Último adiós a la bilbaina Taberna Taurina de Vicente de Godos

En la foto de David de Haro (DEIA), de izda. a dcha.: Juan Carlos Rastrollo, presidente del Centro Extremeño y de la Federación de Casas Regionales de Bilbao, el aficionado Juan Hernández, Vicente de Godos y Marino Montero, secretario de la Federación Taurina de Bizkaia y de la Peña Taurina Tintigorri.

 

Sobre la una y media de la tarde del último sábado de 2014, día 27 de diciembre, los componentes de la pequeña tertulia ‘los cabales’, que nos reuníamos todos los sábados en torno a Vicente de Godos, el inspirado creador de este entrañable rincón que se ve abocado al cierre por el fin de las rentas antiguas, dimos el último adiós a la Taberna Taurina de la calle Ledesma; en realidad, la única Taberna Taurina como tal de la que podíamos presumir en Bilbao.

El local, tras 52 años de existencia llenos de numerosos ‘susedidos’ y palpitante taurinismo, cerrará el 31 de diciembre; y luego Vicente de Godos recogerá el millar largo de fotografías antiguas, los cuadros de reconocidos pintores y todos los demás enseres acumulados durante más de cinco décadas en este pequeño espacio de apenas 30 metros cuadrados, pero ‘gran’ Museo Taurino, y se los llevará a Sahagún, su pueblo natal en León.

Bilbao y sus nuevas generaciones pierden una parte de la historia popular de la Villa y de sus señas de identidad; y su entramado comercial y turístico otro de los cada vez más escasos locales de hostelería que van quedando con personalidad.

Ellos sabrán lo que así quieren conseguir, pero a nosotros ‘que nos quiten lo bailao’. Y por ello, entre vinos y risas, aunque con un punto de nostalgia, y mientras degustábamos las míticas ‘tortillas con divisa’ de esta Taberna Taurina, entregamos como agradecimiento, y en memoria de tantas tertulias a pie de barra, una pequeña cabeza de toro de cartón (fabricada artesanalmente en Orriak, una tienda de recuerdos del Casco Viejo bilbaino) al 'Señor Vicente'.

Un infatigable promotor del taurinismo, incansable y buen narrador de cientos de historias vividas en sus 87 años cumplidos, y de quien, además de la invención de su Taberna Taurina, cabría destacar que es socio de todos los Clubes y Peñas de Bizkaia, cuya federación promovió y presidió en los años sesenta; que fue miembro de la Junta Administrativa de la Plaza de Toros de Vista Alegre de Bilbao; que introdujo al gran García-Campos en el cartelismo taurino; que sufragó, con otros tres aficionados constituidos en empresa, las exitosas novilladas de la campaña ‘Bilbao busca un torero’; que promovió la incorporación de las recién creadas Comparsas festivas bilbainas a las corridas de toros, presidiendo durante años la Zekorketa, la becerrada, hoy desaparecida, que las Comparsas celebraban sobre el 15 de agosto previo a las fiestas de Bilbao Aste Nagusia; y que dio la alternativa a la joven Peña Taurina Tintigorri, la única constituida como tal en el seno de las Comparsas.

Todo un ejemplo de eficaz dedicación a la promoción de su pasión, los toros, y de vida plenamente vivida.

Marino Montero

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