Acta abril 2007

OBRA: LA TREGUA
AUTOR: Mario Benedetti

PONENTE: Nicolás Zimarro

PRESENTACIÓN

Cronología biográfica

1920: Nace en Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó (Uruguay), el 14 de septiembre.
1928: Inicia sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Montevideo.
1934: Entra en la Escuela Raumsólica de Logosofía. 1935: Estudios secundarios. Un curso en el Liceo Miranda, el resto en condición de libre. Desde los catorce años trabaja ocho horas diarias en la «Will L. Smith, S.A., repuestos para automóviles».
1938: Entre este año y 1941 reside casi continuamente en Buenos Aires.
1945: Entra a formar parte del equipo de redacción del célebre semanario Marcha; allí se forma como periodista junto a Carlos Quijano. Permanecerá en el equipo hasta su clausura en 1974. Publica su primer libro de poemas La víspera indelible que no se volverá a editar.
1946: Se casa con Luz López Alegre.
1948: Dirige la revista literaria Marginalia. Publica el volumen de ensayos Peripecia y novela.
1949: Miembro del consejo de redacción de Número, una de las revistas literarias más destacadas de la época. Publica su primer libro de cuentos: Esta mañana. 1950: Publica Sólo mientras tanto (poesía), editado por Número.
1951: También Número se hace cargo de las ediciones de Marcel Proust y otros ensayos y El último viaje y otros cuentos. Ambas obras quedarán posteriormente integradas a otros títulos.
1952: Participa activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos; es su primera acción de militante. 1953: Publica su primera novela, Quién de nosotros.
1954: Director literario de Marcha.
1956: Publica Poemas de la Oficina.
1957: Viaja a Europa por primera vez, visitando nueve países, como corresponsal de Marcha y El Diario.
1959: Aparece su volumen de cuentos Montevideanos, pieza clave en la concepción urbana y «montevideana» de su literatura narrativa. Viaja a Estados Unidos, donde permanece durante cinco meses. 1960: Publica La tregua, su novela más difundida, y El país de la cola de paja, ensayo sobre la crisis «moral» por la que atravesaba su país.
1961: Recopila sus crónicas humorísticas, firmadas por Damocles, en el volumen Mejor es meneallo.
1963: Inventario, Poesía 1950-1958 y Poemas del hoyporhoy.
1964: Codirige la página literaria semanal «Al pie de las letras» del diario La mañana y publica crítica de teatro en el mismo periódico. Colabora como humorista en la revista Peloduro.
1965: Publica la novela Gracias por el fuego. Escribe crítica de cine en La tribuna popular.
1966: Viaja a La Habana para participar en el jurado de novela del concurso Casa de las Américas, y a París, donde reside durante un año.
1967: Publica Letras del continente mestizo en el que reúne ensayos y artículos sobre literatura Latinoamericana. Vuelve a Cuba para participar en el jurado del concurso Casa de las Américas. Participa en el Congreso “Encuentros con Rubén Darío”. Viaja a México para participar en el II Congreso Latinoamericano de Escritores.
1968: Participa en el Congreso Cultural de La Habana con la ponencia “Sobre las relaciones entre el hombre de acción y el intelectual”. Publica Sobre artes y oficios, recopilación de artículos sobre literatura europea y norteamericana, y el libro de cuentos La muerte y otras sorpresas. Miembro del Consejo de Dirección de Casa de las Américas, donde funda y dirige el Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas.
1969: Viaja a Argel, invitado al Primer Festival Cultural Panafricano. Publica Cuaderno Cubano que incluye poemas, artículos y entrevistas a propósito de Cuba y de su experiencia profesional en aquel país.
1971: Funda, junto con otros ciudadanos uruguayos, el Movimiento de Independientes “26 de marzo” que integrará, poco más tarde, la coalición de izquierdas Frente Amplio. Publica El cumpleaños de Juan Ángel. Es nombrado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo.
1972: Publica Crónica del 71, compuesto de editoriales políticos publicados en el semanario Marcha en su mayoría, un poema inédito y tres discursos pronunciados durante la campaña del Frente Amplio. También pública Los poetas comunicantes, con entrevistas a diversos poetas latinoamericanos de su generación. 1973: A raíz del golpe militar renuncia a su cargo en la Universidad y debe abandonar el país por razones políticas. Se exilia a Buenos Aires.
1974: Publica El escritor latinoamericano y la revolución posible.
1975: Abandona Argentina tras ser amenazado de muerte por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), y marcha a Perú.
1976: Vuelve a Cuba, esta vez como exiliado, y se reincorpora al Consejo de Dirección de Casa de las Américas. 1977: Aparecen su libro de cuentos Con y sin nostalgia y el de poemas La casa y el ladrillo.
1979: Publica Pedro y el Capitán (obra teatral), y Cotidianas (poesía).
1980: Se traslada a Palma de Mallorca. Empieza a escribir su novela Primavera con una esquina rota.
1981: Publica su libro de poesía Viento del exilio.
1982: Publica Primavera con una esquina rota y su antología Cuentos. Inicia su colaboración semanal en las páginas de “Opinión” del diario El País. El Consejo de Estado de Cuba le concede la Orden Félix Varela.
1983: Traslada su residencia a Madrid.
1984: Versión cinematográfica de Pedro y el Capitán. El teatro Ictus de Santiago de Chile adapta a la escena su novela Primavera con una esquina rota. Publica Geografías, (cuentos y poemas) y El desexilio y otras conjeturas (ensayos).
1985: Con la restauración de la democracia en Uruguay vuelve al país. A partir de este momento residirá una parte del año en Montevideo y la otra en Madrid. Miembro del Consejo Editor de la nueva revista Brecha, que da continuidad al proyecto de Marcha, interrumpido en 1974.
1986: Aparecen Cuentos Completos y Preguntas al azar (poesía). Premio Jristo Botev de Bulgaria, por su obra poética y ensayística.
1987: Galardonado en Bruselas por Amnistía Internacional con el premio Llama de Oro por su novela Primavera con una esquina rota. 1988: Publica su libro de poemas Yesterday y mañana.
1989: Publica su libro de cuentos Despistes y franquezas y el de ensayo La cultura ese blanco móvil. En el volumen Canciones del Más Acá reúne sus numerosas letras de canciones que se van incorporando al repertorio de más de cuarenta cantantes. Condecorado con la medalla Haydeé Santamaría por el Consejo de Estado de Cuba. Como ejemplos significativos de la gran difusión de su obra cabe señalar que en este año La tregua llega a la 75ª edición, Gracias por el fuego, a la 46ª, El cumpleaños de Juan Ángel, a la 30ª, Inventario, a la 31ª, Pedro y el capitán, a la 15ª y La muerte y otras sorpresas, a la 27ª.
1991: Publica el libro de poemas Las soledades de Babel y el de ensayos La realidad y la palabra, una aproximación a los grandes temas de la reflexión contemporánea, situados en Latinoamérica, y un interesante recorrido por los principales autores y corrientes de su literatura.
1993: Inaugura en la Universidad de Alicante el Congreso “Literatura y espacio urbano”. Publica la novela La borra del café.
1994: Aparece en Madrid Inventario dos (1985-1994), recopilación de su obra poética. Imparte en la Universidad de Alicante el curso de doctorado “Un creador nos introduce en su mundo”. Comienza la aparición en Argentina de su obra completa desarrollada en 36 volúmenes.
1995: Aparece en España su recopilación Cuentos completes, el conjunto de ensayos El ejercicio del criterio y El olvido está lleno de memoria (poesía).
1996: Se publica en Montevideo y en España la biografía de Benedetti realizada por Mario Paoletti titulada El Aguafiestas. Recital “A dos voces” con Daniel Viglietti en la Universidad de Alicante. En Argentina se publica el volumen 28 de las Obras completas y la novela Andamios.
1997: Investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante. Preside el «Congreso Internacional Mario Benedetti», organizado por la Universidad de Alicante. Publica el libro de poemas La vida ese paréntesis. Investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid.
1999: Participa en Alicante en la presentación del libro Mario Benedetti: Inventario cómplice y ofrece una lectura de sus últimos cuentos inéditos. Se crea en la Universidad de Alicante el Centro de Estudios Latinoamericanos Mario Benedetti. Publica Buzón de tiempo (cuentos) y Rincón de haikus. VIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
2000: Publica su libro Canciones del más acá.
2001: Benedetti recibe el I Premio Iberoamericano José Martí, otorgado por la Fundación Cultural y Científica Iberoamericana José Martí. Publica su libro de poemas El mundo que respiro.
2002: Publica su libro de poemas (que termina con un cuento) Insomnios y duermevelas. Benedetti cierra el curso “Poesía Española: de las vanguardias a las nuevas voces” en El Escorial. La Intendencia (alcaldía) de Montevideo declara a Benedetti “Ciudadano Ilustre” de la ciudad de Montevideo. Mario Benedetti pertenece a la llamada Generación uruguaya del 45, de la que forman parte también Emir Rodríguez Monegal, Idea Vilariño y Carlos Martínez Moreno, entre otros. Todos ellos estuvieron vinculados de una u otra forma al semanario “Marcha”, publicación de la que Benedetti llegó a ser director de la sección de literatura. A su vez, los integrantes de esta Generación crearon la revista “Número”, que les sirvió de escaparate para sus obras, además de vehículo para la presentación de la literatura europea del momento. Publicaron textos traducidos del inglés, francés y alemán.
Benedetti es también parte de la generación de escritores que contribuyó a la expansión de la literatura latinoamericana, su prosa y sus versos reflejan la idiosincrasia del país que lo vio nacer. Es uno de los autores más leídos del subcontinente. Ha escrito en casi todos los géneros literarios, entre ellos novela, cuento, ensayo, teatro y poesía, lo que le ha permitido ganar un lugar preponderante en la vida intelectual del mundo de habla hispana. Benedetti es considerado como parte de los escritores que defienden la identidad latinoamericana junto con Augusto Roa Bastos, Nicanor Parra, Ernesto Sábato, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, con quienes tenía gran amistad.
Benedetti es, además de un excepcional escritor, un incansable luchador político. Su ideología es de izquierdas. Ya dejó constancia de tal circunstancia cuando apoyó desde la tribuna de la revista “Número” la revolución cubana, hecho que supuso el distanciamiento y el abandono del grupo de Emir Rodríguez Monegal. Destaca por su apología contra todas las formas de represión a la libertad humana y lo mismo cuestiona la soberbia, el materialismo, el consumismo y la prepotencia de los países desarrollados, que pone en entredicho la moral burguesa. Este activismo político le obligó a huir al exilio, tras el golpe militar comandado por J. M. Bordaberri en 1973, exilio que supuso el peregrinaje por diversos países durante un periodo de 12 años.

OBRAS

NOVELA

Quién de nosotros Año: 1950
En “Quién de nosotros”, su primera novela, Mario Benedetti aborda, con eficaz sutileza, el clásico tema del triángulo amoroso. Miguel, Alicia y Lucas, los protagonistas de esta historia, ofrecen diferentes versiones de un mismo conflicto sentimental a través de un fascinante juego de espejos. En la última línea, uno de ellos concreta un interrogante que flota con ambigüedad a lo largo de toda la obra: “¿Quién de nosotros juzga a quién?”.
La tregua Año: 1960
El mejor Benedetti en su novela más conocida, publicada en 1960. La tregua es la obra de Mario Benedetti que ha alcanzado mayor éxito de público. La cotidianidad gris y rutinaria, marcada por la frustración y la ausencia de perspectivas de la clase media urbana, impregna las páginas de esta novela que, adoptando la forma de un diario personal, relata un breve periodo de la vida de un empleado viudo, próximo a la jubilación.
Gracias por el fuego Año: 1965
Publicada en nueve idiomas, prohibida largamente por la censura argentina y, tras el golpe de 1973, también por la uruguaya, esta tercera novela de Mario Benedetti (posterior a ‘Quien de nosotros ‘y ‘La tregua‘) narra el conflicto de una generación que quiso acabar con la corrupción y el conformismo. ‘Gracias por el fuego‘es una historia de ignominia y de muerte, a la vez que la crónica de una impotencia colectiva y, más aproximadamente, el inventario de una crisis moral.
El cumpleaños de Juan Ángel Año: 1971
En “El cumpleaños de Juan Ángel”, un sueño se vuelve mágicamente realidad: el de escribir una novela en verso. El territorio de la prosa es invadido por la poesía, permitiendo que en la historia, tradicionalmente reservada a la épica, se abra un espacio definitivo para la lírica. Una tentativa que justifica la necesidad de reformar el valor y la eficacia de la palabra, como expresión de la compleja realidad social de nuestro tiempo.
Primavera con una esquina rota Año: 1982
Tras largos años de destierro, Mario Benedetti no podía sino producir lo que es esta “Primavera con una esquina rota”: un testimonio directo y dolorido, un libro emotivo y exaltante, una novela de construcción sobria y rigurosamente literaria, que intenta ser un puente entre dos regiones -el Uruguay bajo la dictadura y el Uruguay del exilio- que en definitiva constituyen un solo y lacerado país.
La borra del café Año: 1992
Los ritos, los juegos, los hallazgos y descubrimientos de la niñez y la adolescencia son los temas de “La borra del café”. Claudio, el protagonista de esta novela entrañable, narra estas anécdotas y estos desafíos con un tono tan preciso y revelador que la ecuación es perfecta.
Andamios Año: 1997
La gran novela del desexilio que recoge el sentimiento de una generación de rioplatenses. El autor ha dicho: “Como podrá comprobar el lector, si se anima a emprender su lectura, este libro trata de los sucesivos encuentros y desencuentros de un desexiliado, que tras doce años de obligada ausencia vuelve a radicarse en Montevideo, con un fardo de nostalgias, prejuicios, esperanzas y soledades”. De regreso en su país, mientras rescata anécdotas y personajes de su infancia y juventud, Javier Montes va encontrando, uno a uno, a sus amigos y compañeros de antes. Allí están Vargas, diputado del Partido Colorado, Servando, que ha sido soplón de los militares, Fermín, que ha pasado doce años en cárcel por su militancia política, y el viejo Leandro, escéptico, pero digno y fiel. Novela de envase autobiográfico y contenido ficcional, Andamios es una de esas obras excepcionales en la literatura, en las que la mirada se acerca con tanto amor y humor a los seres humanos que acierta en convertirse en reflejo de cualquiera de nosotros.

POESÍA

Solo mientras tanto (1948-1950)
Poemas de la oficina (1953-1956)
Situaciones y objetos al alcance de la mano son interrogados por un escriba perceptivo y mordaz que le devuelve a las cosas inanimadas y las escenas anónimas su modesta singularidad, su discreto heroísmo. ‘Poemas de la oficina‘ (1953-1956) y ‘Poemas de hoyporhoy‘ (1958-1961): libros clave para seguir conociendo e indagando las armonías y disonancias secretas del mundo que nos rodea. Poemas del hoyporhoy (1958-1961) Noción de patria (1962-1963) En los poemas de ‘Noción de patria‘ y ‘Próximo prójimo‘, las contradicciones y los opuestos crean una sustancia que sólo la espontánea lucidez del poeta puede transformar en materia lírica. Fluida e irreverente, entrañable y humana, la temática de estos libros nos asoma a una visión del mundo cotidiano profunda y solidaria, inexorablemente justa.
Próximo prójimo Contra los puentes levadizos (1965-1966)
A ras de sueño (1967)
Quemar las naves (1968-1969)
Letras de emergencia (1969-1973)
Versos para cantar
Versos para rumiar
Tres odas provisorias
Poemas de otros (1973-1974)
Así como, en la obra de Mario Benedetti, ‘El cumpleaños de Juan Ángel‘ es un territorio de novela habitado por poesía, ‘Poemas de Otros‘ (1974) constituye un espacio poético, donde se entrelazan recursos narrativos y personajes de ficción. El lector se sorprenderá al encontrar aquí poemas escritos por Martín Santomé y Laura Avellaneda, personajes de ‘La tregua‘, y por Ramón Budiño, protagonista de ‘Gracias por el fuego‘. Trece hombres que miran
Los personajes
De otros diluvios
Canciones de amor y desamor
Epílogos míos
La casa y el ladrillo (1976-1977)
‘Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo cómo era su casa‘ (Bertold Brecht). Las palabras de Brecht dan título a esta maravillosa antología de poesía de Benedetti, algunos de los cuales ya entraron en la memoria colectiva de los lectores. Cotidianas (1978-1979)
Los poemas de ‘Cotidianas‘ remiten a los ‘Poemas de la oficina‘ y a ‘El cumpleaños de Juan Ángel‘, y dejan vislumbrar también la integridad esencial de ese mundo que Benedetti retrata con atrevida sabiduría. La mirada de un desalentado transeúnte de pasillos burocráticos o de aquel que anhela el amor y acepta la alegría, producen siempre un poema inolvidable. Piedritas en la ventana
Soy un caso perdido
Botella al mar
Desmitifiquemos la Vía Láctea
Retratos y canciones

Viento del exilio (1980-1981)
Los poemas de ‘Viento del exilio‘ prolongan una tensión lírica y dramática presente en toda la obra de Benedetti. En lo que estas voces transmiten, los lectores que se acerquen por primera vez al poeta uruguayo -y también sus seguidores- encontrarán la enseñanza vital y la búsqueda de la verdad y la belleza condensadas apasionadamente en versos memorables.
Entre siempre y jamás
Los inmortales y la muerte
Refranívocos/Signitos
Nombres propios
El baquiano y los suyos
Geografías (1982-1984) ‘Geografías‘ reúne catorce relatos y otros tantos poemas escritos por Benedetti durante su exilio en España. Están agrupados en pares: Erosiones, Finisterre, Meridianos, Litoral, Regiones, Enclave, Migraciones, Humus, Ciénagas, Nadir, Glaciares, Atmósfera, Cauce, Estaciones. Fragmento de uno de los poemas aquí incluidos: ‘Ay del sueño/ con esta poca alma a destajo/ soñar a nado tiernamente/ así me llamen permanezco/ muslo a tu muslo/ boca a tu boca/ quiero quedarme en vos‘.
Preguntas al azar (1986) Los ochenta poemas y canciones de ‘Preguntas al azar‘, escritos durante 1984 y 1985, testimonian el fin de doce años de exilio y el regreso de Mario Benedetti a su país natal.
Expectativas Rescates País después La nariz contra el vidrio La vida ese paréntesis Lugares Odres viejos El Sur también existe Final Yesterday y mañana (1988) Las intensidades que proponen los poemas de ‘Yesterday y mañana‘ nos acercan a la belleza de nuestros pactos cotidianos con una pasión que hace de la nostalgia otro requisito imprescindible de nuestra visión del mundo, como el lirismo y el humor también presentes. Todo el tiempo Entresueños Yesterday y mañana Sucede Ciudad huella Viñetas de mi viñedo Il cuore Despistes y franquezas (1990) Las soledades de Babel (1991) ‘Las soledades de Babel‘ es un libro de poemas que nos asoma a temas de incuestionable urgencia: el compromiso moral, las utopías y la solidaridad. Como siempre, Mario Benedetti encuentra aquí el tono preciso y amable que los despoja de cualquier solemnidad. Aquí lejos Babel Tréboles Saturaciones y terapias Caracol de sueño Praxis del fulano El olvido está lleno de memoria (1994) En los poemas de ‘El olvido esta lleno de memoria‘, Benedetti nos recuerda las múltiples formas que adoptan los sentimientos y las sensaciones en la experiencia individual y en la compleja realidad social de nuestro tiempo. El amor, las mujeres y la vida (1995) Este libro reúne sus mejores poemas de amor. Muchos de ellos están a flor de labio en la gente, que los recuerda de memoria, los repite al oído de la persona amada.... Pocos poetas han logrado establecer semejante lazo con el público, saltar las barreras que suelen separar el arte de la vida y decir, con una voz original, aquello que es patrimonio de todos. La poesía de Benedetti renueva el lenguaje de los sentimientos y demuestra que el amor, esa fuerza emblemática de la vida que encarnan las mujeres, es el único elemento que sirve para enfrentar la muerte. La vida ese paréntesis (1997) Este nuevo libro de Mario Benedetti se abre como un luminoso paréntesis dentro de su obra: poemas y pequeñas prosas en los que el autor aparece más cercano que nunca, pronunciando en voz alta preguntas para las que acaso no haya respuesta: ‘¿qué será del amor/ y qué del odio/ cuando el siglo vecino nos dé alcance?‘, ‘¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco?‘, de qué esté hecha el alma, de qué se nutre la nostalgia‘. Los textos nos hablan de memorias y olvidos, de crímenes visibles e invisibles, de máscaras y adioses, de la vida y de la muerte, de los hombres, en fin, que se sueñan inmortales, porque ‘la verdad es que todo lo que amamos/ todo lo que nos duele y lo que somos/ existe más acá del horizonte‘. Con lugar a dudas Amor vendimia El faro y otras sombras Papel mojado Laberintos Casco urbano Uno y los otros Final Rincón de haikus (1999) Canciones del más acá (2000) Los textos que reúne este volumen fueron escritos deliberadamente por Mario Benedetti para ser acompañados por música o son poemas que decidió adaptar a las exigencias de la canción. Joan Manuel Serrat, Nacha Guevara, Marilina Ross, Amparo Ochoa y Alfredo Zitarrosa, entre otros, incluyeron en sus repertorios las valiosas palabras que otorgan otra dimensión a la admirable obra poética del autor.
El mundo que respiro (2001) “¿Por qué será que uno fabrica sus recuerdos, y luego los olvida?, ¿por qué será que uno procede de algún dios, para volverse ateo?, ¿por qué será que si beso tu beso, me siento renovado?, ¿por qué será que me haces tanta falta?”. Éstas y otras preguntas son contestadas en cada poema de “El mundo que respiro”. Mario Benedetti asegura que con suerte y con amores se aprende; que debe cuidarse ese gajo de corazón que no traiciona; que no queda tiempo para el odio; que no hay que desperdiciar la risa; que hay que afinar el oído cuando se cruza el mar para escuchar ese piano salvado del naufragio; que la sangre derramada no se lava del todo; que la memoria es un cántaro prolijo; que gracias al misterio de nombrar, hasta lo innombrable nos pertenece; que todos tenemos un patio en este mundo; que la gloria tiene algo de incomodidad -como bien lo supieron Oscar Wilde, Napoleón, Bolívar o Kafka-; que la vida clandestina y su posibilidad de inventar contraseñas en la nariz del enemigo tiene cierto encanto, y, sobre todo, que la vida misma es lo que vale: aun ese aire contaminado de basura, indultos y falsas alegrías es el aire que nos permite estar vivos. “El mundo que respiro” es una celebración de la poesía, y Mario Benedetti la ejerce con toda la lucidez de sus utopías y con su sabiduría perenne.

CUENTO

Esta mañana (1949)
‘Esta mañana y otros cuentos‘ contiene nueve relatos que nos transportan a un mundo a la vez frágil y violento, escritos con el fervor de la juventud y un dominio impecable del oficio. Esta mañana, Como un ladrón, Hoy y la alegría, Idilio, Como siempre, La vereda alta, No tenía lunares, José nomás, La lluvia y los hongos.
Montevideanos (1959)
‘Montevideanos‘ apareció en 1959 y fue la primera obra narrativa de Mario Benedetti que obtuvo un amplio reconocimiento por parte del público y la crítica. El título tal vez recuerde a ‘Dublineses‘, de Joyce, pero, como señaló Ángel Rama en su oportunidad, ‘sus personajes no son dublineses sino auténticos uruguayos vistos por la mirada tierna e irritada a la vez, crítica y por momentos temerosa, del autor‘. El presupuesto, Sábado de Gloria, Inocencia, La guerra y la paz, Puntero izquierdo, Esa boca, Corazonada, Aquí se respira bien, No ha claudicado, Almuerzo y dudas, Se acabó la rabia, Caramba y lástima, Tan amigos, Familia Iriarte, Retrato de Elisa, Los novios, Los pocillos, El resto es selva, Déjanos caer. La muerte y otras sorpresas (1968)
Mario Benedetti es uno de los pocos escritores que dominan por igual el arte de la poesía, de la novela y del relato. Fiel a sus obsesiones, el autor de ‘La tregua‘ ha logrado aquello que sólo consiguen los grandes narradores: convertir a su ciudad en una aldea universal y casi mítica, y a sus habitantes, en hombres y mujeres en los que todos podemos reconocernos. En manos de Benedetti el cuento revela su magia, su condición de género en el que todo se ha hecho y todo está por hacerse. ‘La muerte y otras sorpresas‘ pertenece al período de ‘Gracias por el fuego‘, y se instala en la mejor tradición cuentística latinoamericana confirmando una vez más el talento de un escritor insoslayable. ‘Mario Benedetti, es uno de los grandes cuentistas de nuestra lengua y nuestro siglo‘ (José Emilio Pacheco). La muerte, El altillo, Réquiem con tostadas, Ganas de embromar, Todos los días son domingo, Los bomberos, Musak, La expresión, Datos para el viudo, A imagen y semejanza, El fin de la disnea, La noche de los feos, El otro yo, El cambiazo, Para objetos solamente, Miss Amnesia, Acaso irreparable, Péndulo, Cinco años de vida. Con y sin nostalgia (1977)
Publicados en el mismo año que los poemas de ‘La casa y el ladrillo‘ -1977-, estos cuentos ‘urbanos‘ de Mario Benedetti nos sumergen de lleno en el mundo narrativo del genial uruguayo y nos presentan personajes inolvidables de sencilla pero innegable humanidad. Los astros y vos, Escuchar a Mozart, La colección, Sobre el éxodo, Gracias, vientre leal, Pequebú, Oh quepis, quepis, qué mal me hiciste, El hotelito de la rue Blomer, Relevo de pruebas, Compensaciones, Las persianas, Transparencia, Los viudos de Margaret Sullavan, La vecina orilla. Geografías (1984) ‘Geografías‘ reúne catorce relatos y otros tantos poemas escritos por Benedetti durante su exilio en España. Están agrupados en pares: Erosiones, Finisterre, Meridianos, Litoral, Regiones, Enclave, Migraciones, Humus, Ciénagas, Nadir, Glaciares, Atmósfera, Cauce, Estaciones. Fragmento de uno de los poemas aquí incluidos: ‘Ay del sueño/ con esta poca alma a destajo/ soñar a nado tiernamente/ así me llamen permanezco/ muslo a tu muslo/ boca a tu boca/ quiero quedarme en vos‘. Geografías, Como Greenwich, Verde y sin Paula, De puro distraído, Más o menos custodio, Balada, Jules y Jim, Firmó doscientas mil, Fábula con Papa, Escrito en Überlingen, El reino de los cielos, No era rocío, Puentes como liebres.
Despistes y franquezas (1989)
Despistes, La sirena viuda, Manualidades, El hombre que aprendió a ladrar, Autobiografía, Idilio, Bestiario, El sexo de los ángeles, Su amor no era sencillo, Fidelidades, San Petersburgo, Eso, Salvo excepciones, El Niño Cinco Mil Millones, Hay tantos prejuicios, Orden del día, Larga distancia, Lázaro, El profeta, Mucho gusto, Traducciones, Persecuta, Un boliviano con salida al mar, Lingüistas, Todo lo contrario, El puercoespín mimoso, Estornudo, El ruido y la imagen, Memoria electrónica, Triángulos isósceles, Franquezas, Un reloj con números romanos, La víspera, Truth on the rock, Maison Lùcrece, Vaivén, Cleopatra, Los vecinos, Los Williams y los Peabodi, Hermanito, Siesta, Llamaré a Mauricio, Lejanos, pequeñísimos, Rutinas, Miles de ojos, Pacto de sangre, Vení Pigmalión, El tiempo que no llegó, Recuerdos olvidados, El césped.
Buzón de tiempo (1992)
Una nueva colección de relatos con la extraordinaria fuerza del mejor Benedetti. El conjunto de cuentos que compone ‘Buzón de tiempo‘ recorre las diferentes formas del encuentro: el recuerdo nostalgioso de un amor perdido, los rumores de otras épocas, las llamadas sin respuesta, la identidad dolorosamente recuperada, los espejos que envejecen las imágenes, la inminencia de la muerte, el regreso de la conciencia con máscara de fantasma, y los guiños compartidos (el fútbol, el cine, Viglietti, el subcomandante Marcos...). Mario Benedetti nos revela el mundo ya como poesía, ya como trampa y siempre como promesa. Benedetti convoca a la emoción original apelando a sus mejores recursos: el humor más inteligente, la ironía más punzante, la ternura más conmovedora. Señales de humo, Fin de semana, Conciliar el sueño, Jacinto, Cambalache, Soñó que estaba preso, Conversa, El diecinueve, No hay sombra en el espejo, Asalto en la noche, Viejo Tupí, Los robinsones, Más o menos hipócritas, Ausencias, Buzón de tiempo, Con los delfines, Terapia de soledad, Bolso de viajes cortos, La vieja inocencia, La muerte es una joda, Un sabor ácido, Contestador automático, Testamento ológrafo, Las estaciones, Primavera de otros, Nube de verano, Revelación de otoño, El invierno propio, Colofón, El acabóse.

TEATRO

Pedro y el capitán Año: 1979
En "Pedro y el capitán" Benedetti enfatiza la tensión dramática que ofrece la representación teatral para brindar una reflexión cruda y realista sobre la violencia de los regímenes represivos. Las personalidades de la víctima y el verdugo -pero sobre todo de este último- emergen en esta obra con perfiles tan logrados como increíbles.

ENSAYO

Peripecia y Novela Año: 1948
Marcel Proust y otros ensayos Año: 1951
El escritor latinoamericano y la revolución posible Año: 1974
El desexilio y otras conjeturas Año: 1984
La cultura ese blanco móvil - conferencias, ponencias y ensayos breves de 1979-1988 Año: 1989
Perplejidades de fin de siglo
En este libro, generoso y admirable, Mario Benedetti ha reunido artículos, crónicas y conferencias sobre la actualidad. Con curiosidad e inteligencia, como ciudadano y artista, el autor plantea cuestiones que nos enfrentan sin tapujos a la realidad mundial y, en especial, a la de América Latina.

VALORACIÓN

“La tregua” es quizá la obra de Benedetti más leída, junto a “Primavera en una esquina rota”, que es considerada como la continuación de la trágica historia de amor entre Martín Santomé y Laura Avellaneda, de la cual se desprenden dos títulos de poesías que expresan la pasión, vivencias y vínculos tiernos que unen a la pareja: “Poemas de hoy por hoy” y “Poemas de la Oficina”.
“La tregua” tiene 125 ediciones y ha sido traducida a veintitantos idiomas. Benedetti afirma: “En el caso de esa novela, tengo mi propia explicación: es exitosa porque trata un problema de clase media. Y la clase media existe en todos los países, en todos los idiomas. En democracias o en dictaduras. Y los lectores de todos los países son de clase media. Ése es mi público, la gente de clase media. El estilo narrativo de Mario Benedetti en esta novela es un estilo de diario. El personaje principal de la obra nos relata toda la historia en forma de diario personal. Está escrito en primera persona, aunque hay ocasiones en que el diario nos presenta los diálogos entre el personaje principal (Martín Santomé) y las personas que lo rodean, al estilo de un diálogo de novela. Estos mencionados diálogos desde el mismo principio de la obra, nos sirven para que tengamos un cuadro completo de la vida de Martín Santomé. Por ejemplo, el diálogo de Martín con un amigo en un restaurante, fechado el sábado 23 de febrero, nos ilustra de manera clara y precisa que él era viudo, y que era un hombre maduro, que había ya perdido a sus padres y tenía unos hijos crecidos. Benedetti escribió esta obra para criticar la clase media trabajadora que no tiene perspectivas en la vida, o sea, esa clase media que está sin rumbo ni ideologías determinadas. Éste es el caso del protagonista principal. En Martín Santomé podemos encontrar un "cansancio" de vivir, un hastío existencial, que es precisamente aquello contra lo que el autor escribió esta obra. En la contraportada del libro en la edición de Alianza Editorial (*), dice así: “La cotidianeidad gris y rutinaria, marcada por la frustración y la ausencia de perspectivas de la clase media urbana, atraviesa las páginas de esta patética historia". En “La tregua”, Benedetti narra una breve, pero dichosa, etapa en la vida de un hombre maduro deprimido y mediocre, resignado a la fatal monotonía de su existencia. En el diario de Martín Santomé, un oficinista montevideano que está a punto de cumplir los 50 años, viudo y con tres hijos, relata la historia de un hombre que próximo a jubilarse, encuentra en una joven el reverdecer de sus mejores momentos, en el tedio de la soledad. Laura Avellaneda es una chica de 24 años. Se presenta como una mujer inteligente, sencilla y muy calculadora en todo lo que hace y dice. Es bastante tímida pero no miedosa. Aceptaba todo lo que Martín le proponía. Incluso aceptó ir a vivir con él. Ella entrega toda su ternura y cariño al hombre temeroso, escrupuloso que ya no espera nada de su paso por el mundo, y que sin embargo es capaz de arraigar sentimientos de amor profundos, que muy pocos en nuestros días tienen el valor de ponerlos en práctica. El rescate de Avellaneda viene a ser para Santomé una exquisita sorpresa, porque supuso que la jovencita no lo aceptaría y mucho menos le entregaría su amor, sin inhibiciones y de una manera natural y consciente. Santomé conoce a Avellaneda cuando la muchacha ingresa a trabajar en una oficina contable bajo su mando y de manera repentina se encuentra con que está enamorado de su sonrisa, de su forma de decir, de su forma de hacer. No sabe cómo actuar frente a esta situación inesperada y, sobre todo, ante la reacción de Avellaneda, y cuando le declara su cariño, ella le contesta que lo sabía y que lo acepta. Santomé está contrariado por la respuesta afirmativa de su enamorada y reflexiona temeroso sobre el presente que se avecina a sus puertas de manera irrevocable."No quiero perjudicarla, ni quiero perjudicarme, no quiero que nuestro vínculo arrastre consigo la absurda situación de un noviazgo tirando a matrimonio, ni tampoco que adquiera el matiz de un programa vulgar y silvestre, no quiero que el futuro me condene a ser un viejo despreciado por una mujer en la plenitud de sus sentidos, ni tampoco que por temor a ese futuro quede yo al margen de un presente como este, tan atractivo, no quiero que vayamos de amueblada a amueblada, ni tampoco, que fundemos un hogar con mayúscula", reflexionó. Entre sus meditaciones y su miedo transcurren siete meses en los cuales sopesa la situación y decide unirse a Avellaneda a la que le pide matrimonio para ser feliz a su lado en el ejercicio de la sinceridad y la franqueza, que le permite descubrir en sí mismo a un nuevo ser humano."Tengo que asirme desesperadamente a esta razonable dicha que vino a buscarme y que me encontró", pensó en los cinco minutos en los que se le aclaró todo, en los que desaparecieron los prejuicios. En este punto, llama la atención la fidelidad al amor que demuestra Santomé. Ha tenido sólo dos amores importantes en su vida, y fueron su esposa, muerta en su juventud (apenas 25 años de edad), y esta joven que conoce en su trabajo una veintena de años después de ser viudo. Santomé hace una contraposición de ambas mujeres: la primera, Isabel, la madre de sus hijos, bella, sensual, joven como él cuando era su esposa; la segunda, menos bonita aunque atractiva, menos sensual, y más inteligente. De hecho, Laura se le muestra como una mujer cuyas palabras tienen un valor esencial, que no necesita decir cientos de veces "te quiero" y que con un sólo "te amo", le dice todo lo que lo ama de verdad. Por ejemplo, veamos este escrito del lunes 12 de agosto: "Dijo: ‘te quiero'. Entonces me di cuenta de que era la primera vez que me lo decía, más aún; que era la primera vez que lo decía a alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda, en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es un juego: es una esencia".
Con todo, Santomé posee una visión realista de la vida y, en consecuencia, pesimista. Siempre ha perdido lo que amaba, y cada vez que se acercaba la felicidad, ésta desaparecía como por arte de magia. Eso lo vemos el mismo mes que muere Avellaneda. El día 8 de septiembre escribe: "A veces pienso que Avellaneda es como una horma que se ha instalado en mi pecho y lo está agrandando, lo está poniendo en condiciones adecuadas para sentir cada día más". Felicidad que sólo se manifiesta en las pequeñas cosas y detalles del discurrir cotidiano, como confiesa Laura cuando le entrega su mayor posesión: "Después, con un poco de vergüenza, abrió una cajita y me mostró el otro obsequio: un caracolito alargado, de líneas perfectas:
"Lo recogí en La Paloma, el día en que cumplí nueve años. Vino una ola y lo dejó a mis pies, como una atención del mar. Creo que fue el momento más feliz de mi infancia. Por lo menos, es el objeto material que más quiero, que más admiro. Quiero que lo tengas, que lo lleves contigo. ¿Te parece ridículo?" Felicidad que se extinguió un 23 de septiembre, cuando Martín se entera que Laura se murió, cuando estaba en el trabajo. Un tío de ella llamó a la compañía, para avisarle a todos del trágico suceso. En el diario de Martín de ese día sólo leemos "Dios mío", escrito ocho veces. Cuatro meses después del trágico suceso retoma el diario. Ahora Santomé reflexiona acerca de la fatalidad de su destino y sobre el concurso de Dios en su circunstancia existencial. Lo resume todo en lo escrito el 24 de febrero: "Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Al principio me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más”. La fatalidad es la muerte de la chica que le abrió el camino real al amor, el amor que no está a la defensiva sino a la felicidad."Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor", se dijo al comprender que Dios le había concedido una tregua, una etapa plena que sólo quedó en el pasado, en el más bello recuerdo de su vida, dejándolo sumido en un destino más oscuro que antes, en un mundo sin interés, en el ocio vacío y mortal de necesidad. ¿Es esto lo que nos espera a los demás?..."

INTERVENCIONES

Joseba Molinero:

Es un libro emocionante, intenso y emotivo. Se presenta como un texto plano, como un diario sencillo y apagado, sin grandes manifestaciones ni irrupciones de acontecimientos sorpresivos, que en cada uno de los días en los que se despliega conmueve completamente al lector. Su estilo es sencillo, aunque aparezca trufado con localismos exquisitos (p. e. amueblada o pituco) y de no poca poesía, vehiculizada a través del uso magistral de la adjetivación (p. e. tranquilos silencios, aspecto limpio y miserable, espectáculo ¿patético, repugnante o sublime?, cara ¿serena, o resentida?, etc.) La novela describe la crisis existencial que vive un funcionario medio de la clase media, cautivo del hastío cotidiano de una vida rutinaria. Este funcionario trabaja con absoluta profesionalidad en una oficina en la que tiene unos jefes que siempre se comportan de igual modo y siempre le encomiendan idénticas tareas, y en la que él siempre realiza la misma labor. Precisamente esta práctica repetitiva le sumerge en un vacío existencial, que luego traslada a todos los ámbitos de la vida diaria, concretamente a las relaciones familiares (caracterizadas por la incomunicación existente entre sus miembros, que mantienen un trato mutuo casi protocolario) y al tiempo de ocio (que lo dedica por entero a aburrirse de no hacer nada). Toda su vida es un ir y venir a la oficina carente de actuación vocacional, o sea, una inercia que no responde al ejercicio de una vocación personal que inexorablemente le conduce a la frustración de no realizarse a sí mismo. Es cierto que la vida rutinaria aparentemente le proporciona una seguridad y estabilidad emocional, de suerte que le resulta difícil liberarse de su envoltura e incluso le produce miedo sacudírsela (como cuando siente terror ante la felicidad que le asalta al conocer que su amor por Avellaneda es correspondido). El caso es que esta vida cambia drásticamente con la aparición en la oficina, como un chispazo de esperanza y sentido existencial, de Avellaneda, una compañera de trabajo de la que se enamora. No es un amor alocado, ni tan siquiera apasionado, es más que eso: un aliento de vida. Pero este reverdecer de la ilusión se trunca a las primeras de turno con la repentina muerte de la mujer amada, quedando de manifiesto el pesimismo (o según otros, el escepticismo) del que hace gala Benedetti, quien subraya que la felicidad es imposible y que los individuos humanos estamos sujetos a la fatalidad, de forma que sólo nos cabe la posibilidad de disfrutar de algunas treguas precarias de dicha, como le ocurre al funcionario Martín Santomé. En esta novela Benedetti, al igual que por ejemplo Miguel Delibes en su obra “La hoja roja” o los escritores enmarcados en la corriente de la Literatura Social española de los años 50, e incluso escritores de la Generación del 98 (así Unamuno), recupera para la literatura a la persona de la clase media, a la persona corriente. Santomé es una persona como las que podemos encontrar diariamente en cualquier ciudad. No le ocurre nada extraordinario, no es conde ni duque, ni aventurero ni conquistador, ni tabernero ni mundano. Ello contribuye a que la novela resulte totalmente real y verosímil, porque somos conscientes de que lo que le sucede a Santomé puede pasarle a nuestro vecino. Benedetti trata a Santomé con una gran ternura, pero también con mucho realismo. Paradójicamente por esta razón no puede permitir que alcance la felicidad. No sería aceptable, ni tan siquiera ético. Avellaneda representa la felicidad, de modo que Benedetti resuelve la situación privándole de ella a Santomé. Y lo hace rompiendo la relación amorosa que mantenían ambos con el recurso a la repentina muerte por enfermedad de Avellaneda. En un principio podría parecer que esta solución es la más cruel y despiadada que podía haber ideado Benedetti; pero es justo todo lo contrario, es la mayor muestra de cariño hacia ambos personajes. Porque imaginemos qué ocurriría si Avellaneda dejara plantado a Santomé por un chico de su edad, o peor aún, si Benedetti permitiera que su relación se pudriese con el transcurso de los años. Pero la novela, además de tratar el tema de la relación entre Santomé y Avellaneda, de la crisis existencial del primero, de la rutina alienante de la vida ordinaria y de las relaciones laborales que caracterizaban a la clase media uruguaya de la época, recoge también otros elementos significativos propios en la problemática de dicha clase media. Así, habla de hombres enajenados por el trabajo, el éxito y el poder, hombres marionetas de su propio absurdo existencial, hombres que en la mayoría de los casos se definen como estúpidos, engreídos y machos, muy machos. Habla de mujeres, de muchas y diferentes maneras de ser mujer: de la primera esposa de Santomé, de la hija del jefe de éste y de sus amantes circunstanciales, todas mujeres objeto sexual; de la madre de la primera esposa, mujer máscara y cacatúa; de la hija de Santomé, mujer generosa, cabal e íntegra; de la madre de Avellaneda, mujer intuitiva, comprensiva y extraordinariamente humana; y de Avellaneda, mujer inteligente, honesta y leal. Habla de la importancia del trabajo bien hecho, como el único medio de realización personal y progreso social. Habla de la dignidad humana y de la justicia social, no desde un planteamiento reivindicativo, sino desde la perspectiva de la praxis socialista, presentándolas como postulados de la esencia del individuo humano y de la conformación de la sociedad. Habla de la familia tipo de la clase media, que aparece estructurada como un núcleo social venido a una mera asociación de intereses de seguridad e intendencia, a un compendio de biografías paralelas y a una reunión de personas incomunicadas entre sí. Y habla también de los prejuicios sociales, de la religión, de Dios y de los valores clásicos de la educación.

Jon Rosáenz:

Benedetti escribe con el desparpajo típico de los escritores sudamericanos, utilizando un lenguaje a la vez directo y preciso y a la vez exótico y sugerente. En esta obra Benedetti plantea el problema del sentido de la existencia, una cuestión universal que atañe a los individuos humanos contemporáneos y de siempre. Se centra en el individuo arquetípico de las sociedades modernas, esa persona pagada de sí misma, egoísta, ramplona y materialista que adolece de metas espirituales y sobrevive en un mundo sin valores morales ni principios éticos, esa persona a la que el mundo, el tiempo o la historia sumerge en la vorágine del descontento con lo que es, con lo que tiene y con lo que hace, esa persona que colma su vacío existencial acumulando horas de trabajo y jornadas de tediosa soledad y que siente miedo ante la perspectiva de un futuro de fatal ocio, que ha de culminar indefectiblemente en la muerte (Aquí prepondera la idea del Existencialismo que define al ser humano como un ser para la muerte), esa persona encarnada en Santomé (un prejubilado temeroso de su suerte), en Suárez (un trepa que medra gracias a la relación sexual que mantiene con la hija del jefe), en Valverde (el jefe que considera a los empleados como mera fuerza de trabajo o simples números), en Robledo (el empleado oscuro que pretende obtener beneficios laborales buscando dar pena a su superior), en Menéndez (el oficinista que es burlado por sus compañeros, que castigan su egoísmo e individualismo haciéndole creer que le ha tocado la lotería, y que viéndose rico se permite darle un capón al jefe, quien le despide inmediatamente), en el amigo de la infancia que se ha convertido en un esperpento de lo que fue, y encarnada también en otros tantos personajes de segundo orden en la obra; en fin, esa persona que vive la tragedia de tener que realizarse a sí misma debatiéndose constantemente entre lo que quiere hacer en la vida, lo que le dejan hacer y lo que definitivamente puede hacer.

Miguel San José:

En este diario Benedetti escribe de forma magistral el tedio de un funcionario, de manera que si uno se lo encontrara en su oficina no pasaría de la lectura del tercer día del relato, puesto que es infinitamente aburrido. Por eso busca aderezarlo, por un lado, con algunos personajes ridículos o graciosos, como la putona de la hija de Valverde, el amigo esperpéntico de la niñez de Santomé o el sastre teósofo, y por otro lado inventándose una historia absolutamente improbable e inverosímil, como lo es la aventura amorosa entre un funcionario a punto de jubilarse y una veinticinco añera (cuando todo el mundo sabe que las jóvenes de esta edad prefieren los muchachos musculosos o los hombres maduros adinerados, y que nunca se enamorarían de un funcionario gris y cincuentón de la administración uruguaya), funcionario que, por cierto, perdió a su esposa cuando ésta contaba con la edad de la nueva amada, quien a su vez morirá también por arte y gracia de Benedetti. En fin, todo un cúmulo de forzadas casualidades que no acaban de convencer al lector ávido de una propuesta argumental seria. Con todo, Lo mejor del libro es la reflexión que suscita esta frase que aparece en la última página: “Después de tanta espera, esto es el ocio. ¿Qué haré con él?” Quizá sólo quepa una sola respuesta: Remar y vivir.

Roberto Sánchez:

La novela presenta una visión pesimista de la vida, en la que se destaca la necesidad de trabajar como la única certeza que dinamiza la acción humana. El trabajo es el capital que el proletario de la clase media invierte con el fin de conseguir los bienes útiles para la subsistencia, pero presupone también la rémora de la alienación y del hastío existencial. Todo ello incide en un pesimismo vital que degenera en la asunción de la imposibilidad de la felicidad personal y en la aceptación de que sólo nos cabe el disfrute de algunas treguas. Santomé gozó de dos: el corto matrimonio con Isabel y el noviazgo con Avellaneda. Al respecto surgen las siguientes cuestiones: ¿La felicidad mínima que vive Santomé en estas dos treguas sería tal si se hubiera prolongado en el tiempo cualquiera de ellas? ¿O su vida se hubiese convertido nuevamente en apática, gris y anodina? ¿Qué nos espera a nosotros? ¿Cuál o cuáles serán nuestras treguas? ¿Acaso habremos de resignarnos y admitir que, si estamos disfrutando una, ésta, por su carácter de provisionalidad, tiene fecha de caducidad, o sea, que nuestra supuesta felicidad actual expirará más pronto que tarde? ¿No hay alegría duradera? La respuesta fatalista de Benedetti a estas preguntas es descorazonadora, pero indudablemente invita a la reflexión.

Emilio Hidalgo:

El libro es un retrato de la sociedad moderna, el universo del bienestar en el que basamos la felicidad en la posesión de cosas materiales, y no en el disfrute de la amistad, la sabiduría o el amor. Ésta es una falsa felicidad, que nos conduce siempre a la frustración. Así, únicamente podemos gozar de la auténtica felicidad cuando la fortuna nos concede una tregua en forma de amor, amistad o sabiduría. Benedetti resume este mensaje crucial del libro en la página 44, cuando dice: “La verdad es que esa excelente opinión acerca de mí mismo ha decaído bastante. Hoy me siento vulgar y, en algunos aspectos, indefenso. Soportaría mejor mi estilo de vida si no tuviera conciencia de que (sólo mentalmente, claro) estoy por encima de esa vulgaridad. Saber que tengo, o tuve, en mí mismo los elementos suficientes como para encaramarme a otra posibilidad, saber que soy superior, no demasiado, a mi agotada profesión, a mis pocas diversiones, a mi ritmo de diálogo: saber todo eso no ayuda por cierto a mi tranquilidad, más bien me hace sentirme más frustrado, más inepto para sobreponerme a las circunstancias. Lo peor de todo es que no han acaecido terribles cosas que me cercaran (bueno, la muerte de Isabel es algo fuerte, pero no puedo llamarle terrible; después de todo, ¿existe algo más natural que irse al otro mundo?), que frenaran mis mejores impulsos, que impidieran mi desarrollo, que me ataran a una rutina aletargante. Yo mismo he fabricado mi rutina, pero por la vía más simple: la acumulación.”

(*) La tregua, Mario Benedetti, Nueva Imagen-Alianza editorial, Madrid, 2006 Todas las referencias bibliográficas corresponden a esta reseña.