Once

Tocan la madera con negro hueso
la barca espera con rendija vacía
el alba recelaba de aquel día
y dormía ajeno al vuelo y al beso.

Del corazón brotaban mis ideas
bebía del vino de las tabernas,
asentía de palabras eternas
no, no esa madera yerta de breas.

Canciones se abrazan por mi ventana
piedras esculpen montañas sagradas
versos empujan contra la mañana

El hueso sonó en flautas afinadas
la moneda estalló en la peana.
Desperté con las torres enrocadas.

Joseba Molinero