. Y la instrucción en una fe religiosa debería ser, pues, la exposición, la descripción de ese sistema de referencias y a la vez un-hablar-a-la conciencia. Y al final ambos deberían tener el efecto de que el instruido mismo, por sí, apresara apasionadamente ese sistema de referencias. Es como si, por una parte, alguien me dejara ver mi situación desesperada y, por la otra pusiera ante mí el instrumento de salvación, hasta que yo, por mí mismo, o en todo caso no llevado de la mano por el instructor, me lanzara sobre ello y lo apresara.

Al filosofar hay que bajar al viejo caos y sentirse a gusto con él.

Nuestros niños aprenden ya en la escuela que el agua está formada por los gases hidrógeno y oxígeno, o el azúcar por gas carbónico, hidrógeno y oxígeno. Quien no lo entiende es tonto. Los problemas más importantes se ocultan.

Bach ha dicho que lo hizo todo sólo pro aplicación. Pero tal aplicación presupone precisamente humildad y una enorme capacidad de sufrimiento, es decir, fuerza. Y quien entonces puede expresarse perfectamente, nos habla justo el lenguaje de un gran hombre.

La fe religiosa y la superstición son muy diferentes. Una surge del temor y es una especie de falsa ciencia. La otra es un confiar.

Los problemas vitales son insolubles en la superficie, sólo se pueden solucionar en la profundidad. En las dimensiones de la superficie son insolubles.

Si un pensamiento equivocado se expresa de modo audaz y claro, ya se ha ganado mucho.

El saludo de los filósofos entre sí debería ser:”¡Date tiempo!”.

Para el hombre, lo eterno, importante, está cubierto con frecuencia con un velo impenetrable. Sabe que allí abajo hay algo, pero no lo ve. El velo refleja la luz del día.

Si el cristianismo es la verdad es falsa, toda la filosofía al respecto.

Dios puede decirme:”Te juzgo por tu propia boca. Te has estremecido de asco ante tus propias acciones, cuando las has visto en otros.”

¿Es el sentido de la creencia en el demonio que no todo lo que nos viene es bueno?

Los hombre son religiosos no tanto en cuanto se creen imperfectos sino en cuanto se creen enfermos.
Cualquier persona medianamente decente se considera sumamente imperfecta, pero el hombre religioso se considera miserable.

¡Cree! Eso no hace daño.

Creer significa someterse a una autoridad. Una vez que uno se ha sometido no se puede ya, a no ser que te rebeles contra ella, ponerla en duda hallándola creíble de una manera nueva.

No puede haber un grito de angustia mayor que el de un hombre.
Como tampoco puede haber una angustia mayor que aquella con la que puede encontrarse un ser humano concreto.
Un hombre puede, por tanto, encontrarse en una infinita angustia, necesitando, en consecuencia, una ayuda infinita.
La religión cristiana es sólo para aquel que necesita una ayuda infinita, es decir, para quien siente una angustia infinita.

Se podría decir también: el odio entre los hombres nace del hecho de que nos separamos unos de otros, porque no queremos que el otro mire dentro de nosotros, dado que no es bello lo que allí se muestra.
Ciertamente, uno debe continuar avergonzándose de lo que hay en su interior, pero no debemos avergonzarnos delante de los demás hombres.

Si quieres permanecer en lo religioso tienes que luchar.

El pensador religioso honrado es como uno que baila en la cuerda floja. Al parecer, camina en el mero aire. Su suelo es el más estrecho que pueda pensarse. Y sin embargo se puede caminar realmente en él.

 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
Charlas con la gente, pero no con gentica ni gentuza, visitar algún enfermo que nos inicie en el trance, dormir mucho y tranquilo en cama ancha bajo edredón nórdico, no pasar nunca frío porque enfría el alma y cuidarse de las humedades, no celebrar amor alguno sin un grano de humor, no malhumorarse por nada ni por nadie, ni tan siquiera consigo mismo (lo que se dice pronto), convivir con indulgencia y generosidad, pero con algún grado de distancia o ironía, no hacer sino cosas creativas salidas de dentro y abandonar la burocracia a las máquinas.
 
El hombre desciende del mono, pero asciende de los ángeles.
 
La cultura como secularización de la religión : una fe que no trata de superar el mundo, sino de articularlo.
 
Me dice C. Diaz que hoy la ética es la dietética. La dietética como ética débil, no magra, escuálida.
 
He aprendido mucho de mis propios enemigos, pero no lo suficiente como para abandonarme. Al contrario, la clave psicoanálitica consiste en retirar la proyección de lo negativo sobre el otro, así como en retractar la propia mirada enajenada fuera de sí mismo - autocríticamente. El otro nos dice lo que aún no somos (por fuera) : la extroversión de nuestras posibilidades.
 
En la religión oriental somos el agua de una gota en el oceáno de la divinidad, pero en Occidente -como dice R. Panikkar- no consideramos el agua de la gota (mismidad), sino la gota de agua (distinción).
 
Según Unamuno, la muerte "vendrá viniendo con venir eterno". No se puede expresar mejor la móvil quietud de la muerte y su inquietud callada : el eterno retornar de lo más propio
 
El Arte de la Fuga de J.S. Bach como simbiosis de pasión y artificio, arte y ciencia, origen y destino (L.C. Gago).
 
Miedo y odio : quizá son dos caras de la misma inseguridad ante el/otro extrañante.
 
Parece como si la vida nos fuera curando un poco del sobresalto del vivir.
 
Dios es la eternidad, el hombre es el tiempo y el diablo el contratiempo.
 
Lo que K. Erguner dice de la música "sufí" de los derviches giradores, vale también para el filosofar auténtico : Si no existe la implicación total del interprete y sus raíces culturales, el resultado es sólo una imitación.
 
La auténtica "mímesis" filosófica no consiste en imitar a otro que a sí mismo.
 
La filosofía como desfacedora de entuertos y quijote del sentido.
 
Debe haber unidad del autor con lo que dice, pero no identidad (identificación).
 
En su texto Gelassenheit (que podría traducirse como dejación), Heidegger presenta mitológicamente a la Noche como "la costura de las estrellas al aproximarlas entre sí, juntándolas sin ribete, costura o hilo".
¿Sin hilo? No : con el hilo de la implicación como mediación. Se trata de la noche santa o implicante, cantada tanto por Hölderlin como por la liturgia cristiana reconocida por Heidegger.
 
La política parte las cosas, la cultura las comparte.
 
Éxito significa etimológicamente "salida" y, a menudo, enajenada salida de sí. Pues ya sabemos que nada fracasa tanto como el éxito.
 
La verdad y la política, según S. Zweig, no cohabitan.
 
Según Chesterton, el cristiano huiría del mundo al universo; el budista desearía escapar del universo aún más que del mundo. Así afirma su autor su optimismo realista frente al pesimismo oriental, sea maniqueo, agustiniano, albigense, calvinista o nietzscheano. Subyace tras su filosofía ortodoxa (católica) una visión de la Cruz como "árbol de la vida" : pero acaso olvida en demasía la revisión del árbol de la vida como cruz o árbol de la muerte.
Lo que me gusta del catolicismo es su optimismo ritual, y lo que me atrae del protestantismo es su pesimismo antropológico : correlación indisoluble, que no debiera haberse disuelto.
 

Sólo que no soy nada.

 
Hay un pecado que no requiere penitencia : el desamor; en el pecado le va la penitencia como al amor su recompensa.
 
Un solo mandamiento puedo daros : que os mantengáis los unos de los otros a la distancia justa.
 
Piensa mal y llegarás a filósofo (al menos en este país).
 
Antaño se decía : no hagas a los otros lo que no quieras que te hagan; ahora os digo : haced vosotros mismos lo que queráis que os hagan.
 
A todo lego le molesta un cura.
 
El amor es ciego : por eso se hace sin luz y hacia dentro.
 
El que quiera seguirme que tome su cruz y se siga a sí mismo.
 
En verdad en verdad os digo : la verdad no tiene sentido y el sentido no alberga verdad.
 
Nada hay sin razón suficiente, todo hay con razón deficiente.
 
El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra y peque.
 
El Logos se hizo hombre, y el hombre lógico: por ello el logos fue lógicamente crucificado.
 
El agnóstico se instala dogmáticamente en su no-saber : no sabe que no sabe : ignora su saber negativo.
 
El que a hierro mata, a hierro -aherrojado- vivirá.
 
El mayor de los vicios es la mera indiferencia : todo lo que llega a ser es diferente.
 
Conócete a ti mismo y reconocerás al otro.
 
La verdad os hará libres, mas el sentido os librará de la verdad.
 
El que ama siempre obtiene sentido, aunque no tenga razón.
 
La filosofía, mas que el semáforo del saber (cf. E. Trías), sería su intermitente o parpadeo nocturno.
 
Una piedra en mi zapato me enseñó que mi destino era rozar y rezar.
 

La cultura es mitología : por eso el paso del mito al logos no lo sobrepasa, sino que traspasa o traspone el mito del logos articulándolo lingüísticamente y racionalizándolo, pero sin poder superar la vivencia o experiencia humana del mundo.

 
Sin la presencia oblicua del sentido implícito o latente no podemos sobrevivir humanamente.
 
La sentencia de Heráclito (ethos anthropo daimon) suele traducirse humanísticamente como que lo decisivo para el hombre es su propia decisión, comportamiento o actitud : pero Heidegger la traduce antihumanísticamente como que lo decisivo para el hombre es el daimon (el umbral de lo sagrado).
 
El ser heideggeriano es el intervalo entre los contrarios (luz y tierra, espacio y tiempo, luz y abismo): de aquí que el sentido comparezca como un intervalo partido ente los contrarios (vida y muerte, bien y mal, positividad y negatividad)), cuya virtud consiste en coimplicarlos.
 
La mitología matriarcal vasca (preindoeuropea) me ha servido para deconstruir la mitología patriarcal indoeuropea : para acceder finalmente a la mitología fratriarcal cristiana.
 
La escritura como expresión y proyección de vida : y la vida como impresión e introyección de la escritura.
 
Tiene más sentido creer que no creer : porque la increencia es cerrazón y la creencia es apertura.
 
Según Nietzsche, Dios muere sofocado por la teología.
 
La filosofía muere sofocada por la escolástica : donde el ser-sentido se reifica o cosifica en nombre de la realidad cósica o entitativa.
 
Dijo Schumann que compuso su Requiem para sí mismo : es la mejor manera de componer para los demás (pues el alma es de algún modo todas las almas).
 
Alá es el Dios más grande y Yahvé es el Dios más alto : el Dios cristiano es el más bajo por cuanto abajado (kénosis).
 
La belleza como ausencia de dolor : y la felicidad como ausencia de miedo (E. Punset).
 
Heidegger habla del abrigo del ser : el arca, sagrario o tabernáculo de la divinidad inmanente (el amor).
 
En la filosofía de Heidegger todos están equivocados menos el propio Heidegger tan equívoco : por eso P. Ricoeur humorizaba al respecto entre nosotros llamando a Heidegger “Heiliger” (el Santo).
 
Siento la falta de sentido en este mundo como un frío frígido: por eso sobrevivo en un invernadero simbólico.
 
Freud hablaba del malestar de la cultura : hoy podemos hablar directamente del malestar del ser.
 
Nuestra patria está donde hacemos nuestra obra: nuestra matria está donde hacemos el amor : nuestra fratria está donde nos hacemos humanos.
 
El hombre posmoderno ya no es prometeico : no se promete robar el fuego divino, sino que roba sin rubor el necio fuego de otros humanos (pero lo que roba es humo).
 
El hombre : esa mezcla de la inspiración más lata y la indigencia más baja, de la interioridad más honda y del más hondo abandono, de la inteligencia más sutil y del más burdo entender, del amor más sublime y del odio más subliminal.
 
La peligrosidad de poseer la razón o la verdad : por eso predico el sentido.
 
La aforística comparece cuando ya no podemos explicar la realidad : es la hora de su implicación incisiva.
 
La religión coloca junto al conocimiento la fe: junto a la memoria, la esperanza: y junto a la voluntad, la caridad.
 
En Kant la felicidad no es un ideal de la razón sino de la imaginación : con ello está dicho casi todo de la razón y de la imaginación.
 
No picaré en el cebo de la vida, turbio nombre que Dios puso a la muerte (Francisco Rico)
 
La ceguera crece con la Ilustración: ya no conoce el poder de las tinieblas (E. Jünger)
 
Tiene sentido aquello que siente nuestro corazón y consiente nuestra alma : todo sentido es anímico o humano.
 
El filosofar proviene de Aristóteles de la admiración por lo real: pero en Heidegger procede de la angustia existencial, que E. Trías traduce como vértigo o suspensión (suspense) : yo mismo hablaría de la vivencia de la desimplicación, o extrañamiento en el mundo.
 
Los pies del caminante son sagrados: las manos del obrero son sagradas: el corazón del amante es sagrado : la cabeza del pensante es sagrada.
 
Vivir es sufrir : sobrevivir es hallarle sentido al sufrimiento (G. W. Allport)

 


 

EMIL CIORAN

 

El órgano expresa el estremecimiento interior de Dios. Comulgando con sus vibraciones nos autodivinizamos, nos desvanecemos en Él.

Job, lamentaciones cósmicas y sauces llorones... Llagas abiertas de la naturaleza y del alma... Y el corazón humano – llaga abierta de Dios.

El cristianismo entero no es más una crisis de lágrimas, de la que sólo nos queda un regusto amargo.

Preocuparse por la santidad : combatir la enfermedad con la enfermedad.

¿Poseeré la suficiente música dentro de mí como para no desaparecer jamás? Hay adagios tras los que no puede uno ya pudrirse.

Únicamente los éxtasis sonoros me producen una sensación de inmortalidad. Hay días intemporales en los que somos víctimas de reminiscencias de no se sabe qué más allá. Afligirse a causa del tiempo es entonces inconcebible.

Hay quien se pregunta aún si la vida tiene o no un sentido. Lo cual equivale a preguntarse si es o no soportable. Ahí acaban los problemas y comienzan las resoluciones.

Creer en al filosofía es un signo de buena salud. Lo que no lo es, es ponerse a pensar.

Dios se instala en los vacíos del alma. Se le van los ojos tras los desiertos interiores, pues al igual que la enfermedad, se arrellana en los puntos de menor resistencia.

Sin ese presentimiento de la noche que es Dios, la vida sería un crepúsculo cautivador.

La mística es una irrupción de lo absoluto en al historia. Al igual que la música, ella es el nimbo de toda la cultura, su justificación última.

Cuando escuchamos a Bach, vemos germinar a Dios. Su obra es generadora de divinidad.

El Eclesiastés es un muestrario, una revelación de verdades a las que la vida, cómplice de todo lo que es “vano”, resiste encarnizadamente.
 

Ser moderno es chapucear en lo Incurable.

Se extiende tanto la muerte, tanto lugar ocupa, que ya no sé dónde morir.

El error de la filosofía consiste en ser demasiado soportable.

El escéptico quisiera sufrir, como los demás, por las quimeras que hacen vivir. No lo consigue, es un mártir de la sensatez.

Para iniciarse en la tristeza, en la artesanía de lo Indefinido, algunos tardan un segundo, otros una vida.

Con frecuencia me he retirado a ese desván que es el Cielo, con frecuencia he cedido a la necesidad de asfixiarme en Dios.

Durante tres siglos, España guardó celosamente el secreto de la Ineficacia; sin haberlo usurpado, habiéndolo descubierto por sus propios medios, por introspección, ese secreto lo posee hoy todo Occidente.

El gran pecado del cristianismo es haber corrompido el escepticismo. Un griego jamás hubiera asociado el gemido a la duda. Retrocedería horrorizado ante Pascal y más aún ante la inflación del alma que, desde la época de la Cruz, desvaloriza el espíritu.

El secreto de un ser coincide con los sufrimientos que espera.

El gran crimen del Dolor es haber organizado el Caos, haberlo convertido en universo.

Cuando rozo el Misterio sin poder reírme de él, me pregunto para qué sirve esa vacuna contra el absoluto que es la lucidez.

En las fronteras del ser :”Nadie sabrá nunca todo lo que he sufrido y sufro, ni siquiera yo mismo.”

Sin el imperialismo del concepto, la música habría sustituido a la filosofía: hubiéramos conocido entonces el paraíso de la evidencia inexpresable, una epidemia de éxtasis.

Sin Bach, la teología carecería de objeto, la Creación sería ficticia, la nada perentoria.

¡Qué son todas las melodías al lado de la que ahoga en nosotros la doble imposibilidad de vivir y morir...!

El infinito actual, la paradoja para la filosofía, es en la realidad, la esencia misma de la música.

La música, sistema de adioses, evoca una física cuyo punto de partida no serían los átomos sino las lágrimas.

Todas las calamidades – revoluciones, guerras, persecuciones – provienen de un equívoco inscrito sobre una bandera.

¿El final de la historia, el fin del hombre? ¿Es serio pensar en ello? Son sucesos lejanos que la Ansiedad – ávida de desastres inminentes – desea a toda costa precipitar.
 

 

 
 
 
Yo desconfío de los sistemáticos y me aparto de su camino. La voluntad de sistema es una falta de honestidad.
 
Las cosas grandes exigen que se calle acerca de ellas o que se hable de ellas con grandeza, es decir, con inocencia - cínicamente.
 
La capacidad de alegría se atrofia cuando uno quiere ser igual que los otros.
 
No son pocos los que no encuentran su corazón hasta que no han perdido - su cabeza.
 
El enfermo tiene a menudo más sana su alma que el sano.
 
Los poetas carecen de pudor con respecto a sus vivencias : las explotan.
 
Kant, una cabeza fina, un alma pedante.
 
La exigencia de ser amado es la máxima arrogancia.
 
Alguien que piense con libertad recorre anticipadamente la evolución de generaciones enteras
 
Las mujeres han sido tratadas hasta ahora por los hombres como pájaros que, desde una altura cualquiera, han caído desorientados hasta ellos: como algo fino, más frágil, más salvaje, más prodigioso, más dulce, más lleno del alma, - como algo que hay que encarcelar para que no se escape volando.
 
Se paga caro el llegar al poder : el poder vuelve estúpidas a las personas...
 
En estado de odio las mujeres son más peligrosas que los hombres; primero de todo, porque no son frenadas en sus sentimientos hostiles una vez excitados, por ninguna consideración de equidad y dejan crecer tranquilamente su odio hasta las últimas consecuencias; y luego, porque tienen práctica en eso de encontrar puntos débiles (que todo ser humano, todo partido tiene) y en hurgar allí dentro; para lo cual les presta magníficos servicios su entendimiento, afilado como un puñal (mientras que los hombres, a la vista de las heridas, se contienen y a menudo se vuelven magnánimos y conciliadores).
 
Cada pueblo tiene su tartufería propia y la denomina sus virtudes.- Lo mejor que somos, eso no lo conocemos – no podemos conocerlo.
 
El hombre antiguo, cuando leía – esto ocurría bastante raramente – lo que hacía era recitarse algo a sí mismo, y desde luego en voz alta; la gente se asombraba cuando alguien leía en voz baja y se preguntaba a escondidas por las razones de ello.
 
El mejor medio de acudir en ayuda de gente apocada y de tranquilizarla consiste en elogiarla con decisión.
 
El talento de no pocas personas parece menor de lo que es porque siempre se propusieron tareas demasiado grandes.
 
La espiritualización de la sensualidad se llama amor.
 
La desgracia de los escritores agudos y claros está en que se los toma por superficiales y en consecuencia no se les dedica mucho esfuerzo : y la suerte de los escritores no claros, en que el lector les dedica mucho esfuerzo y atribuye a la bondad de ellos la alegría que a él le produce su propio celo.
 
El mejor autor es el que se avergüence de convertirse en escritor.
 
Nos equivocaremos pocas veces si atribuimos las acciones extremas a la vanidad; las mediocres, al hábito; las mezquinas, al miedo.
 
Para que haya arte, para que haya algún hacer y contemplar estéticos, resulta indispensable una condición fisiológica previa : la embriaguez.
 
La voz humana es la apología de la música.
 
El oído, órgano del miedo, ha podido desarrollarse con la riqueza con
 
El que odia o desprecia la sangre extraña no es aún un individuo, sino una especie de protoplasma humano.
 
Fueron amigos, pero han de serlo, por ambos cabos deshicieron al mismo tiempo el nudo de la amistad, el uno porque se creía demasiado desconocido. ¡Y ambos se engañaban! - pues ninguno de ellos se conocía suficientemente a sí mismo.
 
Será habitualmente un buen escritor de cartas quien no escribe libros, piensa mucho y vive en insuficiente compañía.
 
De niño es cuando más distante del animal está el ser humano, cuando más humano es su intelecto. A los quince años, con la pubertad, se acerca un paso al animal; y otro más, con el sentido de la propiedad de los treinta años (la línea intermedia entre la holganza y la avidez). A los setenta años se pierde a menudo también el pudor; después el septuagenario se nos presenta como una bestia sin velos : se basta mirar sus ojos y su dentadura.
 
Cada vez se necesita menos fuerza física : con inteligencia se hace trabajar a las máquinas, el ser humano está volviéndose más poderoso y más espiritual.
 
Si queremos ser alguna vez un personaje hemos de honrar también nuestra propia sombra.
 
Para vivir sólo es preciso ser un animal o un dios – dice Aristóteles. Falta el tercer caso : hay que ser ambas cosas – un filósofo.
 
Los padres y los hijos se tratan entre sí con mucha más indulgencia que las madres y las hijas.
 
Mientras somos jóvenes y aún no estamos seguros de nosotros mismos, no es pequeño el peligro de que los científicos nos quiten el gusto por la ciencia – o los artistas, por el arte – o nosotros mismos, por la vida.
 
Dovstoieski, el único psicólogo, dicho sea de paso, del que yo he tenido algo que aprender.
 
Procurarse las ventajas de un difunto – nadie se preocupa de nosotros, ni en favor ni en contra. Imaginarse separado de la humanidad, desaprender los deseos de todo género: ¡y aplicar a la contemplación todo el exceso de fuerza! ¡Ser el espectador invisible!
 
¿ De dónde surgen las pasiones repentinas de un varón por una mujer, las pasiones hondas, entrañables? De lo que menos, de la sola sensualidad; pero cuando el varón halla juntos en una sola criatura el desamparo, la debilidad y, a la vez, la altanería, en su interior es como si su alma quisiera desbordarse : queda conmovido y ofendido en un mismo instante. En ese punto brota la fuente del gran amor.
 
No he conocido personas que inspiren tanto respeto como los filósofos griegos.
 
Quedarse quieto, tendido, y pensar poco es el medicamento más barato para todas las enfermedades del alma, y, si ponemos buena voluntad en ellos, va volviéndose más agradable a cada hora que se lo emplea.
 
Cuanto más alegre y libre va haciéndose el espíritu, tanto más pierde el ser humano la carcajada ruidosa; en cambio, le brota constantemente una sonrisa espiritual, señal de su asombro por las innumerables amenidades ocultas de la buena existencia.
 
En vez de desear que los otros nos conozcan tal como somos, deseamos que piensen de nosotros lo mejor posible; anhelamos, por tanto, que los otros se engañen con respecto a nosotros : es decir, no estamos orgullosos de nuestra unicidad.
 
 
Ahí hay un lector; no nota que estoy observándolo. Lo conozco hace tiempo – una cabeza inteligente : el ser leído por él no perjudica. - ¡Pero si está completamente cambiado! ¿Soy yo el que lo cambiado!

 

  


 

ELIAS CANETTI

 

El proceso de escribir tiene algo de infinito. Aunque se interrrumpa cada noche, la escritura como actividad es una sola y revela su máxima autenticidad cuando entra en escena sin recurrir a ningún tipo de artificio.

Un hombre que crezca en el curso del día y al acostarse sea un gigante. Por la mañana se despierta muy pequeñito ̶ se ha reducido mientras dormía ̶ y vuelve a empezar su crecimiento diario.

Las ideas de los filósofos tiene algo de truco ilusionista. Muchas cosas desaparecen para que, de pronto, haya algo en la mano.

La primera condición previa para que existiera sería que unos mismo planteara sus preguntas y no se limitara sólo a responder. Las preguntas ajenas distorsionan, uno se acomoda a ellas, acepta palabras y conceptos que debería evitar pese a quien pese.
Sólo se deberían usar palabras que se hayan cargado de un sentido nuevo.

Quien está obsesionado por la muerte, por ella se hace culpable.

Intenta hablar del futuro, se siente un chapucero y enmudece.

Advirtió el efecto de sus palabras y perdió el habla.

Alguien que, solo, fuera invencible, pero al que sus aliados debilitasen.

Se pasa dos días a la semana sin periódicos, y hete aquí que todo sigue como ahora.

Podría ser que Dios no duerma, sino que se mantenga oculto por miedo a nosostros.

Unamuno me gusta : tiene los mismos malos atributos que conozco por mí mismo, pero jamás se le ocurriría avergonzarse de ellos.

Se consideraba inteligente porque al día siguiente pensaba de otro modo.

El éxito es el espacio que uno ocupa en el periódico. El éxito es la desvergüenza de un día.

El espíritu vive del azar, pero ha de echarle mano.

Un país en el que los hombres estallaran con un breve chasquido. Luego desaparecerían sin dejar huellas, ni un solo resto.

Sé que no he hecho nada. ¿De qué sirve decirse que muchos ni siquiera saben esto de sí mismos.

Se puede no ser absolutamente nada, se puede haber fracasado de la manera más deplorable, y, sin embargo, servir de algo siendo consecuente con una sola cosa.

Lo quiera o no , el que se explora a sí mismo acaba explorando todo lo demás. Aprende a verse, pero de pronto, si es que ha sido honesto, aparece lo demás y resulta tan rico como él mismo lo era, y en última instancia más rico.

Cada vez con más frecuencia se descubre a sí mismo pensando que no hay salvación para la humanidad. ¿ Será acaso un intento por quitarse de encima la responsabilidad?

Esta inquebrantable sensación de perdurar, no menguada por ninguna muerte, ninguna desesperación, ninguna pasión por los otros, mejores (Kafka, Walser): no logro hacerle frente. Sólo puedo registrarla con repulsión.

Los profetas sienten la amenaza de los hombres por Dios, que les parece justiciero. Hoy que los hombres se amenazan a sí mismos, los profetas se confunden.

Cada cual tiene que enfrentarse de forma totalmente nueva a la muerte. Aquí no hay normativa alguna que pueda adoptarse.

¿ Por qué sólo seré yo mismo en el miedo? ¿ Habré sido educado para el miedo? No me reconozco sino en él. Una vez superado, se vuelve esperanza. Pero es miedo por otros. He querido a la gente por cuya vida he temido.

Una fe que no conozca ningún cielo, para la cual el cielo aún no haya sido arrancado de la tierra.

Entiendo perfectamente que alguien se odie. Lo que no entiendo es que alguien se odie a sí mismo y a los demás. Si se odiara de verdad ¿no debería aliviarlo el hecho de que ellos no sean él?

Hay que emplear el elogio en reconocer lo que no se es.

Imaginar una forma de desaparecer que sojuzgue a la muerte.

Quien se ha abierto demasiado pronto a la experiencia de la muerte, jamás podrá cerrarle otra vez sus puertas; una herida que acaba siendo una especie de pulmón a través del cual se respira.

Se ha refugiado en Dios. Es allí donde más le gusta sentir miedo.

Volverse impreciso, ocultar la opinión propia, decirlo todo aproximadamente, degenerar en oráculo.

Por temor a posibles complicaciones se quedó analfabeto.

A veces tiene la impresión de llevar ojos falsos, colocados por Dios.

Cuando leo palabras en este idioma, para mí nuevo, mis propias palabras se llenan de frescura y energía. Los idiomas encuentran su fuente de la eterna juventud unos en otros.

Escribir hasta que, en la dicha de la escritura, uno deje de creer en su propia desdicha.

Hace del miedo una esperanza. Impostura o mérito de escritor.

Durante todo un año no utilizó un solo adjetivo. Su orgullo, su mérito.

El último árbol, una idea tan angustiosa como el último hombre.

Montaigne, el afirmador del “yo”. “Yo” como espacio, no como posición.

Echa al vuelo la vieja campana : Dios. Pero ¿ son mejores las grandes campanas nuevas?

¡ Cuánto has envejecido para llegar a la incertidumbre ! Y eso que tampoco es la clara epokhé de los escépticos; tu incertidumbre es negra.

Piensa mucho. Lee mucho. Escribe mucho. Expresa tu parecer sobre todo, pero callando.

Que uno se irá realmente y no habrá pasado nada, y que uno no ha hecho nada y sólo ha entrevisto a ratos lo que hubiera debido hacer.

Registrar el momento en el que uno se resigna a la muerte.

Solamente es feliz cuando lee, Más feliz es todavía cuando escribe. Pero el colmo de su felicidad consiste en leer algo que aún no sabía.

Ningún poema puede ser la verdadera imagen de nuestro mundo. La verdadera, la aterradora imagen de nuestro mundo es el periódico.

Estuvieron a punto de matarlo : con la palabra “éxito”. Pero él la cogió en sus manos con gesto decidido y la rompió.

Conocer el número de pasos que nos han sido asignados desde un principio. El número de palpitaciones y de alientos. El número de mordiscos.

¿Por qué te enorgullece realmente tanto el que la muerte no se aparte de tus pensamientos? ¿Te ves acaso a ti mismo más auténtico o más valiente? ¿Es ésta tu forma de ser soldado : sin aceptar órdenes, pero vestido con una especie de uniforme que es del de todos y del que hasta ahora nadie ha sido capaz de deshacerse? ¿Tendrías que pensar en la muerte si hubiera uno solo que hubiese escapado de ella?

Ya no me irrita el final feliz del cuento : lo necesito.

No se sabe nada, pero se coquetea con ello hasta dar la impresión de que se tiene una gran sabiduría oculta.

La astucia de olvidar : de todo ello ha de salir algo mejor.

Llega una etapa, en la vejez, en que mentalmente sólo se pueden dar dos pasos atrás y dos adelante- Llamémosla la etapa del área reducida. Pero incluso esta etapa puede ser fecunda para alguien que previamente haya cazado en grandes cotos.

“Emli n mfas”... “Señor de la respiración”, uno de los nombre de Dios entre los tuaregs.

El dolor de hablar. Hablas como a las puertas de ti mismo.

Ese truco de hacer provisión de lecturas para los siglos venideros.

Ha aumentado su indefensión ante la muerte. La fe con la cual se comprometió no era ninguna protección. No le estaba permitido protegerse. Pero es que había otros ahí, con él. ¿Acaso no los protegió también a ellos? ¿Cómo es que casi todos han caído y él aún sigue en pie? ¿ Cuál es la relación secreta y vergonzosa que él desconoce?

“Una uva que ve a otra, madura.”
Refrán bizantino

“Su rostro irradiaba la misma mezcla de seriedad y dulzura cuando contaba, extasiado, cómo una vez tuvo entre sus manos una golondrina, el miró los ojos y, al hacerlo, tuvo la impresión de haber mirado el cielo.”
Wasianski : Immanuel Kant en sus últimos años de vida

Juan Rulfo : ”Un muerto no muere. El día de los difuntos la gente habla con él y le da de comer. La viuda engañada se dirige a la tumba de su difunto esposo, le echa en cara sus adulterios, lo insulta, lo amenaza con vengarse. La muerte en Mexico no es sagrada ni es extraña. La muerte es lo más cotidiano que hay”.
...
̶¿Y qué siente usted, señor Rulfo, cuando escribe?
̶Remordimientos de conciencia.

Lo más difícil para el que no cree en Dios : que no tiene a nadie a quien poder agradecerle. Más aun que por el propio desamparo, uno necesita un Dios para darle las gracias.

Nadie entiende el trabajo preliminar, subterráneo, de la ira.

La forma de “Masa y poder” llegará a ser fuerte. De haberlo continuado, hubieras destruido este libro con tus esperanzas. Tal como está ahora, obligas a los lectores a buscar sus propias esperanzas.

Temor de Dios : se ha convertido en el temor de Dios ante nosotros, y es tan grande que Él se mantiene oculto y nadie sabe dónde localizarlo. Teme la cara insolente del hombre y que éste, su criatura, le pase con toda confianza un brazo por el hombro y lo tranquilice a Él, su creador. “No tengas miedo, que aquí estamos nosotros, tus criaturas te protegerán.”

Llegó a casa. Todo estaba en su sitio. La mesa se había disuelto. Se sentó y escribió en el aire.

El paranoico no está de camino en ningún sitio. Todo lo exterior acaba formando parte de su laberinto interior. No puede escapar a sí mismo. Se pierde, sin olvidarse.

¿Quién no hubiera aprendido a polemizar en la escuela de Karl Kraus? Sin embargo, en los más profundo de mi ser aborrezco la polémica. No me gusta disputar. Escucho al otro. Expongo mi causa. Pero que el otro y mi causa luchen, no, es lo último que deseo. La lucha tiene para mí algo de indecoroso.

La culpa de sobrevivir que tú siempre has sentido.

Te comportas como si desde los presocráticos y los chinos no hubiera habido nada.
Los viejos, que saben cada vez menos, pero con dignidad.

“Me muero de sed, dame de beber de las aguas de la memoria.”
Órfico

Se siente creativo cuando dice ”dios”.

Un país en el que la gente camina cabeza abajo cuando hace alguna maldad.

Hastío de las propias cosas, que no por eso han de ser malas, sino sólo
demasiado conocidas.

Quizás nadie haya dudado del hombre tan profundamente como tú. Quizás por ello tenga tanto peso tu esperanza.

Puesto que desde muy antiguo, desde siempre, los chinos han sido nuestro modelos en el arte de vivir, resulta tanto más doloroso ver cómo ahora imitan nuestro ejemplo. Al final, cuando nos alcancen, habrán perdido todas las ventajas que nos llevaban.
 

Del "Libro de los muertos" (inédito)

Cuanto más muere, más se muestra él amante del orden.

Él había enmudecido, sin duda, sin duda, pero siguió viviendo alos escondido en libros.

Idea de que todo es una hora demasiado tarde.¿También la muerte?

Él mantiene animales para morir, cuando llegue el momento, ofrendará alguno.

Él no tiene ningún nombre. Él nunca lo ha pronunciado. Pero lo sabe.

A qué edad ha llegado es algo que quiere saber de todos, y para saberlo con seguridad, debe convertirse en un asesino.

Estrellas de muertos

¿Se le puede tomar el mal a alguien por mor de que ha muerto? ¿Y por qué no han muerto los hombre? Se le puede tomar a mal por qué ha matado.

Perturbaciones desde la posteridad.

Su reloj se detuvo, su corazón siguió palpitando.

Morir por un niño.

Desparecer y no ser encontrado. Gran tentación.

Desde que sabe que va a morir, no mira ya a nadie a la cara.

Aplazar la hora, él aún tiene que conocer esa hora determinada.

Tantos mitos que le quedan aún por leer ¿lo ayudarán a conseguir una prorroga?

Desaparecer más sagazmente.- Ejercicios vanos.

Él abjuró de sí mismo y murió.

¿Ha vivido aquel por cuya vida nadie se ha preocupado?

Cuán muerto está alguien. Cuándo determinarlo.

Él no suelta. Desde que los asesinaron. No suelta.

¿Puede el miedo a la muerte de otros ser tan grande que uno se desee la muerte?

 


 

FERNANDO PESSOA

La mayor acusación contra el romanticismo no se ha formulado todavía : es la de que representa la verdad interior de la naturaleza humana. Sus exageraciones, sus ridiculeces, sus poderes varios de conmover y seducir, residen en que es la figuración exterior de lo que hay más adentro en el alma, más concreto, visualizado hasta imposible, si el ser dependiese de otra cosa que no fuese el Destino.

Pienso a veces, con un deleite triste, que si un día, en un futuro al que ya no pertenezca yo, estas frases que escribo durasen con loor, tendré por fin gente que me “comprenda”, los míos, la familia verdadera para en ella nacer y ser amado. Pero, lejos de ir a nacer en ella, habré muerto hace mucho. Seré comprendido sólo en efigie, cuando el afecto ya no compense a quien murió del desafecto que sólo tuvo cuando estaba vivo [...] Sólo a los muertos sabemos enseñar las verdaderas reglas de vida.

He sido verdaderamente imperial mientras he soñado, y por eso nunca he sido nada. Mis ejércitos fueron derrotados, pero la derrota fue blanda, y nadie murió. No perdí banderas.

La mayoría de los jóvenes ha escogido la Humanidad como sucedáneo de Dios. Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad.

Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me he quedado, como otros de la orilla de las gentes en esa distancia de todo a que comúnmente se llama Decadencia.
 

Hay metáforas que son más reales que la gente que anda por la calle. Hay imágenes en los escondrijos de los libros que viven más nítidamente que muchos hombres y mujeres. Hay frases literarias que tienen una individualidad absolutamente.
 

Todo se me evapora. Mi vida entera, mis recuerdos, mi imaginación y lo que contiene, mi personalidad, todo se me evapora. Continuamente.
 

Soy un neurasténico con predominio del elemento histérico en la emotividad y del elemento neurasténico en la inteligencia y en la voluntad.
 

¿ Por qué expongo yo de vez en cuando procedimientos contradictorios e inconciliables de soñar y de aprender a soñar? Porque, probablemente, tanto me he acostumbrado a sentir lo falso como lo verdadero, lo soñado tan nítidamente como lo visto, que he perdido la distinción humana, falsa creo, entre la verdad y la mentira.
 

Hablar es tener demasiadas consideraciones con los demás. Por la boca muere el pez y Oscar Wilde.
 

He sido verdaderamente imperial mientras he soñado, y por eso nunca he sido nada. Mis ejércitos fueron derrotados, pero la derrota fue blanda, y nadie murió. No perdí banderas.
 

Las mujeres contemporáneas tales arreglos de su porte y de su rostro preparan, que dan la dolorosa impresión de éfimeras e insustituibles.
 

Muchas veces me ha sucedido querer atravesar el río, estos diez minutos del Terreiro do Paço a Caçilhas. Y casi siempre he tenido como timidez de tanta gente, de mí mismo y de mi propósito.
 

A mí, cuando veo un muerto, la muerte me parece una partida. El cadáver me produce la impresión de un traje que se ha dejado. Alguien se ha ido y no ha necesitado llevarse ese traje único que vestía.
 

¿Cambio de alma cómo? Descúbrelo tú.
Desde que nacemos hasta que morimos, cambiamos de alma lentamente, como de cuerpo. Consigue un medio de volver rápido ese cambio, como con ciertas enfermedades, o ciertas convalecencias, el cuerpo nos cambia rápidamente.
 

¿ Vivir sin saber lo que es la vida será vivir ?
 

Faltamos si entretuvimos (podemos morir si apenas amamos).
 

Pero si no se espera todo o casi todo, todavía se espera algo. Y cuando se pasa de la figura vista al alma hablada, no hay sin duda que esperar ingenio o vivacidad, pero hay por lo menos que contar con inteligencia, con, por lo menos, la sombra de la elevación.

 

... El sagrado instinto de no tener teorías ...

 


 

FRANZ KAFKA

El camino verdadero pasa por una cuerda que no está tendida en la altura, sino muy cerca del suelo. Parece hecha más para hacernos tropezar que para andar por ella.

Existen dos pecados capitales de los que surgen todos los demás : impaciencia y desidia. A causa de la impaciencia los hombres fueron expulsados del Paraíso; a causa de la desidia no pueden retornar. Aunque en realidad quizá sólo exista un solo pecado capital : la impaciencia. Por la impaciencia fueron expulsados y la misma impaciencia les impide regresar.

La tarea eres tú. No existen discípulos alrededor.

Los escondites son infinitos, la salvación es sólo una. Sin embargo, existen tantas posibilidades de salvación como escondites. Hay una meta y ningún camino; aquello que llamamos camino es tan sólo duda.

El ser humano no puede vivir sin una confianza duradera en que hay en él algo indestructible, aunque tanto lo indestructible como la confianza, pueden estarle ocultos permanentemente. Una de las posibilidades de expresión es la fe en un Dios personal.

En teoría existe una posibilidad de felicidad perfecta : creer en lo indestructible que hay dentro de nosotros y no aspirar a ello.

Lo indestructible es uno. Cada hombre lo es individualmente y a su vez lo comparte con los demás. De ahí la inexpugnable, inseparable relación entre los hombres. » Si aquello que fue destruido en el Paraíso no era indestructible, tampoco era decisivo. Si verdaderamente era indestructible, nuestra fe es errónea.

En la Tierra, él es una habitante libre y seguro. Está atado a una cadena suficientemente larga como para facilitarle el acceso a todos los rincones y al mismo tiempo impedirle salir de ella. También es un libre y seguro habitante del Cielo, allí está sujeto a una cadena similar. Si quiere bajar a la Tierra lo estrangula la cadena del Cielo, si pretende subir al Cielo, la de la Tierra. Y sin embargo, tiene todas las posibilidades, él lo sabe. Todavía se niega a reconocer que el error está en el primer encadenamiento.

¿Por qué nos lamentamos del pecado original? No por su culpa hemos sido expulsados del Paraíso, sino a causa del árbol de la vida, para que no nos alimentemos con sus frutos. » Somos pecadores no sólo porque hemos comido del árbol del conocimiento, sino también porque todavía no hemos probado del árbol de la vida. Pecado es la situación en que nos hallamos, independientemente de la culpa.

El hecho de que no exista nada más que un mundo espiritual nos quita la fe y nos otorga la certeza. » No es lícito afirmar que nuestra fe es insuficiente. Sólo el mero hecho de vivir implica una fe inagotable.«¿Es eso una fuente de fe? Que yo sepa, no se puede no vivir.»
«Justamente en ese “no se puede” radica la inmensa fuerza de la fe; en esa negación es donde toma forma.»