Así será

Tirotearán las placas de las calles, las arrancarán y luego las arrojarán bajo las cadenas de los tanques. A los pocos días también borrarán el nombre de la ciudad. Y bastará eso para matarla, porque las ciudades son como los dioses, que mueren cuando sus fieles olvidan cómo invocarlos. Y ya nadie querrá continuar viviendo allí, y pronto sus avenidas se cubrirán de polvo y huesos, sus edificios se derramarán en escombros y solo habrá silencio.