Cambiemos las fechas de Bilbao Aste Nagusia

En 2010, cuando las fiestas de Bilbao Aste Nagusia coincidieron con la última semana de agosto, y todos nos hicimos lenguas de la ingente cantidad de participantes registrados y del incremento del consumo, parecía cantado que se adoptaría la propuesta de establecer su celebración en esta última semana agosteña.

Pero nada se hizo al respecto; y dos años después hemos vuelto a lamentarnos de la escasa afluencia de personal en los primeros días, algo que en los tres próximos años irá previsiblemente a peor, al adelantarse todavía más su fecha de inicio conforme a la norma actualmente estipulada.

Y sin embargo la solución es bien fácil, y totalmente ajustada al espíritu con que nuestros antepasados fijaron las fechas de la Semana de Corridas Generales de Agosto, antecedente de la actual Bilbao Aste Nagusia, en la que no se conmemora virgen ni santo alguno del cielo, ni ninguna efemérides de la tierra: sólo buscaban la forma de evitar que la semana grande bilbaina coincidiera con la festividad de La Asunción, para así poder disfrutar de ambas celebraciones; y de esta forma, por puro pragmatismo y haciendo gala de un exquisito sentido común, marcaron el domingo después de esa fecha como el día de inicio de las fiestas bilbainas. Una muy sabia decisión, por su pura simplicidad, que ahora debemos readaptar, con el mismo sentido práctico, a la evidente necesidad de sortear las vacaciones veraniegas (antaño inexistentes) y de atraer visitantes foráneos.

Este es el objetivo del propuesto traslado de las fechas de celebración de Bilbao Aste Nagusia a la semana del último jueves de agosto (por poner un día señalado), que también resultará mucho más adecuado para facilitar su ubicación temporal entre nuestros potenciales visitantes extranjeros, a los que los vericuetos del santoral católico (y por ende la fecha de la festividad de La Asunción) les serán probablemente desconocidos.

Y no logro entender que espurios intereses, si es que los hubiera, puedan seguir demorando que se adopte una decisión tan sencilla y cargada de razón.

Así que, por favor, no perdamos más tiempo, y hagamos de una vez por todas lo que más le conviene a la Villa, a sabiendas de que tampoco seremos los primeros en readaptar la tradición (que "vive en las variantes”, según sentenció Menéndez Pidal), dado que los pamplonicas ya hace décadas que trasladaron la celebración de San Fermín (al que ahora apodan “txikito”) de finales de septiembre, en el que estaba establecida su celebración litúrgica, al más bonancible mes de julio.

Y sobre todo teniendo en cuenta que las fiestas de Bilbao Aste Nagusia (que tan orgulloso me siento de haber contribuido a poner en marcha) constituyen la única actividad capaz de incrementar por sí misma el PIB de Bizkaia.

Marino Montero

 

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