Javier de Bengoechea, un ilustre poeta de Bilbao


Tómame , oh noche eterna, en tus brazos
y llámame hijo.
Yo soy un rey
que voluntariamente abandoné
mi trono de ensueños y cansancios.

Fernando Pessoa

 

Oropel en sí parecería la poesía; oropel y boato, color en las palabras y palabras humanas divinamente en Dios. Mas qué podría ser nuestro poeta, el que hoy presentamos, sino un fabricante de sonetos inmortales que nació aquí mismo en este terruño de Bilbao, Villa de don Diego López de Haro como él mismo nos cuenta en un poema :

Nací en una ciudad que no es muy bella.
Tuve una infancia que se le parece.
Yo apenas si he crecido mientras crece
el humo del poder que adora ella.

Su nombre, Javier de Bengoechea, reflejado en este poema hecho de su vida o precisamente al revés, su vida hecha poema un tanto triste tal vez. Iniciado en las mejores lecturas de la mano de su padre, José de Bengoechea y Uríbarri, consumado bibliófilo, lector y poseedor de una de las más selectas bibliotecas de la ciudad. Además de poeta, abogado, crítico taurino con el sobrenombre de “Tabaco y oro” y crítico de arte que deviene en ilustre director del Museo del Bellas Artes, nuestro museo. Innoblemente destituido para hacer sitio a un sucesor indudablemente elegido y salida por la puerta grande sin rastro de rencor o resentimientos, tan comunes en el género humano.
En fechas recientes, concretamente el pasado diciembre, el Ayuntamiento de Bilbao le proclama Ilustre de la Villa después de tanto trabajo, tanto poema y tanto desvelo. Sin embargo, su bautismo fue feroz pues a los dieciséis años empuñaba las armas en la contienda incivil del 36, cuestión que retrata en otro poema :

Hombre que yo apunté
con mi fusil... (Suplicio
de nacer en la guerra,
y de hacerse hombre a tiros)

Uno enfrente del otro,
cada cual en su sitio.
Y tan cerca te tuve
hombre, que ya eras mío.

Hombre a quien disparé,
nadie ha fallado un tiro
más a gusto que yo:
tu completo asesino.

Hombre a quien yo llamaba
por su nombre : enemigo.
Hombre que no maté,
gracias por estar vivo.

Pero con claridad vio el poeta, más temprano que tarde, que la guerra es la vida y con la madurez de la vida adulta, caída sobre uno tan aprisa, mantiene su sorda lucha interior en la intimidad más estremecida. Félix Maraña dice :”toda la poesía de este escritor – educado en la música y las artes- no es asunto de revelación o dogma, de afirmación del yo sino de abierta interrogación sobre la más íntima cuestión del mundo, del ser y de las cosas : la declarada debilidad de nuestra existencia, su caída.” Y más tarde: “el individuo ante su propio miedo. El ser humano en guerra, con los demás y consigo.” (*) En un bello poema lo deja descrito por toda la eternidad :

GUERRA A MUERTE

Amarás a tu patria
como a ti mismo, mandan.

¿Ignora ese mandato
lo poco que me amo?

Los años que yo tengo
son guerras que me he hecho.

He aquí mis dominios
(me falta el de mí mismo)

En donde hincar mi nombre
(donde el viento lo doble)

victorioso, valiente
(bandera de la muerte)

¡Ay, no conoce el mundo
guerra como la de uno!

Uno contra uno solo.
Guerra total, de todos.

Guerra civil, la mía.
No habrá paz mientras viva.

Sólo cuando me muera,
volveré de la guerra.

Rondando la treintena alcanza el accesit en el Premio Adonais con una obra de tan bello nombre como “Habitada claridad” y, cinco años más tarde, remata la faena con pica en Flandes ganando el certamen del año 1955 con otro poemario hermosamente titulado : “Hombre en forma de elegía”. En ambas es clara la temática religiosa, la muerte y un tono de ansia y de angustia dichas en calma. En el prólogo de su poesía completa “A lo largo del viaje”, José Fernández de la Sota afirma con conocimiento de causa :

»De la sobreabundante poesía religiosa escrita en España durante el siglo XX (sobre todo después de la Guerra Civil). algunos de los poemas más hermosos y de más alta calidad estética pertenecen, con toda justicia, a Javier de Bengoechea. La falta de afectación, la ligereza, la gracia de Javier logran que sus poemas de tema estrictamente religioso escritos a finales de los años cuarenta o principios de los cincuenta se mantengan, medio siglo después, sin una arruga. También les beneficia, a qué dudarlo, la falta de exclamaciones, la voz baja. En estos tiempos de religiones (algunas más que otras) vuelven a levantar la voz de modo preocupante, la poesía religiosa sin gritos, la “inteligencia sosegada” de la que habla San Juan de la Cruz es un bendición no sólo estética para nuestros espíritus y oídos.
Personalmente uno de los poemas que más me emocionan, entre los tantos de delicada sensibilidad hacia lo religioso de nuestro poeta, es el famoso “estoy” :

ESTOY

La escalera del viento hacia Tu altura,
se deshace en mis pies, y yo no puedo
subir, oh Dios, y sin subir, me quedo
flotando como pluma a la ventura.

¿En dónde estoy, oh Dios, o en qué postura
pondré mi vida, o cómo desenredo
los hilos de mi ansia, y me hallo, y cedo
-a quién, mi Dios- mi peso de amargura?

Así impaciente, por llegar, me estiro,
y me rompo la vida, y más me afano,
y arriba voy volando en un suspiro...

Mas Tu cielo es un velo tan lejano...
¿En dónde estoy, mi Dios, en dónde? Y miro,
y estoy sobre 1a palma de Tu mano.

Es amigo de otro gran poeta como es Blas de Otero al que mecanografiará sus dos primeros poemarios en la máquina de escribir de la empresa consignataria de buques en la que trabajaba por aquel entonces Javier de Bengoechea. Se cuenta que nuestro poeta ganó el premio Adonais debido a que lo confundieron con el propio Blas. Con el tiempo sus vidas se separarán, la de Javier siguiendo derroteros convencionales con una hogar y una familia a la que cuidar, y la de Blas, como todos más o menos ya conocemos, guiada por el absoluto de llevar todo a su confín. Javier “todavía hoy asegura humildemente haber recibido más de Blas que lo que él pudo haberle trasmitido” (*). A largo de su producción poética dedica poemas contantes y sonantes a esta relación fructífera de la que los dos salieron beneficiados. Este es uno de ellos :

BLAS Y YO

Hablo de un tiempo
que pasó de largo,
pecó de corto, y no ha hecho
penitencia,
y de un amigo mío con la ciencia
infusa del dolor, y sin embargo

un optimista terrenal, amargo
porque de Dios venía su dolencia.
Con un laico redoble de conciencia
exorcizó la fe, la fe de encargo.

Por su lejana y diaria compañía
-mucho más ángel para mí
que fiero-
sé la historia de Blas, y algo la mía.

La de un poeta a pie,
de cuerpo entero,
y la de otro poeta que cogía
los versos que él dejaba en el tintero.

A partir de sus dos premios iniciales nuestro poeta se hace secreto y sigue manteniendo la discreción e invisibilidad que le han caracterizado a lo largo de toda su existencia. “En los años cincuenta, sesenta y setenta su posición es realmente excéntrica” nos recuerda José Fernández de la Sota. Tan en secreto vive su escritura que podríamos decir que el poeta consideraba a sus tres amigos – Eusebio Abásolo, Gregorio San Juan y Antonio Bilbao, “abogados, bilbaínos y poetas más o menos secretos” - como únicos lectores de su producción :

Yo no tengo lectores,
ni ganas, ni afición.
Y ni genialidad.
Mi déficit mayor.

Yo tengo en tres amigos
a mi único lector.
Los tres, depositarios
de mi única edición.

Y más delante se pregunta cómo sobrelleva ese estar fuera del candelero y afirma :

»Entre otras cosas le ayuda la ironía, la traída y llevada, ensalzada y desacreditada ironía. [...] Gracias a la ironía, en todo caso, la poesía de Bengoechea se aligera y la tragedia se convierte en juego. La ironía, como la poesía, es sobre todo juego (el juego de hacer versos), pero un juego extremadamente serio. A veces esa ironía incluso toma como blanco su propia poesía :

POSOLOGÍA

Mi poesía está contraindicada
como terapia incluso alternativa
en los casos de amor en carne viva
con la melancolía muy avanzada.

Por un soneto o dos, no pasa nada.
La poesía puede ser nociva
en grandes dosis, aunque se la escriba
de la forma más nueva y depurada.

En el prospecto va : mi obra completa
debe leerse sólo con receta
de los más prudentísimos doctores.

Y a pesar de sus juegos y sus guiños,
no dejarla al alcance de los niños.
Y, a ser posible, ni de los mayores.

Volvemos a tomar del prólogo de su poesía completa una interesante comentario de José Fernández de la Sota :

»Como Manuel Machado, Bengoechea es un poeta hondo y superficial, pero, a diferencia del autor de El mal poema, el bilbaíno utiliza sus versos como cauce para expresar su crítica a la actualidad, su rebelión contra lo que llamaríamos hoy “lo políticamente correcto”. El poeta no deja de escribir contra las numerosas calamidades del, en tantos aspectos, calamitoso siglo XX, lo cual no significa que sea un nostálgico de los viejos tiempos. El suyo es un escepticismo melancólico, irónico en la medida en que la ironía, como ha escrito Octavio Paz, no es otra cosa que “el desengaño de la conciencia”. Y que mejor muestra que un poema, oscuro haz de melancolías y penumbras sazonadas en esta caso con el arquetipo del indómito viajero del mundo griego :

ULISES

Hablo de mí, pero hablo a mi manera.
Vuelvo de un largo y azaroso viaje.
Anacrónico y leve es mi equipaje.
Penélope, mi eterna compañera.

Andar, andar hacia la eterna primavera
por un doliente y pálido paisaje.
La muerte es un huesudo personaje
en un recodo de la carretera.

Dejé atrás hermosísimos países.
Hoy mi periplo lamentable cierro
con cielos bajos en las playas grises.

La vida no es más que un enorme yerro.
A Ítaca llegué. Me llamo Ulises.
Nadie me conoció más que mi perro.

Espero haber reavivado el interés de nuestro lectores por nuestro poeta y que hayan tenido una pasaje pleno con esta hermosa poesía, este golpe de luz, esta sacudida de la rima que certera hace blanco en la diana del alma. Recomiendo vivamente esta poesía completa que hemos recibido gracias a la Universidad del País Vasco. Entonad conmigo : ¡ Dios salve al poeta !

Ambientación y fuentes :

A lo largo del viaje Poesía completa de Javier de Bengoechea (prólogo de José Fernández de la Sota). Poesía vasca hoy. Servicio Editorial UPV (20006)
El poeta discreto. Artículo de El País, lunes 16 de abril de 2007, firmado por Txema G. Crepo.
Bengoechea Niebla, Javier de. Enciclopedia Auñamendi. Bernardo Estornés Lasa. Felix Maraña (http://www.euskomedia.org/aunamendi/380?q=javier+de+bengoechea&numreg=1&...)
Bengoechea : el largo viaje de un gran vasco de Aquilino Duque en http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=214
Poeta inoxidable de Félix Maraña. Revista Pérgola (*)