Indignación

Los sueños son algo más que quimeras
o abortos nacidos de la impotencia;
son los valedores de la vigencia
del tiempo de los poetas sin fronteras.
Los sueños son todo aquello que esperas,
una humanidad feliz en latencia;
son esos dictados de la conciencia
que te urgen a vertebrar primaveras.
Sueña, sueña en nuevos meses de mayo.
Sueña que es posible un mundo al revés.
Sueña. Sueña. Vuélvete viento y rayo.
Y súmate a la marcha del ciempiés
que avanza, verso a verso, sin desmayo,
en busca de un cambio social exprés.

El tiempo actual fluye en un goteo diario
de información a golpe de primicia
que perfila una realidad ficticia
de crisis global y caos planetario.
“El futuro será un soplo en precario”
se nos dice noticia tras noticia,
dando por descontada la estulticia
de todo aquel que es pobre o proletario.
Pero, ¿quién se cree tamaña falacia?
¿Acaso el pueblo llano es el deudor
de las miserias de la democracia?
¡No y no! Así que ármate de valor
y juntos, unidos en la desgracia,
hagamos factible un día a día mejor.

¡Para qué sirve “tanta tinta tonta”
vertida en Leyes, Pactos y Tratados
que por igual incumplen los estados,
sea cual sea su gobierno, laya o impronta!
Tú, él, yo, “monta tanto tanto monta”,
paganos de esos papeles mojados,
debemos levantarnos indignados
y reclamar una solución pronta.
¡Basta pues de excusas y reticencias!
¡Basta, sí, de pusilanimidad!
¡Arriba ya! Venzamos las carencias.
Ha llegado la hora de la verdad
y hacer tuyas y mías las exigencias
de paz, empleo, justicia y libertad.

 

¿Sabías que el futuro está en nuestras manos,
que tú y yo podemos hacer historia,
si borramos la línea divisoria
que separa a parias y ciudadanos?
¿Sabías que tienes millones de hermanos
que esperan ansiosos su día de gloria,
ese en el que se pierda en la memoria
la lucha por los derechos humanos?
Ya lo ves. Es obvio nuestro deber. .
Acéptalo y no te arrepentirás.
corre a alumbrar un nuevo amanecer.
Y grita fuerte “¡No! ¡Nunca jamás!”
No a quienes sólo anhelan el poder.
No a los Pepito Grillos Satanás.

Todo vale en estos tiempos de brega
en los que se confunde el bien y el mal;
todo, cuando hasta el más sublime ideal
pierde sentido en un mundo de pega.
Todo vale para quien no se pliega
a los intereses del capital;
todo, cuando la justicia social
es un derecho que siempre se niega.
Vale la unidad y el trabajo día a día;
vale la indignación y la protesta;
vale el amor, la esperanza y la poesía.
Pero, más que nada, vale la apuesta
por vivir la aventura de la utopía
con talante crítico y entrega honesta.

Afirma el refrán que “hechos son amores”.
Y amor es compromiso y acción,
es el principio de la indignación,
la panacea de todos los dolores.
Amor es trascender los sinsabores,
es denuedo, diálogo, donación,
el hálito de la transformación
y el suelo firme de los soñadores.
No queda otra pues que amar, siempre amar,
amar dándolo todo en el intento,
amar feliz sin miedo a fracasar.
Sí, ama y vive tu renacimiento;
conviértete en luz, aire, tierra y mar;
Sé al fin un indignado en movimiento.

Nicolás Zimarro