TEATRO ESTRENADO (1950-1959)

 

1950 : EL VIAJE DESCONOCIDO

1954 : ELS NOSTRES DIES (en catalán).

1955 : TODOS LOS DÍAS
           EL SILENCIO DE DIOS

1956 : QUIRÓFANO B

1959 : LOS FANTASMAS DE MI CEREBRO (en colaboración de José  María Gironella)

 

Empecé, como casi todo aquel que escribe, haciendo poesía. Recuerdo las primeras que compuse a los catorce años; el día que, sin esfuerzo alguno por mi parte, caminando por un bosque me salió el primer poema, sentí como una plenitud indescritible y supe que aquello me había convertido en un hombre nuevo. Más tarde ingresé en la Universidad, y en ella escogí lo que iba a ser mi auténtica vocación : el teatro. ¿Sabías que tengo escritas veinte obras en tres actos, y estenadas unas cinco o seis? Pues así es; y sin embargo nadie me conoce como autor teatral. Qué cosas, ¿verdad? He repetido docenas de veces que pertenezco a la generación frustrada de Delgado Benavente, Juan Germán Schröeder, Rodriguez Buded, Guerrero Zamora, Alfondo Sastre, el mismo Paso de la primera época, antes de que se decidiera por el camino facilón. Éramos una promoción de jóvenes a quienes había sorprendido la guerra cuando teníamos entre quince y dieciocho años, iamgina, y después quisimos hacer un teatro realista, cuando el país vivía inmerso en el tierno y dulce teatro de evasión. Y nosotros empeñados en sacar adelante un teatro acusatorio, que en la terminología de hoy llamaríamos de protesta. En los últimos 40 y primeros 50 la presión de la censura era en general muy rigurosa, pero mucho más para el teatro, que se consideraba como algo muy peligroso, una arma capaz de inducir a un conflicto de orden público a causa del contacto directo con el público, cosa que no podrían originar la novela  y la poesía. Repasa la lista de nombres que he citado, y comprobarás que ninguno de ellos, de nosotros, ha podido ofrecer una obra importante, y mucho menos un estilo que influyera en la evolución del tratro en España. Es amargo reconocer que fuimos barridos literalmente...Nunca se  me habría ocurrido escribir novelas, si hubiera podido valerme del teatro como vehículo en condiciones normales. Pero no pudo ser. Por eso me considero un autor frustrado.

 

Robert Saladrigas : Monólogo con Julio Manegat.  Destino 21 de febrero de 1970

 

 

 

Añadir nuevo comentario