Epistolario

 

Treinta y uno de mayo de dosmil once

Queridos amigos,

 

Siempre he preferido las tabernas populares a los cenadores elegantes, los colegios públicos a las cátedras egregias, el cocido de garbanzos al foie caramelizado, los barrios a las urbanizaciones, las campas a los centros de ocio, los pueblos a las villas ilustres, las personas a los personajes. Y no sé muy bien por qué pero es así. Me incomoda el lustre y la riqueza, la pompa y el boato. No negaré que me gustaría tener más capital y vivir toda mi vida tumbado en un buen sofá pero eso no es óbice ni cortapisa para mis afirmaciones anteriores. Y por qué os cuento todo esto, pues no lo sé a ciencia cierta pero os juro que me apetecía.

 

Aprovecho este trastorno inicial para comunicaros oficialmente que ya tenemos alojamiento (reservado y avalado) para nuestra salida ordinaria de Setiembre (desde el viernes 2 al domingo 4). Nadie nos podrá echar, zarandear o ningunear. Podremos leer, escribir, gritar y hasta copular sin restricción. Enhorabuena, amigos.

 

Es curioso como varían las modas lingüísticas en lo que llaman mass media. No hace demasiado abundaba el dequeísmo, el a nivel de o en base a, también encontrábamos encimas suyos o contra mas grande mejor siempre aliñados con laísmos y leísmos de toda condición. Pero últimamente se escucha con profusión el demostrativo -adjetivo- en vez del pronombre para evitar la repetición. Así, se escucha: "proliferan las acampadas de indignados por toda España. Jóvenes y no tan jóvenes participan en esas acampadas..". No sería mejor decir participan en ellas. Molestan los pronombres.

 

Y para terminar este desvarío, un poquito más de Juan Ramon. Un poema de esos de revelación. Un hombre solo lo es porque va a morir, todo lo demás son milongas.
Claro que decirlo como lo hace el de Moguer, complicado.

 

Yo no seré yo, muerte,
hasta que tú te unas con mi vida
y me completes así todo;
hasta que mi mitad de luz se cierre
con mi mitad de sombra
-y sea yo equilibrio eterno
en la mente del mundo:
unas veces, mi medio yo, radiante;
otras, mi otro medio yo, en olvido-.

Yo no seré yo, muerte,
hasta que tú, en tu turno, vistas
de huesos pálidos mi alma.

 

 

Con cariño,

 

J.
 


 

Veintiseis de mayo de dosmil once

Queridos amigos,

Acabo de oír que Carme Chacon renuncia a ser la candidata antiRajoy por lealtad al partido. Qué cosas, amigos. Pero yo no me he acercado por estos andurriales para hablar de Chacon, ni siquiera de política, sino de recuerdos como ya os amenacé.
Estaba yo en labores confidenciales, ojeando un librillo de poemas que suelo frecuentar en esos momentos de reflexión profunda cuando me encontré de frente con el poema que os copio debajo. Un precioso romance juanramoniano que refleja de manera inmejorable el asunto del poder de la memoria, olvidar y recordar o incluso recordar olvidadamente. Ya el comienzo es embaucador "Recuerdo que cuando niño", un comienzo de los que emocionan y emplazan para disfrutar. "iba yo siempre contento" "como mi alma sereno", valores que recordamos de nuestra infancia, la alegría, la serenidad de una mente abierta y nunca ocupada por pecios inútiles. "no veía en su ignorancia/mi inocente pensamiento/otro mundo más hermoso/que aquel mundo de mi pueblo" y así es exactamente como lo cuenta Juan Ramon. Pero un día regresas, te haces mayor, asumes un futuro finito y sucio te encuentras con que los arboles son mármoles y tu pueblo se cubre de orín y mugre "me pareció un cementerio/en su mezquina presencia"... "en que soñaba un mundo/como el mundo de mi pueblo".
Y concluye pidiendo, implorando un olvido redentor que no existe o que al menos él no conoce "encerrar el pensamiento/en su cárcel de ignorancia". Acaba con tres octosílabos desesperanzados "quien pudiera ver de nuevo/el mundo más sonriente/en el mundo de mi pueblo". Encontrar la alegría en el alma de cada cual, la alegría que desbordaba por todos los poros de los habitantes de Ithaca, de un mundo imaginario que quizá pudiera acampar en los duros adoquines de la puerta del Sol.

Con cariño,

J.

Recuerdo que cuando niño
me parecía mi pueblo
una blanca maravilla,
un mundo mágico, inmenso;
las casas eran palacios
y catedrales los templos;
y por las verdes campiñas
iba yo siempre contento,
inundado de ventura
al mirar el limpio cielo,
celeste como mi alma,
como mi alma sereno,
creyendo que el horizonte
era de la tierra el término.
No veía en su ignorancia
mi inocente pensamiento,
otro mundo más hermoso
que aquel mundo de mi pueblo;
¡qué blanco, qué blanco todo!,
¡todo qué grande, qué bello!

Recuerdo también que un día
en que regresé a mi pueblo
después de largos viajes,
me pareció un cementerio;
en su mezquina presencia
se agigantaba mi cuerpo;
las casas no eran palacios
ni catedrales los templos,
y en todas partes reinaban
la soledad y el silencio.
Extraña impresión sentía
buscando en mi pensamiento
la memoria melancólica
de aquellos felices tiempos
en que no soñaba un mundo
como el mundo de mi pueblo.

¡Cuántas veces, entre lágrimas
con mis blancos días sueño,
y reconstruyo en mi mente
la visión de aquellos tiempos!

¡Ay!, ¡quién de nuevo pudiera
encerrar el pensamiento
en su cárcel de ignorancia!,
¡quién pudiera ver de nuevo
el mundo más sonriente
en el mundo de mi pueblo!
 


 

Veintidos de abril de dosmil once

 

 

Queridos amigos,

Hace algun tiempo cuando los móviles empezaron a proliferar y todo el mundo se sentia en la obligación de disponer de uno, aunque no lo necesitara, alguien, quizá un humorista, bautizó ese curioso aparatito con el nombre de "mancuentro". Evocaba las situaciones habituales en las que se manifestaba el adminículo: un individuo habitualmente con gorra que pegado al telefonillo y a voz en grito informaba:

"M´ancuentro aquí en la estación de San Gines y m´e dicho voy a llamar a Genaro a ver que cuenta...".

Pues bien yo m´ancuentro en Zaragoza en un estadío cercano a la felicidad. Dispongo de un sofá con mi nombre y con la forma de mi cuerpo grabada a fuego, un taburete donde coloco los libros de turno, un hueco para situar la cerveza sin temor a que se vierta y la televisión al fondo por si entrara algo de sueño. Que mas se puede pedir. Sí, ya sé pero eso está fuera de mis modestas posibilidades. Eurípides, Josefina Aldecoa y Saroyan descansan ahora mismo sobre el taburete que os decía.
Pero para que no penséis que todo es "dulce far niente" tambien tengo programadas dos actividades culturales de primera magnitud: concierto de Staci Collins en el Hispano (Staci es una cantante country de las que tocan la armónica y guitarra acustica, voz rasgada y unos ojos que te rasgan. El Hispano es un cafe pub de esos que llaman de ultima oportunidad que se llena de putones de pago y de afición a partir de las 2 de la mañana y que por lo visto tiene veleidades culturales en horarios infantiles) y una visita a la catedral de Tarazona recientemente restaurada y considerada una de las joyas del mudejar (35 años les ha llevado al obispado aragones acabar con la obra de adecentar la seo turiasonense).

He leido que ganó el Madrid la final de copa y que ha acabado con el dominio de los culés. Tambien he visto a Shakira llorando por la mala fortuna de su novio, el central catalán Gerard Piqué (lágrimas de cocodrilo parecían como las de la lluvia sevillana) y me he dicho que buen rollo tiene el futbol que crea historias para relatos. Imaginaros al pobre Gerard destrozado sobre el campo de juego, arrasado en lágrimas recien derrotado en la final de la copa del Rey de España (por ser malvado, dicen que dijo que ganaría a los españolitos merengones la copa del rey de su país.
El lo ha negado. Lo está investigando Garzon por instancias de Rajoy). Decía que el bueno y apolíneo Gerard yacía arrasado sobre el campo de Mestalla por el mal fario.
Shakira lo ve y no puede resistirlo. Se aproxima eludiendo agilmente todos los cordones policiales con un simple golpe de pestañas y sujeta dulce pero firmemente la tonsura del central, le levanta la cabeza y la enfila a su zona pectoral, introduciendo tiernamente la nariz del atleta en su intersticio tetil. El bueno de Gerard aspira todos los efluvios estimulantes que de esa cueva se desprenden y en un tiempo infinitesimal para el futbolista y eterno para los testigos que dabamos cuenta de tan sobrecogedora estampa, Gerard levantó la cabeza, sin una lagrima y con la mirada perdida en un lugar paradisiaco y desconocido del que volvió enseguida para afirmar que estaba prepardo para derrotar a las hordas merengues de ese Cristiano ateo en la proxima ocasión que se presentase que por lo visto sería en breve por una cosa llamada Champions Luis. Y luego que digan que el futbol no enriquece la cultura patría...

Con cariño

J.

PD: No me olvido de la ilusión de la República (la segunda) española

 



Veinte de abril de dosmil once

 

Queridos amigos,

Semana esta que se avecina de penitencia y contrición en la que la muerte está más presente que nunca en calles y campos. Me dan miedo esas tallas retorcidas de un Cristo negro (como el de Caceres), son bellas, sí, pero me desasosiegan. También lo hacen las antorchas, las vestimentas, los tambores y las bombardinos. Como Machado preferiría el Jesus que anduvo por los mares, ese que anuncian que venció a la muerte, la de las antorchas y timbales. Todo esto me amosca y me pone mustió y hete tú aquí que abro un librito de poemas que frecuento y me detengo -vaya usted a saber porque extrañas coincidencias austerianas-  con el poema que aquí debajo os estampo del poeta sevillano:

Palpita un mar de acero de olas grises
dentro los toscos murallones roídos
del puerto viejo. Sopla el viento norte
y riza el mar. El triste mar arrulla
una ilusión amarga con sus olas grises.

El viento norte riza el mar, y el mar azota
el murallón del puerto.
Cierra la tarde el horizonte
anubarrado. Sobre el mar de acero
hay un cielo de plomo.

El rojo bergantín es un fantasma
sangriento, sobre el mar, que el mar sacude...
Lúgubre zumba el viento norte y silba triste
en la agria lira de las jarcias recias.

El rojo bergantín es un fantasma
que el viento agita y mece el mar rizado,
el tosco mar rizado de olas grises.

El mar, una muerte en la que acaban todos los ríos, todas las vidas, incluso la lira de los poetas, agrias por no saber qué contestar al viento norte, triste. Un mar tosco, gris, triste, fantasma sangriento sin esperanza. Bellas silvas de un poeta solo y eternamente inseguro.

Lo que es el azar, suelto el libro algo mohino y suena una hermosísima canción de Mayte Martin (que os recomiendo encendidamente) con letra de Manolo Alcantara (os la pego debajo) que me sacude y me reconforta. "Ese en el que pienso siempre" principalmente durante esta semana de capirotes y trompetas.

Con cariño

J.

PD: se nos escapó el aniversario de la Republica sin un triste ripio. Prometo reconvenirme y enmendarme.

 

No pensar nunca en la muerte
y dejar irse las tardes
mirando como atardece

Ver toda la mar de frente
y no estar triste por nada
mientras el sol se arrepiente

Y morirme de repente
el día menos pensado
ése en el que pienso siempre
 



 

 

Rafael Barrett

Catorce de abril de dosmil once

 

Queridos y lejanos amigos del Epistolario pasado :

 

He echado una ojeada a nuestros Multiautor y un ramalazo de nostalgia me ha quebrado el ánimo. Hemos perdido las cartas del pasado que hacían de "Tuenti" y "Facebook" litero-comunitario. El Presidente permanece callado a pesar del tiempo extra del que disfruta debido a su insomnio. El Profesor atiende a su negociado de clientes no siempre satisfechos y alineados (¿o alienados?) perdiendo poesía a borbotones en papeles y esquinas de la vida. Nuestro Secretario prepara la valija para mudarse a la montaña como a un retiro espiritual magnífico donde escribir y reflexionar para luego llenar los certámenes de relatos de sus idem. El tertulio ignoto igual de ignoto no sé si se ha enterado que hay una mujer que ha contestado al texto de la buhardilla de Barataria (¿está usted ahí, tertulio Ignoto?). Nuestros tertulianos desaparecidos no sabemos si han abandonado la Literatura o la Literatura les ha abandonado a ellos.
Y a tí GAT te doy las gracias por el libro : al comenzar a leerlo he pensado "esto promete". Han venido solos a mi mente fotogramas en blanco y negro de alguna película de Capra (!Qué bello es vivir! por ejemplo!).
Gracias por tu propuesta, sin duda puede ser el libro del año viendo que uno de nuestros habituales vencedores ha fiado su suerte al ojo de gato de Agata, un tanto amarismado.
Os saludo allá donde estuviereis, compañeros de tertulias pasadas, presentes y futuras. Sed buenos.

Saludos

El maestresala


Quince de abril de dosmil once

 

Querido Contertulios:

Contesto la amable carta del Maestresala sobre mi paisano el Sr. Barret del que no tenía referencia alguna, salvo que el ayuntamiento decidió, hace unos pocos años, ponerle su nombre al Corralón de la calle en que nací, cuando derribó todas las humildes casucas donde vivían los Pelirrojos y urbanizó, a la moderna, ese área de la Villa y quiero justificar mi desconocimiento por la poca atención que muestra Torrelavega a sus próceres, refiriendo la anécdota siguiente:

Durante mi infancia y juventud la única estatua de cuerpo entero que había, en Torrelavega, era la de Mero el Barrendero, un ¿discapacitado? que pasó su vida barriendo las calles y sonriendo a la gente.

Cuentan qué Mero fue interpelado por el alcalde, cuando se iba a jubilar, sobre que quería como regalo de despedida, a lo que Mero contestó, cachazudo:

- ¡ "Un monumento"!

El alcalde recogíó el guante y mandó fundir una estatuita, no mide más de tres cuartas de altura, que le representa con sus piernas deformes, su boina y su escoba y la instaló en un parquecillo llamado Pequeñeces para regocijo de todos los vecinos y del propio Mero, que la agradeció con algunas lágrimas.

Pero volviendo a Barret, estoy convencido de que pocos niños torrelaveguenses sabrán quien fue Don Rafael, en cambio tendrán muy claro quienes son Poti y Freire, quizás vosotros, queridos Contertulios, podráis explicarme por qué.

En cuanto al Epistolario, querido Maestresala, hace tiempo que le veo languidecer, por no decir agonizar, enfangado en el desinterés de los tertulios que dirigen sus esfuerzos a los cuadernos de bitácora informáticos y a los cantos de las sirenas oenegísticas. En lo que a mi silencio respecta, ha de saber, querido Maestresala, que no es desidia o pereza si no falta de ideas o un aturdimiento, que Goya también titulará:

"Tristes presagios de lo que
ha de acontecer".

En fin, ¡aún estoy vivo! y si no con ilusiones, al menos, con recuerdos.

Con afecto.

M.
 


Quince de abril de dosmil once

 

Queridos amigos,

Alcanzado el rellano de la escalera del piso alto, uno se vuelve posibilista o algo así. Se conforma con cosas pequeñas y despaciosas. Le basta la espuma de la cerveza un atardecer inesperado, una canción matutina que te interrumpe el incesante barrenar nasal y te recuerda no se qué aroma tenaz, que te sonrían sin razón, que cuenten con tu presencia sin merecerlo, un adjetivo luminoso o un verbo donde debía
y entre otras muchas aun más pequeñas que estas que os he desgranado guardo en el mas intimo doblez de mi alma la conversación literaria o de otro jaez con vosotros, amigos de libros, meriendas y pensamientos.
Es cierto que murió el multiautor (con mas gloria que pena, sostengo) y la buhardilla y la epístola semanal y las peleas plutarquistas contra murakamistas y que apenas se asoma nadie a este balcón. Pero amigos, el balcón existe, la buhardilla existe y el multiautor otro tanto y en ello y en nuestros recuerdos reside lo que realmente vale la pena. Creo.
No nos fustiguemos que ya hay cientos que disfrutan haciéndolo. No renunciemos a nada, claro que no. Seguro que nada es imprescindible quizá solo alguna palabra una tarde de sábado.
Angel Gonzalez lo explicaba como solo él podía:

Recibo
el golpe de rigor, y me incorporo.
Me toco para ver si hubo gran daño,
mas no me encuentro.
Mi cuerpo ¿dónde está?
Me duele sólo el alma.
Nada grave.

Por último, sabed que ya tenemos destino, casa y unte para nuestra excursión ordinaria, este año los días 2, 3 y 4 de Setiembre. Propongo que salgamos el viernes y aprovechemos en su plenitud el fin de semana. Este año nadie nos arrojará como si fuéramos indigentes, os lo juro. Solo me falta pergeñar los pequeños garbancitos del camino.

Con cariño,

J.


Quince de abril de dosmil once 

 

 

Estimados:
 

Muchas veces pienso que sólo las cosas pequeñas, las rutinas diarias e intrascendentes dan algo de sentido a esto que llamamos vida. Un café mientras ves pasar a los caminantes más allá de los cristales de un bar, una demorada lectura del periódico un domingo por la mañana. Una conversación telefónica inopinada a cualquier hora. El viaje en metro los sábados por la tarde hasta La granja, los saludos rituales, nuestra mesa de mármol en nuestro rincón. Son nuestras rutinas, pero las queremos. También queremos nuestros relatos semestrales, nuestras excursiones anuales, nuestras charlas fortuitas sobre un libro, un autor o el devenir de algún asunto baladí. Yo también hecho de menos el Multiautor a veces, a veces también me faltan aquellas luchas sin cuartel de las hordas plutarquistas contra la sofisticación oriental murakamista. Será la nostalgia, y que nos vamos haciendo mayores. No importa; continuamos juntos y sólo por eso merece la pena seguir.
Me ilusiono pensando en esa nueva excursión y sólo encuentro amargor en el hecho de que para entonces ya habrá finalizado el verano, pero ¿qué mejor colofón? ¡Y este año dos noches para parir cadáveres exquisitos! Desde ya mismo voto a favor.
 

Feliz noche.
R.
 

 

 



 

PERITO EN LUNAS : clases epistolares sobre poemas de Miguel Hernández

 

 

 

 

Dieciocho de marzo de dosmil diez

Queridos amigos,

se cumplen algunos años del nacimiento de Miguel Hernández y lo oigo en el parte y me acuerdo que hace varios meses que no reviso el Cancionero y Romancero de Ausencias (salvo la Elegía a Ramón Sijé, su mejor libro, el mas profundo, descarnado y sincero -aunque esto ultimo en Miguel es Perogrullo-) y voy y abro el poemario y me encuentro con esto que con cariño os reproduzco:

“Una fotografía.
Un cartón expresivo,
envuelto por los meses
en los rincones íntimos.
Un agua de distancia
quiero beber: gozar
un fondo de fantasma.
Un cartón me conmueve.
Un cartón me acompaña”

...y me pregunto porque me dejo llevar por ese río y sobre todo me pregunto porque esperar tanto...
Con cariño

J.

 

 

Veintitres de abril de dosmil diez

Queridos amigos,

esta mañana al salir del bar en el que había engullido un apetitoso desayuno (el despertador sonó a destiempo esta mañana o quizá no sonó o acaso no tengo despertador, no sé, dudo) atisbé un jovenzuelo fumándose un portentoso canuto a las 8,30h de la mañana. Pensé que hay gente que busca la evasión que producen los estupefacientes desde buena mañana y que por tanto debo colegir que no les interesa lo que están viviendo y por eso tratan de huir para flotar en esos mundos que dicen que se abren tras esos cilindros de esperanza vacía. Pensé que el cura de Ambicourt también se evadía, utilizaba la picadura de su fe en un Dios silencioso para evadirse de un mundo que no le gustaba pero al que debía amar (y acaso lo consiguió). Pensé en ambas drogas evasivas y me opté por la segunda, la de la esperanza eterna, la del sentido objetivo pero no la encontré en mi maletín así que me fui a trabajar para no pensar o para pensar en cosas inútiles. Y todo por no tener un poquito de costo.

Antes de llegar a la cafetería que os contaba escuché en la radio una noticia que relataba la concesión del premio Cervantes a Jose Emilio Pacheco y pensé, estos grandes premios son para poetas a los que no lee nadie. Es curioso. Otro tipo de canutos, me dije. Pero me pico la curiosidad una frase que la monótona voz del redactor de turno desplazado donde quiera que conceden los Cervantes, repitió hasta la extenuación, Pacheco el poeta de la cotidianeidad y busqué sus poemas en la red y he de admitir que son bellos, no sé si son cotidianos (tampoco sé que significa esa palabreja), pero son bellos. Y sino comprobadlo vosotros mismos al final de esta gris cartita.

También me gustaría conocer vuestra opinión sobre el significado del siguiente y hermético poema de Miguel Hernández. Haced un esfuerzo y desentrañadmelo, Hacedlo por mi, caros.

Primero el de Pacheco :

En el último río de la ciudad, por error
o incongruencia fantasmagórica, vi
de repente un pez casi muerto. Boqueaba
envenenado por el agua inmunda, letal
como el aire nuestro. Qué frenesí
el de sus labios redondos,
el cero móvil de su boca.
Tal vez la nada
o la palabra inexpresable,
la última voz
de la naturaleza en el valle.
Para él no había salvación
sino escoger entre dos formas de asfixia.
Y no me deja en paz la doble agonía,
el suplicio del agua y su habitante.
Su mirada doliente en mí,
su voluntad de ser escuchado,
su irrevocable sentencia.
Nunca sabré lo que intentaba decirme
el pez sin voz que sólo hablaba el idioma
omnipotente de nuestra madre la muerte.

 

Y ahora Hernández :

Monja Confitera

La gala de la luz, a lo cohete
en el poliedro de la vidriera...
Una virgen constante, confitera,
ay, sustraendo Dios, pellas comete.
Al almidón su mano da en roquete
o por lo que se riza, o por lo cera;
de primor cuando hiñe se propasa,
cuando repulga la que emula masa

Con cariño,

J.

 

 

 

Veintiseis de abril de dosmil diez

Queridos amigos,

efectivamente habéis acertado, el titulo Monja Confitera es la solución. Orihuela tiene multitud de iglesias y conventos y Hernández en la época en que escribió estas octavas, aun conservaba veleidades católicas. El cohete es la torre de la iglesia (gala de luz) la virgen constante es la monja que modela dulces y los pringa con cremas y mientras no ora aunque si labora, no sabemos si no ora porque labora o quizá prefiere labora porque el ora le desazóna en su silencio sagrado. Nuestra amiga la monja también aplica almidones a sobrepellices y roquetes, todo con un primor de claustro.
Endecasílabos ABBAABCC acentuado en la décima que resultan bellos en su arcaísmo.

Este segundo poema de Perito en Lunas de Hernández os lo ofrezco sin titulo, para que lo encontréis y lo disfrutéis en su intriga.

 

¡A la gloria, a la gloria toreadores!
La hora es de mi luna menos cuarto.
Émulos imprudentes del lagarto,
magnificáos el lomo de colores.
Por el arco, contra los picadores,
del cuerno, flecha, a dispararme parto.
¡A la gloria, si yo antes no os ancoro,
-golfo de arena,- en mis bigotes de oro!

Con cariño

J.

 

Quince de mayo de dosmil diez

Queridos amigos,

la emoción es materia humana, materia de primer nivel. Sin la emoción, el agua de la vida se emponzoñaría en meandros abandonados llenos de ambas y protozoos con la cara de Belén Esteban. En literatura la emoción acecha tras versos y estrofas. Sí amigos, la poesía nos la trae de la mano y hace que un poema hondo, verdadero equilibre el fiel de la balanza de la vida.
Sigo con mi campaña personal pro Miguel Hernández para mi el poeta de la emoción, no el poeta del pueblo y sus vientos o el poeta rojo dinamitador sino el de la emoción y sino leed este poema sencillo y hondo. Utiliza la leyenda de los Reyes Magos y sus ventanas mágicas para emocionarnos. Nada de Polifemo y Galteas o Sisifos o Ariadnas, solo los cercanos y populares Magos de Oriente. Escuché a Serrat hace unos pocos días cantar este poema y os juro que lloré.

 

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas

Como os he dicho, sigo con mi campaña pro Hernández y en concreto con Perito en Lunas (no me arredra vuestro silencio, como dijo Joe Rigoli, yo sigo). Muestra de que Hernández lejos de ser un poeta sin técnica, sin formación poética, posee un conocimiento de la poética sin discusión. Os propuse la siguiente octava para ponerle titulo, para desentrañar su mensaje. Sí amigos, acertasteis, el pecadillo de Onan, el amor propio, la masturbación se esconde detrás de ese tic-tac sordo. Una torre campanario, erecta como un refugio aislado y solitario donde uno no puede sino masturbarse como un mono. La perpendicular morena clama por sus derechos, pero no se dispone de ningún vértice de amor a mano (nunca lo suelen estar) así que toca en tal situación extrema, tocar la zambomba y magnificar en espuma y blanco, como un fino paño holandés trabajado por sabias manos (nada mas docto que las propias manos).

A un tic-tac, si bien sordo, recupero
la perpendicular morena de antes,
bisectora de cero sobre cero,
equivalentes ya, y equidistantes.
Clama en imperativo, por su fuero
con más cifras, si pocas, por instantes;

pero su situación, extrema en suma,
sin vértice de amor, holanda espuma.

 

Sigo con Perito en Lunas y os propongo el siguiente:

Sobre el patrón de vuestra risa media,
reales alcancías de collares,
se recorta, velada, una tragedia
de aglomerados rojos, rojos zares.
Recomendable sangre,enciclopedia
de rubor, corazones, sin mollares,
con un tic-tac en plenilunio,abiertos,
como revoluciones de los huertos.

Para acabar y para que veáis que los tebeos son fuentes de sorpresas y de cultura, os regalo dos apelativos que empleó Don Berrinche (del magnifico Peñarroya) para dos panolis: "Cocodilatos y Gutaperchas". Maravilloso, ¿verdad?

Con cariño,

J.

 

 

Veintiseis de mayo de dosmil diez

Queridos amigos,

 

vuelvo por aquí tras algunos viajecillos por las tierras de algunos clientes insatisfechos (ciertamente debo afirmar que no es esta una especie en peligro de extinción).
Jon me reafirmo en mi dolor. El mundo está lleno de desagradecidos pero pensé que eso no ocurría entre los apliques de nuestro templo. Me reafirmo también en que la pagina es harto mas elegante que antaño y mas fácil de navegar. Se agradecen las ilustraciones pictóricas y son muy útiles los enlaces de las propuestas.
En cuanto al poemario echo en falta a Miguel Hernández y sugiero que incluyas este poema que explicaré debajo (además del de las abarcas desiertas).
En cuanto a Barataria, coincido con Jon en la inutilidad de distribuir nuestra revista por los quioscos y librerías pero por otra parte tampoco quisiera verla arrojada por las esquinas junto a las cabezas de las gambas y colillas de cigarrillos. Cuando algo se regala, no se por qué, pero no se valora y se trata como un residuo inútil e indeseable. Mis suscriptores están contentos con la revista y reinciden en el pecado de comprármela. Reduzcamos la tirada en lo posible y procedamos a una distribución privada y cavilada.
Miguel, la autocrítica siempre es saludable pero convendría que alguna mente independiente nos ofreciera su honesta -y quizá dolorosa- opinión y a partir de ahí abrir las ventanas. El ultimo que yo recuerde emitió una opinión externa calificó Barataria como revista "de bachilleres". También ha llegado a mis oídos el apelativo "revista de friquis". La envidia que es moneda común.
Sigo con mi obsesiva sucesión de poemas hernandianos. Teníamos pendiente el siguiente:

 

Sobre el patrón de vuestra risa media,
reales alcancías de collares,
se recorta, velada, una tragedia
de aglomerados rojos, rojos zares.
Recomendable sangre,enciclopedia
de rubor, corazones, sin mollares,
con un tic-tac en plenilunio,abiertos,
como revoluciones de los huertos.

 

Lo que nos presenta en esta octava Hernández es una simple y jugosa Granada, la fruta de la fecundidad, representación del cristianismo, el poder de un soberano todopoderoso sobre un gran numero de pueblos (tantos como granos) y su color rojo simboliza la sangre de los mártires. De ahí el primer verso "patrón de vuestra risa media", se refiere a la corona que parece tener la granada y que está sobre la cara "la risa media". "Reales alcancías de collares" vuelve al sentido de soberano, que tras su dura piel guarda dentro un joyero (o alcancía) con collares de rojos zares, referencia a los mártires de la revolución rusa. Una tragedia.
La parte final del poema nos transporta al conocimiento enciclopédico que llega al hombre a través del sacrificio de los mártires con el corazón generoso "si mollares". La granada es con la luna llena un reloj abierto que revoluciona (otra referencia a la revolución rusa) los huertos.
Divertido, ¿verdad? Parece ser que la granada es algo mas que una fruta y tiene tras si mucha mitología, cristiana (la que os he explicado), romana (era la fruta de los muertos y se colocaban en su paladar granos de granadas), es una fruta dura, fría , fea, invernal y se abre y aparece toda la lozanía, toda el descaro de una fruta llena de granos rojos como joyas, como sangre, como tragedias.

De todos modos, Jon, me gusta mas el de la masturbación.

Con cariño,

J.

 

Veintinueve de junio de dosmil diez

Queridos amigos,

Caminé por insomnes andurriales eta pasada noche y tuve tiempo para pensar en la individualidad del hombre y su incompatibilidad con la generosidad, la soliraridad. Un hombre es univoco y solo en la competencia entiende su trabajo y solo en ella brotan la inteligencia y el talento. Todo ello lejos de la unidad humana. Es curioso.

Tambien lo es como se aleja el abismo que la muerte abre ante nuestros pies según envejecemos. Será que nos cansamos de soportar la vida. Creo que se lo dijo alguien a Saramago, “me canso de ser hombre”. Aprovecharé la muerte de ese viejo amigo para releerle, como homenaje. Ya se que suena topico pero ¡qué menos!

Os debia unas letras sobre la ultima octava de Hernandez, era esta:

 

¡Al polo norte del limón amargo
desde tu arena azul, cociente higuera!
Al polo norte del limón subiera
que no a tu sur, y subo sin embargo.
Colateral a tu almidón, más largo,
aquél amaga de otra y una esfera.
A dedo en río falta anillo en puente:
¡cómo he de vadearte netamente!

 

Es interesante como la teta de una mujer se convierte en un limón y el polo de este en un pezón amargo. Quisiera bajar al sur, pero me conformo con soñar el limón. Respeto tu pudor.Amaga como se amaga una erección que me produce solo el roce de tus blancas piernas (colateral a tu almidón) con las dos esferas testiculares como testigos. Ya estoy todo liquido y quiero vadear tu puente, no renuncio a hacerlo con mi dedo desanillado. El protagonista ya no aguanta más tan solo imaginando sus pechos y rozando sus piernas.

Es picante este Miguel de las octavas, ¿verdad? Os regalo este otro, directo, intenso sin recovecos, puro Hernández terminal.

 

Todo era azul delante de aquellos ojos y era
verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos.
Porque el color hallaba su encarnación primera
dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos.

Ojos nacientes: luces en una doble esfera.
Todo radiaba en torno como un solar de espejos.
Vivificar las cosas para la primavera
poder fue de unos ojos que nunca han sido viejos.

Se los devoran. ¿Sabes? No soy feliz. No hay goce
como sentir aquella mirada inundadora.
Cuando se me alejaba, me despedí del día.

La claridad brotaba de su directo roce,
pero los devoraron. Y están brotando ahora
penumbras como el pardo rubor de la agonía

 

Con cariño,

J.

 

Bibliografía : Simbología secreta de "Perito en Lunas" de Miguel Hernández
de Ramón Fernández Palmeral
 



Veintiocho de febrero de dosmil seis

Queridos hermanos en la creación:

Sobre el frío. Hace un frío -el fresco, norteño- ocre y vacío. Las calles se vacían de intenciones y las acacias desesperan de la verdad de la primavera -como una biblia de parábolas aromáticas, deseadas e inconcebibles- mientras perros "lamecoños" orinan dentro de su sabia africana. El invierno nervudo y nevado nos vacía de luz y las palabras no atinan a reunirse en un filamento incandescente. Los pelmazos en invierno son más deseables pero menos prolijos, incluso ellos -los pelmazos- desaparecen de las calles forajidas. En invierno.

Sobre las cartas. Las cartas de Roberto son frescas y apagan la sed y aligeran la mente y reposan la espalda. Las cartas de Jon son dulces y tibias. Se esperan como rosquillas de anís que se mordisquean en la víspera de Cuaresma. Las cartas de Jon se leen después, en el diván, mientras cierran los portales. Las cartas de Miguel son verdaderas y a veces asustan como la verdad cierta. Se leen antes y después y durante y nunca. Pero siempre se recuerdan. Las cartas de Nicolás presagian fuentes de agua reposada, tardes de paz y merienda. Las cartas de Emilio recuerdan y las de Carlos presentan. Las cartas cuentan más de lo que cuentan.

Sobre el abismo creador. Sí, Miguel, sí, recuerdo esa sensación de la que hablas. La recuerdo cada mes de Febrero y Setiembre. Cuando el frío y el estío van menguando, o no. Una sima abismal que retiembla dentro. Sin saber qué ni cómo. Arcadas, migrañas, angustias preceden al nacimiento de un sietemesino que no nos quiere y al que creemos no querer. Sí, Miguel, sí, la recuerdo muy bien y solo se me ocurre contar lo que he vivido.

Sobre el centenario. Claro que sí, mi querido señor Sánchez, claro que tengo pergeñada mi propuesta para la efeméride. Claro que va a estar a la altura. Y claro que no va a ser el amarillo ese. Ni el del azar.

Sobre las circunstancias. Un puñado de ellas de índole familiar me obligan -con harto dolor de corazón- a no poder estar con vosotros el próximo sábado en la tertulia sobre los "Girasoles Ciegos". Trataré de enviaros mis comentarios por adelantado.

Vuestro
J.

 



 
 

Veintiocho de mayo de dosmil cuatro

Queridos contertulios:

Hace mucho tiempo visité, con mi hermano y su novia, a los padres de ésta. Pasaban las vacaciones de verano en su pueblo natal, sito en uno de los valles montañeses del viejo reino de Castilla. El pueblo no ofrecía muchas distracciones a un adolescente; podeis imaginar casas de canto con fachadas enfoscadas y balaustradas de roble agrisadas por fríos y nevadas centenarias, sin agua corriente y con luz de baja tensión, calles de tierra y lastras rotas, poca población, en fin la España medieval con pantalones de tergal.
Aburrido y fuera de lugar, mi única distracción consistía en realizar todo tipo de preguntas estúpidas a mis mayores, que me respondían con la paciencia del que cree que la ignorancia no es una mala cualidad, si es deseo de su propietario reducir su tamaño. En una de estas sesiones, creyendo acabado mi arsenal de cuestiones, levanté la vista hacia el cielo donde una bandada de pajaros negros volaba cambiando continuamente de dirección y piando monosílabos. Aproveché la ocasión y pregunté a Ángeles, la suegra de mi hermano:
- ¿Qué pájaros son esos?
- Aviones - respondió. Y siguió con sus quehaceres, quizás pensando que la educación franquista dejaba en los jovenes grandes lagunas.
Yo pensé que me había tomado el pelo con aquella respuesta tan cachazuda, pués ¡no sabía yo bién como eran los aviones!.
Pero la duda anidó en mi interior y decidí reducir mi falta de conocimiento ornitológico. Para ello adquirí unos prismático soviéticos y una guía de aves con los que aprecié como buena la escueta respuesta que Ángeles me había dado algunos años antes.
Sirva este resumen para conocer a uno de los más antiguos inmigrantes africanos en la península ibérica: el avión común.
De la familia de las golondrinas, el avión común (Delichon Urbica ¿la delicia de la ciudad?) es un ave negra azulada, con el pecho y el obispillo, zona donde el cuerpo se une a la cola, blancos y con las alas caudales con una abertura en forma de flecha, menos acusada que en el caso de las golondrinas. Vive en áreas con salientes rocosos o urbanas donde cuelga de los aleros su nido, hecho con bolitas de barro que el mismo mastica y va pegando una a una hasta conseguir un cuarto de esfera, cerrado por la pared y el voladizo del alero, dejando un agujerito por donde entra y sale para alimentar a sus polluelos con todo tipo de insectos voladores.
Sí, el avión es un vecino alegre pero no molesta a nadie, quizás por eso no haya atraido la atención de algunos contertulios. Esperemos que a partir de ahora su piar forme parte de nuestros trinos en el corcho.

Con afecto.
MSR

 
 


Tres de junio de dosmil ocho

 

Queridos hermanos en el paso del tiempo,

Estuve en la sierra de Cameros, virgen, áspera, inesperada y vi mirlos acuáticos limpios y anacrónicos, petirrojos como adobe vivo, pinzones visitantes de perfiles de clorofila, carboneros impávidos y pedantes algo amarillos o amarilluscos, lavanderas boyeras hermanas de cantos rodadores y húmedos. Dos ciervas nos retaron desde el tajo y en la majada nos observaban tres más. Por encima buitres, milanos y águilas, altos como Ícaros sin Dédalos. La cera no existe.
Estuve en Liébana rodeado de santos mozárabes, de ermitaños concienciados y concienzudos. Tejos y Olivos en un juego de contrastes entre el norte y el sur. El norte agresivo, mágico venenoso, el sur, sosegado, sabio, ácido. Los olivos habitan Liébana desde que un enamorado del norte, cristiano de reconquista se enamoró inopinadamente de una muladí, dulce y almendrada con la cara de herradura. El para evitarle nostalgias a ella plantó un olivo donde no podía ser, pero fue y allí siguen con sus amigas las viñas, dando frutos donde no se permitía.
En Liebana a orillas del Deva -de reminiscencias celtas- los pueblos se reunían a la sombra de los tejos -mágicos y ponzoñosos- y decidían las cosas importantes de la vida, de las que se hacen. Cuando se trataba de amor o querencia o estima, él lanzaba una ramita mágica del árbol juramentador hacia ella y ella, si concedía, no la dejaba caer o si lo hacia, el desconsolado se retiraba. Esto es: "tirar los tejos".
Todo es mágico en Liébana, los montes, las nubes, los árboles, los bichos, las reliquias (el famoso Lignum Crucis, un trozo del madero en el que murió Cristo y que se venera con bulas, perdones, año jubilar y de todo. Como en Santiago, Jerusalén o Caravaca. El instituto forestal español certificó su antigüedad -mas de 2000 años- y su procedencia -cedro libanés-. Ahí es nada) y sobre todo el tiempo. Proyectaron una película de un ciclo completo en Picos de Europa -desde la nieve hasta la nieve- bella y profunda. Los montes, los árboles, los bichos, las nubes permanecen según el ciclo avanza. Hacen lo que deben. Yo me preguntaba si la respuesta está en la naturaleza -Don Quijote la encontró en la playa de Barcino junto al mar cuando derrotado decidió hacerse pastor- , en hacer lo que es necesario y así respirara la paz y el sosiego. La tecnología y la cultura llegaron después y nos alejaron de la naturaleza y nos enseñaron a aburrirnos, a desencantarnos y pensamos en pensar como buscar explicaciones y soluciones y encontramos algunas y otras siguen ahí sin saber. Hacer lo necesario. Cuando somos niños hacemos lo necesario y por ello quizá nuestra eterna búsqueda de la patria infantil, de la nostalgia inexplicable.

Hacer lo necesario. En Liébana los árboles lo hacian y el viento y las rocas, creo.

Vuestro

J.