Blas de Otero : expresión y reunión, sinceridad en contraposición de la inautenticidad

 

  1. EL HOMBRE
 
Al modo Machadiano Blas de Otero repasa su vida en un intenso poema Biotz-Begietan (En el corazón y los ojos. Tal y como dijo X de Lizardi la historia está compuesta por lo visto y lo amado)
 
Ahora
voy a contar la historia de mí vida
en un abecedario ceniciento.
El país de los ricos rodeando mi cintura
y todo lo demás. Escribo y callo.
Yo nací de repente, no recuerdo
si era sol o era lluvia o era jueves.
Manos de lana me enredaran, madre.
Madeja arrebatada de tus brazos
blancos, hoy, me contemplo como un ciego,
oigo tus pasos en la niebla, vienen
a enhebrarme la vida destrozada.
Aquellos hombres me abrasaron, hablo
del hielo aquel de luto atormentado,
la derrota del niño y su caligrafía
triste, trémula flor desfigurada.
Madre, no me mandes más a coger miedo
Y, frío ante un pupitre con estampas.
Tú enciendes la verdad como una lágrima,
dame la mano, guárdame
en tu armario de luna y de manteles.
Esto es Madrid, me han dicho unas mujeres
arrodilladas en sus delantales,
éste es el sitio
donde enterraron un gran ramo verde
y donde está mi sangre reclinada.
Días de hambre, escándalos de hambre,
misteriosas sandalias
aliándose a las sombras del romero
y el laurel asesino. Escribo y callo.
Aquí junté la letra a la palabra,
la palabra al papel.
..............................Y esto es París,
me dijeron los ángeles, la gente
lo repetía, esto es París. Peut-étre,
allí sufrí las iras del espíritu
y tomé ejemplo de la torre Eiffel.
Esta es la historia de mi vida,
dije, y tampoco era. Escribo y callo
.
 
Blas de Otero Muñoz nace en Bilbao el 15 de Marzo de 1916. Pertenece a una familia acomodada que hizo dinero durante la guerra del 14 gracias a la industria del metal: “El país de los ricos rodeando mi cintura”. Tanto es así que recibe formación en casa con institutrices extranjeras como aquella Madaimoiselle Isabel. (“tu jardín tiembla en la mesa”).
Ingresa en un colegio austero de la Compañía de Jesús de “recuerdo tétrico” donde siente “la derrota del niño y su caligrafía” todo ello enmarcado en “mi villa despiadada y beata”.
Su vida religiosa, por aquel entonces, era muy intensa. Miembro de la Federación Vizcaína de Estudiantes Católicos, congregante de Los Luises de San Estanislao de Kostka... Incluso firmaba sus poemas en aquel entonces como “Blas de Otero, C.M.”: Congregante Mariano. Empezó a publicar su poesía por esos años: unos versos claramente marcados por su creencia religiosa e influenciados por los místicos españoles y la literatura cristiana: las Baladitas humildes, publicadas en la revista jesuítica de Los Luises. También comenzó a moverse en los ambientes artísticos de su ciudad; junto a un grupo de amigos creó distintos grupos poéticos: en un primer momento “Los Luises”; después vendría “Alea” y finalmente “Nuestralia”, su particular torre de cristal.
Su padre se arruina y se van a Madrid (1927).
Muere su hermano mayor y su padre le obliga a ingresar en la carrera de Derecho para garantizar el futuro económico de la familia (“donde está mi sangre reclinada”).
Regresa a Bilbao con su madre y dos hermanas. El es el responsable de sacar la familia adelante. Durante esos años se fragua su vocación poética a la que tiene que renunciar temporalmente para trabajar a pesar de ello y de “la lenta pena” que le aflige, mantiene un círculo de amigos con los que comparte una admiración con JR Jiménez. Lee a los clásicos y a la generación del 27. Continua con Nuestralia donde acostumbraban a citar y recitar versos en sus reuniones: muy posiblemente, en este tiempo adoptó Blas de Otero el que había de ser uno de sus recursos más interesantes: la intertextualidad.
La Guerra Civil le sorprende al acabar la carrera de Derecho y se incorpora a los Batallones Vascos. Cuando entra Franco se va al frente de Levante.
 
misteriosas sandalias
aliandose a las sombras del romero
y el laurel asesino.
 
Empieza a trabajar en una empresa metalúrgica vizcaína. Publica poemas en la prensa y ofrece recitales. De todo este caldo de cultivo surge “Cántico Espiritual” como conmemoración del IV Centenario de San Juan de la Cruz.
 
Durante esos años se acrecienta la tensión entre su vocación y la actividad profesional que ejerce, hasta que en 1943 abandona la fábrica y se traslada a Madrid a estudiar Filosofía y Letras. Entra en contacto con poetas como Dámaso y Aleixandre.
Su hermano mayor enferma y debe volver a Bilbao. Entra en un periodo de Depresión que le obliga a ingresar en un Sanatorio Psiquiátrico (durante este periodo quema todo lo escrito en una suerte de auto inmolación. Solo queda lo publicado en la prensa y en Cántico espiritual).
 
En ese momento decide escribir: “…Aquí tenéis, en carne y hueso”. Sé encierra y de sus dudas angustiosas (catolicismo ortodoxo) surge Ángel Fieramente Humano (1949) que no recibe el Adonais por razones meramente políticas.
 
En 1950 conoce en París a la actriz y poeta vasca Tachia Quintanar quien mantuvo una buena amistad durante toda su vida.
 
En 1951 publica Redoble de Conciencia que recibe el premio Boscán.
 
En 1952 va a Paris y entra en contacto con exiliados comunistas en busca de justicia y dignidad. Incluso en 1952 se afilia al Partido Comunista. De todo ello surge su poesía histórica (también denominada social) que se puede definir como la justificación moral a su oficio de poeta, ética y estética. Residió en Paris durante un año.
 
Si el odio lo había llevado lejos de España, el amor le hizo volver: la gran añoranza que sentía por su tierra le hizo sumirse en nuevas crisis emocionales y depresivas. A finales del mismo año regresó con la firme convicción de conocer a fondo su país y tratar con el pueblo llano. Convivió y trabajó con mineros; recorrió los pueblos del interior de Castilla y León, sin apenas dinero, viviendo del trabajo y de lo que le ofrecían los amigos que iba haciendo por el camino. El compromiso que adquirió con la gente de a pie le empujó a terminar Pido la paz y la palabra y a escribir En castellano.
 
Vive en Bilbao y vive de la poesía junto con su madre y su hermana mayor.
Por fin “…un buen día bajó a la calle” y publica con muchos problemas de censura “Pido la Paz y la Palabra” (1955).
 
Desde 1955, su poética cambió de rumbo, pasando de ser afirmativa a interrogativa, inquiriendo al mismo Dios. Sólo aparecen en ella dos personas: “yo”, el poeta; y “tú”, Dios. El “yo”, solitario y sufriente, busca un “tú” para dialogar y sólo encuentra el silencio. Como resultado del fracaso de esta búsqueda (que era poética, pero también vital) se impone la confirmación de una nueva fe. Así apareció el “nosotros” en su poesía: un cambio en su poética que no sólo significó una nueva dimensión en su obra, sino también el descubrimiento de la solidaridad humana, que terminó con su crisis y le devolvió la paz espiritual. La poesía del desarraigo pasó a ser poesía del encuentro.
 
A partir de entonces es aclamado como uno de los mejores exponentes de la poesía contemporánea y con gran repercusión en los círculos poéticos internacionales.
 
Entre 1956 y 1959 vive en Barcelona y se integra en los círculos intelectuales catalanes.
 
Le aconsejan recuperar su etapa existencialista y de ese esfuerzo surge “Ancia” (1958), premio de la critica. (El titulo es un juego de palabras: “An” comienzo de Ángel Fieramente… y “Cia” final de Redoble de Conciencia).
 
Su próximo libro “En Castellano” se publica en Francia como “Parler Clair” por problemas con la Censura española. Es un libro que se centra en la crítica política del régimen español.
 
Empieza a viajar: URSS, China, invitado por la Sociedad Internacional de Escritores.
 
En 1961 trata de publicar “Que trata de España” sin suerte, aparecen parte de los poemas de ese libro abortado en su antologia “Esto no es un Libro” (1963), editada en Puerto Rico.
 
Presenta en Paris “Que trata de España” y recibe varios premios: Fastenrath por Ancia en 1961, el de la RAE y el internacional Omegna.
 
En 1964 se trasladó a Cuba, donde le fue concedido el Premio Casa de las Américas. Allí conoció a la cubana divorciada Yolanda Pina, con la que se casó. Durante tres años vivió en La Habana con ella.
 
Me voy de Cuba. Me llaman
otras tierras y otros vientos”
 
En 1967 se divorció y regresó a Madrid, donde reanudó la antigua amistad y el amor con Sabina de la Cruz. Su relación con ella duró hasta la muerte del poeta y le dio la estabilidad definitiva. Fueron días de paz espiritual, tranquilidad emocional y pasión creadora durante los que escribe “Hojas de Madrid” publicada póstumamente.
Antes de su muerte visita Bilbao (“en mi villa de olvido memorable”; “porque solo tu sostienes mi mirada”)
Muere en 1979 en Majadahonda.
 
 
  1. LA OBRA
 
Durante la posguerra española se pueden identificar tres tendencias poéticas:
 
  1. Búsqueda de la pura belleza, el placer, la forma. Al estilo de Garcilaso.
  2. Poesía religiosa: única válvula de escape permitida: tremendismo
  3. Poesía desarraigada: confesión sincera, mas humana y autentica: Dámaso Alonso en Hijos de la Ira
  4. Poesía Social: el Yo se transforma en Nosotros. Lo que interesa es la humanidad/sociedad. El poeta huye de su torre de marfil.
 
Otero toma parte de todas las tendencias pero con su estilo personal, sincero.
Demuestra un cierto paralelismo con Unamuno: las palabras deben ser sólidas y no únicamente ritmo. La música del verso es algo secundario lo importante es la melodía interna. Hay que desarrollar el tacto y el gusto, no el oído. Por eso la poesía de Blas de Otero parece áspera, angustiosa, violenta, repetitiva. Todo es deliberado tratando de desembarazar al texto poético de ropajes externos, solo interesan los internos.
Influencias: Machado (el verbo claro y directo), Vallejo, San Juan de la Cruz, Fray Luis, Quevedo.
La poesia lo es todo para el, es infinita, no termina nunca: “he de poner, cuando me muera, un alto ramo de olivo en el termino de la obra”.
A Blas de Otero le interesa la vida, huyendo de la torre de marfil y de poemas de laboratorio;
 
Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra
más inmortal; aquella fiesta brava
del vivir y el morir. Lo demás sobra.
 
Escribe por contención, por eliminación, por búsqueda, por espera que se traducen en versos densos, precisos y exactos. Blas de Otero es de escritura lenta y escasa (rompe y corrige mucho) “Vamos a hacer bien las cosas, alma mía”
Toda la poesía en general habla de un solo tema: el problema del hombre: la muerte (yo): la pervivencia; la nada: Dios.
En este sentido toda la poesía es religiosa (Religacion: explica y sostiene la existencia del hombre).
Hay una unidad profunda en toda la poesía de Blas de Otero. El mundo esta en peligro. El poeta viene a incorporarse a la inmensa mayoría para incrementar su lamento e intentar elevarse a la paz. Sus primeras poesías representan el periodo de preparación para la tarea. En Ángel Fieramente Humano y Redoble de Conciencia el poeta inicia y prosigue su misión entre los hombres mostrando su hermandad con ellos –todos sufren, todos son humanos, todos llevan el dolor de Dios, y de los hombres, todos quieren vivir-. Finalmente en Pido la Paz y la Palabra parece comenzarse la etapa de construcción que exigía Otero, con una escala de valores muy sencilla: creer en el hombre, en la paz, en la patria. Todo resumido en esto: “Yo doy todos mis versos por un hombre en paz” en la patria del hombre-“el cielo raso de sombras esas y de sueños esos” (Alarcos, pag 35-36)
Al principio, Blas de Otero se planteó la necesidad de escuchar a Dios:
 
Mis ojos se adelgazan suspirando
La llegada de Dios a mis andenes
 
Pero el poeta solo encuentra el mucho y “poderoso silencio” y trata de despertarlo:
 
Quiero tenerte
Y no se donde estas. Por eso canto.
 
El hombre clama y habla solo, al vacío. Se encadena a la tierra según mira al cielo.
 
Humanamente en tierra, es lo que elijo.
Caerme horriblemente, para siempre.
Caerme, revertir, no haber nacido
humanamente nunca en ningún vientre.
 
El poeta juzga inútil la fe solitaria, se olvida de si mismo y empieza a caminar hacia sus semejantes en busca de otra fe que les salve a todos. Busca en definitiva el amor humano, no erótico sino liberador:
 
Dame el amor que me libere dentro,
esa muchacha blanca y sonriente.
 
Se mezclan amores y agonía de soledad:
 
Suena la soledad de Dios. Sentimos
la soledad de dos.
 
Pero todo resulta inútil:
 
Es locura creer que pueda verte,
¡oh Dios, abriendo, entre las sombras, limos!
 
Después de amar, vivir, morir por dentro, el poeta ha bajado a la calle; deja el encierro del yo y se pierde en el mar del nosotros:
 
Definitivamente, cantaré para el hombre.
Algún día –después-, alguna noche,
me oirán. Hoy van –vamos- sin rumbo
sordos de sed, famélicos de oscuro.
 
Y el poeta tiene fe en su canto. Ya no importa la soledad del hombre (del existencialismo): el ser humano es bastante y hay que saber ser solo humano. Esta verdad “amiga de la luz” es la que Blas de Otero pretende alumbrar a los hombres: Paz. Despejado de de si, “hoy no tengo una almena que pueda decir que es mía”, el hombre se hunde en los hombres y aunque el camino es empinado, su fe no decae y lanza su palabra: vocea la paz y la alegría de clamarla.
 
Para el hombre hambreante y sepultado
en sed- salobre son de sombra fría-,
en nombre de la fe que he conquistado:
alegría.
 
El poeta vuelto hacia el hombre, deseando darle la paz y la Guerra europea hace su aparicion. Angustia de Europa:
 
Sobre Europa no hay mas que
sangre.
 
Pero en realidad es sobre España donde Blas de Otero quiere vocear paz. Ya desde el 98 existe “España como problema” y prima un “sentimiento trágico de la vida”: “tierra sideral que se devora eternamente las entrañas”.
Blas de Otero quiere mirar el “porvivir” con esperanza:
 
Creo en ti patria
aunque hoy hay solo sombra, he visto
y he creido.
 
La poesía de Blas de Otero es por tanto una continua exigencia de sinceridad. A los hombres “sentinas de hipocresía” les conmina a ser a salir al día, pues con “ser hombres os basta”.
 
 
  1. EL LENGUAJE
 
No es el qué sino el cómo”. El qué ya existía, el como convierte al qué en qué.
La forma convierte a la poesía en arte. Más que en ningún otro.
La poesía se nutre del lenguaje figurado (ajeno al uso natural e instintivo de la lengua). Expresa algo subjetivo y debe despertar en nosotros una correspondencia también subjetiva.
 
PALABRAS:
 
En la poesía de Otero dominan la Ruina y Soledad que nos comunican bruscamente que antes hubo algo.
Abundan los vocablos de destrucción. Palabras que comienzan por des: desgarrado, desarraigado.
Substantivos como: duda amargura
Adjetivos: amarillo, inerme
Verbos: arrojar, llegar, amenazar
No, nunca, noche, sin…
Todas ellas palabras bruscas, sin esperanza, violentas para concluir que si antes de la ruina y la soledad había algo, después desesperadamente no queda nada, solo la muerte.
 
Sin embargo, aun en la soledad y la ruina existe algo un resquicio que aspira a regiones claras y luminosas: Dios, la paz, la luz. Palabras todas ellas iluminadas pero indefectiblemente menos numerosas.
 
También encontramos palabras con obstinación y violencia, símbolo del esfuerzo del hombre por encontrar, por pervivir: seguir, querer, perseguir…El ansia del hombre se convierte en amenaza negra para acabar en violencia brutal.
Toda la poesía de Blas de Otero trasciende en su léxico formas desencadenadas: el hombre se encuentra “Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte…” y el clamor final: “Ángel con grandes alas de cadenas”.
 
A pesar de todo también encontramos remansos de sosiego, como oasis llenos de palabras positivas: alto, puro, jubilo: “y en tu cuerpo de rosa: mariposa”
 
Cuando Blas de Otero renuncia al yo y al tu –renuncia a un Dios ausente- y encuentra el nosotros y su poesía pasa a poseer un ímpetu apasionado no para buscar sino para defender lo hallado. La pasión es de índole positivo con brillos sonoros…
 
CONFIGURACIONES IMAGINARIAS
 
Las palabras nos permiten convertir en realidades la representación de los sentimientos.
Como ejemplo en los versos siguientes, el mar es la muerte, la nada y el abra es Dios la seguridad de sus primeros poemas.
 
Ay tu silencio
al alma: ella ve el mar, mas nunca el abra
abierta: ve el cantil, y allí se labra
una espuma de fe que no se toca.
 
O bien en estos otros versos, el hombre es árbol que anhela hacia la altura y cuyas raíces se hunden en la tierra:
 
ponlo de pie, Señor, clava tu aurora
en su costado, y sepa que es divino
despojo, polvo errante en el camino:
mas que tu luz lo inmortaliza y dora.
 
Con la muerte el círculo del mar de la nada y la bóveda divina se confunden:
 
A toda luz, el cielo se derrumba,
arriado de raíz, sobre la tumba
donde mi alma vive sepultada.
 
Tramo a tramo, tremando se deshace
el cerco de lo eterno. A son de azada
llama Dios en mi alma. Y, aquí yace.
 
Todas estas imágenes no están quietas, se mueven con inestabilidad pero se mueven, de ahí la abundancia de los verbos de movimiento:
 
Y que la muerte, oh estremecimiento,
fuese el hueco sin luz de una escalera,
un colosal vacío que se hundiera
en un silencio desolado, liento.
 
El movimiento viene expresado con gerundios tras el verbo ir o con el uso de aquellos como adjetivos. El proceso no se ha acabado se esta gestando, aun dura.
 
No sé que luz, de dentro, de quien, iba
naciendo, iba envolviendo tu desnudo…
 
Una brisa vibrante, fugitiva,
ibas fluyendo…
 
Hambre mortal de Dios, hambriento hasta
la saciedad, bebiendo sed, y, luego
sintiendo, por qué, ¡oh Dios!, que eso no basta.
 
Este proceso tiene matices y Otero los señala con frases adverbiales, repetitivas como: hilo a hilo, sombra a sombra, sima a sima, o bien a golpes, a besos, a bocanadas…
 
Inconsolablemente. Diente a diente
voy bebiendo tu amor, tu noche llena.
diente a diente, Señor, y vena a vena
vas sorbiendo mi muerte. Lentamente.
 
Metáforas:
 
Aparecen en su poesía todas las posibilidades: precedidas por como:“como una isla sobre el agua”; por copulación “sabanas son el mar”; por aposición “rio, sangre que se mueve; por determinación con de “pasto de luz”; por subordinación “te toque, oh Luz huidiza, con las manos”
 
Adverbios en mente
 
Abundan en la poesía de Blas de Otero. A pesar de lo que pudiera parecer no pesan y provocan un cataclismo tanto en el fondo como en la forma del adjetivo.
Blas de Otero comienza muchos de sus poemas con estos adverbios y funcionan como el leitmotiv del mismo.
 
Frases hechas
 
Blas de Otero las utiliza profusamente como herramienta poética pero individualizando sus elementos no como conjunto y con una carga formal que sorprende.
Las suele utilizar sustituyendo sus elementos clásicos por nuevos y fijando la atención: “Infierno en ristre, a toda luz, los de antes de la tierra”.
 
Alusiones y Prestamos poéticos
 
Modifica elementos de otros poetas y los incluye en sus textos en una suerte de
intertextualidad trocada.
En los siguientes versos, el famoso “juventud, divino tesoro” de Ruben Dario queda modificado y estimulado:
¿Sientes? La sangre sale al sol. Lagarto
rojo. Divina juventud. Tesoro
vivo.
 
RITMO, VERSO
 
En poesía existen dos ritmos: el sintáctico o de significado (frase) y el métrico o de entonación (verso). El ritmo poético sensible es el resultado de ambos. Si ambos coinciden –frase y verso- se habla de ritmo fluyente, sino ocurre una dislocación al no coincidir la frase con el verso y se produce el encabalgamiento. Pues bien en Otero es muy frecuente y deliberado
 
Cuando el llanto, tendido como un llanto
silencioso,, se arrastra por las calles
solitarias, se enreda entre los pies,
y luego suavemente se deshace.
 
En general consigue un aumento de la intensidad emotiva y multiplicar el significado de cada frase –rota por el verso- dando un mayor énfasis a cada una de las palabras separadas. El ritmo se entorpece o acelera, modificando sustancialmente nuestra percepción sensible del mismo.
 
En algunas ocasiones la dislocación acude a la modificación de la secuencia lógica de la frase: el hipérbaton.
 
Pero mortal, mortal, rayo partido
yo soy me siento, me compruebo. Dura
lo que el rayo mi luz. Mi sed, mi hondura
rasgo.
 
Estas mismas dislocaciones también las utiliza Blas de Otero en el verso libre donde la intencionalidad es aun más acusada que en el verso clásico:
 
Triste, triste es el mundo,
como una muchacha huerfana de padre a quien los saltea-
dores de abrazos sujetan contra un muro.
 
Reiteraciones y contrastes
 
La reiteración puede ser: repetición de una palabra o repetición de un elemento sintáctico. En Blas de Otero se presentan todas ellas en la búsqueda de una intensificación del contendido psíquico conformado poéticamente: “¡Quiero vivir, vivir, vivir!; “Cuando morir es ir donde no hay nadie/nadie, nadie; caer, no llegar nunca, /nunca, nunca…”
 
También lo encontramos con la conjunción copulativa: “Desesperadamente busco y busco…”
 
En algunos casos existe una reiteración de sinónimos en progresión creciente de intensidad: “hablar, gritar, hacer la gran pregunta”
 
El resultado de todo ello es ese ritmo casi musical que nos sobrecoge: “no/veo mas que sangre,/sangre, /siempre/sangre,/sobre Europa no hay mas que/ sangre”
 
Paralelismo
 
Es la reiteración de secuencias sintácticas --más amplias que los anteriores-- con contenidos equivalentes. Pueden ocupar todo el ámbito de un poema, parte de el o pueden aparecer varios mas breves e independientes en uno mayor. Consigue llenar el poema de un ritmo insistente, tenaz que consigue atenazar y estremecer el cerebro y el corazón.
Veamos un poema completo (Cuerpo de Mujer) y destaquemos cada uno de estos elementos:
 
Cuerpo de la mujer, rio de oro
donde, hundidos los brazos recibimos
un relámpago azul, unos racimos
de luz rasgada en un fondor de oro.
 
Cuerpo de la mujer o mar de oro
donde, amando las manos, no sabemos
si los senos son olas, si son remos
los brazos, si son alas solas de oro.
 
Cuerpo de la mujer, fuente de llanto
donde, después de tanta luz, de tanto
tacto sutil, de Tántalo es la pena.
 
Suena la soledad de Dios. Sentimos
la soledad de dos. Y una cadena
que no suena, ancla en Dios almas y limos.
 
En este poema encontramos varios paralelismos; cuerpo de mujer-dónde-circunstancia-verbo, así tres veces; la pareja: “No sabemos si los senos son olas, si son remos brazos, si son salas olas de oro”.; un binarismo: “recibimos un relámpago azul, unos racimos de luz; y finalmente: después de tanta luz, de tanto tacto sutil; en este ultimo caso incluye una reiteración de tanto/tanta.
 
También aparece en este bello poema varias dislocaciones de las que hablamos anteriormente.
 
Ruptura del ritmo poético
 
Blas de Otero utiliza con asiduidad la intrusión de palabras o elementos del habla corriente dentro del ritmo poético, consiguiendo una ruptura del mismo y enfatizando lo que acaba de decir. Parecerían notas al margen del poema que nos refuerzan su significado:
 
Acontece querer a una persona,
a un sapito, por favor no lo piséis
 
Pero la gente
lo cree así, y cuelga colgaduras
y echa por la ventana banderas y una alfombra,
como si fuera verdad,
como (se suele decir) si tal cosa
 
Ocurre, lo he visto con mis propios medios.
 
Se ha destacado en negrita estos elementos discursivos que rompen el lenguaje poético por otro de tipo racional y plano, consiguiendo un efecto sorprendente de separación entre la poesía y la realidad y por ende un énfasis de aquella.
 
EFECTOS FONICOS
 
No es Blas de Otero un poeta que trate de imprimir en su poesía preciosismo o barroquismo, mas bien todo lo contrario. Sin embargo su virtuosismo le permite dominar casi intuitivamente el manejo de recursos fónicos del tipo: juego de palabras, aliteración, ecos o rimas y el tartamudeo silábico.
Veamos algunos ejemplos:
 
el pajaro se posa, pasa y hiede…
 
en este caso dos palabras de significados dispares presentan sonidos semejantes posa y pasa.
 
Abro los ojos, me los sajas vivos.
 
El poder sugestivo de los sonidos enfatiza el contenido psíquico de un verso cuando estos se repiten reiteradamente formando una aliteración:
 
no haber nacido
humanamente nunca en ningún vientre.
 
En el soneto Cuerpo de Mujer que hemos trascrito anteriormente se producen tres grupos de aliteraciones fónicas: en el primer cuarteto abundan las interdentales y vibrantes : brazos, recibimos, relámpago, azul,; en el segundo las sibilantes: no sabemos si los senos son olas-…, si son olas solas de oro; y en el tercero las oclusivas dentales y nasales implosivas: fuente, llanto, donde, después de tanta luz, de Tántalo es la pena.
 
En el soneto Mademoiselle Isabel la silaba el (una de las rimas) se repite por todo el poema, como si fuera un eco:
 
Mademoiselle Isabel, rubia y francesa,
con un mirlo debajo de la piel,
no sé si aquél o ésta, oh mademoiselle
Isabel, canta en él o si él en esa.
Princesa de mi infancia; tú, princesa
promesa, con dos senos de clavel;
yo, le livre, le crayon, le...le..., oh Isabel,
Isabel!e...., tu jardín tiembla en la mesa.
De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos
y en tu cuerpo de rosa: mariposa
rosa y blanca, velada con un velo.
Volada para siempre de mi rosa
-mademoiselle Isabel- y de mi cielo
 
Los ecos y rimas cuando son próximos pareciera que alguien tartamudeara las silabas, alguien que se atropella al decir el verso atenazado por la pasión o por la angustia. Veamos dos ejemplos:
 
El mar –la mar-, como un himen inmenso..
(Obsérvese en este poema la alusión a Alberti)
 
Por fin, finge la muerte un alba hermosa
 
 
 
Después de todo este análisis se puede concluir que la poesía de Blas de Otero conjuga un aprovechamiento de los recursos expresivos como ninguna otra con un contenido potente y complejo, manteniendo un equilibrio –siempre difícil- entre fondo y forma.
 
Joseba Molinero
 
Bibliografía:
 
  • La poesía de Blas de Otero. Emilio Alarcos. Ed Anaya 1977 (Me he permitido extraer partes enteras de este texto que me parece básico para comprender la poesía de Blas de Otero)
  • Blas de Otero “Poesía Escogida” Edición de Sabina de la Cruz y Lucia Montejo. Vicens Vives
  • Biografía de Blas de Otero Wikipedia